Algo tienen los asesinos en serie que nos atrae al mismo tiempo que nos horroriza. Hemos oído un sinnúmero de nombres de varones que se han dedicado a matar a mujeres, niños o jóvenes de infinitas formas diabólicas. Sin embargo, no es usual saber de asesinas seriales féminas. Y las ha habido, aunque en un menor número tal y como indican las estadísticas. Uno de estos casos es el de Aileen Wuornos, también conocida como “Monster”, “La mujer araña” o “La doncella de la muerte”.

“Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tiende sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, hacia el mal”.

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra

Algo tienen los asesinos en serie que nos atrae al mismo tiempo que nos horroriza. Hemos oído un sinnúmero de nombres de varones que se han dedicado a matar a mujeres, niños o jóvenes de infinitas formas diabólicas. Sin embargo, no es usual saber de asesinas seriales féminas. Y las ha habido, aunque en un menor número tal y como indican las estadísticas. Uno de estos casos es el de Aileen Wuornos, también conocida como “Monster”, “La mujer araña” o “La doncella de la muerte”.

La película estadounidense “Monster”, estrenada el 26 de diciembre de 2003, narra parte de la historia de Aileen Carol Wuornos, ex-prostituta ejecutada por inyección letal en 2002. Se le acusaba de haber matado a seis hombres entre 1989 y 1990, aunque mató realmente a siete. El papel de Aileen Wuornos fue interpretado por Charlize Theron, y el de su amante Selby Wall por Christina Ricci (el verdadero nombre de la amante de Wuornos era Tyria Moore, pero su nombre, edad y apariencia en la película fueron modificados por razones legales). La película fue escrita y dirigida por Patty Jenkins. Charlize Theron obtuvo el Óscar a la mejor actriz y el Globo de Oro a la mejor actriz en película dramática en 2004, entre otros muchos premios, nominaciones y reconocimientos.

La interpretación de Theron fue elogiada por la crítica, así como el cambio físico al que se sometió: engordó alrededor de 15 kilos, usó una dentadura falsa además de prótesis en la cara y en otras partes del cuerpo. Y es que nos sobrecoge ver cómo una belleza dulce como Charlize se transforma en una mujer tan poco atractiva e inestable como Aileen. Vemos derrumbarse nuestros cánones de belleza. Pero más nos estremece ver la brillante actuación de esta gran actriz, quien consigue incluso que empaticemos con la asesina y casi justifiquemos (o sin el “casi”) sus crímenes. Y aquí radica la diferencia entre realidad y ficción.

Aileen Wuornos quiso cumplir un sueño desde que era niña: quería ser alguien importante y tener una vida exitosa. Buscaba a un hombre que la llevara a ese lugar de ensueño. Sin embargo, no tuvo una vida fácil. No fue una mujer con suerte. Su vida estuvo marcada por la impotencia, la inefectividad y la pérdida. Hija de una pareja de quinceañeros, Aileen se crió con sus abuelos maternos, ambos alcohólicos, sin saber que no eran sus padres biológicos hasta años más tarde. Saber que había sido abandonada por sus verdaderos padres supuso un duro golpe para ella. Su padre, Leo Arthur Pittman, era un pederasta y sociópata que pasó por algunos hospitales psiquiátricos antes de cumplir condena en la cárcel, donde se suicidó. La abuela materna y madre adoptiva de Aileen murió de un fallo hepático. Su abuelo materno y padre adoptivo se suicidó años más tarde. La vida de Wuornos con sus abuelos no fue una historia feliz. Tanto ella como algunos de sus hermanos afirman que su padre le pegaba con el cinturón y que la violaba. Hay testigos que afirman que la conducta en público de este hombre era sociopática, quizá agravada por la ingesta excesiva de alcohol. Aileen tuvo un hermano biológico con quien mantenía relaciones sexuales y que murió de cáncer a la edad de 21 años. Este fue uno de los golpes más duros para Aileen.

“Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.

Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal.

