La fotografía no surgió de repente, es fruto de numerosos experimentos acumulados a lo largo de los siglos.

Sus precursores se remontan a la Antigua Grecia (se encontraron numerosos escritos de Aristóteles desarrollando una especie de cámara oscura), asimismo nos encontramos durante el Renacimiento con números documentos que irán acercándose cada vez más a lo que será la fotografía o al menos sus comienzos.

La pregunta más importante de todas es: ¿Por qué se crea esta nueva forma de crear arte?

Pues bien, todo esto surgirá como consecuencia de la necesidad de conseguir una imagen mediante la cual no tenga que intervenir la mano del artista como seria el caso de los pintores.

Los antecedentes más inmediatos se desarrollaron a finales del siglo XVIII en plena época de las Luces, pero no se cristalizará hasta el siglo XIX en pleno apogeo de lo que serían las primeras sociedades industriales.

La mayoría de los precursores de la fotografía pertenecías a grupos sociales altos, gracias a su economía pudieron invertir, investigar y desarrollar dicha actividad.

Antes de hablar de la cámara fotografía con el concepto que tenemos en la actualidad, hubo numerosos experimentos.

Uno de ellos se remonta al siglo XIX donde apareció la cámara lúcida,  compuesta por un binóculo se miraba a través de un cristal el cual se sincronizaba con la visión de dos imágenes, pasado este momento la imagen captada se copiaba a mano en la hoja de papel que se encontraba delante del pintor o la litografía inventada en 1796 por Aloys Senfelder, era una máquina que no precisaba de los conocimientos técnicos de un grabado solo de los de un dibujante.

Además de estas, habría que añadir la famosa cámara oscura la cual fue diseñada por el matemático y físico iraquí del siglo X, Al-Hazen desarrollando la idea de Aristóteles y perfeccionándola. Dicho invento consistía en una caja con un orifico pequeño por el cual pasaba una luz donde se proyectaba la imagen que uno quería. Cuanto más pequeño fuese este orificio, más nítida se vería la imagen.

A lo largo de los siglos se fue perfeccionando esta técnica hasta que Girolamo Cardano matemático, filósofo y médico marcó un antes y un después al sustituir el agujero por una lente. También hay que destacar a Johannes Kepler que en 1611 ideó una cámara portátil similar a una tienda de campaña.

Dichos artificios ayudaron a la aparición de la fotografía, aunque esta no aparecerá como tal hasta la primera mitad del siglo XIX gracias al trabajo de Niépce (pionero), Daguerre (se le atribuye la divulgación del hecho fotográfico y la introducción de la fotografía en la sociedad) y Talbot creador del calotipo, método fotográfico basado en un papel con nitrato de plata y ácido gálico que una vez expuesto a la luz se revelaba posteriormente y fijándose la imagen con hiposulfito sódico.

A pesar de los avances que hubo, la fotografía durante el siglo XIX no era considerada arte como la pintura. Como consecuencia originó una serie de conflictos entre fotógrafos y pintores puesto que estos últimos consideraban que era un trabajo fácil frente al tiempo que requería la elaboración de un cuadro.

No será hasta los años 60 de dicho siglo cuando gracias al Pictorialismo recibirá el reconocimiento como movimiento artístico.

Poco a poco algunos pintores se acercarán a la fotografía para hacer más cómodo su trabajo además de poder experimentar e innovar. A partir de este momento se empieza a sembrar las semillas de esa fotografía “artística”.

Los pictorialistas defienden que la fotografía son obras de arte al igual que la pintura y reivindican la posibilidad de hacer arte mediante la cámara fotográfica desarrollando sus gustos. Los temas eran muy variados y los procedimientos pigmentarios que permiten conseguir semejanzas con el dibujo y los grabados son compartidos por un gran número de aficionados cercanos al Impresionismo. Como, por ejemplo, vistas de campos vividos o vistas urbanas en un momento concreto del día. Uno de los pictorialistas más importantes será Leonard Misonne.

También estaba cerca de la pintura simbolista, en esta normalmente se retrataban a mujeres solas o en compañía de otras. En la mayoría de los casos estarán desnudas o vestidas con túnicas de aire antiguo, velos orientales y siempre rodeadas de misterio.

El elemento fundamental de este estilo será la luz matizada tanto en interiores como en exteriores realzando determinados lugares de la escena.

