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Hace un tiempo di en Twitter con un tipo que desde el minuto uno me cautivó: cuando tocaba un tema lo hacía desde una perspectiva en la que se notaba las horas de estudio sin perder el toque personal, la amabilidad de sus respuestas y la educación cuando recibía alguna crítica. Así fue como me puse en contacto con él a la vez que descubría su canal de YouTube en el que hablaba principalmente de drogas (aunque no tardaría en comprobar que lo hacía de muchas cosas más). Así fue como aceptó escribir algo para Anthropologies. Sin embargo, en este tiempo su perfil de Twitter fue cancelado y por un instante pensé que no había modo de volver a contactar con él, hice un llamamiento en esta red y una persona encantadora (cuyo nombre no recuerdo, pero gracias contactador anónimo) le hizo llegar el mensaje de que un loco le andaba buscando.

Así fue como llegó el primer artículo, y luego el segundo (este sin previo aviso y a quemarropa, como casi todo lo que hace). Hasta que en algún punto se me ocurrió la idea de proponerle una entrevista (quería ver en equilibrio todo ese eclectismo y meterle en algún que otro aprieto para observar cómo salía) y aceptó. Cuando le dije si había algún tema en concreto sobre el que quería que le preguntase su respuesta fue clara: «¿Por qué no lo haces sobre la «Operación Araña«?». Podría poneros en antecedentes sobre lo que supuso este proceso judicial. Pero lo ideal es que lo haga el propio Ibai, sin intermediarios:

He aquí la segunda parte:

Y por último, la final:

¿Cómo te cambió la vida la «operación araña»?

Supongo que la peor consecuencia ha sido una limitación importante en los trabajos que puedo tener. Estaba estudiando Psicología por aquel entonces; no sabía a qué dedicarme después, pero, desde luego, hacer oposiciones era una posibilidad, una posibilidad que perdí con la inhabilitación para cargos públicos. Supongo que en muchas empresas privadas también se redujeron mis posibilidades, porque si buscas mi nombre en Google salgo sentado en la Audiencia Nacional, condenado a un año de cárcel, y eso no inspira ganas de contratarme. Como único cambio positivo, al menos me llevó a conocer a gente bastante simpática.

Como en tu caso, muchos de los encausados eran bastante jóvenes, rozando el límite de la mayoría de edad. Chavales delante de un juez de la Audiencia Nacional. Como psicólogo ¿Qué opinas de las consecuencias psicológicas de vivir un proceso así y más a tan corta edad?

Bueno, es difícil generalizar, dada la enorme cantidad de factores que pueden influir sobre las consecuencias de algo así: relación con la familia e ideas políticas de ésta, otras relaciones sociales, expectativas para el futuro… Imagino, por ejemplo, lo difícil que tiene que ser para una persona de 18 años que vive con sus padres afrontar esta situación si éstos son abiertamente de derechas. Quizá lo más adecuado sea decir que un hecho así puede afectar bastante a una persona joven, aunque habrá a quien le afecte más y menos.

 

¿Te arrepientes de aquel tweet?

No. Aunque creo que eso tiene que ver en buena medida con mi perspectiva determinista y con mis propias estrategias para mi bienestar psicológico… Vamos, que, como sé que el pasado no se puede cambiar, procuro no darle vueltas a qué habría pasado si yo hubiera hecho otras cosas. Pero no, no me arrepiento.

Observo paralelismos, por las explicaciones dadas en tus videos, entre tu caso y el de Alsasua. Por una parte, el hecho de que un acto se haya cometido en un lugar concreto ya tiene relación con la izquierda abertzale y, por aproximación, con ETA. Me recuerda al principio de simplificación y del enemigo único de Goebbels: individualizar al adversario en un enemigo único. ¿Por qué esta obsesión por perpetuar un conflicto en pleno proceso de paz y cargar de significado un acto que en otro contexto no pasaría de vandálico?

Sí, es bastante descarado; en mi caso lo noté especialmente, ya que de abertzale tengo poco y la postura desde la que escribí aquellos tweets era más cercana al anarquismo.

El caso de Altsasu, mucho más grave que el mío, aún no lo entiendo ni sé a qué se debió. Llegué a pensar que todo saldría bien cuando quedó claro que los informes de la Foral desmentían la teoría del linchamiento y las leyes de la física desmentían que pudiera haber «un pasillo de 30 ó 40 personas» en un espacio de cuatro metros cuadrados, como afirmaban los guardias civiles. Pero no, siguieron hasta el final. No sé si era un experimento para ver cómo de lejos podía llegar un montaje tan obvio o qué.

Por lo demás, en líneas generales, y subrayo que esta es mi opinión personal, creo que hace ya años que los mayores nostálgicos de ETA no se encuentran entre las filas de la izquierda abertzale sino entre quienes sacaban rédito político y económico de la existencia de ETA por oponerse a ella.