 En el vecindario había muchos chicos y chicas de su edad que se drogaban y bebían. Aileen tomaba todo tipo de drogas, pero sobre todo, tranquilizantes mezclados con alcohol, y cigarrillos. Desde muy pequeña (alrededor de los 9 años) ofrecía sexo a cambio de dinero para financiar sus vicios. Los chicos que aceptaban sus servicios la utilizaban, para después reírse de ella, insultarla, vejarla, menospreciarla, denigrarla también por su aspecto (Aileen tuvo un accidente en el que sufrió quemaduras en la cara) y renegar públicamente de ella. La llamaban “La cerdita de los cigarrillos”. Buscaba aceptación social, quería agradar a la gente y buscaba amigos desesperadamente, a pesar de que sus métodos no eran para nada ortodoxos… Nunca consiguió integrarse socialmente. Era una persona inadaptada. Sufrió graves problemas de sociabilidad, lo cual fue afectando cada vez más a su conducta. Tenía explosiones de ira sin una motivación aparente. Su temperamento agresivo y su falta de autocontrol empeoraron con el paso del tiempo.

Quedó embarazada a la edad de 14 años. Mintió innumerables veces acerca de la identidad del padre de la criatura, acusando a varias personas de violación. Cuando tuvo a su hijo, fue dado en adopción y su padre la echó de casa. Estuvo viviendo dos años en el bosque, dentro de un coche abandonado adaptado a modo de cabaña, aseándose en una estación de servicio. Siguió ejerciendo la prostitución para sobrevivir. Si el día se le daba bien, dormía en un motel. Pero no siempre era así, por lo que el frío la empujó a hacer auto-stop hasta Florida. Allí el clima era más cálido que en Michigan.

Se casó con un hombre de 76 años cuando ella tenía 20. Su matrimonio fue anulado pasadas varias semanas al ser denunciada por su marido por agredirle con su propio bastón. Aileen se hizo con una pistola del calibre 22 e intentó quitarse la vida disparándose en el abdomen. Sobrevivió.

Años después conoció a Tyria. Cansada de su mala suerte con los hombres, decidió buscar el amor en una mujer. Quiso complacerla en todo cuanto pudo y se volcó en cuerpo y alma con la relación. Se prostituía en las carreteras de Florida para que no les faltara de nada. Fue detenida en varias ocasiones por agresión, por conducir bajo la influencia del alcohol, por exceso de velocidad, desorden público, identidad falsa, actos vandálicos y robo. Tyria también se vio envuelta en algunas de estas acusaciones. Aileen comenzó a matar tres años después de conocer a su amante, a la edad de 33.

El caso de Aileen Wuornos causó mucho desasosiego, intranquilidad y preocupación entre la población de Florida. Entre 1989 y 1990 siete hombres murieron en las carreteras del “Estado del sol”. Las autoridades no tardaron demasiado tiempo en relacionar los siete casos, ya que el modus operandi era exactamente el mismo: varones blancos, de entre 40 y 65 años, muertos a causa de varios disparos de un arma del calibre 22, medio desnudos, a escasos metros de sus coches (excepto Peter Siems, cuyo cadáver nunca fue encontrado, aunque sí su vehículo; y al contrario que Richard Mallory, cuyo cuerpo fue hallado pero no su coche). Las pruebas apuntaban a que el perpetrador de tales crímenes podría ser una mujer. Esto supuso un punto de inflexión en la historia criminal de los Estados Unidos.

