Desde el desmoronamiento del Califato Otomano, a principios del S.XX, dentro del mundo árabo-musulmán se inició un debate sobre cuál era la mejor forma política que había que adoptar. Fue entonces cuando surgieron tres concepciones relacionadas con la naturaleza del Estado y la legitimidad política. Primero, nacieron dos corrientes que cobraron bastante fuerza y, poco después, se configuró una tercera que gozo de menos seguidores.

La concepción islámica: apostaba por la creación de un sistema político que imitara al Imperio Otomano, bajo los valores del Islam. Es decir, un Estado que encarnase la unidad, la soberanía de la umma[1] y la tradicionalidad.

La concepción laica: optaba por la creación de un Estado Moderno al margen de la religión, siguiendo un modelo más cercano a las democracias occidentales y que se asimiló con el concepto de modernidad.

Desde el principio, ambos conceptos de Estado se situaron en lados opuestos: Mientras que la concepción islámica acusaba a la laica de defender un modelo de Estado antirreligioso, imperialista y occidentalista, la laica afirmaba que la concepción islámica representaba un poder personal y opresor.

Por otro lado, se fraguo una tercera concepción que cobró menos fuerza, la neo-salafiya, cuyo objetivo era la creación de un sistema político en el que se conciliasen los valores del islam tradicional y los de la modernidad.

Finalmente, muchos países (Turquía, Túnez, Egipto…) desecharon la creación de un Estado Imperial tradicional y optaron por la construcción de un Estado Moderno, pues en él veían la solución a lo que concebían como el principal causante de la decadencia musulmana y la mejor opción para caminar hacia el futuro y la modernidad. De esta forma, se instauraron Estados Modernos bajo democracias liberales que buscaban crear una nueva solidaridad basada en la nación, un nuevo estatuto civil que convirtiese al individuo en ciudadano (no súbdito) y en dueño de su propio destino, una mayor participación política…Pero, poco a poco, estos regímenes liberales cayeron en crisis y se fueron desmoronando, debido al aumento de las desigualdades bajo unas democracias que no era tal.

Ante esta situación de crisis, en los años 50- 60 surgió un nuevo modelo de nacionalismo que se definía como antiliberal, anticolonial, igualitario, progresista y que acabó imponiéndose a los regímenes liberales. Cobrando la forma de democracias nacionales (entre los que destacaron el de Nasser en Egipto o Burguiba en Túnéz ), que promovían una mayor participación política, la igualdad, acabar con la corrupción y los abusos…

Aún así, este modelo tampoco cumplió sus promesas de modernidad/progreso y fueron cayendo a favor de dictaduras de las décadas de los 70-80. Nuevos regímenes que se basaban en la tiranía y que fueron tomando la forma de lo que se definió como cleptocracias, dictaduras corruptas que se vendían hacia el exterior como democracias. La mayoría de ellas se alargaron hasta aproximadamente el 2010/2011, años en los que estalló y se desarrolló La Primavera Árabe.

Las corrientes de pensamiento en el mundo árabo-musulmán y su relación con la política de los S.XX y XXI

En torno al contexto histórico y político del S.XX, se fueron fraguando tres corrientes de pensamiento político que hacían alusión a la tradicionalidad y a la modernidad:

La corriente reformista: basada en la en la Nadha o corriente reformista clásica, la cual defendía la necesidad de adoptar los valores modernos, pero asociándolos con la tradición islámica y no con el extranjero.

La corriente modernista: basada en un pensamiento secular y occidentalista que buscaba la introducción de los valores modernos a través de la instauración de modelos occidentales. Por tanto, intentaba cambiar la sociedad rompiendo su propio ritmo e introduciendo valores ajenos a la realidad musulmana[2].

La corriente islamista: que apelaba a los valores del Islam frente a las ideologías laicas. Ahora bien, hay que señalar que ésta se dividió en dos vertientes diferenciadas:

  • Islam clásico: en el que el Estado Moderno se apoderó de la religión (Corán) para aumentar y legitimar su poder. Sin duda, el caso más claro de esta táctica fue desarrollada en Egipto por parte de Nasser[3], quien institucionalizó el poder de los ulemas de al-Azhar[4] (interpretes de los textos religiosos).

Es decir que los sometió, haciéndolos totalmente dependientes del Estado, teniendo como principal función: oponerse a los movimientos laicos, apoyar la política nassereina y combatir nuevos movimientos religiosos ajenos a la religión oficial, como el de los Hermanos Musulmanes.

Más tarde, con Sadat en el poder (70-80) la relación ulemas/ Estado comenzó a romperse y en los 90 optaron por escapar del Estado y volver a la mezquita.

  • Islamismo político (radicalismo): surge más tarde, tras la imposición de un Estado Moderno que, según esta corriente, intentaba introducir formas de vida occidentales dejando de lado los valores y las formas de vida propias.

Así, en los 50 el islamismo presentó un modelo de modernidad alternativa, basado en los valores tradicionales del Islam dentro del Estado Moderno. Pero ante la negativa y la marginación a los que les sometió el Estado, en los 70, creció y su posicionamiento empezó a inclinarse hacia el radicalismo /antimodernismo. Intentando introducir su modelo de Estado Islámico basado en la sharia[5] y, en ocasiones, a través del uso de la violencia.

