El ser humano, como ser racional, en su búsqueda del conocimiento tiende a hacerse preguntas cuyas respuestas resuelven dudas. Por lo general, estas preguntas generan todo tipo de debates que sugieren que no hay una respuesta clara y objetiva a ciertas cuestiones, algunas veces puede dar el caso que se den dos respuestas contradictorias y sin embargo ciertas, dependiendo del punto de vista desde el que nos posicionemos.

Una de las preguntas que suele generar este tipo de debates es: si un árbol cae en el bosque y nadie está allí para oírlo ¿el árbol hace ruido al caer? Si la respuesta es sí, ¿Cómo podemos demostrarlo? Si la respuesta es no ¿Por qué este árbol tendría un comportamiento distinto al resto de los árboles que caen?

Evidentemente siguiendo las pautas de la física y de la naturaleza, el árbol hará ruido al caer, aunque nadie lo oiga, pero realmente si no nos afecta la caída del árbol no tendremos consciencia ni de su caída ni del ruido que haga, por lo tanto, el desconocimiento de este hecho hará que nos de igual si hace ruido o no o si se cae o si permanece en pie. Lo que quiero decir es que realmente los hechos que desconocemos no nos inducen a plantearnos cuestiones sobre los mismos, lo que es cierto es que sí suceden cosas, las conozcamos o no.

Ahí tienen un papel fundamental los medios de comunicación para hacernos ver y oír todos los árboles que se caigan.

Es interesante, como estamos informados de manera inmediata de lo pasa en cualquier parte de la Tierra, pero desconocemos aspectos tan importantes de nuestra sociedad como puede ser el número de muertes que se producen por accidentes laborales. Llama la atención que estas muertes pasan a formar parte de las estadísticas del Ministerio de Trabajo, pero no son noticia.

El año pasado (entre los meses de enero a noviembre), según el Ministerio de Trabajo se produjeron 505 accidentes laborales con resultado de pérdida de vidas. Hablamos que pierden la vida a diario una media de 1,5 trabajadores en nuestro país. Que estos datos no sean noticia es, cuanto menos, llamativo.

Que desconozcamos estos datos, hace, al igual que no oír el árbol caer, que seamos indiferentes ante estos hechos, lo que no significa que no sean importantes o que no nos afecten de alguna manera. La falta de seguridad laboral, las escasas inspecciones y la dejadez de muchos trabajadores a usar los equipos de seguridad hace que, por la irresponsabilidad de unos y el silencio de otros mueran trabajadores y trabajadoras, que dejan familias, esposas, maridos e hijos e hijas, pero que no haya ni una triste referencia en los medios de comunicación de masas, con el objetivo de silenciar el ruido que este “árbol” haría al caer si se le prestara atención. Curiosamente todos los muertos que quedan reflejados en una mera estadística pertenecen a la clase trabajadora.

“El que el pueblo sea difícil de guiar, viene de que sabe demasiado”

Lao Tse

Manuel Carmona

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