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Imbuido de energía, convicción y voluntad, fruto de su trajinar político, militancia orgánica y solidez ideológica para trabajar por la revolución, siente al mundo universitario “muy pequeño y hasta cierto punto un elemento de retraso de (su) aporte revolucionario”. Arrufo nos comparte: “recuerdo muy bien que me comentaba: la universidad me atrasa para hacer avanzar la revolución. Premunido con la idea revolucionaria de ´primero el partido´ y luego las otras cosas de la vida y la universidad”.

Este es el escenario y las ideas revolucionarias, que le llevan a abandonar la carrera de Economía y la Universidad. De este modo, se convierte en un hombre de partido por y para la revolución (Entrevista 2, 2021).

En 1973, mediante una carta de puño y letra, Víctor Andes comunicaba al partido su decisión de retirarse de las aulas universitarias para dedicarse “de lleno” al trabajo partidario al interior de las “masas básicas” de la sociedad peruana. Como lo dijera Lenin “la organización de los revolucionarios debe englobar ante todo y sobre todo a gentes cuya profesión sea la actividad revolucionaria (…) Esta organización, necesariamente, no debe ser muy extensa, y es preciso que sea lo más clandestina posible” (1975, p. 145). La decisión de Andes es un ejemplo aleccionador de la tradición comunista peruana, cuyos actos de desprendimiento y vocación de servicio en aras de un ideal supremo de justicia social y desarrollo material y espiritual del ser humano y la sociedad, dan cuenta de la calidad humana y fortaleza moral de sus militantes. Como era de esperarse, el partido respondió:

Conocemos de cerca su trayectoria en el partido, por eso no dudamos que su decisión de abandonar sus estudios universitarios para dedicarse a la causa revolucionaria sea producto de la reflexión serena, responsable. Los comunistas somos ajenos al romanticismo y voluntarismos pequeño burgueses. Cada paso que damos en la senda de la vida, es y debe ser un paso en dirección del porvenir de la humanidad: el socialismo y el comunismo. (…)

El paso dado por usted es muy valioso. Esto es un hecho. La revolución es una empresa ardua, prolongada, compleja, que impone a los comunistas superar una y mil dificultades y en cuyo torbellino se ahogan inevitablemente los elementos vacilantes, los compañeros de viaje. Esto también es un hecho. Seamos pues capaces de marchar hasta el fin sin arriar las banderas invictas del comunismo vitorioso[1]

En el periodo comprendido entre 1975 y 1980 se viven tiempos convulsos: incremento del costo de vida, salarios bajos, cierre de fábricas, reducción de personal, desocupación y subocupación, miseria, desnutrición e insalubridad para millones de peruanos. El descontento social es creciente y se manifiesta en múltiples oleadas en diversos lugares del país. Entre las luchas más representativas tenemos: el Paro Nacional del 19 de julio de 1977, convocado por organizaciones sindicales y sectores populares (CCUSC, CGTP, CNT, CTRP Lima; SUTEP, Comité de Coordinación de Lucha Barrial y otras federaciones)[2] y el Paro Nacional del 8 de mayo de 1978 promovido por la Federación Nacional Minero Metalúrgico (FNMT), los estatales, el pueblo y trabajadores de Chimbote, huelgas de hambre masivas por la reposición de despedidos y la histórica primera huelga del SUTEP[3]. El 4 de junio de 1979 vendría la segunda huelga nacional del SUTEP, una brutal represión y la heroica resistencia del magisterio, que contaba con el apoyo de las organizaciones sindicales y populares y del pueblo peruano (CGTP, SUTEP, PC del P). El desarrollo de estos acontecimientos transitó de las luchas reivindicacionistas al choque político frontal contra la dictadura militar. Este empuje del pueblo, sus organizaciones y partidos como Patria Roja rindió frutos con la convocatoria a una Asamblea Constituyente[4] y elecciones generales[5]. El retorno a la democracia fue una gesta del pueblo para el pueblo.

En las ciudades, el régimen militar del dictador Morales Bermúdez (1975-1980) reprimía duramente las protestas del pueblo. En los andes cajamarquinos, se recreaba la tradicional organización comunal, a través de sus asambleas y la autodefensa de masas, genuinas expresiones de democracia directa del pueblo (Moreno, 2008). Las rondas campesinas entran en la historia nacional un 29 de diciembre de 1976, para nunca más irse.

