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(Arriba) Rafa y Dona unas de las fundadoras de Territorio Doméstico

(Abajo) compañeras celebrando la ratificación del convenio

El pasado jueves 9 de junio las trabajadoras del hogar hicieron historia en España. El convenio 189 de la OIT estaba aprobado desde el 2011, sin embargo, el Estado español no lo había ratificado, los gobiernos que estuvieron durante estos once años se justificaban diciendo que no era prioritario en la agenda.

Este convenio otorga a las trabajadoras del hogar los mismos derechos que los demás trabajadores. Entre los puntos más importantes están el derecho a cobrar una prestación por desempleo y cobrar la baja por enfermedad. Hasta ahora cuando una trabajadora del hogar cogía la baja por enfermedad se le retribuía con meses de retraso.

Después de once años de lucha se aprobó el convenio. Este triunfo es muy importante para las trabajadoras que en su mayoría son mujeres migrantes. Colectivos como Territorio Domestico, SEDOAC, Observatorio Janeth Beltrán están liderados por mujeres migrantes trabajadoras del hogar. La ratificación del convenio 189 tiene un significado trasversal, es el triunfo de las mujeres migrantes, es una lucha que abarca género, clase social y origen étnico.

Durante años las trabajadoras del hogar han sido invisibles, siendo que son ellas las que sostienen el trabajo de cuidados. Durante la pandemia se comprobó que las trabajadoras del hogar son esenciales. Fueron el colectivo que más contagios registró solo por debajo de los médicos.

Detrás de los que teletrabajaban estaban las empleadas del hogar cuidando niños, cuidando personas mayores, fueron las primeras en incorporarse al trabajo y fueron el colectivo más desprotegido durante la pandemia. Muchas hicieron todo el confinamiento en casa de sus empleadores porque tenían que cuidar de personas dependientes. Muchas se contagiaron de la Covid 19 en el trabajo y su baja la cobraron seis o siete meses después, todavía ahora que casi todo vuelve a la normalidad hay trabajadoras del hogar que están endeudadas con sus empleadores por los adelantos de salario que les dieron durante la pandemia.

Las trabajadoras del hogar que no tienen permiso de trabajo fueron las más afectadas, ellas no tuvieron acceso a ningún tipo de ayuda. Añadido a esto las mujeres vieron el avance de la pandemia en sus países, muchas perdieron familiares. Las secuelas que dejó en ellas la Covid 19 no es solo económica y de explotación laboral, también hay secuelas como depresión y ansiedad por la pérdida de familiares que sufrieron, las empleadas del hogar no tienen derecho a la baja por fallecimiento de un familiar en su país de origen.

La ratificación del convenio 189 abre las puertas para un cambio en cuanto a derechos de las trabajadoras del hogar, y tenemos que recalcar que esta aprobación fue gracias a la lucha de las mujeres que se organizaron.

Territorio Domestico es un colectivo compuesto por trabajadoras del hogar de diferentes países, se reúnen cada segundo domingo del mes en Eskalera Karacola para hablar de sus vivencias, hacen de esa reunión una fiesta, entre bailes y aplausos las mujeres cuentan su situación y también reciben ayuda. Hacen actividades para informar sobre sus derechos a las trabajadoras. Salen a la calle con delantales y escobillas para reivindicar que ahí están, que las trabajadoras del hogar no son invisibles. Recoger las impresiones de cada una sobre el día de la ratificación del convenio 189 da para escribir un libro entero.

Amalia fuera del congreso celebrando con las compañeras

Yo llegué a Madrid hace 23 años, los primeros años me la pasé trabajando y trabajando, no tenía descanso. Me llamo Amalia Caballero y soy de Ecuador. Llegué a Territorio Domestico hace 14-15 años, me pasó el contacto una trabajadora social. Cuando llegué a Eskalera Karacola que es donde nos reunimos yo iba pensando: ¿y ahora de qué se tratara esto? Iba como negativa ¿sabes tú? No sabía cómo me iban a recibir y cuando me paro en la puerta de Eskalera Karacola me dicen: ¡Amalia ven que te estamos esperando! Fue un recibimiento y un acaloramiento muy bonito, todas como si ya nos conociéramos de hace tiempo. Recuerdo que Pepa me abrazó tan fuerte tan fuerte que yo me sentí como niña protegida y todas así, fue muy bonito. Nunca olvidaré el recibimiento que me dieron cuando yo llegué ahí. Entonces estaban otras mujeres, muchas ya se regresaron a su país. Ahí se hablaba de los que nos pasaba como trabajadoras de hogar. Eran unas reuniones festivas en ningún momento nos poníamos a llorar, se hablaba mucho de lo que nos pasaba. Iban abogadas a decirnos tus derechos y nos daban talleres para conocer nuestros derechos y nos daban tips, para saber cómo exigir nuestros derechos. Y entonces dicen: vamos a hacer una manifestación y yo pensaba yo no voy a la manifestación porque entonces no tenía papeles todavía, y me van a ver mis jefes y todos. Entonces dicen que vamos a ponernos unos antifaces y nos vamos a poner pelucas, y entonces dije que sí y salí en la manifestación. Me sentí super a gusto, super acompañada.

En las reuniones hablábamos de nuestros problemas y entonces ya me fui dando cuenta de lo que me pasaba a mí, les pasaba a otras trabajadoras. Entonces yo pensaba esto es así todas las que vamos llegando vamos pasando por lo mismo, a mí, mi jefa no me daba permisos.

