Con el estallido de la Guerra Civil (1936-1939) y la posterior Dictadura (1939-1975) impuesta por Franco, triunfó un modelo de mujer dependiente y desaparecieron las normas de conducta que habían dominado hasta ese momento (durante la II República, 1931-1933); se prohibió el voto femenino, el divorcio, se condenó el aborto,  la equiparación de salarios, se estableció una separación educativa por sexos y se formalizó una total diferenciación entre hombre/mujer según las facultades, funciones  y ámbitos de actuación de cada uno.

  • Hombre: la razón, inteligencia, la reflexión,  capacidad de comprensión, dominio del pensamiento, la valentía, el carácter… y también estaba sometido a grandes peligros como su indiferencia a las prácticas religiosas. Su ámbito de actuación era la vida pública.
  • Mujer: el corazón. El instinto, la humildad el dominio de los sentimientos y de la sensibilidad, el espíritu de sacrificio… Su ámbito de actuación era  sobre todo el hogar.

Pero, para comprender cuál era el concepto y papel de la mujer en la época franquista hay que analizar su  figura desde cuatro puntos: la mujer en la familia, la educación de la mujer, la mujer en el ámbito político y  mujer en el ámbito laboral. Solo así se podrá entender los valores que se les asignaba  y el papel que jugaron (sin duda, muy influido por el poder de la Iglesia Católica tuvo durante toda la Dictadura).

 

La mujer  en el ámbito político.

Cuando hablamos de la mujer y el ámbito político, sin duda hay que referirse a la Sección Femenina, fundada en 1934  por Pilar Primo de Rivera, responsable de su dirección durante los 43 años de vida de la Sección.

Durante todos estos años, esta institución fue evolucionando en varias etapas desde su nacimiento hasta su desaparición:

  • Fundación y Guerra Civil (1933-1939): la Sección Femenina se fundó durante la Segunda República, momento en el que se centró en realizar labores de propaganda de las ideas falangistas.

Con el estallido de la Guerra Civil se centró en la labor asistencial y ayuda al bloque nacional: cuidado de los enfermos, asistencia a las familias de los caídos y a los presos del partido…

  • Primera etapa de la dictadura (1940-1960): durante este periodo la Sección Femenina se configuró como uno de los principales apoyos de la Falange (siempre subordinada a esta) y alcanzó un gran estatus político-administrativo que le permitió ejercer una gran influencia sobre la población femenina.

imag 1En este momento, varios fueron los objetivos y funciones:

Adoctrinamiento político de las mujeres  en las ideas falangistas, para ello va controlar la actividad educativa  y cultural de la población femenina.

Completada por la publicación de revistas como “Y” y “Azul” (para la población adulta) ó “Bazar”  (para la población infantil). En estas,  se va  hacer hincapié en definir cual era la misión de la mujer, su función, papel y lugar.

 – Fortalecimiento de la estructura  familiar patriarcal.

– Por otro lado, otras de las funciones de Sección Femenina  fue la ayuda a las personas necesitadas a través del Auxilio Social (misiones benéficas, como intentar paliar el hambre, enseñar a quienes no sabían…), Frentes y Hospitales (atenciones y cuidados a los heridos)

  • Segunda etapa de la dictadura (1960-1975): durante este espacio de tiempo se mantuvieron los mismos ideales, funciones y objetivos .Pero a la vez, se comienzo a dar un cierto cambio promovido por la propia Sección que dejaba ver una nueva actitud hacia la mujer. Reflejada en leyes, como: “La Ley de Derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer” (1961).

Dichos cambios legislativos se centraban en la idea de que las mujeres necesitaban responsabilizarse de su propio desarrollo por medio de su esfuerzo personal.  Así, si lo comparamos con el periodo anterior este se caracterizo por ser un momento de cierto aperturismo para la mujer.

 En cuanto a su organización, la Sección Femenina estaba compuesta por:

Mando Directivo: controlado por mujeres de clase alta, como: Dora Maqueda, Luisa María de Aramburu, Inés Primo de Rivera, María Rosa Urraca Pastor, Mercedes Sanz Bachiller…Este se organizaba de forma jerárquica:

Jefe Nacional, Pilar Primo de Rivera.

Delegada Nacional.

Secretaria Provincial/ Delegada Provincial.

