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Lo poco que sé de Palestina no se basa en artículos, publicaciones o libros que haya podido estudiar, sino de haber conocido a lo largo de estos últimos años a palestinos que trabajan en organizaciones y que han venido a España a presentar sus proyectos de la mano de organizaciones de ayuda al desarrollo como Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) [1], en la trabaja mi mujer y en la que participo como voluntario/socio desde hace años.

Gracias a los encuentros con estas personas, sus entrevistas, conferencias y sobre todo las conversaciones más informales que se producían en la sobremesa de las comidas que podíamos hacer entre charlas y viajes de un lado a otro, pude descubrir que Palestina desde hace años se enfrenta a una situación de dominación, de control sobre todo tipo de recursos: tierra, medicinas, cemento… pero desde mi experiencia personal dos de las cosas que más he podido escuchar que afectan a la vida de los palestinos son la falta de agua y la falta de autonomía personal, de libertad.

H2 + O + Política

En 2008 fueron invitados a la Exposición Internacional de Zaragoza un grupo de personas de Palestina para hablar sobre el la situación que vivían en ese momento y en particular para hablar de agua. Entre los invitados estaba una compañía de teatro de la franja de Gaza llamada Theater for Everybody que iba a interpretar una obra propia, un profesor que trabajaba en una ONG de desarrollo haciendo proyectos sobre agua y una periodista palestina.

De los invitados, sólo llegaron a Zaragoza el Dr. Tamimi del Palestinan Hydrology Group (PHG) [2] y Liana, la periodista. El grupo de teatro no pudo salir de Gaza por ninguna de las fronteras [3]. ¿Cómo es posible que no puedas salir de tu propio país? Esa era una de las preguntas que rondaban entre los participantes de la conferencia y fue la primera vez fui consciente del control que tiene Israel sobre los movimientos de la población de palestina. Como europeo, acostumbrado a ir sólo con el DNI cuando viajas a países como Francia, Italia o Grecia, se hace difícil imaginar cómo es no poder salir de tu propio país.

Durante toda una tarde, el Dr. Tamimi y un representante de Naciones Unidas hablaron de la situación de Gaza, del bloqueo y de otras cosas, pero sobre todo, hablaron de agua. En Medio Oriente, el agua es H2 + O + Politica. Esta fue la frase con la que comenzó el Dr. Tamimi. Habló de cómo el modo de vida del estado de Israel había cambiado las vidas de los palestinos:

«El problema es que quieren llevar un estilo de vida de Occidente en Medio Oriente. No puedes tener piscinas públicas y una casa con un jardín con césped en el portal que riegas todos los días. En Medio Oriente el agua es escasa, y los modos de vida de los pueblos están hechos para vivir con el agua disponible… pero Israel quiere vivir en medio oriente con el estilo de vida de Occidente.»

Hay un caso en particular en el que se unen el control que ejerce Israel sobre el agua y sobre la autonomía de los palestinos. Tamimi explicó cómo los palestinos no pueden coger agua del Jordán que pasa por sus tierras, ni para regar sus pastos, ni para beber, ya que Israel lo hizo ilegal, y esto incluye no sólo el Jordán, sino también las aguas y acuíferos subterráneos. Tienen que comprarle esa misma agua, embotellada o por canalizaciones, a empresas israelíes que se ocupan de distribuirla entre los palestinos.

Sin embargo, pese a prohibir a los palestinos el uso del agua, para poder mantener su estilo de vida occidental, Israel explota los acuíferos que quedan secos y secan zonas de pastos a varios kilómetros del otro lado del muro, donde pueblos palestinos han sido abandonados por la sequía y la hambruna que provoca la deshidratación de las capas freáticas.

Después de esto, mostró varios mapas del muro superpuesto con mapas de los recursos hídricos (fuentes, pozos, acuíferos, balsas…). Estos quedaban siempre en el lado israelí gracias a las curvas que el muro hacía dentro de territorio palestino. Es entonces cuando se puede apreciar como El Muro no es una estrategia para defenderse de terroristas ni para evitar la entrada de personas. Su trazado está pensado al milímetro como una herramienta más de control sobre los palestinos, no sólo de su libertad de movimiento por la zona, sino del acceso al recurso más escaso y preciado en medio oriente: el agua.

