Sabemos que el capitalismo es un animal con las patas muy largas, hasta el punto de meterse en medio de nuestras relaciones sexuales, pero ¿puede el dinero determinar nuestros gustos y libertades? ¿se puede estar más satisfecho por tener más dinero?

El dinero se ha convertido en ese Dios omnipotente que impregna de sus normas al resto de elementos de nuestra sociedad. La gran mayoría de las personas son conscientes de que el elemento económico es determinante en muchos aspectos y que tiene una importancia creciente, pero es tanto su poder, que llega a incrustarse en nuestras normas y moral sexual.

A parte del hecho de que la gente con alto estatus económico suele tener acceso a más relaciones sexuales (por la erótica del poder y los intereses particulares) se les concede el derecho a que sus relaciones sexuales sean más abiertas que la del resto de los pobres mortales. Dicho así parece una afirmación un tanto arriesgada y exagerada, pero basta pensar un poco para descubrir ejemplos cotidianos: ¿acaso no es verdad que los ricos son en mayor proporción bisexuales que nosotros los pobres? ¿acaso no damos por normal este hecho? Es que están aburridos de todo, buscan nuevas experiencias, es que Brad Pitt se lo puede permitir…

Al enterarnos de que Fergie y Josh Duhamel son ambos bisexuales y llevan una relación abierta lo que nos surge es envidia y una sonrisa ladeada al afirmar que ambos se lo merecen, pero ¿y si en lugar de ellos fueran María y David? ¿qué pensarías sus padres y sus amigos si la dependienta y el mecánico confesaran que se acuestan con otras personas juntos y por separado? ¿tendríamos la misma reacción que con los famosos? Quizá ellos lleven una relación mucho más sana que la cantante y el actor pero no tienen dinero, por lo tanto, no se pueden permitir hacer pública su libertad sexual por miedo a tener consecuencias sociales.

Lo mismo ocurre con las diferencias de edad o de nivel de belleza, sólo entendemos las relaciones entre personas de edades o estados físicos muy diferentes cuando uno de los dos tiene dinero, es nuestra justificación a una situación que vemos moralmente dudosa, pero acabamos concluyendo que el poder económico es más fuerte que la atracción o cualquier otro tipo de motivo afectivo que pueda existir. Entonces se deduce que entre personas sin dinero no podría darse nunca una relación de este tipo, si sacamos el dinero de la ecuación la situación deja de tener sentido.

Mientras que el dinero lo cubra, se permite casi cualquier tipo de preferencia sexual. Es cierto, que aun con dinero, los ricos son juzgados en temas como la pedofilia o la zoofilia (aunque me atrevería a decir que de forma menos dura) pero el resto de excentricidades son incluso dadas por hechas cuando la fama y el dinero son tus elementos definitorios.

Me gustaría dejar claro que no lo critico, me da envidia como el dinero ha sido capaz de comprar la liberación sexual, lo que me parece incorrecto es la justificación económica que se le da. Es triste que por debajo de cierto nivel monetario  no podamos permitirnos disfrutar, ser libres y tener cualquier tipo de excentricidad sexual que nos haga felices en un momento dado, mientras para el caso de los que están por encima en la pirámide social lo vemos normal solo porque tienen un nivel adquisitivo mayor al nuestro.

El capitalismo se nos ha colado en la cama y en nuestra moral sexual sin ni si quiera pedir permiso.

Azalí Macías

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