Aileen Wuornos fue detenida y considerada “La primera asesina en serie de Florida”. El caso de Wuornos sacudió de tal manera a la opinion pública que pronto su sobrenombre derivó en “La primera asesina en serie de los EEUU”, “La primera asesina en serie del mundo” o “La asesina en serie más brutal conocida”. Sin embargo, estos apodos son erróneos. Sólo en EEUU Marie Delphine LaLaurie (torturadora y asesina en masa de esclavos negros en la Nueva Orleans del s. XIX), Kate Bender, Judy Buenoano (condenada a la silla eléctrica en Florida en 1998), Linda Burfield Hazzard, Margie Velma Barfield, Belle Gunness, Amy Archer-Gilligan o Janie Lou Gibbs son algunas de las mujeres consideradas asesinas en serie antes que Aileen. Ni que decir tiene que, si salimos de EEUU, es archiconocida la aristócrata húngara Erzsébet Báthory (la “Condesa sangrienta”), a quien se acusó de ser responsable de alrededor de 610 muertes de jóvenes torturadas y desangradas en el s. XVII. Otros nombres como la rusa Madame Popova o Enriqueta Martí Ripollés, famosa por su apelativo “La vampira de Barcelona”, secuestradora y asesina de niños, no son desconocidos. Y esta lista es una pequeña muestra de la cantidad de envenenadoras, infanticidas, viudas negras, asesinas en pareja, ángeles de la muerte, asesinas satánicas, etc. que han acabado con la vida de miles de personas a lo largo de la historia.

Pero entonces, ¿por qué el caso de Aileen Wuornos impactó tanto a la sociedad?

Es razonable pensar que fueron varios motivos. Por un lado, el circo mediático que rodeó el caso. Por otro, la película de Hollywood estrenada un año después de la muerte de Wuornos… Sin embargo, la sociedad no recibe de la misma manera un caso de una mujer criminal que uno de un asesino en serie varón. Quizá este caso alertó a la población por contar con ciertas connotaciones que diferían de otros casos anteriores.

Muchas de las asesinas estadounidenses del s. XX habían cometido sus crímenes contra sus propios familiares o contra conocidos. Aquí se atentaba contra hombres blancos anónimos, exclusivamente. Hombres que habían querido hacer uso de los servicios sexuales de Wuornos, a pesar de que la prostitución y la incitación a ésta son delitos en Florida. Víctimas entre las que se encontraba un ex-militar y ex-policía, símbolo de protección y seguridad.

Se podría pensar que el caso de Aileen Wuornos suscitó tanta expectación y alarma social porque atentaba contra el patriarcado. Atentaba contra los hombres como construcción social y simbólica. Nuestra construcción social del género choca frontalmente con todo lo que Aileen representaba: la mujer es el sexo débil, ¡el veneno es un arma de mujer pero aquí hay casquillos del calibre 22!, la mujer es más sensible, empática, comprensiva; las mujeres tienen instinto maternal, su papel es el de cuidar; el hombre es más primario, más violento por naturaleza, la testosterona es la hormona masculina de la dominación y la violencia, el hombre cazador… Aileen demostró que las mujeres pueden ser tan violentas como los hombres. Y esto es difícil de digerir y nos aterra.

Una mujer se supone que debe presentar características propias del rol social femenino. Pero aquí la sensibilidad, la debilidad y la sumisión atentaban contra la fuerza, la autoridad y el poder. ¡Una mujer se aprovechaba de la indefensión de los hombres durante el acto sexual y los estaba masacrando! Nadie se planteaba qué hacían esos hombres (algunos de ellos prometidos o casados) buscando sexo en las carreteras de Florida. Nos sorprende que la víctima no sea la prostituta, a quien normalmente se la considera una presa fácil, alguien débil, inferior, de un estrato social bajo, a la que muchos hombres creen legítimo hacer lo que les venga en gana por unos pocos billetes; prostitutas que mueren a diario de palizas, violaciones, vejaciones: muchas veces víctimas anónimas que ni siquiera aparecen en las noticias y que no parecen importarle a nadie. Aileen era prostituta, pero ella ponía las normas. Ella era la amenaza.

En un principio, la policía pensó que podría tratarse de dos mujeres. ¿No es suficiente una sola mujer para matar hombres blancos estadounidenses de mediana edad? Y es que nos parece que una mujer asesina en serie es aún más horrible que un hombre que mata. Nos resulta antitético, paradójico, improbable que una mujer sea capaz de matar siendo la que da vida. Parece que asesinar a sangre fría es cosa de hombres. Y quizá por ello buscamos justificar los asesinatos de esta mujer. Nos compadecemos de ella al visionar la película. Nos resulta algo tan descabellado, tan inusual que queremos convencernos de que no es totalmente culpable.