Trabajos nocturnos

Las siguientes noticias que tuvimos de Tamimi fue cuando nos visitó un compañero suyo unos años después: Sami Dawod, director técnico del PHG. Le preguntamos por nuestros amigos y con una normalidad fuera de lo normal nos contó que Tamimi estaba pasando una época un poco estresado porque su casa, en Cisjordania, había sido destruida por un misil israelí. Nosotros creímos no haberle entendido bien, le preguntamos si se encontraba bien, pero él nos respondió que sí estaba bien (como si nos contase que se le ha averiado el coche), pero que con la búsqueda de una nueva casa y el trabajo estaba un poco ocupado.

Sami también venía a presentar la situación, en concreto, a hablar de los proyectos de ayuda al desarrollo que se estaban realizando gracias a los fondos que la administración española destina (o mejor dicho, destinaba) a cooperación para el desarrollo, sobre todo en materia de agua e infraestructuras. En una conversación informal nos contó cómo tienen que construir los canales de riego y estructuras por la noche, para que no les detecte el ejército israelí, ya que si les veían, les confiscaban el material de construcción (ya de por sí escaso y difícil de conseguir) y destruían lo que encontraban que ya estuviera hecho.

También nos explicó, también con una normalidad que a nosotros se nos hizo bastante extraña, como para llegar a España había tenido que pasar la frontera de Jordania, ya que de otra forma se arriesgaba a no poder venir. Este hecho es algo que volvía a repetirse, el no saber si vas a poder salir de tu país, y aún más la incertidumbre de no saber si vas a poder entrar.

Había una vez un barquito

La siguiente experiencia que tuve fue algo más personal. En 2011 ACPP reunió en Turquía bajo la iniciativa Madrid Coalition a representantes de alto nivel de Israel, Palestina y la Liga Árabe para intentar acercar posturas en la resolución del conflicto. Mi mujer asistió a ese encuentro, y mientras ella estaba fuera, curioseando sobre el tema en internet encontré una noticia sobre un barco que habían fletado varias organizaciones no gubernamentales para tratar de romper el bloqueo de Gaza por mar aprovechando las millas existentes de aguas internacionales.

Inocentemente twiteé el enlace de la noticia en un medio online español especializado en noticias de ámbito social [4]. Mi sorpresa fue que a las dos horas de haber publicado el enlace en Twitter, había recibido unas respuestas que hicieron que se me encogiera el estómago. La primera era de la cuenta de la embajada israelí en España, recomendándome un artículo en un blog en el que se hablaba de que Israel donaba diariamente toneladas de material de construcción y material humanitario. El segundo era de la cuenta del ejército israelí en el que me sugerían leer un artículo similar en el que volvían a hablar de los recursos que daba Israel a Gaza y lo innecesario de ese barco.

Aún no sé muy bien cómo describir esa sensación que sientes cuando ves que el ejército israelí te contesta a tu cuenta personal de Twitter, pero supongo que la mejor palabra que puede hacerlo es control. Como ingeniero informático reconocí la labor de robots informáticos escaneando millones de Tweets por minuto en busca de noticias relacionadas con este tema e intentando cambiar la opinión de todo aquel que lo publicaba. Eso alejaba el fantasma de que un soldado israelí de carne y hueso quisiese tener una conversación conmigo por haber publicado una noticia, pero esta tecnología requiere de unos recursos de personal y procesado nada despreciables, y más hace unos años, y en ese momento no entendí por qué se había desplegado semejante campaña de control de la información por un barco del cual casi nadie había oído hablar. Días después todo cobró sentido.

Cuando llegó mi mujer le enseñé los mensajes que había recibido en Twitter con una mezcla de orgullo y miedo (aunque había más de los segundo que de lo primero). Evidentemente me habló de mi falta de sentido común por compartir este tipo de noticias mientras ellas estaba en una cumbre de alto nivel para intentar conseguir un acercamiento entre las partes, pero la historia del barco no había hecho más que comenzar. Este barco se acabó conociendo como La Flotilla de la Libertad, y sólo una semana después de la vuelta de mi mujer a España salía en las noticias de todo el mundo, especialmente en Turquía, donde había sido la cumbre, de donde eran varios de los muertos en el asalto israelí al barco. Entonces comencé a entender el control que ejerce y tiene Israel sobre todo lo que tiene que ver con Palestina y en particular con Gaza, desde qué y quién entra y sale de Gaza hasta quién habla y qué se dice sobre Gaza.

Jean y Dal-Al

Si para comprender el valor del agua tienes que haber pasado sed, para comprender el valor de la autonomía tienes que escuchar las historias de aquellos que más dificultades tienen para ser autosuficientes.