Un veterano militante, amigo y compañero de Andes desde aquellas gestas populares, relata una anécdota:

En los primeros meses del 76, en ocasión de un paro sindical y marcha universitaria, fui detenido. Primero me llevaron a la prefectura. Luego a la Comisaría de la calle Ayacucho. Ahí conocí por primera vez a Víctor Andes. Seguramente debimos haber cruzado palabras. Unas compañeras nos llevaron comida: pollo a la brasa. Muchos compañeros bromeaban diciendo “Está buena la comida. Así da gusto que nos detengan”. Recuerdo que en un momento dado hubo un alboroto. ¿Qué pasaba? En ese momento no lo supe. Tiempo después me comentaron que Víctor Andes tenía en su poder el sello del Comité Regional José Stalin (ex Puka Muru). El sello tenía que desparecer. La movida fue para eso. Seguramente alguna de las compañeras que nos llevó comida lo escondió. Si ese sello caía… (entrevista 1, 2021).

El sector campesino nunca fue ajeno a Víctor Andes; él procedía del campo. Conocía su realidad. Entre 1973 y 1976, Patria Roja, de manera progresiva, va destacando sus cuadros al campo, iniciando así su trabajo político agrario-campesino en diversas regiones del norte, por ejemplo, con los cañeros, de fábrica y del campo, de las haciendas azucareras.

Andes se vincularía además con el campesinado de Cajamarca y con el tiempo, se convertiría en “pionero, conductor y organizador de las rondas campesinas, vinculado a Daniel Idrogo y Agustín Sánchez y otros más, organizan y fortalecen las históricas rondas campesinas de Cajamarca” (entrevista 2, 2021). El desarrollo y expansión de las rondas campesinas después de su fundación, ha sido, en muchos aspectos, fruto del trabajo de militantes comunistas de Patria Roja:

Las rondas no son una creación del partido. Su aparición es una sumatoria de elementos espontáneos. No obstante, la ronda de hoy no se puede entender sin la presencia del partido. Le dimos un giro, un rumbo que le ha permitido tener una perspectiva mayor, amplia. La historia de las rondas está ligada a la historia del partido (entrevista 1, 2021).

Víctor Andes ha dado aportes teóricos al fenómeno rondero. El decálogo que contiene los mandamientos del rondero son aporte suyo. El primer estatuto también. “Él ha tenido que ver con muchas de las ideas y documentos de los primeros años de las rondas (1977-1978)”. Su hermano Arrufo relata un hecho importante:

Conversábamos mucho (sobre) cómo unir las ideas de Cristo, los sabios proverbios de la experiencia de vida cajamarquinos y las ideas del marxismo. De ese modo surgió el decálogo de las rondas campesinas, el cual es producto de la sistematización de su liderazgo individual y de los colectivos cajamarquinos. Ese decálogo se convirtió en el fermento movilizador de las rondas contra el abigeato y el abuso contra los campesinos de Cajamarca. Se desplazaba de pueblo en pueblo, visitando a lomo de caballo aldeas campesinas y casa haciendas de pequeños hacendados que a su observación vivían en un mundo lejano a la civilización urbana y afligidos por el abigeato (entrevista 2, 2021).

Pero el accionar político de Andes también se desarrolló en la zona urbana:

(…) en la zona donde vivimos participamos en la lucha por (conseguir los servicios básicos de) agua y desagüe, el incremento de unidades móviles para nuestro sector, la campaña electoral de la época de UNIR de 1980, cuando postuló a la presidencia el compañero Horacio Zeballos (entrevista 3, 2021).

Con el paso del tiempo, un Víctor Andes más experimentado en el quehacer político partidario, recorrió otras regiones del país. Militancia, estudio, disciplina y ejemplo eran las consignas de su actuar ante sus correligionarios. En cada lugar se reconocía su temple y fortaleza moral. Ante las vicisitudes del combate político, su presencia generaba entusiasmo y renovaba los ímpetus de la militancia. Quien haya hecho militancia orgánica sabe bien que la brega política es desgastante, física y emocionalmente, por ello la importancia de las visitas dirigenciales para orientar y motivar a sus miembros.

Doña Luisa Espino, rememora:

Él ha recorrido todo el país, ha sido dirigente nacional, por eso, cuando hay reuniones la gente siempre me pregunta por él. La vez pasada fuimos a un evento de las Casas de la Amistad y Solidaridad con Cuba en Arequipa… todo mundo lo saludaba, le estrechaban la mano, lo abrazaban. También es así en la selva y el centro. Lo conocen en todo el país ya que se dedicaba de lleno al trabajo partidario. Andes le ha dedicado su vida al Partido. Ha militado toda una vida. Solo su enfermedad de 2008 lo ha detenido (entrevista 3, 2011, 2021).

Del párrafo anterior podemos señalar que Víctor Andes, “no solo se dedicó al campesinado; como cuadro su visión y labor era totalizadora: abarcaba las esferas y dimensiones del trabajo político partidario y de masas y siendo dirigente, tenía que promover orientaciones y colocarse al frente de las responsabilidades” (entrevista 1, 2021).