Wuornos difería mucho de asesinos en serie famosos como Jeffrey Dahmer, Andrei Chikatilo, Richard Trenton Chase, Ed Gein, Ted Bundy, John Wayne Gacy o Edmund Kemper. Las atrocidades y ensañamiento en los crímenes de estos monstruosos individuos tenían poco que ver con los de Wuornos.

Uno de los criminólogos más famosos a nivel internacional y de gran influencia, Robert Ressler, disiente de incluir a Wuornos y a cualquier mujer asesina dentro del concepto “asesino en serie” acuñado por él mismo. Según él, un asesino en serie busca gratificación personal. No incluye en esa definición a homicidas que matan con fines económicos. Ressler, máximo exponente en la identificación y captura de asesinos, así como el creador de los perfiles de sospechosos, no creía que las mujeres asesinas pudieran ser consideradas “en serie”, sino “itinerantes”, debido a su diferente modo de actuar.

No hubo un diagnóstico claro sobre qué le ocurría realmente a Aileen: sociopatía, psicopatía, trastorno de personalidad antisocial, trastorno límite de la personalidad, etc. Cierto es que los casos de asesinas mujeres se han estudiado en mucha menor medida. No es sencillo encontrar bibliografía acerca de asesinas mujeres en comparación con los ríos de tinta escritos sobre varones. Y aunque las estadísticas muestran que hay menos casos, estos existen y merecen estudiarse, de igual modo que se estudian los de los hombres.

Wuornos mataba por dinero, aunque hay quien dice también que por venganza. No obtenía placer sexual cuando asesinaba ni tampoco era una psicótica. No usaba cuchillos, sino un arma que requería cierta distancia para matar. No se ensañaba con los cuerpos. Era más importante el beneficio que obtenía de sus asesinatos que su firma. No buscaba protagonismo ni admiración, ni mucho menos que la apresaran. Se aprovechaba conscientemente de su condición para cometer sus crímenes, previamente planificados. Uno no se espera que una mujer vaya a sacar una pistola y matarle en el coche, y menos con los pantalones bajados. Era plenamente consciente de lo que hacía: limpiaba las huellas de los coches, robaba a las víctimas, empeñaba sus objetos de valor para financiarse, o incluso cambió la matrícula de uno de los coches que robó.

A pesar de que coincide con otras asesinas en que la mueve un fin económico, Aileen difiere en otros aspectos. Usa un arma de fuego, mientras que siempre se ha considerado que el veneno es un arma de mujer. No ataca a familiares, mujeres, niños, ancianos o personas en situación de indefensión, sino a hombres desconocidos de mediana edad.

Wuornos hacía declaraciones contradictorias acerca de sus crímenes. Mentía compulsivamente. Decía que todos los asesinatos habían sido cometidos en defensa propia para más tarde confesar al documentalista Nick Broomfield que los había matado a todos a sangre fría porque odiaba a los seres humanos. En una ocasión, le hizo la siguiente confesión:

“Maté a esos hombres, les robé tan fría como el hielo. Y también lo haría de nuevo. No hay ninguna oportunidad de mantenerme viva o algo así, porque mataría de nuevo. Tengo odio arrastrándose por mi organismo… Estoy tan harta de escuchar esa cosa de “está loca”… He sido evaluada tantas veces… Soy competente, cuerda, y estoy tratando de decir la verdad. Soy alguien que odia en serio la vida humana y mataría de nuevo”.

Sin embargo, durante los juicios y fuera de cámaras, Aileen siempre mantuvo que todos los asesinatos que cometió fueron en defensa propia porque sus clientes querían matarla o abusar de ella.

