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¿De qué manera ha mirado el cine a los genocidios? ¿Cómo ha reflexionado el celuloide sobre la barbarie? El séptimo arte, en su afán por abarcar lo humano y lo divino, ha tratado a lo largo de la historia los sucesos humanos más terribles. Un tratamiento no siempre exento de polémica, que ha focalizado el genocidio, eso sí, desde muchas perspectivas.

 

Nuestras memorias son nuestra fuerza. Disipan las tinieblas. No dejemos jamás borrarse los aniversarios memorables. Cuando la noche intenta volver, hay que iluminar los grandes acontecimientos como encendemos las antorchas

Víctor Hugo

Hace poco más de un año, la Universidad Camilo José Cela organizó el Seminario Internacional ‘Europa frente a los genocidios – 1915-2015’ en el que se dieron a conocer las claves de los 6 grandes genocidios reconocidos por Naciones Unidas: Genocidio armenio (1915-1923), el Holocausto (1941-1945), el Samudaripen (contemporáneo al Holocausto), el genocidio camboyano (1975-1979), la masacre de Sebrenica (1995), el genocidio tutsi (1994) y el genocidio Yazidí (2014- actualidad). Acudir a un seminario es una buena forma de conocer los genocidios que se han producido en la historia, de reflexionar sobre sus causas, de recuperar la memoria de las víctimas y de construir una conciencia social que conduzca a su erradicación. Pero no es la única. El cine, con su poderosa fuerza alegórica, también nos permite acercarnos a la historia de la humanidad a través de imágenes e historias que nos enfrentan directamente con lo más deleznable del ser humano. No siempre con acierto y, en ocasiones, aplicando un sesgo que impide conocer todos los prismas del acontecimiento, el séptimo arte ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo y celuloide a los genocidios.

Aunque hay más cine histórico y de ficción que documental, son las películas documentales las que han realizado un trabajo mucho más riguroso sobre los genocidios. ‘La mirada del silencio’ del cineasta Joshua Oppenheimer, es uno de los más reveladores. Oppenheimer nos adentra en el holocausto anticomunista de indonesia a través de las entrevistas que el hermano de un asesinado va realizando a sus verdugos (policías retirados, ex comandos). El cine no olvida, como sí hace la mente humana, por lo que es capaz de desenterrar los testimonios olvidados y sacar a la luz la memoria de las víctimas.

Al margen de los documentales, hay grandes películas de la historia del cine que abordan los exterminios humanos. Algunas premiadas en varios festivales, encumbradas como obras maestras que han traspasado las barreras de su tiempo y se han convertido en referentes para nuevos cineastas. Si bien es cierto que el genocidio no siempre es la historia central, sí ha servido como marco en el que ésta se desarrolla, como ocurre en ‘Casablanca’, por ejemplo. Pero en el cine, como en la historia, hay genocidios a los que se les ha dado más espacio que a otros, de tal forma que, si hiciéramos un índice, las películas que tratan sobre el holocausto ganarían por mayoría. ‘El pianista’, de Polanski, ‘La lista de Schindler’, de Spielberg y ‘La vida es bella’, de Benigni son solo tres ejemplos de cómo el cine ha explorado la Soah.

En el caso de Spielberg, quien dijo que él hizo esta película ‘para contar la verdad’, estamos ante un film que es considerado un documento histórico, pero ¿es realmente así? ¿Es todo real en ‘La lista de Schindler’? ¿Estaríamos ante algo más que una ficción basada en hechos reales? Polanski, con ‘El pianista’, también se aleja de su filmografía habitual y lo que hace con la historia del pianista polaco es volver a sus orígenes y saldar una deuda con su Polonia natal. ‘La vida es bella’, por su parte, se aleja del tono esperado en cualquier película sobre el Holocausto y se adentra en los tan discutidos límites del humor. Benigni se inspiró en Rubino Romeo Salmonì, uno de los últimos judíos romanos supervivientes a la persecución nazi que quedaban con vida para crear el personaje principal. Tras el estreno y éxito de la película, algunos supervivientes del Holocausto mostraron públicamente su malestar por el tratamiento de ‘falsa felicidad’ que Benigni le dio al horror.  Sin embargo, el público le dio la razón y ‘La vida es bella’ se convirtió en una de las películas más valoradas de la historia, porque como dijo el crítico de cine Ángel Fernández-Santos: “reír es un mecanismo muy serio, cuando no el más serio de todos”.

Más allá de la innegable calidad de estas grandes producciones, nos podemos preguntar si el acontecimiento histórico concreto ha sido eclipsado o trivializado por el cine al ser convertido en una simulación con fines comerciales. En este sentido, es interesante la reflexión a la que llamaba el escritor y superviviente de Auschwitz Elie Wiesel en el New York Times a propósito de la serie de televisión de la NBC ‘Holocausto’. En su artículo, Wiesel considera banal, inexacta, sensiblera y de una gran falta de respeto el tratamiento del Holocausto en la serie.

En otros tiempos y al abrigo de otras fronteras, existieron otras matanzas llevadas al cine, algunas de ellas no reconocidas por toda la comunidad internacional como genocidios, pero no por ello menos execrables. Algunas películas se adentraron con honestidad en la raíz del conflicto y supieron encontrar belleza más allá de la destrucción. Ocurre con ‘La selva esmeralda’, la película de corte ecologista de John Boorman que, en el marco de la deforestación de la selva del Amazonas (y la masacre de sus últimas tribus), relata la historia de un niño que es raptado y criado por la tribu de los hombres ‘invisibles’. En las profundidades de la selva amazónica, se han perpetrado los peores proyectos contra el hábitat de los indios, hasta el punto de que los ecologistas ya hace tiempo que hablan de holocausto ecológico. Más de la mitad de las selvas del mundo han desaparecido y las consecuencias afectan a todo el planeta. El cambio climático, las inundaciones, las erosiones y la sequía son la causa de la pobreza y la muerte en muchos lugares, no solo allí donde se inició el desastre.

¿Sirven las películas de genocidios para que estos no se repitan? No es una pregunta fácil de contestar, al igual que no es fácil filtrar el horror y la masacre a través de la lente de una cámara. ¿Cómo decidir qué elementos se aprovechan y cuáles se dejan fuera de la historia? ¿Cómo enfocar el mensaje recibido para volverlo a lanzar sin fisuras? ¿Entretenimiento, voyerismo o pedagogía?

Listado de algunas películas que tratan el genocidio:

– El padre (The Cut)

– Shoah

– Hotel Rwanda

– El diario de Ana Frank

– The Act of Killing

– Disparando a perros

– El león del desierto

– Ararat

– La solución final

– Adiós, muchachos

– Hannah Arendt

– Ilusiones de un mentiroso

– Vencedores o vencidos

– El destino de Nunik

– El Ángel de Budapest

– Bailando con lobos

– Soldado azul

– Flecha rota

– El gran combate

– Jugando en los campos del señor

– El último rey de Escocia

– Lágrimas del sol

– La zona gris

– La decisión de Sophie

– La caja de música

– Las flores de Harrison

– Vete y vive

– La tregua

– La máquina roja de matar

– El cónsul Perlasca

– La misión

Susana R. Sousa

Mitad persona, mitad animal

Referencias

La mirada del silencio: https://www.rtve.es/play/videos/somos-documentales/mirada-del-silencio/5910210/

Ararat

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