Delegada Local.

Delegada de Frentes y Hospitales,

Delegada de Auxilio Social.

Afiliadas: mujeres de origen cultural y social variado, que deseaban un mayor compromiso. Estas, con la preparación adecuada podían ostentar a cargos superiores dentro de la Sección, aunque en realidad era algo bastante complicado.

A su vez, las afiliadas se dividían en varios grupos. Como por ejemplo, las afiliadas  menores de 17 años lo hacían en: Margaritas (7- 10 años), Flechas (11-13 años), Flechas Azules (13- 17 años).

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De forma paralela a la Sección Femenina,  durante el franquismo también estuvieron presentes instituciones católicas, como:

Confederación de Mujeres Católicas 

Juventud Femenina  de la Acción Católica

Cuya principal función fue la vigilancia de la conducta moral y cumplimiento de los ritos católicos.

 Por último, dentro del ámbito político  no hay  que olvidar a las mujeres que  no confesaban  con las ideas de la Dictadura. Estas, al igual que los hombres, sufrieron la represión política y algunas fueron encarceladas en penitenciarios como el de las Ventas en Madrid. En donde pasaron hambre  y recibieron todo tipo de vejaciones.

En cuanto a  aquellas que  no fueron detenidas optaron por dos vías, seguir con su vida sin introducirse en movimientos contra del régimen o luchar contra el franquismo  apoyando a los reclusos y reclusas…También  participaron en diversas huelgas para conseguir mejoras en el trabajo (como por ejemplo en 1947 en Vigo, donde  las obreras de la industria conservera consiguieron  un aumento de sueldo) y organizaron las primeras asambleas de mujeres, que más tarde dieron lugar al Movimiento Democrático de Mujeres.

La mujer en el ámbito laboral.

Durante la Guerra Civil muchas fueron las pérdidas masculinas en edad productiva, un hecho que dio lugar  a que se incrementase el porcentaje  de mujeres en el mundo laboral.

A pesar de ello,  las  mujeres obtenían  un salario inferior por realizar el mismo trabajo que un hombre, porque en parte, no hay que olvidar que el sexo femenino se incorporó por necesidad.

  • Sector Primario: fue al primero al que se incorporó la mujer, en este la mayoría de las mujeres trabajaban en calidad de ayuda familiar, mientras que en el caso de los hombres era una minoría.

Por otro lado, las mujeres realizaban los trabajos que requerían  menos especialización, centrándose su actividad en aquellas acciones que eran más sencillas  y repetitivas (como por ejemplo la recolección).

A toda esta actividad fuera de casa, se sumaba su trabajo doméstico, el cual era más duro en el mundo rural.

  • Sector secundario: la mujer accedió a partir de los 50, momento en el que despegó el desarrollo industrial.

Durante los primeros años, las mujeres ocuparon los trabajos manuales  porque no tenían una buena cualificación, algo que sin duda las limitaba  a la hora de ascender  puestos (en 1970 solo un 9´6% de mujeres  ocupaban puestos directivos).

  • Sector terciario: en este sector el número de mujeres era mayor (53%) porque no requerían esfuerzo físico y porque se adaptaban al papel asignado a la mujer durante el franquismo

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A partir  de los 60 se inició una cierta apertura, cuando en  1961 se público “La Ley de Derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer”, por la cual   se reconocía  a las mujeres los mismos derechos que  a los hombres  para al ejercicio de toda clase de profesiones, excepto aquellos trabajos que tenían que ver con lo militar, la marina mercante y los que se consideraban peligrosos e insalubres.

Esta ley fue redactada por la Sección Femenina  y presentada en las Cortes por Pilar Primo de Rivera

 

“ …Lo que pedimos con esta ley  es que la mujer empujada al trabajo, por necesidad, lo haga en las mejores condiciones posibles; de ahí que la ley en vez de ser feminista sea,  por el contrario,  el apoyo que los varones otorgan  a la mujer como paso más flaco para facilitar su vida…” (Discurso de presentación de la ley a las Cortes. Pilar Primo de Rivera).

 

Esta ley, supuso el principio de cierta  igualdad laboral, pero a pesar de que la mujer  poco a poco fue integrándose en el mundo laboral, algunos trabajos les estuvieron vetados y siempre estuvo claro el lugar principal de la mujer era el hogar  y la familia.

