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La comunidad de Cuentepec es uno de los pueblos nahuas de estado de Morelos en México, está ubicado en el Municipio de Temixco. Cuenta con 4001 habitantes de los cuales el 95% habla náhuatl una lengua indígena. Cuentepec es la única comunidad en todo el Estado de Morelos que habla la lengua náhuatl como uso cotidiano en toda la comunidad. Es una comunidad que tiene sus usos y costumbres, y que conserva una cosmovisión que vincula la tierra, la lengua, los rituales como un todo colectivo que les da la vida, ya que todo tiene relación en el universo para que pueda existir la vida.

Cuando uno va llegando a las comunidades entre las que se encuentran Tetlama y posteriormente Cuentepec, se puede apreciar el paisaje que está conformado por cerros llenos de vegetación, ríos, barrancos, planicies donde se cultiva maíz, cacahuate, chile y frijol, se pueden ver los cazahuates, los ciruelos, los árboles de guaje; de arrayan.  Conforme uno va entrando a la comunidad de Tetlama llega el olor a leña quemada que sale de las cocinas. Cuando uno va llegando a Cuentepec se pueden ver a las mujeres con sus trajes tradicionales atareadas en los quehaceres diarios, el sonido de los molinos de nixtamal te envuelve, su lengua náhuatl te anuncia que estas en una comunidad que ha existido desde antes de la colonización. Cuentepec tiene un origen prehispánico, no en valde a pocos kilómetros se encuentra la zona arqueológica de Xochicalco declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1999. Xochicalco se convirtió en uno de los grandes centros de poder del Altiplano, entre los años 650 y 850. Al parecer tuvo un fuerte parentesco cultural con otras regiones de Mesoamérica, incluida el área maya. Dotada de murallas, fosos, palizadas, ciudadelas y terrazas artificiales, esta urbe fue construida en desniveles. En su nivel intermedio se encuentran estructuras residenciales y un gran juego de pelota, además de un temazcal y varios patios. En la parte más alta está la plaza principal y varias estructuras monumentales. Entre los elementos icónicos más importantes están; la Pirámide de las Serpientes Emplumadas, la cual tiene en sus cuatro fachadas relieves de estos animales mitológicos y de varios personajes que parecen ser guerreros, astrónomos o sacerdotes. Así mismo, la cueva convertida en un observatorio gracias a un tiro hexagonal en su parte alta que proyecta sobre el suelo el cielo del medio día.

La invasión que se realizó en el transcurso de la colonización despojó de sus tierras a todas las comunidades de la región. Se establecieron varias haciendas que explotaron las tierras y usaron como mano de obra a los habitantes de las comunidades, entre ellas se encuentran la hoy ex hacienda de Temixco y la de Santa Rosa. Es con La Revolución Mexicana de 1910 cuando la situación cambia y la tierra vuelve a sus antiguos dueños. En agosto de 1921, los vecinos de Cuentepec se reúnen y deciden demandar la dotación y restitución de tierras a las que tienen derecho y un año después se les concede la dotación, pero no se aprueba la restitución por falta de documentación suficiente. Siendo que la restitución es la vía por la cual se reconoce la propiedad comunal histórica que se apropiaron particulares, es hasta el año 1954 cuando logran la restitución de las tierras comunales. Es así como Cuentepec cuenta con tierras ejidales y comunales.

Según cuentan, más o menos entre los años 1996 y 1997 llegaron a la comunidad de Cuentepec varias personas extranjeras diciendo que querían recorrer los alrededores de la comunidad, para ver que tenía la tierra, que animales y plantas existían. En ese momento la gente no pensó que fuera algo malo. Sin embargo, esos extranjeros lo que en realidad hicieron fue tomar muestras de la tierra, perforaron pozos para llevar muestras de los minerales que había en los cerros. El resultado fue que las tierras que rodean Cuentepec y 12 comunidades más tienen oro, plata, y otros minerales de alto valor económico. Es aproximadamente en 1999 cuando empiezan las exploraciones abiertamente en el cerro del Jumil, perteneciente a la comunidad de Tetlama. En 2013 la empresa canadiense Esperanza Silver contaba con siete concesiones de explotación minera a tajo abierto que incluyen no solo las tierras de las comunidades sino también los terrenos en los que tienen sus viviendas. Ese año la empresa presentó un estudio de impacto medioambiental a la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) la cual fue rechazada ya que en una de las concesiones entraba la zona arqueológica de Xochicalco declarada patrimonio cultural de la humanidad en 1999, así como varias especies de plantas (caducifolia) y animales autóctonos que actualmente están en peligro de extinción. En el 2017 se modifican las concesiones y queda fuera la zona arqueológica de Xochicalco. Sin embargo, las demás comunidades en total trece siguen dentro de la concesión de tierras que la Secretaría de Economía a nivel nacional dio a la empresa canadiense. También el cerro del Jumil que tiene vestigios arqueológicos, así como la laguna del Rodeo y la de Coatetelco, además del río Tembembe. A finales del 2021 la empresa Álamos Gold también canadiense, vuelve a presentar un estudio de impacto medio ambiental con el fin de retomar la explotación minera. En los últimos meses esta empresa se asocia con empresa nacional Zacatecas Silver y juntas están trabajando en el proyecto de impacto ambiental que presentaran a la SEMARNAT para su aprobación.

