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“Yo que siempre cumplo un pacto,

cuando es entre caballeros.

Les tenía que escribir esta canción”

Joaquín Sabina

Las autoridades italianas han puesto en busca y captura a una serie de personas ¿La razón? Han intentado comprar la Lazio, el equipo de fútbol de la capital italiana. Esto en si no es un delito, el problema está en cómo han tratado de llevar a cabo esta compra. Y es que han utilizado técnicas, digamos, poco ortodoxas.

La familia Casalesi, una de las más poderosas de la Camorra, ha estado presionando al presidente Claudio Lolito para que venda el club. Han visto en la gestión de un gran club deportivo una fórmula maestra para blanquear el dinero que se obtiene a través del crimen organizado.

Y comprar la Lazio no es moco de pavo, es uno de los tres clubs italianos que cotiza en bolsa.

Una de estas personas sobre la que ha recaído la orden de detención es el expresidente del club Giorgio Chinaglia, que en caso de haber prosperado la intención original de la familia Casalesi hubiera sido presidente nuevamente.

Sin embargo, Giorgio, que de tonto no tiene un pelo, ya ha previsto la jugada. En sus tiempos de futbolista ya era famoso por anticiparse a las intenciones de la defensa contraria. Ha huido a EEUU. Ahora se encuentra en paradero desconocido.

Sin embargo, lo mejor será empezar por el principio…

Un italiano en Gales. Un galés de vuelta a italia

El pequeño Giorgio, al que el mundo recordará como Chinaglia, ha nacido en Italia. Concretamente en Carrara, el corazón de la Toscana. Este lugar es famoso por la producción de uno de los mármoles blancos más cotizados del mundo. De hecho, es conocido como el mármol de Carrara. Denominación de origen. También ha visto nacer a uno de los futbolistas más irreverentes de cuántos haya habido. Balotelli es una hermanita de la caridad a su lado. Sin embargo, para que todo esto suceda tenemos que esperar un poco más.

El caso es que Giorgio Chinaglia ha nacido en Carrara, pero no ha comenzado a andar y ya se ha mudado a la ciudad galesa de Cardiff. Es aquí donde comienza a dar sus primeras patadas al balón.

Se forma en las categorías inferiores del Swansea, donde llega a jugar en su primer equipo con más pena que gloria: en dos años ha jugado quince partidos anotando un único gol. Una cifra bastante modesta, siendo benevolente, para un delantero.

Es así como decide con 19 años poner rumbo de retorno a su Italia natal y probar suerte en equipos modestos para hacerse un hueco en el fútbol italiano. Y vaya que si lo hace.

Cuando los setenta están asomando es fichado por la Lazio. Y es aquí, amigos, donde empieza el rock’n’roll.

De goles, pistolas, benitos y pelotas. Muchas pelotas

Ni la Lazio, ni Chinaglia, ni nadie en su sano juicio es capaz de imaginarse que el conjunto romano acaba de fichar al mejor jugador de su historia. Esto no lo digo yo, muchos años después de su retirada la afición del conjunto celeste así lo decidiría tras una numerosa votación. En 209 partidos con la elástica del equipo llegará a marcar 98 goles.

De hecho 24 de estos 98 goles los haría en la temporada 73-74. No solo logra ser el máximo goleador del campeonato, sino que su Lazio ha logrado el primer scudetto de su historia.

Vayamos hasta esta temporada. Hasta este equipo. No hasta la Lazio como institución, sino al equipo. Es decir: al conjunto de jugadores que conforman esta plantilla.

Una de las máximas para lograr un éxito colectivo es la de que sus integrantes se mantengan unidos. Sin embargo, siempre existe alguna excepción a la regla. Pues bien, esta es una excepción hiperbólica.

Si no se han matado, literalmente, ha sido gracias a la mano izquierda de su entrenador. Tomasso Maestrelli. Está teniendo que lidiar con un grupo de chicos revoltosos.

A lo mejor con lo de chicos revoltosos me he quedado un tanto corto. Pues la Lazio se parece más a una banda armada que a un equipo.

Para empezar: en el vestuario hay dos grupos completamente definidos y enfrentados. Pero enfrentados a muerte. Uno de ellos está liderado por el lateral Gigi Martini. El otro, como no podía ser de otra forma, por nuestro protagonista: Giorgio Chinaglia. El primero sería diputado por un partido abierta y orgullosamente fascista. El segundo, como ya hemos visto, sería un esbirro, al menos institucional, de la Camorra.

“Si alguien entraba en la habitación errónea corría el riesgo de verse con una botella rota bajo el cuello”, escribiría el periodista Guy Chiappaventien en la descripción que haría del grupo en su libro “Pistolas y balones”.

Llevan armas de fuego, incluso dentro del vestuario. A ver si se van a creer los de la NBA que eso se lo inventaron ellos. Y se divierten disparando a las farolas. Si ya han terminado con estas, las lámparas del hotel en el que se alojan también sirven.