Podemos sistematizar algunas de las luchas más importantes en las que Víctor Andes ha participado en el siguiente listado:

  • Movimiento estudiantil secundario por el respeto a las nuevas ideas.
  • Movimiento estudiantil universitario: Vanguardia Estudiantil Revolucionaria.
  • Un organizador de las comisiones obreras para la lucha (COPLAL) del norte.
  • Las luchas en distintos partes del país de los FEDIPs, movimiento sindical obrero, magisterial, barrial.
  • Los grandes movimientos de las rondas campesinas y trabajadores azucareros.
  • Liderazgo político e ideológico al interno de la estructura partidaria.
  • Otras actividades.

Finalmente, una apretada y parcial muestra de su trayectoria partidaria ha sido la siguiente:

  • 1968: militante de base.
  • 1972: dirigente del Comité Regional Puka Muru del macronorte.
  • V Congreso (1984): Secretario Nacional de Asuntos Agrarios.
  • VI Congreso (1994): Secretario Nacional de Organización.
  • VII Congreso (2000): Sub Secretario General.

Es de precisar que Víctor Andes ha formado parte y, en algunas ocasiones, ha presidido delegaciones del Partido que atendía invitaciones al exterior de parte de otros partidos comunistas y afines para estrechar relaciones y compartir experiencias: China, México, entre otros.

Ideas y escritos

Los partidos políticos generan constantemente información que explica -o pretende explicar- la realidad nacional y las dinámicas coyunturales propias de las sociedades contemporáneas. Eso se espera de dichas instituciones. En el caso de partidos de tradición marxista, como el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, dicha información es abundante y se puede encontrar en libros, revistas, cuadernillos, manuales, folletos, periódicos, pronunciamientos, manifiestos, correspondencia, diarios, trípticos, panfletos, manuscritos, fotografías, videos, como también en los testimonios de sus dirigentes, militantes, amigos y simpatizantes, etc.

Existen documentos de autoría colectiva (pronunciamientos, manuales, estatutos, folletos) y otros de autoría individual (artículos, ensayos, crónicas, correspondencia). Muchas veces la autoría individual se difumina en la autoría colectiva. A medida que un militante de izquierda asume cargos de dirección, va ampliándose la necesidad de profundizar estudios temáticos y de producir información que permita interpretar, analizar y contextualizar los hechos sociales y políticos de los territorios de la patria:

Siempre fue un devorador de libros, todo lugar y circunstancia eran adecuados para leer. Subrayar las ideas fuerza era su metodología. Nunca escribía en papel alguno lo que leía, su cerebro siempre fue el banco de datos. Periódicos, novelas sociales como las de Máximo Gorki, Fiódor Dostoyevski y muchos otros autores eran de su predilección. Por su puesto, tratados de ciencia política de los clásicos del marxismo: Mariátegui, Lenin, Stalin y Mao Zedong, sus mentores predilectos (entrevista 2, 2021).

Víctor Andes se levantaba a las 04:00 a.m. a leer y resaltaba cada escrito de significación. Escribía varios documentos y luego los pasaba en máquina de escribir. Posteriormente compramos una computadora, a plazos, que muy bien empezó a manejar y grababa en disket diversos documentos que seleccionaba y creaba. Aún conserva esos disket, cada uno identificado con temas de mucha importancia tanto nacional como internacional (entrevista 3, 2021).

Adquiría libros y revistas para luego obsequiarlos a sus camaradas en sus viajes. Acudía a la feria de libros usados de la Av. Grau, del jirón Amazonas en Lima. Hacía sus paquetes, ya sabía el destinatario. Los libritos de la colección de Mariátegui eran pan de cada día. Eso sí, con cada nueva entrega, procedía un control de lectura del texto anterior. Era su manera de medir el grado de interés y compromiso (entrevista 2, 2021).

A lo largo de su vida, Víctor Andes ha compilado y editado manuales, folletos, pronunciamientos y ha escrito varios textos en los que reflexiona sobre táctica y estrategia, estilos de vida y moral revolucionaria, trabajo político de frente único y contribuyó a la formulación de orientaciones para el trabajo campesino y rondero: “Siempre escribió para direccionar el partido y también manifiestos políticos de sectores donde él accionaba como organizador, el decálogo rondero, por ejemplo”. Sus archivos y escritos personales son variados y se encuentran dispersos entre Lima y Trujillo.

A nivel regional (La Libertad), el Partido editaba “Frente Rojo” (1973-1980), su órgano de prensa. Era un medio de difusión de nuestras ideas y para la lucha… él era uno de los responsables. Entonces en ese Frente Rojo, recuerdo que ahí escribí por primera vez un tema dedicado a la mujer. Él hizo que participe con un artículo. Revisaba bien el artículo, apoyaba a la mujer en el sentido que (las cosas que se escribían sobre ella) se hagan bien (entrevista 3, 2011).

Se ha identificado algunos de escritos de Víctor Andes, que a continuación presentaremos.