 

La educación femenina y la mujer en el ámbito cultural.

El sistema educativo instaurado durante el franquismo tuvo como objetivo  inculcar los nuevos valores del régimen y  definir el ámbito de actuación de cada uno. Por lo que se trataba de un sistema que estableció una educación separada (por motivos morales) y con conocimientos diferenciados.

Igualmente, fue un sistema  que estuvo fomentado por la Iglesia con congregaciones como Hija de María y controlada por la Sección Femenina. Esta última, colaboró en la redacción del decreto de 1939, por el cual se hacía obligatoria la asignatura Ciencia Doméstica para todas las niñas (a partir de 1941 bajo el título de “Enseñanzas  de hogar”).  Y también, colaboró en la orden de 1944, mediante la cual  se obligaba a realizar un examen de hogar a aquellas jóvenes que quisieran obtener un título universitario, permiso de conducir y pasaporte.

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Por tanto la educación quedó estructurada y planificada de la siguiente forma:

Niñas: Su educación  se orientó a la preparación para la vida en el hogar, ser la perfecta esposa  y para ello se las va recordar y educar  siempre  las cualidades propias de lo femenino: la modestia, obediencia., recato…Así, en los centros de la Sección Femenina se impartía un plan de estudios compuesto por las siguientes  materias: Formación Religiosa (Dogma, Moral, Liturgia),Formación Política (Historia de la Falange, Doctrina Política y Económica de la falange, Formación Doméstica (Pedagogía Familiar, Economía Doméstica, Cocina, Corte y Confección…),Música (Coros y Danzas) y Gimnasia

Todas ellas, destinadas a enseñar a llevar un hogar  y desempeñar bien su  futura profesión de esposa y madre.

Niños: aparte de dar las asignaturas básicas, se les preparaba para que en el futuro fueran hombres valientes y fuertes  para estar al servicio de la patria. Por eso también se le daba especial atención a la formación militar.

 

“…La mujer  tiene obligación de saber todo  lo que podríamos llamar  parte femenina  de la vida;  la ciencia doméstica  es quizá su “bachillerato”. Un  arquitecto no puede ser bueno  si no dibuja bien; un ingeniero, sin conocimiento de matemáticas sería un fracaso;  lo mismo sucede  con las mujeres: su base fundamental es la casa;  guisar, planchar  zurcir, etcétera, son otros tantos  problemas que, en un momento  dado, deberá  resolver; por tanto, debe capacitarse para ello…”. (Sección Femenina   y de las J.O.N.S. Enciclopedia Elemental, 1957. Extraído de  “He aquí la esclava del Señor”, Luis Otero.

En lo que se refiere a la educación media y superior, no estaba cerrada a las jóvenes  pero sí que existían diversas dificultades, pues no estaba bien visto que una joven se centrase en los estudios porque descuidaba una de sus principales funciones la de formar una familia, ser esposa y madre. Es más ese tipo de joven era vista como la antimujer y en algunos casos era ridiculizada.

Así lo manifestaba en 1942 Pemartín, director general de enseñanza Media y Superior: “…Mi opinión es la de que debe alejarse a la mujer de la Universidad, quiero decir  que el sitio de la mujer, a mi juicio, es el hogar…” O en 1948 en ¡Muchacha Emilio Enciso Viana :“…Debe terminarse con esa lacra tan corriente  de muchachas  que han obtenido el grado de matrícula  de honor  y no saben coser su propio vestido  cuando se rompe…”

Por oimag 5tro lado, también hay que hablar de los docentes, los cuales eran del mismo sexo que el alumnado y cuya formación era diferente. Por ejemplo en 1945  se creó  El Instituto  de Enseñanzas Profesionales de la Mujer,  con el objetivo de formar  al profesorado encargado de impartir las enseñanzas  profesionales femeninas.

 Con el tiempo, a mediados de los 50, se inició un periodo de cierto aperturismo que se reflejo en varias medidas:

-En  1953, el Ministro de Educación Joaquín Ruiz emitió una ley sobre ordenación de la enseñanza media, la cual intentó acabar con las limitaciones educativas  de la ley de 1938 que establecía  una educación separada por sexos.