Otro entretenimiento que tienen es el de enfrentarse con los aficionados del equipo rival, la Roma, por las calles de la ciudad que comparten. Gafas de sol, pistola en mano y a buscar a los tiffosi rojiamarillos.

De hecho, en 1977 fallecería por el disparo de un joyero el centrocampista del equipo, Luciano Re Cecconi. Estaba simulando un atraco solo para divertirse.

A ello hay que añadir que se dedicaban, también, a la nada recomendable práctica para un futbolista del paracaidismo. Y para más inri, muestran ideologías, más bien poco recomendables: se muestran abierta y descaradamente fascistas. En un club históricamente ligado a esta ideología, por primera vez, sus jugadores se muestran aún más radicales que sus seguidores.

Lo repetiré porque cuesta creerlo. Sí. La Lazio salvaje logra el primer scudetto de su historia con estos jugadores y con esta situación.

Chinaglia, el futbolista

Hasta ahora hemos hablado de Chinaglia más por sus méritos extradeportivos que por su perfil futbolístico, pero ¿qué tipo de jugador es nuestro protagonista? Es de todo menos un jugador elegante y habilidoso. Mide 1,86, una estatura nada desdeñable para la época. A ello se le añade que es corpulento, un tipo de espaldas anchas. Un armario, vaya. El típico “9” de antaño, bregador y pendenciero que la que tiene va para dentro. Feo, fuerte y, nada, formal.

Con Italia ha llegado a jugar 14 partidos, logrando 4 goles. De hecho, forma parte de la plantilla del mundial del 74, disputado en Alemania. Italia es eliminada en primera fase. Uno de los peores resultados de su historia.

A ello se le añade un carácter impetuoso, explosivo en ocasiones. Tal vez solo así puede explicarse su marcha a la liga de los Estados Unidos cuando está en el momento culmen de su carrera.

Rumbo al Nuevo Continente

Hoy día la MLS goza de cierto prestigio. Tal vez más por el montante de los salarios que por el nivel futbolístico. Pero cuando Chinaglia decide marchar a la liga de los Estados Unidos es un torneo del todo exótico y sin prestigio. Los yanquis siguen prefiriendo de forma masiva sus deportes tradicionales: fútbol americano, béisbol y baloncesto, y esto del soccer como que no va con ellos.

Podría parecer un plácido semirretiro, pero es que Giorgio está en un buen momento de forma, nada de ocaso de su carrera. La decisión resulta un tanto inexplicable.

Ha firmado por el New York Cosmos. Hoy día estamos bastante acostumbrados a los equipos de superestrellas, y a todos nos viene a la cabeza el Real Madrid de Figo, Zidane y Ronaldo o el actual PSG. Pues bien, tal vez el primer equipo galáctico de cuántos haya habido sea el Cosmos del que estamos hablando. Ha logrado reunir en un mismo vestuario a Pelé, Beckenbauer, Carlos Alberto y… Chinaglia. Se trata de un equipo de Hollywood, de dibujos animados. Unas fotografías por aquí, un contrato publicitario por allá y a descansar a casa sin sudar mucho. De los cuatro es el italiano es el que goza de menos prestigio (tal vez sea el menos conocido de todos ellos). Pero es que Chinaglia pocas cosas se toma a broma.

Según llega le apodan “John Long”. Debido a su estatura es bautizado igual que una conocida marca de whisky. El mote le viene que ni pintado.

Cuando se retira, en 1983, ha logrado ganar cuatro títulos de liga, se ha alzado con el premio al máximo goleador del torneo en cinco ocasiones y tiene el récord de goles de todos los tiempos de la NASL (antigua MLS) con 193 goles.

Ha logrado superar en logros y números no solo a sus compañeros galácticos, sino a cualquier jugador de cuántos hayan disputado la liga norteamericana con anterioridad. Sin embargo, nada de esto ha servido para lograr que el fútbol arraigue en los Estados Unidos.

El fútbol después de Chinaglia. Chinaglia después del fútbol

El mismo año de su retiro, 1983, accede a la presidencia del equipo de su vida: la Lazio. Dos años después, en 1985, el club desciende a la Serie B, la segunda división italiana. No, no lo ha hecho debido a los pobres resultados deportivos sino a la evidencia de corrupción.

Chinaglia no cambia. Es fiel a las reglas, pero a las suyas propias.

Un año antes de todo esto ha comprado el Cosmos. Todo un todoterreno dentro y fuera del campo.

Después llegaría lo que ya todos conocemos: fue acusado por la justicia italiana. Desapareció. Volvió a aparecer para hacer de comentarista. Hasta que un 1 de abril de 2012, a la edad de 65 años, fallecía en Florida (EEUU).

Simplemente, demasiado genial para ser eterno.

Rubén Blasco

Rubén Blasco

Refrerencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada

https://elpais.com/

https://libero.pe/

https://www.goal.com/es

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