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Te invitamos a este recorrido por la historia de la esclavitud en las colonias españolas de los siglos XIII al XIX y de los vestigios que aún quedan de los que hicieron fortuna con la venta de esclavos. Una reflexión sobre el racismo y las nuevas formas de esclavitud en la actualidad.

La esclavitud y su “siamés indeseable”: el racismo (como se refiere a él el profesor de Historia José Miguel López García) no es algo que afecte a otras culturas o a países exóticos, ni antes ni en la actualidad. No en vano, España ostenta el ranking de ser la cuarta potencia mundial que más se benefició con la explotación de esclavos en la época moderna. Los vestigios de esta práctica siguen entre nosotras en forma de nombres de calles, estatuas y monumentos, a pesar de que, en 2001, España se comprometió a eliminar de los callejeros de las principales ciudades los nombres de los que se enriquecieron con la venta de esclavos. El compromiso incluía también resaltar en los libros de historia los daños ocasionados por la esclavitud, trabajo que tampoco se ha llevado a cabo.

Lo contó en 2010 la catedrática de Historia María Victoria Prieto Grandal en el Coloquio Internacional de Mujeres y Ambiente en la Historia y la Cultura Latinoamericanas y Caribeñas: “En los manuales de Historia moderna y contemporánea que se han estudiado en España tanto en el Bachillerato como en la Universidad ―incluso en la carrera específica de Historia― lo normal era silenciar el tema de la esclavitud. Nunca los estudiantes oímos una palabra a ningún profesor sobre la esclavitud y la abolición en mi país. He preguntado a personas de mi generación y tienen asociada la esclavitud a Estados Unidos, porque nos la mostró la literatura y más tarde la televisión y el cine; y los más jóvenes tampoco la estudian.”

Por lo tanto, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que España ha sido siempre un poco remolona a la hora de reparar agravios, ya sean los consumados en la dictadura o en la época moderna y solo ha tenido a bien reconocerlos cuando se los han puesto en plena jeta. Cuando ya no había forma de ocultar o negar y disimular suponía hacer el mayor de los ridículos. Y es que ante hechos estudiados y contrastados a través de numerosos documentos conservados en los archivos regionales y nacionales ya no vale esconder la cabeza. Lo que sí puede valer es decapitar los vestigios de quienes hicieron su fortuna con el tráfico de personas. Vestigios en forma de esculturas que, como sostiene Peio H. Riaño: “Son monstruos pétreos que no atienden a razones. Esas esculturas, de bronce o piedra, son contrarias al diálogo, surgen para imponer la última palabra y hacerse pasar por hecho histórico y, lo que es peor, por verdad histórica”.

España fue esclavista, Madrid fue esclavista y muchas grandes fortunas tienen su origen en el tráfico de personas. A finales del siglo XVIII, se llevaron a cabo en Madrid cientos de transacciones de seres humanos en domicilios privados y espacios públicos. En su libro sobre la esclavitud a finales del Antiguo Régimen, José Miguel López García cuenta: “(…) en 1721, don Miguel Jacinto Rueda, abogado de los consejos reales, vendió en su casa, sita en la calle Ballesta, un esclavo de 21 años llamado Juan Antonio Domingo a don Alonso Villaroel, caballero comendador de la orden de Alcántara y Alcalde de Casa y Corte, por 1.500 reales de vellón”.

Steel engraving from 1881 with great details

Si atendemos a la cronología y hacemos un barrido hacia atrás en el tiempo, comprobamos que en 1256 el código de Las Siete Partidas, bajo el reinado de Alfonso X, sienta la base legal para el reconocimiento de la esclavitud y en 1502 se autoriza la instalación de personas esclavizadas en la isla de La Española. En 1513 la trata de personas esclavizadas deja de ser un negocio privado y pasa a someterse a un sistema de licencias reales (es decir, es controlado por la corona) y en 1789 se liberaliza de nuevo. Dinamarca es la primera nación en prohibir el tráfico de esclavos y lo hace en 1802. En España, a pesar de crearse la Sociedad Abolicionista en 1865, no se declara el fin de la esclavitud en todas sus colonias hasta 1886. En enero de 1873, la Sociedad Abolicionista Española celebró en Madrid una manifestación para acabar con la esclavitud en las colonias españolas de Puerto Rico y Cuba. La movilización, que se vio acompañada de mítines y obras de teatro, y la proclamación de la Primera República, hizo posible que se aprobara la abolición de la esclavitud en Puerto Rico el 22 de marzo. En Cuba no se dio hasta 1880.

La exposición El gran experimento. ¿El fin de la esclavitud? del artista Miguel Ángel García, que el Museo Nacional de Antropología acogió hasta el pasado 12 de marzo, se adentra en este abominable paisaje y pone de relieve las nuevas formas bajo las que persiste hoy día la esclavitud. Según una estimación realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2005, alrededor de 2,4 millones de personas son víctimas de la trata y en 137 Estados se ha explotado a víctimas de, al menos, 127 países. A nivel mundial, una de cada cinco víctimas de la trata son menores, aunque en las regiones más pobres, como África y el gran Mekong, son la mayoría de las víctimas. Mendicidad, explotación sexual, trabajos forzados y reclutamiento como soldados son los fines de la trata con niños y niñas. Por otro lado, dos terceras partes de las víctimas de la trata de personas de todo el mundo son mujeres, la gran mayoría jóvenes que han sido engañadas con falsas promesas de empleo a quienes despojan de su pasaporte y su dignidad para abusar de ellas.