La explicación que aportas sobre el imputado por subir en redes el cartel del «Ongi etorri» me parece cogido con pinzas. Suena a «lanzar la piedra y esconder la mano». Trataré de explicarme: yo no subiría una imagen de un evento que no apruebo (es más, sería una muestra de apoyo), y si lo hiciera incluiría un texto condenatorio ¿Qué opinas de esto?

Entiendo la perspectiva, sí. Si asumimos que apoyar un ongi etorri es delito (que es otro tema, por cierto), parece evidente que alguien que no lo apoya no difundiría una imagen sin un texto condenatorio; pero en el ámbito jurídico, la presunción de inocencia debería ser un derecho básico, aunque en unos cuantos delitos no lo sea. Entonces, el hecho sigue siendo que ha sido condenado únicamente por difundir imágenes de un evento y que ese hecho en sí, la difusión de imágenes, también lo llevan a cabo quienes lo difunden junto a un texto condenatorio. Entonces, me parece un sinsentido a nivel jurídico y que sienta un precedente muy peligroso. Bueno, casos vagamente semejantes ya había, como condenas de enaltecimiento del terrorismo sólo por lucir la imagen de un preso. Es una situación bastante excepcional a nivel internacional… Es raro en cualquier país que te puedan condenar penalmente por lucir la imagen de un preso, aunque sea Charles Manson o Pablo Escobar, vaya.

En tus vídeos, dices en un par de ocasiones que te parece justo imponer una multa económica pero excesivo que se pida prisión por alguien cuyo acto ha sido verbal. Imagina por un instante que eres juez y parte ¿Qué multa te hubieras puesto?

Ah, bueno, creo recordar que o generalizando para posibles discursos dañinos – podrían ser los que deseen la muerte de un colectivo, por ejemplo, o un discurso machista… – o como mero ejemplo de que existen posturas intermedias, de que alguien podría opinar que sería justo que a alguien que escriba lo que la gente de la Operación Araña, o a Pablo Hasel, o a quien sea, le pongan una multa; pero que vea como una enorme desproporción e injusticia que se le condene a prisión. Yo, en concreto, a mí no me habría puesto ni multa. Lo siento, sé que he desaprovechado una opinión para quedar como alguien superhumilde y neutral.

Pues creo que has quedado como algo más importante: un tipo honesto pese a mí dardo envenenado ¿Cómo afectó todo esto a tu entorno?

Hubo cierta variedad. Mi madre, por ejemplo, lo llevó peor que yo. Hay gente que me apoyó mucho, gente que se preocupó, gente que lo consideró una anécdota curiosa y gente que pensó que yo era gilipollas pero había que quererme así. Lo bueno es que ni una sola persona de mi entorno me dijo «jo, cómo dices esas cosas de la Familia Real o del PP, si son personas maravillosas que sólo se merecen cosas buenas», eso es importante.

He de confesarte que no me siento muy cómodo con todas estas preguntas. Parece que solo eres la «operación araña» y, al margen de lo anecdótico, me resulta lo menos intrascendente de cuanto sé de ti. En tus vídeos hablas de drogas ¿Pruebas sus efectos antes de hablar de ellas?

Me encuentro en una posición curiosa, sí, considerando que he tenido cierta implicación en política con cosas como la Operación Araña, que mis estudios y formación me han llevado a hablar de reducción de daños en el ámbito de las drogas y que siempre me ha gustado escribir ficción, así que a veces soy conocido por alguna de las tres cosas sin que la gente sepa de las otras dos, y es un poco inconexo todo. En cuanto a las drogas, he probado unas cuantas de las que hablo, otras no (por ejemplo, LSD o heroína no he probado nunca).

Sucede algo que me ha resultado muy curioso con los videos que hablas sobre drogas, y me da una perspectiva de cómo funcionan las redes y el mundo en general. Al terminar de verlos, en muchos casos, a la conclusión que he llegado ha sido la de «en mi vida probaría esa mierda», para que un tiempo después sea eliminado por incitar a las drogas ¿No te resulta de locos lo de censurar por sospecha cuando con ir a la fuente se aclara todo?

Bueno, es lamentable y gracioso a la vez. El discurso de reducción de daños se encuentra a veces con el ataque, a menudo malintencionado, de que informar sobre drogas equivale a promoverlas. También le pasó a Energy Control en Barcelona o a Consumo Conciencia en Zaragoza, a Ai Laket!! en Google… Así que parece que todavía queda mucho por avanzar. En Youtube a mí también me ha pasado varias veces, y la más curiosa, como bien señalas, fue la del vídeo sobre la Amanita muscaria, porque precisamente comentaba que era una droga con muchos peligros y pocos placeres, así que sería muy mala idea tomarla… Y aun así también me retiraron ése por, supuestamente, promover su uso. No sé, yo creo que esto pasará menos en el futuro. La OMS o incluso la ONU, que siempre ha sido un ejemplo de prohibicionismo rancio, están empezando a contemplar que la reducción de daños salva vidas, así que creo que poco a poco la cosa irá cambiando.