 

Gracias a los conflictos que tuvieron lugar a principios del siglo XIX, algunos fotógrafos tomaron la iniciativa de retratarlos como denuncia social y de esta forma nacerá otra corriente: La Fotografía Humanista.

Tendrá su auge desde 1930 hasta 1960, su objetivo era testimoniar la dignidad humana. Tendrá una gran parada después de la Segunda Guerra Mundial, aunque volvió a utilizarse durante la posguerra unida al fotoperiodismo.

Aunque se desarrolló especialmente en París. Donde hubo más manifestaciones fue en Estados Unidos con la exposición The Family of Man (1955) realizada por Jacques Prévert. Quería la paz en el mundo, además de los mismos derechos y deberes para todas las personas. Después de 1947, la prensa ilustrada volvió con nuevas fuerzas a suministrar imágenes a un público dolorido y cansado de guerras, deseoso de ver otro tipo de fotografías. De esta forma, algunos se dedicaron a transmitir alguna imagen de esperanza para la humanidad.

Tras la posguerra nacerá la idea de reportaje fotográfico modificando la forma de trabajar de los fotógrafos hasta la fecha, puesto que le pagaban antes de publicar los reportajes. Asimismo, dejarán de ser una persona anónima frente al reconocimiento de sus trabajos.

Dentro de la fotografía social está:

Reportajes y fotografías de guerra

En la Segunda Guerra Mundial el reportaje se detenía en imágenes concretas, de carácter instantáneo y en un momento determinado. La mayoría de las veces estas fotografías aparecían bajo impactantes titulares.

De las fotos más importantes realizados por uno de lo fotorreporteros de guerra más famosos durante el siglo XX será Muerte de un soldado republicano en Cerro Muriano (Córdoba) por Robert Capa, salió en la portada de la revista Life el 11 de julio de 1937.

No solo la reviste Life se dedicó a este tipo de reportajes también lo fueron Regards, Picture Post, Look y Ken.

Para hablar de la figura de Robert Capa hay que resaltar su papel durante la Guerra Civil Española junto con su pareja Gerda Taro.

Su nombre de pila era André Ernö Friedmann (1913-54), nació en Budapest, en el seno de una familia acomodada judía. Con 17 años se afilió al Partido Comunista, hecho que le llevó a la cárcel y posteriormente al exilio. Viajará hasta Berlín y comenzó a estudiar periodismo, pero cuando se le acabó el dinero, tuvo que buscarse un trabajo y acabó siendo asistente en la agencia Dephot. Simon Gutmann, el fotógrafo jefe de la agencia, le mando para que fotografiase el discurso que iba a dar Trotsky en Copenhague (1932).

Una de las características de su fotografía durante las guerras era quedarse quieto en lugar mientras el resto de la población corría huyendo de las bombas. De esta forma lograba captar el movimiento de los cuerpos, las emociones en las caras y la tensión del momento.

En definitiva, la esencia del momento preciso.

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Dentro del panorama nacional hubo un fotógrafo que destacó dentro de esta rama de la fotografía llamado Agustí Centelles.

Considerados como uno de los pioneros del fotoperiodismo moderno en Europa. Sus fotografías tienen una gran importancia puesto que retrató la Guerra Civil Española, además de los campos de concentración en el sur de Francia donde había españoles.

Trabajó para los seminarios barceloneses El Día Gráfico y El Diario de Barcelona, sus fotografías son muy impactantes, sin embargo, hoy en día siguen siendo más valoradas las realizadas por los corresponsales extranjeros.

No nos podemos olvidar de David Szymin “Chim” fue un fotógrafo y reportero de guerra de origen polaco. Su trabajo durante la Guerra Civil Española será muy puntual.

Sentía la necesidad y el deber de luchar por defender la libertad frente al auge de los partidos nacionalistas que estaban surgiendo en la época y su deseo de justicia le impulsará a ir con Robert Capa y Gerda Taro para hacer fotos reportajes a España.

Durante la Segunda Guerra Mundial realizó interesantes fotografías aéreas y fue miembro fundador con Capa de la Agencia Magnum.

Falleció en Suez mientras cubría los enfrentamientos producidos por el control del Canal.

