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Durante siglos, la malaria ha acechado el África subsahariana, causando un inmenso sufrimiento personal”

Dr. Matshidiso Moeti, Director Regional de la OMS para África

Después de muchas décadas de investigación y años esperando una vacuna contra la malaria, por fin la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado luz verde y ha recomendado la RTS,S/AS01 (RST,S), más conocida como MOSQUIRIX, su nombre comercial, entre los niños del África subsahariana y otras regiones con transmisión alta por P. falciparum. Los resultados de un programa piloto llevado a cabo en Ghana, Kenia y Malawi, que ha llevado a vacunar a más de 800.000 niños y niñas desde 2019, ha favorecido que la OMS de este decisivo paso en la lucha contra esta enfermedad.

El paludismo o malaria es una infección causada por un parasito del género Plasmodium. Hay 175 especies de Plasmodium diferentes, pero solo cinco de ellas son las responsables de cuadros de malaria en los seres humanos: P. falcipaum, P. vivax, P. malariae, P. ovale y el P. knowlesi. Exceptuando la primera, las otras 4 producen un paludismo benigno, pero el P. falcipaum produce un paludismo grave y muchas veces mortal.

La malaria es transmitida al ser humano por la picadura de mosquitos, los llamados vectores, y en concreto el mosquito del género Anopheles. Solo las hembras de los mosquitos trasmiten la enfermedad ya que se alimentan de sangre para poder madurar los huevos. La gran mayoría de los casos ocurren por la picadura de los mosquitos, sin embargo, hay otras formas de contagio, como son la transmitida por vía placentaria, por transfusiones sanguíneas o trasplante de órganos.

La trasmisión depende tanto de las condiciones meteorológicas, en especial de la lluvia, el calor y la humedad, así como de las higiénicas, como el estancamiento de agua…, ya que favorecen la multiplicación del mosquito.

La malaria mata al año a 430.000 personas e infecta a más de 200 millones de personas. El 90% de las muertes se dan en el África subsahariana. A día de hoy muere un niño o niña cada dos minutos de paludismo, pese a que las tasas de mortalidad han descendido un 25% desde el año 2000. La enfermedad está presente en todos los continentes, sobre en todo en zonas como el Sureste asiático, Región del Mediterráneo Oriental y el Pacifico Occidental y Latinoamérica. En Europa, aunque es el único continente donde esta erradicada la enfermedad, también se dan casos. En el continente americano, el tráfico de esclavos en el siglo XV provoco pandemias entre los indígenas y colonos europeos.

La malaria ha infectado a los humanos durante milenios. De hecho, es una de las enfermedades más antiguas y existen datos de su presencia desde la Prehistoria. Se describe en papiros egipcios y en mitos chinos, donde se define como la acción conjunta de tres demonios: Uno con un martillo (símbolo de la cefalea), otro con un cubo de agua helada (representando los escalofríos) y el último como un horno ardiente (la fiebre). En la Italia de hace 2000 años también se ha confirmado la presencia de esta enfermedad. La evidencia salió a la luz después de que investigadores de la Universidad de Sydney, recuperaran más de la mitad del genoma mitocondrial de P.falciparum de dos individuos de diferentes cementerios italianos que se remontan al periodo imperial de los S. I a III d. C.

Fue el médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran quien estando en Argelia en 1880 observo parásitos dentro de los glóbulos rojos de personas con malaria. Propuso por ello que la enfermedad estaba causada por un protozoario. En 1907 le fue concedido el Nobel de Medicina.

Los Italianos Ettore Marchiafava y Angelo Celli, lo denominaron Plasmodium y el médico Carlos Finlay sugirió que eran los mosquitos quienes transmitían la enfermedad a los humanos y estos entre ellos. Posteriormente esto fue corroborado por el británico Sir Ronald Ross durante su trabajo en la India en 1898. Fue galardonado con el Nobel de Medicina en 1902.

Los hallazgos de Finlay y Ross fueron confirmados por un comité médico dirigido por Walter Reed en 1900. Sus recomendaciones se pusieron en marcha por William C. Gorgas durante la construcción del Canal de Panamá lo que salvo a miles de trabajadores y ayudo a desarrollar programas de salud pública contra la malaria.

En palabras del investigador español Pedro Alonso, la malaria está dentro de lo que él denomina “bomba de destrucción masiva” qué junto con la neumonía y la diarrea, forman una triada que se ceba con los más pequeños con desnutrición e inmunodeprimidos y que son patologías evitables.

Se la denomina la enfermedad de la pobreza ya que es en ella donde encuentra su mayor caldo de cultivo. Pedro Alonso va más allá y asegura que son brechas del subdesarrollo y de la escasez de recursos. Él suele hablar del “Gap 10/90” allí donde se producen el 90% de las muertes por enfermedades transmisibles se invierte el 10% de recursos y donde las muertes son el 10% se invierte el 90%. Como vemos, hay una relación clara entre la enfermedad y la pobreza. El hambre, la falta de recursos naturales y materias como el agua o las semillas hacen que enfermedades como esta campen a sus anchas.

Tener salud significa para cualquier ser humano crecer, y para cualquier familia, poder dedicar tu tiempo a otras tareas que no sea cuidar a los tuyos para que sobrevivan.