Su primera víctima fue Richard Mallory. Este hombre había cumplido condenas en prisión por violación. Sin embargo, ha habido un intenso debate sobre él. Al tratarse de un ex-convicto por delitos sexuales, hay quien cree la versión de Aileen de que fue violada, golpeada y de que se vio obligada a dispararle para sobrevivir. Así lo muestra el film “Monster”. Parece que, de esta manera, es lícito exculpar a Aileen de este asesinato. No obstante, solamente dos personas saben qué ocurrió realmente aquel 30 de noviembre de 1989, y están muertas. Quizá Aileen ya había planificado su primer crimen. O quizá fue tras matar a Richard Mallory cuando se dio cuenta de que podía conseguir más dinero asesinando a sus clientes.

Lo asesinatos se cometieron en las siguientes fechas:

Richard Mallory (51), el 30 de noviembre de 1989.

David Spears (43), el 1 de junio de 1990.

Charles Carskaddon (40), el 6 de junio de 1990.

Peter Siems (65), el 4 de julio de 1990 (vehículo encontrado, el cuerpo nunca fue hallado).

Troy Burress (50), el 4 de agosto de 1990.

Dick Humphreys (56), el 12 de septiembre de 1990.

Walter Jeno «Gino» Antonio (62), el 19 de noviembre de 1990.

Puede apreciarse un salto de siete meses entre la primera víctima y la segunda, mientras que el resto de personas fueron ejecutadas en menores períodos de tiempo.

El film nos muestra a una Aileen romántica, enamorada de Tyria. Una Aileen fiel que mata a sus víctimas antes de llevar a cabo sus servicios sexuales. Sin embargo, en los escenarios de sus crímenes, siempre estuvieron presentes dos singularidades: los asientos estaban echados para adelante y había preservativos usados en el interior del coche. Esto demuestra que los asesinaba a sangre fría tras el acto sexual.

La primera imagen de Aileen en la película es la de una mujer que considera la posibilidad de suicidarse. Esto sienta un precedente, convirtiéndola automáticamente en víctima. El film nos ofrece una Aileen que intenta cambiar y mejorar, pero parece que todo se pone en su contra. El film se centra en los asesinatos, pero también en la historia de amor con Tyria. Esto suaviza su imagen y nos hace ver en ella a un ser humano, con emociones, sentimientos; alguien sensible y comprensivo. El incidente con Richard Mallory, quien la golpea e intenta matarla, hace que pensemos que éste merecía morir. Nos alegra ver que no mata a todos sus clientes, sino que se apiada de algunos. Empatizamos con ella y la comprendemos. Sin embargo, las autoridades policiales afirman que se trata de una imagen dulcificada y romántica de Wuornos y no se corresponde en absoluto con la realidad. Wuornos es una asesina que mata con un objetivo claro. Una persona que miente constantemente y que hace declaraciones contradictorias. Una serie de circunstancias llevaron a Wuornos a hacer lo que hizo, pero no debemos excusarla de sus acciones, ni disculparla. Y mucho menos por ser una mujer.

A lo largo de su vida, Wuornos se sintió traicionada por practicamente todas las personas que conoció, incluida Tyria, quien confesó en contra de ella en el juicio y se lucró al vender su historia. Ya no quería a nadie. Odiaba a todos los seres humanos sin excepción.

Aileen provenía de una familia con cierta carga genética predispuesta a ciertos trastornos… Pero parece indiscutible que la interacción con un entorno tan poco aconsejable desde una infancia temprana, así como sus problemas de socialización fueron los desencadenantes para crear una personalidad antisocial, de profundo odio al prójimo, que la llevó a matar. El caso de Aileen Wuornos es particular, al igual que los casos de cada uno de los asesinos en serie de la historia. Vicente Garrido, criminólogo y psicólogo, mantiene que componentes biológicos, psicológicos y sociales en conjunto pueden conducir a este tipo de fenómenos. El Doctor en Psicología Robert Hare coincide al postular que factores tanto biológicos como sociales influyen para construir la personalidad y la conducta. La dicotomía naturaleza vs. cultura, los reduccionismos y determinimos genéticos o ambientalistas, la eterna pregunta de si el psicópata nace o se hace pierden fuerza en el caso de Aileen Wuornos.

