La década de los 60 fueron unos años llenos de acontecimientos que de una manera u otra marcaron a una sociedad y que han transcendido hasta nuestros días.

En esos años nació la Cultura Hippie de la mano de los hijos de una sociedad opulenta y que tuvieron como punto de partida a William Blake (abrir puertas a la percepción). Bebieron de la influencia de naturalistas norteamericanos como Walt Whitman (naturaleza y espiritualidad) y de H.D. Thoreau (desobediencia civil) y de la Cultura de los Indios Norteamericanos. Junto con la Cultura Beat, nacida en los años 50, querían cambiar el mundo. Fueron tiempos críticos y convulsos.

                                 

Si algo caracteriza esta década fueron ciertos hechos como el asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963, la llegada del hombre a la Luna en julio de 1969 o las protestas contra la guerra de Vietnam.

Pero igual los actos más significativos y por lo que estos años pasaron a la historia empezaron en 1968 con los asesinatos de Bob Kennedy y Martin Luther King y las protestas de mayo del 68 en Paris. Disturbios y protestas que también se dieron en Norteamérica entre el ejército y los estudiantes (Kent, Berkely). Pero fueron los acontecimientos de 1969, exactamente en agosto, hace ahora medio siglo, lo que de alguna manera agrando la leyenda de estos años. Tuvieron lugar dos acontecimientos claves, tan trágicos como “inolvidables”: el asesinato de la actriz Sharon Tate y el Festival Woodstock en Nueva York.

El 9 de agosto, Charles Manson y cuatro de sus seguidores, asesinaron salvajemente a Sharon Tate, embarazada de 8 meses y a cuatro personas más en su mansión de Cielo Drive. Lo que parecía un ajuste de cuentas por drogas y que desencadeno una cascada de rumores y teorías, terminó tres meses después con la detención de Manson y de las cuatro personas que perpetraron los asesinatos. Según avanzaron las investigaciones se supo que fueron muchas más personas las que fueron asesinadas por el clan Manson.

                                               

El otro acontecimiento clave fue el Festival Woodstock, un multitudinario festival de música, que tuvo lugar del 15 al 18 de agosto y que se calculó que acudieron alrededor de medio millón de personas. Fue un icono de libertad de esa generación y de la contracultura de la época. Su lema fue “Paz y Música” y actuaron artistas de la talla de Janis Joplin, Jimi Hendrix, Carlos Santana, The Who, Joan Baez, Joe Cocker, entre otros muchos. Fue una expresión de libertad y se planto cara a las armas con una actitud pacifista bajo una postura libertina y excéntrica, donde las relaciones eran abiertas, las orgías estaban a la orden del día y el consumo de drogas era natural. La libertad del cuerpo en sintonía y comunión con la naturaleza.

                                 

Fue un acto reivindicativo e imaginativo, pero también fue el principio del fin del movimiento hippie. La droga empezó a llevarse a las estrellas de rock y a otra mucha gente anónima y la utopía fue desapareciendo y dio paso a otros tiempos.

Aunque se ha intentado revivir ese espíritu  y atmosfera de “libertad· a través de otros eventos o conciertos (Live Aid, Womad,…) no ha tenido los mismos efectos que el celebrado entonces. Pero ese espíritu que rodeo todo aquello quedara para la historia.

             

                                                             Amaia Castresana Palma

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