-En 1957, mediante un decreto  se creó  La Escuela  del Hogar  y Profesional de la Mujer, una institución  de formación profesional industrial de la mujer  que buscaba introducir al sexo femenino en este sector.

Por otra parte hay que decir  que durante el franquismo el mundo cultural no estuvo totalmente vetado para el sexo femenino, pues fueron varias las mujeres las que destacaron  en el mundo de la cultura y muchas de ellas  contaron con  el reconocimiento del público y de  la crítica. Así destacaron entre otras: Carmen Laforet con “Nada”, Ana María Matute con la trilogía “Los Mercaderes”, Carmen Martín Gaite con “Entre Visillos”…

 

La  mujer en la familia.

Con la instauración del régimen franquista se introdujo una familia de carácter tradicional  en la que dominaban los valores de autoridad patriarcal, adaptándose  a la política impuesta por la Dictadura y la Iglesia.

Este tipo de familia se organizaba jerárquicamente, el hombre era  la autoridad indiscutible por ley natural y la situación de la mujer era  dependencia/sometimiento. Tanto que necesitaba la autorización del hombre para realizar cualquier movimiento, como pedir un préstamo al banco.

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Igualmente, dentro de esta cada miembro tenía sus funciones y sus papales muy bien definidos. Mientras que el hombre era que trabajaba y llevaba el dinero a casa, la mujer era la que se ocupaba de que la casa estuviera perfecta,  la que cuidaba a los hijos y una de sus principales funciones era la maternidad.

Así lo manifestaba en 1939 el médico y jesuita Federico Arvesu en La virilidad y sus fundamentos sexuales:    “…Mientras  que en la mujer  absolutamente todo su ser está conformado para su función maternal- amplias caderas, blando regazo,  ternura sin igual- en el hombre  todo organismo  está  conformado para la actuación  social- enérgico  desarrollo de músculos  y huesos, capacidad  intelectual, espíritu de lucha  y conquista-. La vida  activa de la mujer está dedicada prácticamente  toda, tal como naturaleza  lo ordena, a la maternidad. La del hombre, toda, prácticamente, a la actuación social. Podríamos decir  que el organismo de la mujer  está puesto  al servicio  de un matriz  mientras que el organismo del hombre  se dispone  para el servicio  de un cerebro…”

 Por tanto, la familia  se articulaba en torno al matrimonio católico y aquellas parejas  que no estaban casadas eran mal vistas por la sociedad y la Iglesia, pues estaban viviendo en pecado. Es más, el divorcio fue prohibido y muchas parejas que se habían divorciado durante La II República, volvieron a estar casadas.

Por otro lado, durante el franquismo se promulgaron toda una serie de medidas para solucionar el aumento de mortalidad y el descenso de natalidad. Así destacó: el aumento de nupcialidad, el aumento de matrimonios jóvenes, la lucha contra el aborto, la protección de las familias numerosas…

En definitiva, con el tiempo el concepto de mujer fue variando algo a medida que el régimen de Franco fue evolucionado. Así, a mediados de los 50  coincidiendo con el desarrollo económico,  esa estructura social impuesta en los primeros años del franquismo empezó a cambiar algo, mediante diversas iniciativas y decretos. Como:

  • Decreto del 8 de mayo de 1947, queda establecido el derecho de “voto” de la mujer.
  • En  1953  se fundó la Asociación de mujeres universitarias
  •  En 1961,  la les de Derechos políticos, profesionales  y de trabajo de la mujer,  fue redactada por la Sección Femenina y presentada a las cortes por Pilar Primo de Rivera. Esta  establecía la igualdad de las mujeres en el ámbito laboral, pero con algunas excepciones.

 Pero a pesar de esta  apertura, la posición de la mujer siguió siendo desigual respecto  al hombre y  habría que esperar al fin de la dictadura para empezar a ver una verdadera emancipación de la mujer respecto del hombre.

Rocío Rivas Martínez

Para saber más: https://www.anthropologies.es/consigna-revista-pedagogica-para-el-angel-del-hogar/

Referencias

G. Duby y M. Perrot. Historia de las mujeres Vol. 4. Siglo XIX Cap. 4 y 5. Taurus.

 E.Garrido, P.Folguera, M.Ortega y C,Segura (1996). Historia de las mujeres en España. Síntesis. (Capitulo 17: El franquismo. El retorno a la esfera privada).

