Las cosas estaban a punto de cambiar en Nueva York al inicio de la década de los cuarenta. Ellos no lo sabían, pero iban a ver cosas que hasta entonces sólo habían podido soñar. Kurt Busiek y Alex Ross se encargaron de contárnoslo tiempo después, a mediados de los 90, en una de las grandes obras del cómic americano: Marvels.

En la Nueva York de los años cuarenta se respiraban aires de grandeza. Superada la Gran Depresión, el pueblo americano podía permitirse cierta arrogancia mientras la vieja Europa se veía sumida en una guerra que cambiaría el mundo. Los ecos del conflicto llegaron hasta los jóvenes periodistas de la gran manzana, quienes se debatían entre ofrecerse como corresponsales a fin de fraguar exitosas carreras profesionales y quienes pugnaban por dirigir los grandes periódicos de la nación donde los sueños eran, más que nunca, posibles. Lo que aquellos muchachos ignoraban era que estaban a punto de presenciar algo que hasta entonces sólo habían podido concebir en su imaginación. Hombres voladores, ejércitos venidos de lo más profundo del océano, antorchas humanas o verdaderos gigantes acababan de llegar a la ciudad, convirtiendo así a los neoyorkinos en privilegiados espectadores de sus épicos combates. Combates librados en las calles, en lo alto de rascacielos, sobre puentes y parques. Cualquier escenario de la gigantesca urbe era susceptible de convertirse en el campo de batalla de esas criaturas colosales que, por alguna razón, habían venido a parar a nuestro mundo.

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¿Quiénes son? ¿Qué son? ¿Por qué están aquí? ¿Qué pretenden? Esos son tan sólo algunos de los interrogantes a los que una sociedad dominada por el pánico necesita dar respuesta. Es entonces cuando los jóvenes hombres de prensa se dan cuenta del poder que están a punto de ostentar. Pero “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, como bien sabrán quienes conozcan mínimamente a Spider-man, y aquellos cuasi adolescentes comenzaban a erigir su imperio de la información sin ser conscientes en muchos casos del peso de sus palabras. Así arranca Marvels (1994), una serie limitada de la editorial Marvel Comics responsable de catapultar a sus autores, Kurt Busiek y Alex Ross, al estrellato. A través de los ojos de Phil Sheldon, un prometedor fotógrafo que dedica su vida a mostrar con sus instantáneas lo que está pasando, la historia cuenta el cambio que supone para el mundo aceptar la llegada de lo que el protagonista denomina “prodigios”. Esos misteriosos seres que contemplan a la humanidad desde las alturas deben tener algún motivo para estar entre nosotros. Tal vez hayan venido a castigarnos por nuestra soberbia. Tal vez, a salvarnos de nosotros mismos. El asombro y el terror colman los rostros de los confusos ciudadanos; se alzan puños, pancartas y plegarias. Cientos de lides tienen lugar en cafeterías, platós de televisión o durante cenas familiares. Cientos de pugnas en las que todos necesitan creer en sus corazonadas acerca de si los prodigios representan una amenaza o una esperanza.

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Marvels se compone de cuatro volúmenes, cada uno de ellos ambientado en una década distinta, y de un quinto libro llamado Volumen 0, con una historia corta más. Con el paso del tiempo asistimos a una evolución en la percepción que la ciudad tiene de los llamados prodigios. El caos provocado por su llegada se convierte progresivamente en costumbre y se desarrolla la extendida creencia de que unos están aquí para destruirnos y otros, para protegernos. Una creencia alimentada por directores de periódicos dispuestos a enviar a sus empleados a cubrir los más peligrosos conflictos con tal de tener la exclusiva. Algunas de estas autoridades en el mundo de la información adjudican el puesto de héroe o de villano a golpe de dedo, contando su propia versión de la actualidad. Mientras algunos prodigios son convertidos en figuras mediáticas a las que alabar, otros son repudiados y criminalizados. Algunos ni siquiera necesitan tener una apariencia monstruosa para recibir pedradas en mitad de la calle. Basta con que estén en el punto de mira de quienes escriben la Historia.

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Si hay algo que aterra a la humanidad más que la llegada de los prodigios, es ser reemplazada por ellos. El instinto de supervivencia más primigenio despierta con fuerza en unos ciudadanos que observan la llegada de los hijos del átomo. Los mutantes. Individuos tan portentosos como cualquiera de las criaturas de origen desconocido que asombran a la ciudad de Nueva York, pero cuyo origen marca la diferencia: son personas nacidas con capacidades extraordinarias. Suponen un paso más en la cadena evolutiva, lo que pone en alerta al homo sapiens sobre la posible decadencia de su propia especie. La existencia de los mutantes es inconcebible para la sociedad americana, que reacciona con violencia ante esos monstruos cotidianos.

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Pero cuando los monstruos se salen de lo habitual, el homo sapiens reacciona de forma muy distinta. Cuando no puede comprender ni controlar aquello a lo que se enfrenta, el ser humano mira al cielo que cae en pedazos y se cerciora de que tal vez haya llegado el fin. Cuando cesa el pánico y el desconcierto se torna en silencio, el ser humano se refugia en la fe, y reza a los prodigios, a todos ellos, independientemente de su procedencia. Cuando ellos le asisten, él les aclama. Cuando ellos le desoyen, él se siente abandonado. Y cuando ellos tardan en acudir a su llamada, él les condena, porque le han fallado. Porque los milagros dejaron de resultarle fascinantes hace tiempo a una ciudad estancada en la costumbre de verlos a diario.

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Marvels constituye un impresionante homenaje a la trayectoria de la editorial que le da nombre, contando algunas de sus historias más populares desde una perspectiva distinta. En lugar de seguir a los grandes héroes del cómic, seguimos a los hombres y mujeres de a pie que les ven cruzar sus calles, perjudicar el mobiliario urbano y sembrar el respeto o el terror entre quienes se creían dueños del mundo y se ven ahora como simples mortales. Simples mortales que se convierten en algo más que protagonistas de sus propias vidas: son los protagonistas de una de las más grandes obras que hayan dado los gloriosos años noventa.

María Valhallen

Referencias

Busiek, Kurt; Ross, Alex “Marvels” (1994)

Imagen principal: https://comicsinfrance.files.wordpress.com/2015/10/20150926-comics_020.jpg

Imagen 2: https://momcomics.files.wordpress.com/2012/07/marvels-avengers.jpg

Imagen 3: https://farm5.static.flickr.com/4061/4310492546_9064bb528f_b.jpg

Imagen 4: http://www.dailynewsservice.co.uk/wp-content/uploads/2015/08/zLjtLdr.jpg

Imagen 5: https://4.bp.blogspot.com/-_O-2sBzFP70/U719-LgUSQI/AAAAAAAAYp4/P-5x7O6uPFw/s1600/4310495954_6217e89468_b.jpg

Imagen 6: http://marvelite.prohosting.com/surfer/galactus/gallery/marvels7.jpg

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