En su artículo “Normas de vida”, Andes da cuenta de 10 mandatos principistas que todo revolucionario debe conocer y practicar en su vida pública y privada. Dichos mandatos “buscan moldear el perfil del revolucionario de nuestro tiempo, especialmente de los comunistas. Son factores que contribuyen a dotarnos de estilos y métodos de dirección y de trabajo correctos para prefigurar el hombre nuevo, precursor de la sociedad que aspiramos” (1996, párr. 1). Estas normas de vida son:

El autor desarrolla cada norma de vida, contextualizándolas y dotándolas de ideas fuerza: “La teoría revolucionaria guía el camino de la práctica revolucionaria”; “El ser social determina la conciencia social”; “El individuo cambia en la medida que la sociedad se transforma”; “Todo acto y palabra que resta la confianza y afecto de las masas y del Partido conducen al fracaso y a la ruina”; “No tomar de las masas populares ni una aguja, ni un pedazo de hilo”. La presencia de estas frases en su escrito demuestra una asimilación y sincretismo de la teoría marxista, leninista y maoísta con la perspectiva andina, siempre presente en él.

Por ejemplo, en la norma 6. “Nunca tomar algo de las masas, ni de sus organizaciones”, da cuenta de la rapacidad característica de las clases dominantes y sus representantes, así como de las nuevas modalidades de opresión y explotación del pueblo (semicolonialismo, neocolonialismo y globalización neoliberal) encubierta de legalidad y constitucionalidad. No obstante, advierte un peligro mayor en la perniciosa adopción de estas prácticas y estilos traicioneros (Lenin diría fariseos) por parte de aquellas personas que pregonan luchar por el pueblo. Al respecto comenta:

Pero hay otra forma de usurpación, infiltrándose en el seno de las organizaciones populares, fungiendo su representación y terminan de saqueadores, generando grandes desengaños. Esta costumbre es censurable y debe superarse, retomando una nueva concepción o un precepto de nuestros antepasados: Ama Sua, No Robar (párr. 25).

Wilmer Valverde Rodríguez

Antropólogo Social por la Universidad Nacional de Trujillo, Magíster en Gestión Pública por la Universidad César Vallejo. Investigador y docente universitario. Contacto: [email protected].

Referencias

Andes Gonzáles, Alfredo. (marzo de 2005). Mi ingreso al partido. El Militante. Boletín interno del Comité Central del Partido Comunista del Perú – Patria Roja.

Confederación General de Trabajadores del Perú. (febrero de 2021). Historia. http://www.cgtp.org.pe/

Huber Stephens, Evelyne. (1983). El gobierno militar peruano, la movilización obrera y la fuerza política de la izquierda. Cuadernos Políticos, 37, 81-104.

Lenin, V. I. (1975). ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. Edición en Lenguas Extranjeras, Pekín 1975.

Meza Aguirre, Gilberto R. (2015). Lecciones de las luchas y conquistas del SUTEP. https://sutep.org/

Moreno Rojas, Alberto. (2008). Democracia directa y estrategia revolucionaria. 4ta edición. Ediciones Patria Roja.

Partido Comunista del Perú – Patria Roja. (febrero de 2021). Vigencia del partido.  https://patriaroja.pe

Silva Santisteban, Fernando. (2018). Antropología. Conceptos y nociones generales. (1ª edición digitalizada. Lima: Fondo Editorial de la Universidad de Lima.

Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú. (febrero de 2021). Historia del Sutep. https://sutep.org/

[1] La carta original de Víctor Andes fue publicada en el periódico “Patria Roja” N° 02, de mayo de 1973.

[2] Comité de Coordinación y Unificación Sindical Clasista (CCUSC), Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), Central de Trabajadores de la Revolución Peruana (CTRP Lima), Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP).

[3] Fue la primera Huelga Nacional del SUTEP, realizada el 8 de mayo de 1978 y duró 81 días. Obligó al gobierno dictatorial de Morales Bermúdez a sentarse en una mesa de diálogo para el reconocimiento del SUTEP. Firmaron un Acta que, entre otros puntos, permitió el nombramiento de cerca de 20,000 maestros contratados. El incumplimiento del Acta llevó al SUTEP a una segunda huelga nacional, la más larga de la historia, que duró 118 días en 1979.

[4] El 4 de octubre de 1977 se convocó a elecciones para la Asamblea Constituyente. Víctor Raúl Haya de la Torre la presidió desde el 28 de julio de 1978 al 28 de julio de 1979. El 12 de julio de 1979 promulgó la Nueva Constitución que entró en vigencia el 28 de julio de 1980. Duró hasta 1992.

[5] Mediante Decreto Ley 22622 del 30 de julio de 1979, se convocó a Elecciones Generales de Presidente y vicepresidentes de la República, Senadores y Diputados para el 18 de mayo de 1980. Sería electo Fernando Belaunde Terry.

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