Como estudiante de comunicación audiovisual, uno de los temas que he podido tratar en mi primer año ha sido el de los acentos y la relevancia e influencia que estos tienen en la sociedad. Para ello, voy a tomar como ejemplo principal un caso reciente ocurrido hace apenas un mes en la plataforma de YouTube.

El caso en cuestión es el de una canción que publicó el conocido youtuber Fortfast el pasado 28 de Mayo. La canción se llama “Púrpura” y el grupo, del que Fortfast es integrante, recibe el nombre de “Tiburón 2”. Dicha canción, de claras influencias basadas en el Rock Alternativo (especialmente por los Arctic Monkeys) tuvo cierta polémica.

¿Por el solo de guitarra? No. ¿Será acaso una cuestión de letra? Tampoco. El asunto que causó la mofa del público no fue ni más ni menos que el acento del cantante al pronunciar algunas palabras en inglés.

Esto ha ocurrido de forma casi paralela a mis exámenes, lo que ha permitido que vea realizado uno de los contenidos de estudio en la vida real: el de los prejuicios y sesgos en función del acento de otra persona. Estos sesgos pueden poner en un pedestal o hacer que caiga un intelectual o persona de influencia debido a su forma de hablar. Es decir, se atiende al continente, no al contenido. El valor de lo que tiene que decir esa persona se ve menguado por cuestiones extralingüísticas que tienen que ver más con asuntos fonéticos que con lo que se expresa. De este modo, se clasifica de forma estereotípica a unos y otros según el acento, lo que ha causado en muchos casos una noción muy negativa al respecto de ciertas culturas.

Un ejemplo clarificador y que todos los que vivieron en España recordarán es el de la serie “La Vuelta al Mundo en 80 días” emitida en la 1 durante los años ochenta y posteriormente reemitida en contadas ocasiones. Esta serie cuenta con varios personajes, pero nos centraremos en uno en específico. Un pequeño ratoncito de nombre “Tico” que, a diferencia de los otros personajes de la serie, se caracteriza por que habla con acento gaditano. Y cómo no, este personaje representa ya al estereotipo del andaluz torpe y de escaso nivel cultural al que nos tienen acostumbrados. No obstante, esto no es fruto de la casualidad. Mientras que Willy Fog es el representante del hombre moderno, intelectual que habla un perfecto castellano, Tico se encarga de reflejar todo lo contrario.

Esto causa estereotipos que se repiten con el tiempo y que asientan una visión falsa y generalizada de lo que son personas concretas de un país, provincia o comunidad. En este caso, el estereotipo es calcado una y otra vez en otras series, tanto animadas como de personas reales, en las que se representa una imagen negativa de toda una comunidad por la mera cualidad de su acento. De este modo, el acento andaluz es raramente asociado a personajes de alto nivel cultural, dejándoles cargos menores y forzándolos de manera que se vean ridículos en comparación con otros acentos del país.

Esto ha llegado a causar que muchos andaluces escondan sus acentos en programas de radio o Televisión por temor a que se los considere inferiores por el mero hecho de hablar con ese acento. Sin embargo, dichos prejuicios tienen de fondo un concepto que se cae por su propio peso: El del acento perfecto.

Según lo que he comentado anteriormente, el castellano perfecto sería el que habla Willy Fog, parecido al del norte de Castilla la Mancha (Toledo en especial). Pero entonces viene la pregunta clave: ¿Por qué es mejor que el acento andaluz, o que cualquier otro de España? La respuesta lógica y casi instantánea que se le puede venir a cualquiera es que es mejor debido a que pronuncia toda las letras y sílabas, tal y como se escriben en el papel. Pero este argumento se cae por su propio peso si tenemos en cuenta que, a fin de cuentas, la comunicación tiene como una de sus funciones la de transmitir la máxima cantidad de información con el menor número de esfuerzo. De este modo, se sigue la teoría de la Economía Lingüística, acuñada por el funcionalista francés André Martinet.

Si tenemos en cuenta dicha teoría, acentos como el andaluz (con sus muchas variantes dentro de la propia Andalucía) tendrían que ser vistos como la evolución lógica del español, ya que favorecen una mejor y más eficaz comunicación en la que se sigue de forma natural la teoría mencionada anteriormente.

¿Y esto qué tiene que ver con la canción de Tiburón 2? Os preguntaréis. Pues ocurre que esta teoría no es exclusiva del idioma español, sino que se puede extrapolar a otros idiomas como son el francés o el inglés. Siendo esto posible, es curioso pensar que el que un español hable inglés acortando palabras sea fruto de mofa y risas, cuando variantes del propio idioma en zonas como el sur de EEUU o Escocia han seguido esta misma vertiente, optando por acortar las sílabas en vez de seguir hablando como habían hecho sus antepasados hace siglos. Un equivalente filológico sería el seguir utilizando expresiones como “Buenas tardes tengan vuestras mercedes” o similares cuando es algo estancado en el pasado y que suena más a Tercios y mosquetes que a las frases que se usan en Twitter o Facebook.

En el idioma de Shakespeare hay también ejemplos dentro del mundo de la música en los que la pronunciación de las palabras tiende a acortarlas. Ciñéndonos a grupos de Rock o derivados, tenemos al que fue cantante de The Clash, Joe Strummer, el cual tenía un acento carrasposo que mezclaba palabras y términos jamaicanos o incluso españoles. Por ejemplo, tenemos la canción “Spanish Bombs”, en la que se puede escuchar esta mezcla de idiomas que acorta las palabras en inglés y que, pese a ello, puede comunicar la idea de la canción.

 

Spanish Bombs

Otro ejemplo posible es el del cantante de The Pogues, Shane McGowan, que tiene un marcado acento inglés en el que se acortan también las sílabas, algo que facilita el cantar las letras que escribió para su época que en su mayoría requerían de una rapidez considerable. Como ejemplo más clásico está “Sally MacLennane”, cuya pronunciación es distinguible casi al segundo de escucharla.

Sally MacLennane

Y estos son solo dos de cientos de ejemplos que se pueden poner de ingleses que acortan las sílabas o pronuncian de distinta manera a la que supuestamente es la “correcta”.

Concluyendo y teniendo en cuenta lo dicho, deberíamos replantearnos dos veces al juzgar el nivel cultural o postura social de una persona exclusivamente por la forma que tiene esta de pronunciar o por su acento. Hay que evitar el seguir prejuicios estereotípicos que son únicamente eso, prejuicios, y que nos dan una visión muy general de las personas que no se tiene porque corresponder con la realidad. Solo de este modo se romperá con la visión negativa hacia ciertos sectores de la sociedad por algo tan espontáneo y adherido a la personalidad de uno como lo es su forma de pronunciar.

Carlos Almira

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