Es difícil hablar de la muerte, de la propia y la de los demás. De hecho, hay quien ve la muerte como un tabú, incluso sustituyendo al del sexo. Parece que al hablar de ella, llamaríamos a su puerta.

Deberíamos puntualizar que vamos a hablar sobre la muerte física o biológica y privada. Hay otras muertes como son la social, cultural, emocional, publica,… a las que no vamos a hacer referencia.

A lo largo de la historia, el hombre ha visto la muerte (o ha vivido ese momento) desde diferentes puntos de vista, dependiendo de la época, cultura… en la que vivía o se vive.

                             

La muerte es parte de la existencia humana, es natural y en ciertos momentos y contextos, se ha enfrentado a ella con valentía, resignación, aceptación, miedo, … Cómo se ha tratado y entendido, lo podemos ver en varios ejemplos desde Stonehenge hasta la actualidad, tanto a nivel científico y artístico (pintura, Ars moriendi, esculturas como los Transi, los tratados de anatomía) o incluso en diferentes rituales. Mos teutonicus, el hombre de Tollund, los sacrificios humanos, etc…

                         

El ser humano es el único ser vivo consciente de su muerte o de que va a morir.

La muerte ha estado presente de una u otra manera en el pensamiento del hombre, ya sea como acontecimiento social, religioso… lo que nos lleva a buscar una respuesta a lo que hay después de morir. No siempre se ha visto la muerte como un hecho traumático, pero en las sociedades modernas, la muerte se vive como tal y la ha convertido en un hecho social y cultural.

Las diferentes formas de vivir este hecho han dado lugar a diferentes conceptos y cosmovisiones de la muerte a lo largo de la historia en las diferentes sociedades humanas. La cultura y el contexto son importantes y esenciales. Los ritos funerarios, creencias,…, la muerte física y la privada, tienen sentido en un contexto concreto de la cultura donde se vive. Tiene un lenguaje y está repleto del significado que cada pueblo o población humana, a través de los tiempos la ha dado.  Es decir, es un fenómeno multidimensional.

                             

No sabemos muy bien cuando empezó a tener el ser humano consciencia sobre el hecho de la muerte, pero las tumbas o enterramientos más antiguos parecen ser del Homo neardentalensis, por lo tanto, podemos pensar, que hubo algún suceso por el cual nuestros parientes cercanos dejaron de ver la muerte como algo más y empezaron a pensar que podía haber “algo” después de morir. El enterramiento, cómo se lleva a cabo, lo que se entierra con el fallecimiento (objetos de valor para el más allá), el tratamiento que se le da al cuerpo, nos indica que veían una prolongación de la vida después de la muerte.

                           

A partir de aquí, el Homo sapiens, lo convierte en hecho social, como hemos comentado anteriormente. Esta consciencia del hecho en sí y la búsqueda de respuestas, han llevado a lo largo de los siglos a la aparición de las diferentes religiones y a grandes mitos y leyendas en relación a los ritos mortuorios y funerarios. Y a un respeto hacia el más allá y un miedo conscientes a no saber que hay después.

                             

Su relación con un hecho social, su comportamiento, cómo se representa ese momento, los rituales de luto. Todo dependerá de la religión o culto religioso, al que este adscrito el pueblo o procese cada individuo. De hecho, las religiones lo han integrado a la vida colectiva, moviliza al grupo social y crea mecanismos para paliar el daño provocado por la pérdida de sus miembros. También hay que tener en cuenta las reglas entorno al cuerpo del fallecido (cuidados, preparación y tratamiento del cuerpo…) ya que tiene mucho que ver con lo anteriormente comentado.

Hay un desconocimiento sobre la muerte, lo que es y lo que pasa después. Esto constituye una poderosa y constante amenaza para la seguridad ontológica. El concepto de seguridad ontológica es central en la teoría de Giddens, al que define como “el sentimiento de continuidad y orden de los sucesos, incluidos aquellos que no caen directamente dentro del entorno perceptivo del individuo”. Es un hecho que el ser humano no controla y esto le crea inseguridad y miedo.

             

Desde la Ciencia y sobre todo desde la Medicina se ha intentado vencerla, primero con diferentes remedios naturales y en los últimos tiempos con los avances en medicación, trasplantes de órganos, combatiendo el envejecimiento biológico y celular, la medicina regenerativa, etc… Pero también desde otros ámbitos como puede ser el religioso, se ha luchado contra ella con la posibilidad de la resurrección, por ejemplo.

                 

La etnografía nos ha documentado que la angustia o el miedo se encuentran en todos los universos culturales y que igualmente en todos ellos, el ser humano ha tratado de librarse de tal sentimiento. Las construcciones mentales que producen la muerte evocan a fantasías individuales y colectivas, a sistemas de representaciones y a diversos mecanismos de defensa. Lo imaginario recurre al símbolo pues es su mediador instrumental privilegiado.

Somos los únicos seres vivos que reflexionamos sobre el hecho de morir, le damos un sentido que va más allá del hecho en sí. Queremos saber de ella. Es para nosotros un misterio, que en muchas culturas es un todo y en otras, como la nuestra, la nada. En este punto, incluso podríamos decir que la muerte en nuestras sociedades esta desnaturalizada. El miedo a esta ha sido manejado por poderes de todo tipo. De hecho, en contraposición a este tabú, hay situaciones y lugares, en los que se vive con ella en la que la vida no vale nada y la violencia está a la orden del día.

Igual deberíamos hablar más de ella, tratarla con más normalidad, pero se ha convertido en un tabú, ya que conlleva dolor y sobre todo incomprensión y miedo.

                     

                                                                  Marta Valle y Amaia Castresana

Referencias

Ariés, P. (1992) El hombre ante la muerte. Edit. Taurus. Madrid

Thomas, LV. (1983) Antropología de la muerte. Fondo de Cultura Económica. México.

Fotografías. Exposición Heriotza. Ante la muerte. San Telmo Museoa, abril 2019. Donostia (Gipuzkoa).

Giddens, A. (1990) Consecuencia de la modernidad. Universidad de Standford.

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