Mi tercer encuentro con gente de la zona fue con Jean Calder (que ahora trabaja en Media Luna Roja). Esta australiana lleva media vida dedicada al cuidado de personas con discapacidad en Gaza. No vino sola, sino que la acompañaba con su hija Dal-Al,de 37 años e invidente de nacimiento, ha hecho frente a muchas barreras a lo largo de su vida. Es de las pocas personas en su entorno que con una discapacidad ha conseguido un master en Antropología por la Universidad de Edimburgo y que cuenta con varias publicaciones académicas.

Si en Oriente Medio el control sobre el agua puede suponer la muerte para muchas personas, para personas con discapacidad el control sobre la autonomía es algo mucho más duro que para un palestino corriente. En una conversación recuerdo que Jean nos contaba cómo tenía que abrazar con todas sus fuerzas a Dal-Al durante los bombardeos cuando era una niña porque era imposible calmarla. Ella misma habla de esa sensación de indefensión en una entrevista que les hicieron en un periódico local con motivo de su visita [5]:

«En una situación de emergencia, como un bombardeo, una persona con discapacidad se siente mucho más vulnerable, no sabes lo que hacer, ni a donde ir. Todos tus desplazamientos se complican y necesitas de otras personas. Pasas mucho miedo.»

Pero no es la única situación. Tanto Cisjordania como Gaza están sembrados de controles o check-points que hacen que desplazarse de un sitio a otro sea en algunas ocasiones casi imposible. Esos controles que para cualquiera pueden ser un incordio, para las personas con discapacidad pueden llegar a ser mortales como nos contaba Jean:

«Otro ejemplo muy claro que muestra la relación entre conflicto y discapacidad está reflejado en los casos en que soldados Israelíes han disparado a personas con discapacidad auditiva por no atender a su orden de alto en los checkpoints [puestos de control], cuando en realidad no estaban dándose a la fuga sino que simplemente no habían oído dicha orden.»

Pero como en el resto de nuestras visitas, un tema recurrente fue la dificultad para entrar y salir del país como nos recordaba Jean:

«Cuando una persona necesita de un tratamiento especializado que no se encuentra dentro de la Franja debe pedir un permiso especial de salida al gobierno Israelí. Este permiso puede ser o no aceptado, y en caso de ser aceptado puede incluir únicamente a la persona enferma. Normalmente las personas que obtienen este permiso son enfermos que no pueden valerse por sí mismos, por lo que si no consiguen la autorización para que otra persona les acompañe no podrán salir.»

A Dal-Al mismo habían denegado la salida en numerosas ocasiones también para presentar sus artículos académicos en el exterior.

Conclusion

Dentro del conflicto entre Israel y Palestina, Israel controla el acceso a dos de los recursos más importantes para la población: el agua y la autonomía. Esto lo hace de una manera tan exhaustiva que los controles, las denegaciones de autorizaciones para entradas y salidas, la falta de agua y de tierra utilizable para cultivos, etc. se han convertido en una parte fundamental de la población, en especial de la franja de Gaza. La población acaba viendo normal no poder coger agua del río que tiene a sus pies, que su casa sea destruida por misiles, que cada kilómetro esté montado un control militar que te hace desnudarte para poder pasar al siguiente, o que se le deneguen permisos para poder salir del país o volver a entrar.

Esta situación de control, de dominación, hace que la población palestina llegue a estar cautiva en su propia tierra, sin posibilidad de cambiar su situación y siendo sometida a condiciones de falta de libertad y de recursos que en ocasiones acaban con la vida de las personas que lo sufren, siendo una parte más del conflicto, mucho más silenciosa que los tanques y los bombardeos pero mucho más dañina a medio y largo plazo, creando generaciones de palestinos que nacen y crecen con un Israel a quien tienen que pedirle permiso para pasar de una calle a otra y obligados a comprarles el agua que beben mientras ven al otro lado del muro las piscinas y jardines que nunca disfrutarán.

David de Torres

Autor del blog: Notas de un tecnólgo

Bibliografía

  1. ACPP
  2. Palestinian Hydrology Group
  3. Israel impide a una compañía de teatro palestina mostrar en el Faro la negación del derecho al agua que sufre su pueblo, Aragón Digital, 10-7-2008
  4. Gaza otea el horizonte en busca de la Flotilla, Periodismo Humano, 29-6-2011
  5. Jean Calder : «La guerra crea también una discapacidad mental”, El Periódico de Aragón, 3-11-2011

Imagen

http://www.elclarin.cl/

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