Cosas que la naturaleza determina en el mundo social

Desde la época clásica, en la filosofía moral de Occidente, los humanos están separados, y por encima, de todos los animales y la naturaleza en general, de acuerdo a ciertos criterios esenciales. Esta separación se ha justificado con base a cierta superioridad moral, y fue reforzada por la separación cartesiana de mente y cuerpo, asociados respectivamente con pensamiento y sentimiento, como muy bien describe Howell, pero existen algunas evidencias empíricas que nos muestran, que en realidad, el sistema natural está jerárquicamente un escalón por encima del ser humano, y que en muchas ocasiones no tenemos otra cosa si no aceptar los dictámenes naturales y tratar de adaptarnos a ellos de la mejor manera posible. 

Gracias a la creciente preocupación ecológica, la denuncia de los ecologistas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y el cambio de mentalidad con respecto a la época industrial, nos hemos creado la imagen de un ser humano como una especie de semidiós que destruye y modifica la naturaleza como si de una simple hoja de papel se tratara. Es cierto, que tenemos la capacidad de crear grandes desastres naturales y modificar la mayoría de los acontecimientos del medio ambiente, pero no podemos perder de vista que la naturaleza sigue siendo la dominante en esta relación. La “Madre Tierra” sigue siendo superior al más puro estilo maternal, aguantando todo tipo de ataques por parte de sus hijos, pero demostrando antes o después su poder; poniendo a cada uno en su lugar.images
En la cabeza de todos nosotros está, de una forma u otra, el hecho de que el medio ambiente y la sociedad establecen una relación simbiótica, en la que la sociedad debe adaptarse al medio en el que se desarrolla, y la naturaleza es inevitablemente modificada por los actos de los individuos sociales. Pero esta relación, puede tener matices mucho más allá de lo que sospechamos. El tipo de clima, por ejemplo, puede llegar a condicionar decisiones tan aparentemente personales como la de suicidarse.
Si consultamos las estadísticas de suicidios por países, podemos comprobar cómo existe una clara relación entre elementos climáticos y este tipo de trágicos sucesos. Así, por ejemplo, en los países cálidos disminuye enormemente la posibilidad de suicidio, y en aquellos con un clima más frío y complicados, las cifrase se elevan considerablemente. Casi se podría construir una regresión lineal, entre la temperatura y horas de luz, y los suicidios, en una relación inversa que estaría muy próxima a 1 (exceptuando el caso de Japón).
La naturaleza, por lo tanto, nos modifica mucho más de lo que pensamos, y puede dominarnos en una medida tan grande como la de sacrificarnos a nosotros mismos.
¿Te has preguntado alguna vez porqué estamos de mejor humor cuando el día está despejado y soleado? Pues no es más que producto de tora relación natural, la de la vitamina D con los rayos solares. Para la absorción de esta vitamina, es necesaria la exposición a la luz solar. Es por ello, que en los días anticiclónicos, nuestro cuerpo absorbe mayor cantidad d esta sustancia, lo que nos hace sentirnos más enérgico, saludables y optimistas. Es curioso ¿verdad? Que nuestro estado anímico esté ligado a la situación anticiclónica. Al fin y al cabo, no somos si no otra parte más, de la complicada red de araña natural en la que estamos inmersos.
Y si la naturaleza da lugar a todos estos condicionamientos en el plano más individual, también modifica e influye en estructuras sociales más colectivas. En todas las culturas, agudizando un poco la mirada, es fácil encontrar evidencias del tipo de clima en el que se desarrollan. Los mediterráneos estamos más imbuidos de la cultura del ocio y la fiesta gracias al número de horas de sol de las que disfrutamos, así como de las temperaturas cálidas, que desde luego, son dos claros favorecedores de nuestro gusto por pasar tiempo al aire libre rodeados de gente. En ningún imaginario colectivo se relaciona el ocio con pasar frío o empaparse bajo la lluvia. En los países más fríos como los nórdicos, la gente en general, tiende a ser más distante y cerrada, porque las temperaturas glaciares han hecho que su cultura evolucione de forma que no tengan que salir de casa y puedan resguardase en su burbuja temperatural y social.
mulher e crian__a inut_1912_peqFinalmente, también en el lenguaje, se ve incidencia del tiempo de clima en el que se desarrolla una cultura. Un buen ejemplo es el de los esquimales, que poseen más palabras que ningún idioma del mundo para designar a la nieve, dependiendo de su estado. Es lógico, ya que, de ella depende su vida y su modo de sobrevivir, por lo que han aprendido a diferenciar entre una gran escalas de tipos de nieve. Han desarrollado un tipo específico de lenguaje basándose en el medio natural que les rodea. Pero al hablar de los inuts, tenemos la sensación de estar tratando con una cultura distante, exótica, casi extraterrestre. Para quedarnos mucho más próximos, en nuestro lenguaje más cercano, también apreciamos este tipo de marcas situacionales. Diversos análisis han comprobado que en el español, existe una gran presencia de metáforas y símbolos taurinos, así como enunciados y expresiones relacionadas con el rojo, del tipo: agarrar al toro por los cuernos, hacer una faena o dar la estocada final.
La naturaleza extiende sus tentáculos en muchas más partes de nuestra vida de lo que pensamos, y lo queramos ver o no, en el fondo, somos parte de este sistema formado por animales, vegetales, formaciones montañosas… y por supuesto individuos sociales. Mama Naturaleza sigue fisgoneando en la sociedad y la cultura, para modificarlas y condicionarlas sin que seamos demasiado conscientes de ello; cual madre que revisa los cajones de su hijo, o que le cambio las cosas de sitio en su cuarto.

Azalí Macías

Imágenes

blog.hola.com

alasdelunaroja.blogspot.com

pibmirim.socioambiental.org

 

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