La verdad, es curioso que mi trayectoria haya evolucionado de soltar mensajes polémicos y violentos sobre política a difundir información sobre drogas en un marco de reducción de daños con la intención de ayudar a la gente a reducir o evitar los posibles problemas que puedan derivarse del consumo… y que me censuren en los dos campos. Es un extraño nexo en común de mi obra; pero vamos, que, habiendo vivido la primera, la segunda prácticamente ni la considero censura como tal. Por lo menos, mientras siga dando información sobre drogas sólo me retirarán vídeos de Youtube, no vendrán guardias civiles a mi casa.

Compartimos una pasión: la de la ciencia ficción (en mi caso casi exclusivamente literaria). Háblame de lo que tienes publicado y, por supuesto, de cómo poder adquirirlo.

En papel y en solitario tengo tres libros: Microrrelatos punk, La Cosa Kostra y La clínica del dr. Baermann. Todos ellos autopublicados con Lulu, que es la alternativa cutre a Amazon para quienes no nos gusta Amazon. Vamos, que se imprimen bajo demanda: quien quiera puede entrar en la web de Lulu, buscar los libros de Ibai Otxoa, comprar uno, entonces se imprime y en unos días le llegará a casa. Publicados en PDF, disponibles para descarga gratuita, tengo unos cuantos libros más: por resumir, yo hablaría de Historias de la Galaxia 2.0, que es de ciencia-ficción, y de los libros de La balada de Hakon, una saga de fantasía heroica que escribo junto al artista Miguel Lob Lan y en la que creemos que estamos haciendo bien trabajo, rompiendo algunos tópicos del género y tal. Todos estos también están disponibles en Lulu o en mi blog, Kallixti. Es verdad que algún día voy a necesitar un índice, a este paso.

Muchísimas gracias por tu paciencia Ibai ¿Aceptas inaugurar el decálogo que tenemos preparado?

Adelante, adelante

El decálogo no tan decálogo de anthropologies

1 – Si tuvieras que recomendarnos un único libro ¿Cuál sería?

 

Retrato de un artista adolescente, por ejemplo

 

2 – ¿Qué personaje histórico crees que tiene que ser revisado con mayor urgencia?

 

Winston Churchill, va

3 – ¿Cuál es desde tu punto de vista la mayor mentira que se acepta de modo mas o menos universal?

 

Que existe una meritocracia y que si alguien es rico será porque tenía talento y se esforzó mucho

 

4 – Una teoría conspiratoria a la que le das crédito

 

Básicamente, cualquier asesinato cometido por la CIA. O sea, los van reconociendo con el tiempo ellos mismos

 

5 – ¿Qué efecto crees que puede tener a largo plazo el hecho de que una persona con un dispositivo electrónico a su alcance puede generar un contenido capaz de llegar a cualquier lugar?

 

Va a ser un poco caótico todo, y habrá muchos más intentos de censurar y de orientar discursos que los que ya hay, en mi opinión. Pero creo que no triunfarán del todo

 

6 – ¿Qué personaje con el que no te identificas ideológicamente se ha ganado tu respeto?

 

Robert Anton Wilson

 

7 – ¿A quién invitarías a un café?

 

A Alan Moore de calle

 

8 – Una pelicula poco conocida pero que te parezca altamente recomendable

 

La sal de la tierra (1954), por decir alguna

 

9 – ¿Cómo fue el trayecto que llevaste a cabo para pensar como piensas hoy día?

 

Buena pregunta. Supongo que empecé en el catolicismo, que es la educación que recibí. Creo que la recibí muy bien, es como que se me quedó calado lo de que los ricos no pueden ir al Cielo y que hay que ayudar al prójimo y esas cosas y claro, luego ya cuando intentaron que la Iglesia y la derecha me cayeran bien yo ya les tenía asco porque eran ricos. Qué sé yo. Una vez ya tuve capacidad para investigar por mi cuenta y eso, desde que recuerdo, con el movimiento que más simpaticé fue con el anarquismo, era el que mejor me sonaba. Así que en un aspecto social supongo que siempre he coincidido con lo que se suele llamar la extrema izquierda, con la que también coincide la parte del cristianismo que me enseñaron primero. Claro que eso implicó ir abandonando los valores católicos, también en un sentido religioso (donde pasé más bien al agnosticismo, luego al discordianismo y con más toques ateos que muchos otros agnósticos, supongo). Entonces no me he movido mucho, la verdad, lo demás ha sido ir puliendo cosillas a base de aprender, leer y escuchar.

 

 

10 – ¿A qué corriente de pensamiento o teoría le aplicarías la obsolescencia programada?

 

Por decir sólo una específica, voy a decir al nazismo. Si es que ya no es sólo que políticamente sea terrible, es que hasta sus bases biológicas están totalmente equivocadas.

 

 

BIS – ¿Cuál es tu definición de cultura?

 

Mierda, qué difícil es definir esto sin caer en una definición circular. Pues yo diría que es un conjunto amplio de conocimientos, información y códigos que se transmiten, por cualquier vía, de persona a persona.

Rubén Blasco

Ibai Otxoa (Psicodrogo)

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