Sin duda, el ejemplo más claro y conocido es el de los Hermanos Musulmanes. Una organización islamista que nació en 1928 en Suez (Egipto) de la mano de Hasan al-Banna, con los objetivos de frenar lo que consideraban la decadencia de la religión y la cultura islámica frente a Occidente, la supresión de los privilegios, luchar contra la burocracia, la elaboración de una nueva legislación, limitación de la propiedad agrícola feudal, seguridad social… Es decir detrás de su idea de crear un Estado Islámico se escondían reivindicaciones políticas, sociales y culturales

Con el tiempo, se convirtió en un movimiento muy apoyado dentro de la sociedad egipcia y por tanto en una seria amenaza para el orden establecido. De forma que en 1954 fue ilegalizada, marginada y reprimida por Nasser, motivo por el cual una parte de los Hermanos tendió a la radicalización y la violencia.

Aún así, en la actualidad la mayoría ha optado por la vía pacífica y se ha convertido en la organización más numerosa que ha influido de forma decisiva en el islamismo de todo el mundo árabe.

En definitiva, este proceso de “modernización” estuvo marcado por la evolución de estas corrientes contrapuestas: una occidentalita/secular y otra indentitaria/islámica. Que finalmente se decanto a favor de la primera (con variaciones), instaurando un Estado Moderno que acabó por fracasar.

¿Por qué fracasó la construcción del “Estado Moderno” en el ámbito árabo-musulmán?

El hecho de que la construcción del Estado Moderno no acabara de cristalizar en el ámbito árabo-musulmán se debió en gran parte a tres motivos:

  1. Su actuación se dirigió más a contentar al exterior y no ha solucionar los problemas y necesidades de sus ciudadanos.
  2. No se acercó a la verdadera realidad social y se basaron en cubrir necesidades e intereses personales. De hecho, la mayor parte de la población estaba al servicio de una burguesía comercial.
  3. Los grupos más comprometidos con los valores de modernidad, progresivamente se fueron acercando a la concepción más arcaica y autoritaria del poder. Y para asegurarse de ello, no dudaron en hacer del Estado un instrumento privado (Mubarak, Gadafi, Ben-Alí…) que manejaban según sus intereses

Frente a este fracaso, parte de la ciudadanía desarrolló una concepción negativa del Estado Moderno, pues consideraban que dichos Estados se habían alejado de todo lo que les habían prometido en un principio: les habían despojado de sus libertades, dignidad, seguridad, habían generado pobreza y decadencia.

De esta forma, se fue generando una crisis de identidad dentro del mundo musulmán, consecuencia directa de la instauración de una modernidad política frágil/superficial que llevó a la búsqueda de nuevas alternativas para romper con el pasado. Así en los últimos años de los 2000, la sociedad árabe empezó a plantarse diversas cuestiones sobre el funcionamiento de su país y sobre la necesidad de un cambio a través redefinición del sistema político.

Precisamente, todas estas cuestiones fueron perfilando el motor que impulsó el estallido de la Primavera Árabe en el 2010 y que rápidamente se fue extendiendo a casi todo el mundo árabo-musulmán, con el objetivo de derrocar a los gobiernos y reconstruir, renovar y reinventar en el sistema político, lejos de las formas tradicionales.

Ahora bien, desde nuestra perspectiva actual, debemos peguntarnos si la Primavera Árabe consiguió sus objetivos iniciales o si logró instaurarse como una modernidad alternativa o no. Temas que analizaremos en el siguiente artículo ¿La primavera árabe supuso una modernidad alternativa?

Rocío Rivas Martínez

Referencias

ESCOBAR, A. (2008) Antropologías del mundo. Colombia: Envión Editores.

ILIFFE, J. (2013) África. Historia de un continente. Madrid: AKAL

TAHAR, B.J. (2011). La Primavera Árabe: el despertar de la dignidad. Madrid: Alianza Editorial.

TAYLOR, CH (2006). Imaginarios Sociales Modernos Barcelona: Paidós.

Portada: La Meca. Imagen extraída de: https://pixabay.com/es/photos/kaaba-meca-har%C3%A9n-religi%C3%B3n-islam-3338032/

Imagen 1. El Corán. Imagen extraída de: https://pixabay.com/es/photos/sagrado-cor%C3%A1n-ramad%C3%A1n-santa-mes-1528446/

Imagen 2: Caricatura en la que se representa la caída de Hosni Mubarak ( Carlos Latuff, 2011) Imagen extraída de: https://es.wikipedia.org/wiki/Primavera_%C3%81rabe#/media/Archivo:Hosni_Mubarak_facing_the_Tunisia_domino_effect.png

Imagen 3: Logo de los Hermanos Mulsulmanes. Imagen extraída de: https://es.wikipedia.org/wiki/Hermanos_Musulmanes#/media/Archivo:Muslim_Brotherhood_Emblem.jpg

[1] Comunidad de creyentes que profesan la religión islámica, independientemente de su edad, sexo, condición social o nacionalidad.

[2] Esta fue la corriente que se impuso entre las décadas de los  30 y 50, con la instauración del Estado Moderno.

[3] Existen otros casos como el de Túnez en el que la corporación de hombres de religión está prácticamente extinguida, pues en este caso el Estado desecho a los interlocutores  religiosos. Por otro lado no existe un institución central si no las redes locales

[4] Es un grupo de hombres que se configuró entre el S.IX-X y a los que se les considera los guardianes e intérpretes de los textos religiosos, así como portadores del saber y de las tradiciones. Formados dentro de instituciones religiosas como la de Zaituna en Túnez (734), Qarawiyyini en Marruecos (859) y al-Azhar (Egipto).

Su poder en Egipto empezó a menguar entre los S.XIX-XX, primero con el proceso modernizador iniciado por  Muhammad Alí que fue acompañado con la secularización de la sociedad egipcia. Y después con la reforma de Nasser (61).

[5] Derecho islámico, que contiene las normas relativas a los modos del culto, los criterios de la moral y de la vida…

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