El curso de la historia está plagado de vidas excepcionales y transgresoras, en muchos casos desconocidas, de personas que se adelantaron a su tiempo y que protagonizaron vivencias que, aunque siempre existieron, aún no sabían cómo conceptualizar y nombrar.

Una de esas apasionantes historias fue protagonizada por Elena de Céspedes, quien se convertiría en la primera mujer de la historia de España (y posiblemente de Europa) en ser considerada oficialmente como cirujana.

                           

Elena nació alrededor del año 1546 en Alhama de Granada, era mulata e hija de una esclava y su amo. Con dieciséis años fue obligada a casarse con un albañil que la abandonó tras dejarla embarazada. Dio a luz a un niño que dejó en manos de un panadero de Sevilla y se fue sola a vivir a Granada, donde se ganó la vida como tejedora, oficio que había aprendido en su infancia. Elena era un espíritu inquieto y no podía permanecer mucho tiempo en el mismo lugar; fue en este ir y venir en el que decidió iniciar su vida como hombre, haciéndose llamar solamente Céspedes y cambiando su labor de tejer por la de labrar la tierra y pastorear.

                           

Cuando se iniciaron las revueltas de los moriscos en Granada se alistó como soldado y participó en la guerra, que terminó en 1570. Céspedes se instaló después en Madrid y ejerció como sastre. Allí conoció a un cirujano con el que entabló amistad y comenzó a aprender el arte de coser y curar enfermos. Autodidacta, su fama llegó a oídos del rey Felipe II y empezó a trabajar en un hospital de la Corte. Tan buena reputación le granjeó la envidia de otros cirujanos que, ante la sospecha de la ambigüedad sexual, le acusaron de intrusismo y le amenazaron con ser expulsada de su oficio. A pesar de ello, no se amedrentó y consiguió la licencia oficial para seguir ejerciendo, convirtiéndose así en la primera mujer en hacerlo.

                   

Céspedes se enamoró de una mujer llamada María del Caño y acabó casándose con ella, algo que no fue bien visto por la sociedad que la rodeaba y que acabó denunciándola al Tribunal de la Santa Inquisición. Logró pasar exámenes médicos que no fueron capaces de revelar si el caso de Elena era de hermafroditismo o de transexualidad. Tras un largo proceso judicial se dictaminó sentencia con condena de látigo y de servicio en centros hospitalarios.

                                      

La historia de Elena, de Céspedes, como tantas otras, ocurren desde el origen de los tiempos, aunque no hemos sido capaces de conceptualizarlas hasta ahora. Se antoja muy importante reflexionar sobre ello para avanzar en la consecución de todas y cada una de las libertades individuales y que todos consigamos satisfactoriamente ocupar nuestro lugar en el mundo.

Amaia Castresana Palma

Marta Valle Carbajo

Referencias

Ferrer Valero, Sandra. “La primera cirujana, Elena de Céspedes (1546-1588)”. Blog Mujeres en la Historia, 2012.

Márquez de la Plata y Ferrándiz, Vicenta María. “Mujeres pensadoras. Místicas, científicas y heterodoxas”. Castalia, 2009.

Varios autores. “Espejo de brujas. Mujeres transgresoras a través de la Historia”. Abada Editores, 2012.

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