Quizá Aileen hubiera sido una persona totalmente diferente si no hubiera experimentado una cultura de drogas, alcohol, abusos y maltrato, que no hizo sino potenciar su mala conducta. Esto en absoluto excusa sus crímenes, pero sí debería ser un aviso de las posibles consecuencias que puede tener para las personas y para la sociedad vivir en un entorno tan desfavorable. Su estado mental sufrió un deterioro progresivo desde la niñez. Antes de su muerte, Nick Broomfield la definió como alguien que había perdido todo contacto con la realidad y que estaba completamente loca. A pesar de ello, tres psiquiatras diagnosticaron que era competente para morir. Por este motivo no fue recluida en un hospital psiquiátrico, sino condenada a muerte por inyección letal.

Estas fueron las últimas palabras de Aileen antes de morir el 9 de octubre de 2002:

«Yo sólo quiero decir que estoy navegando con el Rock y regresaré como en el Día de la Independencia con Jesús, el 6 de junio, al igual que en la película, con grandes naves nodrizas y todo. Regresaré».

Susana Callizo Fernández

Referencias

Monster, film estadounidense dirigido por Patty Jenkins, 2003

Russell, S. (2002). Lethal Intent. Nueva York: Pinnacle books.

Hare, R. D. (2003). Sin conciencia. Barcelona: Paidós.

Misrahi, Alicia (2006). El libro de los asesinos. Madrid: T&B

Ressler, Robert (2005). Asesinos en serie. Barcelona: Ariel

Garrido, Vicente y Sobral, Jorge (2008). La investigación criminal. Barcelona: Nabla

Broomfield, Nick (2003). Documental “Aileen: Life and death of a serial killer

Documental “Asesinos en serie: Aileen Wuornos

Documental “Aileen Wuornos: la asesina en serie de hombres”: http://www.dailymotion.com/video/xkxbbf_aileen-wuornos-la-asesina-en-serie-de-hombres_school

https://es.wikipedia.org/wiki/Aileen_Wuornos

Imagen: https://es.pinterest.com/pin/445856431831886202/

   Send article as PDF   
anthropologies

One thought on “Monster”

  1. La verdad es que es un tema muy interesante y muy conflictivo, sobre todo siendo la protagonista una mujer. Siempre se ha hablado de asesinos en serie y las series de televisión y películas han ayudado a ello. Las mujeres asesinas en serie, no han salido tanto a la luz. Puede que porque la mujer no sea tan violenta al matar o porque que se crea que por nuestras características emocionales nos parece muy extraño y raro que alguien como una mujer mate de esa manera. Pero las mujeres también somos capaces de hacer daño y eso esta más que comprobado. Otra cosa es que sea «tabú» hablar de ello.
    Con respecto a la protagonista, su vida fue un «infierno» empezando por su infancia. Se puede decir que la genética influye pero no determina y que podía haber seguido en camino contrario. Pero no fue así y fueron muchos los acontecimientos que le llevaron a ello. Para mi, el total desarraigo social y una fuerte figura de apego fue clave en su vida (el conocimiento de la historia familiar) La falta de vínculos con personas de confianza y también fue importante. No llego nunca en confiar en nadie. Todo ello le llevo a un mundo de drogas y de conductas antisociales, que posiblemente le llevo a un desequilibrio psíquico y a un bucle de desastres continuos.
    Después de leer sobre su vida se puede llegar a entender como llego a esto, pero en ningún caso evidentemente justificarlo, como tampoco es justificable la pena de muerte, para mí.. Nunca fue feliz y por supuesto no llego nunca a cumplir su sueño.
    La película a mi parecer es muy buena y todavía más la caracterización que hace Charlize Theron de Alileen Wuornos al igual que el papel de Christina Ricci.
    Felicitaciones por el artículo.
    E

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.