Una de las cuestiones que más me inquietan de la juventud son los referentes de éxito que manejan, ya que esos referentes son los espejos en los que se miran y toman como ejemplo a la hora de soñar con un futuro que les caerá encima el día que menos se lo esperen. Esos referentes de éxito son figuras que la sociedad les muestra como ejemplo de triunfadores/as de nuestra sociedad, es decir, estas personas han realizado lo que la sociedad esperaba de ellos y por lo tanto se han visto recompensadas con dinero y fama (valores que en la actualidad son símbolo de éxito).

Todas las generaciones han tenido como modelos, entre otros, a músicos, deportistas, artistas, etc., a todos se les presuponía una serie de valores que le habían encumbrado hasta el éxito, como un don especial para realizar su actividad, constancia y esfuerzo para llegar al olimpo de la fama y un característico don de gentes.

Sin embargo, debemos plantearnos que modelos les estamos poniendo a nuestros jóvenes en el espejo donde se reflejan sus sueños, ya que somos (como miembros adultos de esta sociedad) los responsables de encumbrar a los modelos actuales.

En primer lugar tenemos que fijarnos en los valores que son símbolo de éxito, como he dicho anteriormente, son el dinero y la fama. No es que el dinero y la fama no sean valores apropiados para fijar el éxito, pero si no van acompañados del esfuerzo, la constancia y la ética se corre el peligro de querer llegar hasta ellos, haciendo valer el viejo dicho maquiavélico de “El fin justifica los medios”, cuando en realidad son los medios lo que justifican el fin.

Por otro lado, los modelos de éxito actuales son volubles y efímeros, propios de una sociedad líquida tan bien descrita por Zygmunt Bauman en su libro “Vida líquida”. Estos personajes engrosan en poco tiempo el cajón de “juguetes rotos” y son olvidados por la sociedad que un día los alabó al mismo tiempo que son sustituidos por otros personajes de las mismas características.

No podemos olvidar que también existen otros modelos de éxito que trascienden el paso del tiempo, en gran parte gracias a películas, series y documentales que ensalzan su vida y obra, desde un punto de vista cinematográfico donde se enaltecen sus bondades y se justifican sus maldades.

Les voy a hacer una pregunta si les nombro al país latinoamericano “Colombia” ¿Qué personaje colombiano les viene antes a la cabeza? ¿Pablo Escobar o Gabriel García Márquez? ¿Qué producto característico colombiano llega antes a su mente? ¿la cocaína o el café? Sean honestos, ¿a quién han recordado antes? ¿Al mayor narcotraficante de todos los tiempos o al premio Nobel de Literatura?

Deberíamos revisar cual son los valores que proyectamos en la juventud antes de poner el grito en el cielo cuando observamos que muchos de nuestros jóvenes pretenden conseguir el éxito sin esfuerzo y se multiplican aspirantes a youtubers o instagramers.

“Lo que importa en la vida no es lo que te ocurre, sino qué recuerdas y cómo lo recuerdas”

Gabriel García Márquez

Manuel Carmona

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