El fenómeno de la pobreza no nos es ajeno. Todos la conocemos, en mayor o menor medida; de más cerca o de más lejos. Pero ¿qué entendemos por pobreza? ¿En qué nos basamos para afirmar que una persona, un barrio, un país, es “pobre”, o no lo es?

Hace ya un par de años que en nuestro país proliferaron los artículos que afirmaban que los indicadores de pobreza caían por tercer año consecutivo, y quizá el lector se plantee: ¿esta es una realidad irrefutable? ¿Realmente ha mejorado tan significativamente la situación económica del país, tras la grave crisis económica? ¿Hemos salido de la crisis, realmente? Pero si los datos están ahí, ¿cómo es posible ponerlos en duda?

La perversión última del cuantitativismo es sin duda la tergiversación y prostitución de las estadísticas a placer de los interesados: dependiendo de las variables seleccionadas, de la propia definición de los conceptos, de las preguntas escogidas y de su planteamiento, podemos doblegar y tergiversar la realidad a nuestra voluntad.

Así, y en el tema que nos ocupa, lo primero que nos planteamos es: ¿qué estamos midiendo?

Los “indicadores de la pobreza”, rezan los titulares.

Pues bien, en primer lugar, hemos de definir el concepto de “pobreza”:

La RAE la define escuetamente como “falta, escasez”.

Una rápida búsqueda en nuestro gurú del conocimiento (Google), nos amplía un poco más el concepto, indicando que en las Ciencias Sociales se entiende que esta “escasez o carencia” se refiere a “lo necesario para vivir; (a la falta) de una cosa determinada; (o a la) falta de calidad o valor de una cosa”.

Aquí nos encontramos con el primer gran dilema, o la primera trampa a la que asirse: la ambigüedad de “lo necesario para vivir”.

Cuando hablamos de privación de un bien, recurso, producto, estamos hablando de “pobreza absoluta”. Para el análisis de la pobreza, se establecerán unos recursos mínimos que se considerarán necesarios para poder llevar una vida normal, y que serán los mismos independientemente de la región que se está analizando.

Sin embargo, las necesidades básicas pueden presentar grandes diferencias a lo largo y ancho del globo, e incluso dentro de una misma sociedad o comunidad: una persona que vive en un poblado en Sudán no considerará como básico lo mismo ni tendrá las mismas necesidades que un norteamericano; y asimismo, una persona agricultora que viva en una sociedad rural no tendrá la misma visión y perspectiva de la necesidad que un urbanita nativo tecnológico que se vale de la tecnología para todos los ámbitos de su existencia. Del mismo modo, la carestía de vida será diferente en cada una de las regiones, presentando grandes variaciones de precio a la hora de adquirir alimentos, vivienda o vestimenta, por lo que generalizar una medida estándar para todas las poblaciones resulta cuando menos comprometedor.

Otra aproximación al análisis de la pobreza se hace, a nivel estatal, por medio de lo que conocemos con el término de “pobreza relativa”, teniendo en cuenta el contexto del país objeto de estudio: se basa en la desigualdad de la renta y recursos de la población.

La depravación estadística pasa en este caso por establecer un nivel de recursos indispensables- que conocemos como “umbral de pobreza relativa”- tan bajos que podemos encontrar casos de países donde las condiciones de vida, los ingresos y la cobertura de necesidades sean lo suficientemente miserables en general como para que quienes queden por debajo de esa línea sean un número menor que nos permita negar la situación real de pobreza extendida. Así, nos encontramos con países donde los niveles de ingresos son similares pero que en realidad no sean suficientes como para subsistir.

La crisis ha derivado en una transformación del mercado laboral, que se traduce en empleos cada vez más precarios (que en muchas ocasiones no permiten ni siquiera la subsistencia), y de la distribución de la renta, que se está concentrando en un sector privilegiado de la población agudizando las diferencias sociales; lo que contrasta con las estadísticas de las que ciertos artículos se valen para afirmar que tanto los indicadores de pobreza como los de la desigualdad se está reduciendo. Si se observan no obstante con detenimiento los datos sobre los que basan su argumentación, observamos que:

  • Los datos provienen de encuestas (Encuesta de Condiciones de Vida), es decir, de la opinión subjetiva de los ciudadanos que han participado de la muestra y que, como hemos señalado pueden presentar sesgos tanto por parte de los encuestados como por la formulación de la propia encuesta. La privación experimentada variará para los encuestados en la medida en que varían sus expectativas de vida, y lo que consideran “indispensable para vivir”,
  • Los datos “objetivos” (Ingresos Medios por Hogar) que muestran no explican por sí mismos la realidad de la pobreza, porque no tienen en cuenta el aumento de la carestía de vida y porque miden los ingresos medios (cuando la renta está muy concentrada puede suponer que los “ricos” se han hecho “más ricos” y los “pobres”, “más pobres”).
  • Hablan de la creación de empleo, pero no en qué condiciones (precarización del trabajo con contratos temporales, a tiempo parcial, mal pagados, etc).
  • Cuando hablan de desigualdad, afirman una reducción significativa, cuando la realidad es que, si la medimos según el Coeficiente de Gini, entre 2008 y 2014 aumentó en 2.4 puntos, y la reducción que se produjo hasta 2017 fue de 0.6 puntos. Quizás hay quien piense que esto es ir “por el buen camino”, pero tal vez eso sería obviar la brutalidad que supone una desigualdad en la renta de 34.1 puntos, y obviar también que la tasa de privación material severa se situaba en 5.1 en 2018, frente al 3.5 de 2008.

De toda esta indeterminación terminológica resulta- lejos de querer atribuir dolo a quienes acuñaron el concepto-, la pornografía de la estadística de la pobreza. Resultados deformados a merced de los intereses de los medios de comunicación, de la empresa o de los gobernantes de turno. ¿O es que acaso serán los mismos?

Cristina GH

Referencias

https://ec.europa.eu/eurostat/data/database

https://www.libremercado.com/2018-06-21/los-indicadores-de-pobreza-y-desigualdad-caen-en-espana-por-tercer-ano-consecutivo-1276620891/

https://ayudaenaccion.org/ong/blog/pobreza/pobreza-absoluta-pobreza-relativa/

https://ayudaenaccion.org/ong/blog/pobreza/como-se-mide-la-pobreza/

https://dle.rae.es/?id=TStddr0

Imagen

http://picdeer.com/printercmyk

 https://es.m.wikipedia.org/wiki/Me_gusta

https://www.lavanguardia.com/internacional/20160911/41234741973/nino-desnutrido-yemen.html?facet=amp

https://www.ibericaturismo.com/es/alojamientos/ver/vivienda-sampedri/123

http://theprisma.co.uk/es/2013/06/02/sin-techo-sin-hogar-por-que/

https://www.canstockphoto.com/toy-puppet-background-14312895.html

https://wwww.hispantv.com/noticias/siria/352292/ejercito-utiliza-tanques-modernos-avanzados-t90-terrorismo

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1 thought on “Prostitución estadística de la pobreza

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