Por un “descuido”, entre la pila de manuales y libros de ciencia e historia que debía leer el Androide P-123X, se había colado la novela El Principito. Nunca sabremos si fue un “descuido” intencionado o si realmente el ingeniero a cargo de recopilar el material había incluido dicha novela sin darse cuenta, pero a la mañana siguiente, después de haber almacenado todos aquellos manuales, datos científicos, datos históricos y por supuesto El Principito, el Androide P-123X no se puso a trabajar con complicadísimas operaciones matemáticas o con mecanismos sofisticadamente complejos. El Androide P-123X se sentó de rodillas en el suelo, arrancó una hoja de uno de los libros que le tocaba leer aquel día, construyó un pequeño avión y lo hizo volar por toda la sala mientras los científicos lo miraban estupefactos.

Juanma Vázquez

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