El reciente estudio, publicado en la revista Nature por Svante Pääbo y Hugo Zeberg del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, en el que se habla sobre la relación entre el Covid-19 y la herencia genética neandertal, está causando un gran revuelo entre la comunidad científica y entre los lectores no pertenecientes a las ramas de la Arqueología, la Antropología o la Genética. El informe puede leerse en un archivo en línea para las prepublicaciones de artículos científicos y aún no ha sido publicado por pares.

Parece que ha causado algunas ideas erróneas en las redes sociales como “que existen hordas de neandertales deambulando por las calles sin mascarillas” o que los neandertales se extinguieron por una pandemia de Covid-19. Nada de esto es cierto.

Este estudio vincula el ADN de los neandertales con la probabilidad de sufrir el Covid-19 con mayor gravedad. La pandemia ha causado una mortalidad elevada, cobrándose la vida de más de un millón de personas hasta la fecha. Las manifestaciones de la enfermedad varían considerablemente, desde no tener ningún síntoma a padecer insuficiencia respiratoria. Al principio de la pandemia, quedó claro que la edad avanzada o el sexo masculino son algunos de los factores de riesgo. Pero solo estos no explican la variabilidad. Por tanto, los factores de riesgo genéticos pueden influir.

Como ya sabemos de hace tiempo, gracias precisamente a uno de los autores de este estudio, Pääbo, responsable de la secuenciación completa del genoma neandertal, prácticamente toda la humanidad actual presenta un pequeño porcentaje de genes “heredados” de los neandertales, un legado genético fruto de la hibridación de ambas especies durante el Pleistoceno. Pero, como ocurre con los humanos actuales, entre los neandertales también había variantes genéticas. Es decir, aunque todas las personas tenemos genes neandertales, no todas las personas tenemos el mismo tipo de genes neandertales, hay variantes. La que nos compete en este estudio es la variante del genoma neandertal encontrado en Vindija (Croacia). Esta variante genética neandertal específica aparece casi en la mitad de la población sur de Asia, o en 1 de cada 6 individuos de la población europea. En África y América prácticamente no existe.

El nuevo estudio, después de analizar a 3.199 pacientes de Covid-19, identifica un grupo de genes en el cromosoma 3, en concreto seis genes de este cromosoma en el que se “encuentra” grabada la hibridación acaecida entre humanos modernos y neandertales hace 40.000 años, como un riesgo para la insuficiencia respiratoria en el SARS- CoV-2. Dicho de otra manera, que las personas que presentan esta variedad genética neandertal concreta, la de Vindija, tienen el triple de posibilidades de necesitar hospitalización y ventilación mecánica.

Obviamente, no se puede establecer una relación directa entre la mortalidad por Covid-19 y el legado genético neandertal. Hay otros factores de gravedad, como la avanzada edad. A pesar de que las herencias genéticas neandertales son mucho más acusadas en el sudeste asiático que en Europa (un 50% frente a un 16% de la población), la edad media, por ejemplo, en India son 27 y en España 45. Hay muchos más ancianos en Europa que en el sur de Asia. Además, tenemos que tener en cuenta otros factores como las medidas higiénico-sanitarias para evitar contagios tomadas por cada país, los sistemas de atención médica o los hábitos sociales. Para establecer un dato comparativo, en España mueren de media 69 personas por cada 100.000 habitantes, mientras que, en India, solo mueren 8 individuos de la misma muestra.

Estudios anteriores, han puesto en evidencia la influencia de los neandertales en nuestra composición genética. Algunas enfermedades actuales como la diabetes de tipo II o el síndrome de Crohn podrían provenir de nuestros compañeros del Paleolítico Superior.

También, según un estudio de la universidad de Stanford de 2018, podríamos haber heredado distintos mecanismos de defensa con los que combatimos los virus e infecciones, además de las alergias, la depresión, la adicción al tabaco, el infarto de miocardio, e incluso algunas lesiones cutáneas. Atribuyendo un lado más positivo, una de cada tres mujeres europeas lleva en sus genes un gen heredado de los neandertales asociado a una mayor fertilidad, menos hemorragias durante las primeras fases del embarazo y menos abortos espontáneos.

En conclusión, el trabajo del Instituto Max Planck y el departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska lo único que señalan es que portar esta variante genética neandertal supone un factor de riesgo al contraer la enfermedad. Y aunque no sabemos por qué esta variante genética confiere un mayor riesgo, su conocimiento podría tener implicaciones futuras, no tanto por conocer el origen neandertal en sí mismo (aunque la asociación genética es importante), sino porque podría ayudar en la identificación de objetivos para futuros medicamentos. Aun así, aún no podemos confirmarlo definitivamente. Se están haciendo investigaciones muy ambiciosas que podrían contrastarlo o desestimarlo. El Covid-19 es una enfermedad muy compleja, por lo que esto solo sería uno de los factores a tener en cuenta.

Victoria Alonso Yanes

Referencias

Zeberg, H., Pääbo, S. (2020) “The major genetic risk factor for severe COVID-19 is inherited from Neanderthals”. Nature. Accelerated article preview.

https://www.nature.com/articles/s41586-020-2818-3_reference.pdf?fbclid=IwAR3ZrcgnWPrjVoSAxwq6NcvnaujG6vXvmjERA77oD8YyhxH1h076y03MBAI.

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2 comentarios sobre “Una aproximación a la relación entre la genética Neandertal y el COVID-19”

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