De entre todas las características que tiene la antropología, una que atrae a muchas personas es su versatilidad respecto de las labores a las que uno como profesional puede desempeñarse a futuro. Como muchos, antes de tomar la decisión de elegir una carrera universitaria, entregué un buen tiempo para investigar al respecto y percatarme de esto: la inmensa cantidad de subdisciplinas que posee la antropología. Desde labores gubernamentales, jurídicas, orientadas a la educación, sobre la filosofía, hasta la investigación misma de grupos aislados. Todo esto último tan solo tomando como referencia a la antropología sociocultural, ni hablar de la cantidad de subramas que encontramos derivadas de la antropología física o la arqueología.

Dentro de la ínfima cantidad de subdisciplinas mencionadas resulta que nada ahí parece precisamente descabellado, como algo en lo que un antropólogo o antropóloga no tuviese cabida. Sin embargo, es este mismo punto el que nos concierne el día de hoy.

Las habilidades de un antropólogo tienen una cantidad tal de aplicaciones que a muchos pudiese escapar de su imaginación, permaneciendo muchas veces ignoradas. Tan solo por mencionar algunos pocos de los trabajos más desconocidos por la mayoría, podríamos encontrar desde antropólogos visuales trabajando en la industria cinematográfica de Hollywood para otorgar mayor fidelidad a una película realizada en un sitio alejado, antropólogos médicos sistematizando la atención al interior de hospitales estudiando el diferente tipo de necesidad de cada persona dadas ciertas características volviéndolo un proceso sistemático, hasta antropólogos jurídicos dedicados a estudiar los aspectos de leyes a nivel global, de manera comparativa, otorgando amplias perspectivas, desempeñados en varias facultades de derechos alrededor del mundo.

Pero sin lugar a dudas, dentro de este grupo de categorías menos conocidas de la antropología, aquella que ha tomado más relevancia en los últimos años es la antropología industrial u orientada a los negocios como algunos la denominan. Se han escrito artículos, blogs e inclusive libros al respecto lo que, por un lado, ha fomentado su expansión como rama de la disciplina.

El principal desempeño de profesionales en esta área alude a la competitividad y la productividad de las empresas a través del uso, esencialmente, de herramientas etnográficas. Capaces de comprender el comportamiento de consumidores potenciales, de observar de manera global e identificar certeramente las tendencias o bien con la habilidad para crear sistemas orientados a la mejora la interior de la empresa, entre otros. Derivado de todo esto es que incluso ha ido surgiendo un léxico que describe varios de los aspectos a los que nos avocamos en esta área como etnoshopper, etnobuilder, etnopack, etnostter, etc.

Para ilustrar el punto anterior vale mencionar el siguiente caso. El 9 de marzo de 2018 fue celebrado en São Paulo, Brasil, el evento Nissan Futures América Latina en el cual se abordaron distintos temas referentes a los avances tecnológicos sobre los automóviles de la compañía, haciendo hincapié en las últimas investigaciones realizadas sobre la inteligencia artificial y los vehículos autónomos.

En el último tiempo se han realizado grandes esfuerzos para perfeccionar esta innovación tecnológica teniendo en consideración los accidentes ocurridos por culpa del no acabado sistema de predicción como pudimos ver en el caso del primer accidente por un vehículo autónomo en 2016 por la compañía Tesla o en el mismo 2018 por un atropello de un automóvil de la empresa Uber que acabó con la vida de una mujer. De ninguna forma sería pertinente recaer la culpa solo en las maquinas pues su uso siempre va de la mano con la responsabilidad de las personas que deciden utilizarlas.

Es en estos avances donde emerge una figura clave en el proyecto: la Dra. Melissa Cefkin, antropóloga y científico en jefe del Centro de investigación de Nissan en Silicon Valley. Empleada en el pasado por nada más ni nada menos que la NASA dedicada a integrar el programa “Seamless Autonomous Mobility” para el control de vehículos en la superficie lunar sin intervención humana, hasta junio de este año trabajó en Nissan aplicando el mismo sistema a vehículos para uso cotidiano. Con esto la “Nissan Intelligente Mobility” busca en un futuro próximo desarrollar vehículos cero emisiones y totalmente autónomos, permitiendo un trasporte más inteligente. Sobre estos nuevos avances relata la antropóloga en una entrevista realizada en la misma instancia y que pueden encontrar en este video subtitulado al español.

Resulta que la labor real va más bien orientada a la inteligencia artificial como tal y no tanto hacia el rubro de los automóviles, de manera que en cada área en la cual sea posible pensar esta tecnología, también será posible pensar una nueva área para nuestro desempeño.

Innegablemente la antropología empresarial ha ganado mucho terreno durante la última década, con muchas personas actuando en consecuencia, al mismo tiempo que popularizando una nueva aplicación a nuestros conocimientos. Tal como antes, dejaremos nuevamente abierto el tema hacia un próximo articulo recalcando un punto de suma importancia en todas estas actividades, y nos referimos claro a las implicaciones éticas que han de tenerse en cuenta al tratar temas como la I.A. o el préstamo de servicios a determinadas entidades con determinados fines.

Manuel Gutiérrez

Universidad Austral de Chile

Instagram: _ma.milo

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