La esclavitud, la compra de personas y el racismo no son, por tanto, solo vestigios del pasado de los que debemos dar cuenta como sociedad, son prácticas que están presentes en la actualidad y todos nuestros esfuerzos deben ir encaminados a su erradicación. Ya sea a través de la educación o las políticas sociales, el humanismo debe imponerse por encima del capital, debemos asimilar en serio que la persona está por encima del beneficio económico. Y por delante de cualquier persona, están los derechos básicos de las más vulnerables. Y entre los más vulnerables no puedo dejar de mencionar a las mujeres pobres de las que el capitalismo aprovecha hasta sus vientres para que mujeres ricas cumplan su sueño de ser madres. Estamos ante un ejemplo moderno (o posmoderno) de compra de personas, tal y como explica muy bien en este vídeo la historiadora y arqueóloga @empeltada 

Poor children work in construction sites because of poverty, Child labor, human trafficking, World Day Against Child Labour concept.

No podemos seguir aceptando ningún tipo de discriminación ni de abuso, ni comentarios jocosos que denigren a un género, una etnia o una orientación sexual. Y esto es algo que ocurre constantemente y que está en vías de normalizarse en las RR. SS. La buena noticia es que hay mucho activismo antirracista que ya no permanece en la sombra, personas valientes con altavoz y miles de seguidores que denuncian el racismo y la trata. Algunas de ellas, como la cómica Asaari Bibang, no dudan en ir hasta el congreso para decir alto y claro “Ningún ser humano es ilegal, ilegal debería ser nombrar así a un ser humano, por eso y más razones”. Otras como @afropoderossa, Perla para los amigos, denuncian el racismo en sus cuentas de Instagram y afropoderossa?lang=es" target="_blank" rel="noopener">TikTok donde, además, anima a las mujeres negras a salirse del canon de belleza occidental. Ambas arrasan en sus redes, pero no solo, Asaari lo hace también con cada uno de sus monólogos, el último “Humor negra” no deja de girar por España, así que no puedo dejar de recomendarlo.

Es imprescindible que el mensaje antirracista cale en la sociedad desde todos los ámbitos para que no siga ocurriendo lo que comentaba @afropoderosa a raíz de un catálogo de El Corte Inglés en el que aparecía un niño negro. Los comentarios racistas de muchos de los clientes de los grandes almacenes parecían del siglo pasado: “no pienso volver a compraros, que os compren en Senegal, Nigeria y el Congo”. “Ya estamos hartos de la propaganda buenista donde se sacan a minorías que no os compran” “esta colección es para africanos así que las tiendas que estáis cerrando os las lleváis al Congo”. Pero no lo son, son de aquí y ahora, son personas del siglo XXI y no del XIX las que tienen la desfachatez de exponer sin pudor su racismo como si fuera algo digno de manifestar.

Para terminar, dejo una lista de los vestigios que quedan en Madrid de la época de la esclavitud. Listado que aparece en la publicación especial Carabelas del Museo Nacional de Antropología:

  • Palacio del marqués de Argudín, uno de los principales traficantes de esclavos del mundo (Calle Goya, 63).
  • Palacio de los Goyeneche del marqués de Manzanedo, quien amasó una gran fortuna con la trata de esclavos (calle Huertas, 13).
  • Manuel Pastor Fuentes, conde de Bages, era propietario de haciendas en Cuba y se cree que tenía registrados 365 esclavos.
  • El marqués de Comillas acumuló una cuantiosa fortuna con el tráfico ilegal de esclavos en Cuba que le permitió una gran actividad inmobiliaria en Cataluña y Madrid (Inmuebles en Claudio Coello, Isabel la Católica y Lagasca)
  • María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Fernando Muñoz crearon una sociedad para el tráfico de esclavos.
  • Leopoldo O’Donnell ordenó una cruel represión tras una revuelta esclava en Cuba. Recibía 51 pesos por cada esclavo que desembarcaba en la isla. Se estima que acumuló 500.000 pesos.
  • Felipe V impulsó el negocio de la trata de esclavos y participó directamente reservándose el 25% de los beneficios.

Susana R.Sousa

Susana R. Sousa

Personas mencionadas con RR. SS:

@empeltada (Twitter e IG)

Vídeo sobre vientres de alquiler

https://twitter.com/empeltada/status/1641037815344447488?s=20

@afropoderossa (IG)

Video sobre catálogo El Corte Inglés

afropoderossa?lang=es" target="_blank" rel="noopener">https://www.tiktok.com/@afropoderossa?lang=es

@asaaribibang (Twitter e IG)

Intervención en el congreso https://twitter.com/RegularizacionY/status/1631253391086174210?s=20

Referencias

López García, J.M. (2020). La esclavitud a finales del Antiguo Régimen. Madrid. Alianza.

Riaño, P. (2021). Decapitados. Una historia contra los monumentos a racistas, esclavistas e invasores. Barcelona. Penguin Random House.

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