La malaria es una enfermedad muy compleja que se tiene que abordar desde diferentes puntos, herramientas y recursos: el diagnóstico y tratamientos precoces con pruebas y medicamentos eficaces, el tratamiento preventivo intermitente en niños y embarazadas, la lucha antivectorial y la vacuna.

La prevención debería estar al alcance de todos porque en este caso, algunas de las medidas son sencillas y baratas. Por ejemplo, las mosquiteras tratadas con insecticidas y el uso de insecticidas ambientales en las casas. La detección precoz con pruebas de diagnóstico rápidas y los fármacos antipalúdicos preventivos en el embarazo y en niños menores de 5 años, son medidas que harían que las infecciones y sobre todo la mortalidad disminuyeran ampliamente.

Los diferentes tratamientos, sobre todo las terapias combinadas con artemisina, el medicamento más efectivo contra el P.falciparum, con diferentes moléculas, están siendo muy eficaces. Además, evitan resistencias a los medicamentos y hospitalizaciones. El uso de artesunato, un derivado de la artemisina recomendado por la OMS está dando buenos resultados contra la malaria severa. La quimioprevención está siendo prometedora en la malaria estacional. Hay que tener en cuenta que los parásitos han desarrollado resistencia a los antipaludicos tradicionales como la cloroquina.

Pero lo más esperanzador es la vacuna y parece que al final despega bajo la recomendación de la OMS. La vacuna ha sido complicada por varios motivos. El primero tiene que ver con que los parásitos son organismos mucho más complejos que las bacterias y virus. En este caso, el Plasmodium en cada estadio de su ciclo biológico, modifica su envoltura antigénica y confunde al sistema inmune. Otro de los motivos es que la enfermedad se centra en países subdesarrollados y no se destinan suficientes recursos en investigación y desarrollo en medicamentos y vacunas, lo que sumado a sus escasos recursos económicos hacen que las farmacéuticas lo vean como poco rentable. Otra de las dificultades son las derivadas de la logística para llevar a cabo investigación clínica, donde mucha de la población no está censada y la accesibilidad a muchas de las zonas es complicada o nula, hacen muchas veces imposible dotar de infraestructuras necesarias para llevar a cabo todo lo anterior.

Por otro lado, la OMS considera que para dar luz verde a la vacuna esta debe de tener entre un 40-50% de eficacia. La primera vacuna desarrollada por el colombiano Manuel Elkin Patarroyo mostró una eficacia protectora de entre 38,8% y 60% pero finalmente y tras posteriores evaluaciones clínicas la OMS la catalogo como inactiva con menos de un 50% de efectividad y por no saber cómo la vacuna confiere inmunidad.

De las últimas que se han ido desarrollando en estas últimas décadas, alrededor de 70, al final en octubre de este año la OMS aprobó la primera que es eficaz en los niños. Se trata de la vacuna RTS,S/AS01 (mosquirix) que lleva en desarrollo tres décadas y ha demostrado ser eficaz en el 36% de los niños a partir de cinco meses. Se trataría eso sí, de un complemento más junto con las mosquiteras, insecticidas…

La vacuna está compuesta por 4 dosis, tres de ellas deben ser puestas entre los cinco y los nueve meses de edad y la última se inocula durante el segundo año de vida. Según explica la OMS, el fármaco es seguro y ayuda a reducir las formas graves de malaria.

A parte de la inmunidad adquirida por las vacunas, las poblaciones humanas del África Occidental, en su mayoría, no expresan en sus hematíes el antígeno Duffy, son Duffy a y b negativos, debido a una ventaja evolutiva. Esta característica confiere protección contra el P. vivax y P. knowlesi

La malaria es una enfermedad que causa mucho dolor que se ceba con la pobreza y que a su vez hunde más a las personas que la sufren en ella. Como hemos visto la solución no es complicada, por un lado, hay recursos baratos y por otra solo necesita la colaboración de los países desarrollados y sobre todo de la maquinaria farmacéutica para dar una solución global, y se puede hacer si interesa, lo hemos podido ver este último año con la vacuna contra el SARS-COV2.

                                                                          Amaia Castresana Palma

Referencias

www.malaria.com

www.who.int

http://medicinatropical.uab.cat

“Paludismo: dos años de uso de la vacuna RTS,S/AS01 (Mosquirix)” Asociación Española de Pediatría” (AEP).Publicado en Comité de Vacunas de la AEP (https://vacunasaep.org)

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pag 110-114 (Junio 2002) www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-epidemiologia-tratamiento-del-paludismo-13033516

González Silva, M. “Malaria, pobreza y subdesarrollo”. El País/Planeta futuro. Nov. 2014

Marciniak, S., Poinar, H.N., Tracy, J.L., Duggan, A.T., Bandioli, L., Holmes, E.C., Kuch, M., Klunk, J. (2016) “Plasmodium falciparum malaria in 1st – 2nd century C.E. Southern Italy” Current Biology 26, RI205-RI225

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Detección de virus y hongos en el laboratorio para Técnicos Superiores en Laboratorio Clínico” Tema 2: Paludismo y toxoplasmosis” Curso on-line Logoss formación continuada www.logoss.net

Imágenes

www.medlineplus.gov

www.muyinteresante.es

www.shutterstock.com/es/search/malaria

www.amiif.org

www.new.un.org

www.intramed.net

www.who.int

www.blogs.iadb.org/salud

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