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La arqueóloga y antropóloga Maitane Tirapu de Goñi, reflexiona sobre nuestro pasado, la importancia de la arqueología y lo que supone para la humanidad actual, en una entrevista exclusiva para la Revista Anthropologies.

Osteoarqueóloga y enamorada de su tierra, Navarra, se licenció en Historia por la UPV y posteriormente se especializó en arqueología y antropología por la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado una amplia experiencia en su campo, participando en diferentes campañas de excavación en Navarra, Andalucía y Aragón.  Uno de sus últimos trabajos, ha sido la extracción del esqueleto del “Hombre de Loizu, del que sin duda ha sido una de las figuras indispensables para su realización.

Este individuo, que vivió hace 11.700 años, fue descubierto en una cueva navarra en 2017. En marzo de este año, se ha conseguido la extracción completa de su esqueleto: el más antiguo encontrado hasta la fecha en la Comunidad Foral.

Según los análisis, se trataría de un varón de entre 17 y 21 años, cuyos restos aparecieron en posición supina. ¿Qué significado le darías a la forma en que apareció el cuerpo depositado?

En concreto el individuo se encontraba en decúbito supino con los brazos flexionados sobre el abdomen. Esto último es lo que nos indica que se trata de un depósito intencionado, alguien colocó así sus brazos tras su muerte. Este dato es muy relevante puesto que nos habla de un rito funerario.

El cuerpo presenta un agujero en el cráneo, ¿qué nos puedes contar sobre su posible origen?

Lo primero quiero destacar es, que el estudio de los restos en el laboratorio aún no ha comenzado. Dicho esto, es verdad que se documentó la presencia de un orificio en el cráneo que a todos los antropólogos nos llamó la atención. El orificio es circular y presenta unos rasgos, coloración y forma de los bordes, que plantean la posibilidad de que sea un traumatismo perimortem. Sin embargo, será necesario esperar al estudio de laboratorio para confirmar o desmentir.

Los restos de este individuo fueron hallados en el interior de una cueva cerca de la localidad navarra de Erro, a unos 200 metros de la entrada. ¿Cómo ha sido el trabajo de extracción de los huesos?

La verdad es que el trabajo ha sido muy complejo. A priori, 200 metros no parecen mucho, pero debido a las características de la cavidad, recorrerlos es muy costoso. El recorrido hasta el individuo es laberíntico y de poca altura, no es posible desplazarse a pie en ningún momento. Tardábamos unos 45 minutos en llegar hasta los restos.

Además, la extracción del esqueleto no ha sido nada fácil tampoco. Hay que tener en cuenta, que varios huesos estaban cubiertos por espeleotema, haciendo necesario el empleo de cinceles y taladros para liberarlos.

¿En qué estado de conservación fueron encontrados los restos?

La conservación es excelente. El esqueleto está prácticamente completo, con más de un 90% conservado. Esto es algo muy inusual en la cronología que nos movemos, tanto en la Península Ibérica como en Europa. La temperatura y humedad constantes de la cueva son factores clave para su conservación, así como el hecho de que el individuo se encuentre en una galería fósil. Eso significa que ha estado en un entorno aislado todo este tiempo.

Este hallazgo podría tener un valor incalculable. ¿Qué información nos puede aportar sobre las sociedades de la época este descubrimiento?

El problema con los hallazgos de esta época es que son muy escasos, y los depósitos funerarios, más. Por esa razón, el análisis del depósito en sí ya nos aporta información muy valiosa acerca de las costumbres funerarias, grandes desconocidas de esta época.

El estudio antropológico de los restos en el laboratorio nos permitirá conocer con un poco más de precisión el perfil biológico del individuo y las enfermedades que padeció, que quedaron reflejadas en sus huesos. Además, gracias a su excelente estado de conservación, vamos a poder realizar varias analíticas con las que conseguir la mayor cantidad de información posible a día de hoy. Por ejemplo, con el análisis de ADN podemos secuenciar su genoma y obtener datos sobre su ancestría; su posible relación genética con el resto de individuos del mesolítico hallados tanto en la Península Ibérica, como en Europa, las posibles enfermedades que pudo padecer y algunos de sus rasgos físicos.

Con el estudio de isótopos conoceremos la procedencia del individuo (si vivió toda su vida en la zona o pasó la infancia en otro lugar), así como la edad de destete y su dieta. Podremos saber qué recursos consumía más, y si todos eran locales, o si se desplazaba en busca de alimentos de otras zonas.

¿Qué información todavía desconocida esconden los yacimientos prehistóricos de Navarra?

Es verdad que en los últimos años la prehistoria ha estado algo abandonada en esta región. Sin embargo, el objetivo de los arqueólogos del Gobierno de Navarra, es dar un giro a esta situación e ir poco a poco sacándolos a la luz. A día de hoy no puedo decir mucho más, pero creo que en los próximos años se irán descubriendo muchos más hallazgos.

A pesar de las dificultades que están experimentando muchos proyectos por la situación actual, ¿Tienes algún proyecto a corto plazo del que puedas contarnos algo?

La verdad que personalmente tengo bastantes proyectos en el aire. Además de participar en el estudio antropológico del Hombre de Loizu, tengo pendiente la intervención arqueológica en una antigua capilla de Navarra, la excavación de una necrópolis romana en Aragón y la campaña de excavación del Silo de Carlomagno, en Roncesvalles (Navarra), en colaboración con la empresa de arqueología Aditu Arkeologia.

Según tu opinión como antropóloga, ¿cómo de importante puede ser conocer el pasado a través del estudio de los restos óseos para nuestra sociedad actual?

Como siempre se dice, para entender nuestro presente es necesario que conozcamos nuestro pasado. Hasta hace relativamente poco, todos los estudios arqueológicos se centraban únicamente en el estudio de aquellos “restos” u objetos relacionados con el ser humano, como herramienta para conocer el pasado. Los restos óseos ni siquiera se conservaban. Sin embargo, cada vez se estudian más los restos humanos en sí. Y.… ¡cómo no hacerlo!, si precisamente son los autores de todos estos restos los que nos hablan del pasado. En mi opinión, la osteoarqueología (disciplina encargada del estudio de restos óseos asociados a contextos arqueológicos) es una herramienta indispensable en la arqueología.

 Victoria Alonso Yanes

Instagram:@ecosdelaprehistoria

Referencias

García Cortés, C. (2021) “El hombre de Loizu, los restos humanos más antiguos descubiertos en Navarra”. NATIONAL GEOGRAPHIC. Recuperado el 12 de abril de 2021 de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hombre-loizu-restos-humanos-mas-antiguos-descubiertos-navarra_16517

Ormazabal, M. (2021) “El incalculable valor del Hombre de Loizu, el individuo más antiguo de Navarra”: EL PAÍS. Recuperado el 12 de abril de 2021 de: https://elpais.com/ciencia/2021-03-12/el-incalculable-valor-del-hombre-de-loizu-el-individuo-mas-antiguo-de-navarra.html

Imagen de portada: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hombre-loizu-restos-humanos-mas-antiguos-descubiertos-navarra_16517

Imagen 1: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hombre-loizu-restos-humanos-mas-antiguos-descubiertos-navarra_16517

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