La fotografía social ha sido y sigue utilizándose como un mensaje de denuncia y preocupación por las condiciones sociales. Hay que reconocer el trabajo de todas estas personas que sacrificaron su vida para poder mostrar la realidad al mundo de las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

Durante la posguerra en España, la fotografía respondía a las necesidades de imagen del poder. Por eso las agrupaciones fotográficas conservadores no permitieron exponer desnudos y solo se podía hablar de técnicas.

En los años 50 hubo varios intentos renovadores, propiciados por la llegada de revistas extranjeras de forma clandestina.

A raíz de esto se creó La Agrupación Fotográfica Almeriense (AFAL). De ámbito local fue ampliando sus horizontes hasta hacerse internacional. Se publicó entre 1956 y 1963 incluía tanto fotografías como poemas (muchos de ellos prohibidos por la censura).

Su objetivo era crear conciencia de que la fotografía debería ser algo más que una simple representación artística de la sociedad así que rechazaban normas académicas y valoraban la fotografía como reflejo de la vida con un lenguaje libre.

Cabe destacar en la segunda mitad del siglo XX una fotógrafa y profesora en la Universidad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid: Cristina García Rodero. Único miembro de origen español que forma parte de la academia Magnum.

En 1989 realizará uno de sus trabajos más famosos España Oculta obteniendo el Premio al Mejor Libro de Fotografía en el siglo XX Encuentro Internacional de Fotografía, además de otro llamado Fotografía Humanista por su proyecto sobre Vida tradicional, fiestas, cultos y ritos en el Mediterráneo europeo.

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Y por último y no menos importante la fotografía humanista S.XXI, uno de mis fotógrafos favoritos que encontré hace algún tiempo fue Íñigo Echenique, viaja por todo el mundo compaginando la fotografía con vídeos que después sube a su canal de YouTube para conocer, visibilizar y denunciar como viven las personas más desfavorecidas.

Creó un proyecto muy interesante recopilando en su libro muchas fotografías realizadas por él y todo el dinero recaudado será destinado a la construcción de un colegio en Mongolia.

La especialidad de Íñigo consiste en representar la miseria, soledad, perdida del rumbo, desesperación, pero también la felicidad o fraternidad entre los grupos marginales para salir hacia adelante.

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Como conclusión, agradecer a Azalí Macías la oportunidad de poder escribir este artículo sobre la fotografía social. Me ha hecho muchísima ilusión poder compartir una parte de mi como es el Arte.

Siempre me gustó el arte, pero nunca aprecié lo suficiente la fotografía porque cualquier forma artística audiovisual cuando era pequeña no estaba lo suficientemente valorada a mi alrededor hasta que fui creciendo y me di cuenta de que había muchas otras formas de poder expresar emociones, sentimientos, rechazos y denuncias. De esta forma apareció la fotografía en mi vida, investigando sobre las tensiones sociales me encontré con Robert Capa, Robert Frank, Gerda Taro y con un sinfín de artistas que me hicieron descubrir un mundo totalmente diferente, sin cadenas, podías representar lo que quisieras y no hacía falta que supieses dibujar para poder ser creativo como siempre me habían dicho.

Mas allá de todo esto, deberíamos tener en cuenta que el oficio de fotorreportero es de los trabajos más peligrosos del mundo y aun así se juegan la vida para poder contar al mundo mediante una imagen un suceso. Es maravilloso de qué manera el Arte puede hacer un llamamiento hacia algo al igual que un mitin político y estos artistas han sabido mezclar ambas.

No estaría mal recordar nuestro pasado, leer Historia y ver fotografías sobre diversos acontecimientos para no volver a repetirlos. Como dice el refrán:

Quien no conoce su Historia, tenderá a repetirla

Gerda Taro y Rober Capa murieron en campos de batalla para que se quedase reflejado el dolor y el sufrimiento de las guerras al igual que miles de fotorreporteros no han muerto en balde, debemos combatir contra las injusticias por un mundo más justo para todos, no para una oligarquía que se creen que teniendo al pueblo dormido pueden manejarnos cual títeres.

Ya es hora de despertarnos, levantarnos y decir basta ya sea mediante la retórica, fotografía o nuestras voces.

Alicia Bernal Sánchez del Busto

Referencias

La fotografía como documento social    Gisèle Freund

Historia de la Fotografía      Marie-Loup Sougez

Historia general de la fotografía   Marie-Loup Sougez, Mª de los Santos García Felguera, Helena Pérez Gallardo y Carmelo Vega.

https://www.magnumphotos.com/

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