En la fracción séptima del artículo 27 de la Constitución Mexicana se reconoce la personalidad jurídica de los núcleos de población ejidal y comunal y se protege su propiedad sobre la tierra, tanto para el asentamiento humano como para actividades productivas. La Ley Agraria protegerá la integridad de las tierras de los grupos indígenas, considerando el respeto y el fortalecimiento de la vida comunitaria de los ejidos y comunidades; protegiendo la tierra para el asentamiento humano; y regulando el aprovechamiento de tierras, bosques y aguas de uso común; y la provisión de acciones de fomento necesarias para elevar el nivel de vida de sus pobladores. El artículo 2 constitucional reconoce el derecho de los pueblos indígenas a la consulta previa, libre e informada. A escala internacional podemos mencionar el convenio 169 de la OIT, también la declaración de los derechos de los pueblos indígenas de la ONU, entre otros.

Si bien la Constitución mexicana en el anterior artículo dice que reconoce los derechos ejidales y comunales, en la práctica incumple lo antes dicho. La concesión de explotación minera fue adjudicada por parte de la secretaria de Economía sin la consulta a las comunidades que quedan dentro del proyecto, no solo no se les consultó, sino que tampoco se les informó de dicha concesión. Fueron varias asociaciones y algunos académicos quienes enterados de dicha concesión fueron a informar a las comunidades de lo que estaba pasando, a partir de ahí empieza una lucha contra la empresa y se le exige al gobierno que detenga el proyecto. Sin tener una contestación favorable para las comunidades hasta este momento.

Como he mencionado, este proyecto de minería afecta a trece comunidades, comunidades que no solo se verán afectadas por la pérdida de sus tierras. La pérdida individual y colectiva más allá de la desaparición del entorno ecológico, afectará a estas comunidades ya que estas viven de forma simbiótica con la naturaleza, de su entorno dependen las practicas rituales, la cohesión social, el sentido de identidad y de pertenencia a un territorio que les pertenece desde hace siglos. Si la empresa minera logra tener el permiso para la explotación, los pueblos que hoy existen desparecerán y con ellos su lengua, sus rituales, sus prácticas ancestrales. Uno de los rituales más importantes de la comunidad de Cuentepec es la ofrenda a los aires, este ritual se lleva a cabo de forma colectiva e involucra a casi toda la comunidad, los cerros son el principal icono de esta festividad ya que en ellos viven los aires que son los guardianes de los lugares, los encargados de proveer la lluvia para las cosechas. La comunidad de Cuentepec vive de la agricultura y de la recolección de frutos silvestres, de su entorno adquieren todo para vivir, recolectan escobas, frutos de temporada, barro para sus artesanías, leña para estufas, zacate para los animales etc. El excedente de estos productos es llevado para su venta a los mercados cercanos.

La entrada de este megaproyecto canadiense ya está afectando a las comunidades, sobre todo a nivel social. Los pueblos nahuas han sido hermanos y se han apoyado durante siglos, con la entrada de este proyecto la división ha surgido, se habla de amenazas hacia los que están en contra de la minería. La empresa canadiense ha entrado en la vida social y comunitaria de algunas comunidades, les ha vendido el proyecto como progreso y creación de empleos, les llevan despensas, les regalan computadoras, dan donativos para las fiestas patronales, hacen talleres de huertos, promueven la educación media superior con el único fin de convencer a la gente que la minería traerá el progreso a las comunidades. Los han convencido de que es un proyecto con bajo riesgo técnico, sin contaminación medio ambiental.

En una entrevista a Pie de Página, Flor dice: ya ha causado grandes daños la empresa Álamos Gold a la sociedad, sobre todo en la comunidad de Tetlama, donde rompió el tejido social, ha dado dinero a los comuneros, los maestros, a los trabajadores, la minería se ha apropiado de espacios sociales de la comunidad y ha excluido a las personas que están en contra. Fragmentación social es lo que ha traído la minería canadiense y lo que queremos nosotros como pueblos nahuas es hermanarnos, no queremos división, asegura Flor.

Vídeo de la cuenta de Facebook Cuentepec Morelos Tosepan

En una entrevista para Los Ángeles Press, Alejandra Domingo y Javier Hernández, defensores de la tierra contra la minería en Morelos denuncian que en el caso de permitir las mineras en la zona se pretende afectar a más de 200 mil habitantes de más de 16 comunidades cercanas, ya que habría una elevada concentración de cianuro que se encontrará en el ambiente y pondrá en riesgo a la población. Es esta misma entrevista aseveraron que se mantendrán las resistencias de los pueblos originarios para que no operen en Morelos, y por ello llamaron a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Federales (SEMARNAT) a que no se conceda el permiso de explotación de las mineras.

Cita (nombre ficticio) me compartió lo siguiente cuando le pregunte ¿qué es para ti tu tierra?

Hablar de territorio no solo es hablar de la tierra, es hablar de mí, de mi identidad, de mis raíces, de mi lengua, de mi cultura, abarca un todo. Hablar de territorio empieza desde mi persona, desde mi cuerpo y al mismo tiempo de manera colectiva, porque cuando me encuentro con alguien de mi comunidad fuera de ella, me identifico con ella porque comparto con ella mis creencias, la organización, la lengua, la vestimenta. Esté donde esté me siento identificada, entonces no solamente es la tierra que abarca Cuentepec, sino que abarca todo lo que yo creo, todo lo que yo soy, todo con lo que me identifico. Si entra la minería terminaría todo ahí.

                                                                                                                         Aracely S. Cruz

Aracely S. Cruz

Referencias

www.piedepagina.mx

www.mexicodesconocido.com.mx

www.losangelespress.org

www.diariodemorelos.com

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