Cuando ya empezamos con manifestaciones y a luchar por nuestros derechos en ningún momento me desanimé. Yo decía en algún momento vamos a conseguir de lo que se habla. Valía la pena porque estábamos haciendo visible lo que nos estaba pasando, porque no solo me pasaba a mí, les pasaba a muchas. Mi lema es que la unión hace la fuerza ¿por qué yo sola quien me va a escuchar? pero si lo gritamos entre muchas lo hacemos visible, que se nos vea en la calle, en las manifestaciones lo decimos todas. Entonces yo siempre pensaba que esto lo que hacemos es por algo y que en algún momento tiene que tener su recompensa y dar los frutos que esperamos. Las cosas no se logran de un día para otro, las cosas hay que insistir insistir y cada ver alzar la voz con más fuerza para que se nos escuche.

En el 2011 cuando España se niega a ratificar el convenio 189, hicimos manifestaciones, sacamos un argumentario, lo leímos. Ahí empezamos a hacer las pasarelas, representábamos personajes con los problemas por los que estábamos pasando, la sin papeles, la trasatlántica (que cuida aquí y allá). Salieron montón de personajes, hacíamos la pasarela en la calle, y en lugares que nos daban espacio, lo hacíamos en protesta porque España no ratificaba en convenio 189. Por eso fue que nos empezamos a hacer más visibles, por la lucha. Nos hemos llevado muchas decepciones porque ya lo veíamos que en tal país ya lo ratificaban y en otro más y aquí en España nada. Entonces nos organizamos más y ya no eran dos las que tomaban la palabra, ya éramos más. Hicimos talleres para poder hablar sin miedo. Sacamos un disco con canciones que hablan de nuestra falta de derechos, canciones de protesta con las que salíamos a las manifestaciones. Entre todas de las conversaciones salían las letras. En el gobierno de Mariano Rajoy sacó la enmienda 777 que automáticamente nos paralizo el convenio, pero nosotras respondimos organizándonos más, apoyadas por otros colectivos, abogadas y gente muy preparada.

También sacamos una campaña en las redes sociales, nosotras seguíamos haciendo protestas, manifestándonos, dando charlas, declaraciones a la prensa, en la radio, en la televisión. Unas compañeras fueron a Turín y de ahí nace el grupo Turín, un grupo super fuerte de muchos colectivos peleando por la ratificación del convenio 189 y también hay más grupos en toda España luchando.

Cada vez que el gobierno nos decía que no se iba a ratificar el convenio, nosotras más luchábamos hasta que lo conseguimos once años después, ahora falta que se haga ley para que se aplique.

El día de la ratificación lo viví ¡lo viví intensamente! ¡casi me da un infarto! Yo no me podía pedir el día libre en el trabajo, pero yo quería estar en el congreso. Lo que hice fue irme antes de mi hora a trabajar para adelantar el trabajo y dije que tenía que hacer algo sumamente importante y me tenía que ir pronto, luego me fui al otro trabajo y lo mismo le dije y salí antes y después me fui al otro trabajo y también salí antes, yo les decía es que tengo que estar en Madrid antes de las dos de la tarde, porque yo trabajo en Arganda. Rapidísimo hice todo y las señoras me facilitaron el trabajo para salir pronto. Como a las 11:30 me dice la señora: tómate un refresco que te veo acalorada, ¡era que se me salía el corazón por la boca de los nervios y una angustia de que no voy a llegar a tiempo! Llegué a la 13:40 al congreso de los diputamos y fui una de las primeras. Y ya cuando entramos ¡que nervios! ¡para mí era una euforia, me entraba un calor, un sofoco, me entraba mareo! Era una tensión enorme, ya sabíamos que se iba a ratificar, pero todavía podían pasar cosas. Todavía PP y VOX podían rechazarlo y yo estaba sentada y justo veía a Abascal y otros ¡y que nervios! Cuando vemos que sube la ministra de trabajo para hacerse una foto con nosotras y yo llorando, no podía parar de llorar sobre todo cuando una diputada hablo de ratificar el convenio. y entonces la ministra me abraza y me dice: no llores que yo soy muy llorona y voy a terminar llorando contigo. Las compañeras me decían: no llores, pero yo no podía parar ¡lloraba de la emoción! Cuando ya dijeron ratificado con solo una abstención ¡jolín! Ya se levantan las compañeras y liamos una, abrazos y todo, cuando estaba prohibido ¡no lo podía creer!¡ qué crisis de llanto me cogió a mí! ¡emocionante! ¡fue emocionante! Y se pararon todos los diputados a aplaudir y miraban para arriba donde estábamos ¡y nos aplaudieron! Y fue una emoción ¡no me cabía el corazón en el pecho!

 Amalia y Dona con el presidente de la OIT

Después de 14 años de lucha y de que mucha gente me dijera que perdía el tiempo y que eso ya se arreglaría solo, aquí están las recompensas. Mi familia me felicitó, están orgullosas de mí. Hemos sido como una piedra en el zapato y no hemos parado hasta llegar aquí.

Trabajadoras del hogar de diferentes colectivas celebrando la ratificación del convenio 189

Yo les quiero decir las trabajadoras del hogar que: ¡Hay que organizarse! en la vida se logran las luchas que nos proponemos ¡organizadas! Solas no podemos, tenemos que organizarnos robarle tiempo al tiempo. En las reuniones es donde tienes contacto con tus compañeras, donde tú escuchas la problemática de las otras, donde un abrazo te reconforta y te llena de energía para empezar el día lunes a trabajar, donde tus compañeras se preocupan por ti ¡Solo organizadas se logran las luchas!

                                                               Aracely S. Cruz

Aracely S. Cruz

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