 L.Otero (2001). He aquí la esclava del señor. Ediciones B, grupo Z.jp.

 K. Richmond (2004).Las mujeres en el fascismo español. La Sección Femenina de la Falange, 1934- 1959. Alianza ensayo.

 J.C. Manrique (2003) La educación física femenina  y el ideal de mujer  en la etapa  franquista. Revista  Internacional  de Medicina  y Ciencia de la Actividad Física y el Deporte.

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15 thoughts on “La mujer durante el franquismo

  1. Libros interesantes para leer, en mi opinión, La Historia de las mujeres en Occidente, El Mito de la Diosa, La Biblia, Episodios Nacionales, Libros sobre criminología, La mujer española en el franquismo, del año 1939 a 1978.
    Sería interesante encontrar libros sobre la mujer en Portugal, desde los años 20 del siglo XX, hasta 1974, aproximadamente.
    En esos libros hay muchos papeles para actores, actrices, sin entrar a juzgar a nadie, ni poner etiquetas. Y también, para hacer muchas series por la televisión.

  2. Otra revista, Mundo Negro, interesante, en mi opinión; también se pueden hacer muchos papeles para actores, actrices, en series de la televisión. En España, hay historias de sobra, para hacer buenas series de televisión, lo único que tienen que hacer los actores y actrices, en general, es vocalizar bien, hacer su trabajo de manera profesional, escuela, y escuela de vocalización, y no hace falta decir tacos, a mi juicio.
    Por cierto, para ver películas cómicas, hay otros cómicos, no sólo los Hermanos Marx, por supuesto.

  3. En Estados Unidos, por el contrario, hacen muchas series de televisión sobre su historia, con lo bueno, y con lo malo, no se lo piensan, ni les importa lo que opinen otros países, el maroto, o la marota.
    En España, por el contrario, teniendo a Episodios Nacionales, todavía nada de nada, no hay series de televisión.
    Lo único que tendrían que hacer los actores y actrices, en general, es vocalizar bien, para que se les entienda. Escuela, Escuela.
    Y los actores de doblaje, se les entiende muy bien.
    Es curioso, pero, las películas de Estados Unidos, y de otros países, como puede ser Italia, en versiónn original, no tienen tacos, ni palabras malsonantes, pero, cuando doblan las películas al español, algo pasa, dicen una palabrota fuerte detrás de otra, una pena.

  4. También se pueden consultar revistas protestantes, evangélicas, para hacer una lista con papeles para actores, actrices, en una serie por la televisión; una cuestión que se trata muy poco en España, prácticamente nada.
    El siglo XVI, si hubiera sido posible traducir la Biblia al español, y distribuirlo por las escuelas, en los pueblos, en las ciudades, la población se habría alfabetizado desde el siglo XVI, de manera mayoritaria, y no una minoría, y de manera clandestina, teniendo que ir al exilio, sólo por traducir la Biblia al español.
    La Vulgata Latina, se habría podido utilizar como libro de texto, para hacer traducciones del español al latín, y viceversa.

  5. La Inquisición, existió, en la Corona de Castilla, y también en la Corona de Aragón, y duró mucho, mucho tiempo.
    Y, por extensión, esa Inquisición, llegó hasta América del Sur, los territorios hispanos, y los lusitanos.
    Otra cuestión para hacer una serie de televisión, y tratar estos temas, con lo bueno y lo malo, no hay porqué ocultar nada.
    El español, un idioma con unos 500 millones de habitantes, y el portugués, un idioma con unos 200 millones de habitantes. Ya, le gustaría a unos cuantos, tener ese precioso tesoro, se darían con un canto en los dientes, lo iban a tratar como las niñas o los niños de sus ojos.
    Y, por último, dar gracias a todos esos escritores que han hecho el gran esfuerzo de escribir esos libros.

  6. Otra cuestión, olvidada en el tintero, el siglo XVIII, en España, no han hecho nunca una serie de televisión, contando el siglo XVIII, una serie bien hecha, donde los actores y actrices, vocalicen bien, haciendo bien su trabajo,
    y se entienda todo lo que dicen, una serie contando todo, lo bueno y lo malo, sin ocultar nada.
    Es esa mentalidad que solemos tener en España, en general, que todo son ocultamientos.

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