En plenos años 90, el contacto con uno de los grupos musicales más prolíferos del momento pudo suponer el despertar de nuestra sexualidad a través de sus marcados estereotipos, visibles en sus sugerentes videoclips o en la publicidad que giraba a su alrededor. Las Spice Girls marcaron cinco estándares de belleza con los que cada chica se sentía identificada, haciéndose visibles a través de indicadores de identidad.

Los años 90 nos dejaron un gran número de grupos y artistas que comenzaban a destacar entre los aficionados a la música. Pero un conjunto revolucionó al público bajo una identidad claramente diferente a lo que veníamos viendo hasta entonces. Una emergente banda femenina en la que cada componente encarnaría un rol concreto, con sus estereotipos y peculiaridades, lo que haría que posteriormente se convirtieran en auténticas sex simbols para la sociedad del momento, haciendo hervir las hormonas de muchos adolescentes e idealizando un canon de belleza que llevarían en sus conciertos, videoclips y en el merchandising que giraba a su alrededor.

Actualmente, muchos adolescentes quieren ser youtubers, influencers o tertulianos, y esto supone una unidad memética en los jóvenes que nos rodean, así pasó en 1996, año en el que que, en vez de imitar a “El rubius” o a “Dulceida”, las Spice Girls eran el ejemplo a seguir. Por tanto, vemos como la reproducción de comportamientos o de un estilismo determinado ya eran cosas comunes por aquel entonces, solo que los medios que teníamos en esa época eran algo más limitados ¿Quién podría imaginar que podríamos conocer noticias en directo y e interactuar mediante comentarios con nuestros ídolos por el móvil, en 1996?

No quiero caer en juicios de valor, o estigmatizar conductas identitarias. Este artículo analiza los gustos sexuales de la época bajo el filtro de la banda femenina más famosa del momento, suponiendo un canon de belleza en la adolescencia de los 90, tanto para mirarse como para fijarse.

Para hacer este artículo al más puro estilo sensacionalista de la época como aquellas publicaciones de Superpop o Bravo, dividiré en dos partes todo el contenido, por lo que en esta primera entrega nos centraremos en el marco teórico del asunto y tres de las componentes de la banda: Mel C, Emma y Victoria. En el próximo número de Anthoropogies, centraremos nuestra lupa en Geri y Mel B, así como en otra banda que actuó como némesis de género en las Spice Girls… ¿adivináis cuál?

Antes de analizar a las primeras componentes de este capítulo, me gustaría dar unas reseñas históricas del grupo, ya que resultan importantes de cara a revisar los cambios que ha sufrido la banda, y que incluso, para alguna componente, supuso una transformación en su vida y en su carrera.

En 1994, la compañía británica Heart Management financió la producción de un grupo musical compuesto solo y exclusivo por mujeres. Tras iniciar este proyecto con otro nombre e incluso con otra componente, en 1996 finalmente se determina que el nombre sería Spice Girls y sus componentes Victoria, Melanie B, Melanie C, Geri y Emma (esta última en sustitución a otra componente que tuvo que abandonar el grupo). Ese mismo año se lanza al mercado Wannabe, siendo un exitazo musical y presentando el grupo a todo el mundo. A partir de ahí, las chicas picantes consiguen la fama y la gloria en menos de un año, donde nuevamente vuelven a grabar un álbum y Wannabe se convierte en disco de platino. Películas, libros, videojuegos… lo tenían todo y no había localidad donde no llegase el “si tú quieres ser mi amante…”. En 1998, tras dos álbumes, Geri Halliwell abandona el grupo para seguir su carrera en solitario. En 1999, el cuarteto descansa y un año más tarde lanzan el álbum Forever, que no logró cosechar el mismo éxito de Wannabe ni Spiceworld. Junto a este varapalo y las ganas de seguir creando cada una en solitario, el grupo se disuelve en el 2001. En 2007, anuncian mundialmente su regreso a los escenarios y en 2012, protagonizarían la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres. Obviamente, la dura competición musical de hace diez años no era la misma de hace 20, por lo que el nombre de las Spice Girls se fue perdiendo en la memoria de los aficionados e ignorando por las nuevas generaciones.

Tras estos datos, vayamos al corazón de este artículo.

Cada spice girl encarnaba un rol perfectamente definido y que declara una identidad. Era picantes, sí, pero también tenían una personalidad que “hacia gustar” a los adolescentes del momento. Que a un chico le gustara una spice girl en concreto era un indicador de gustos sexualizados sobre cómo le gustaba una chica: rubia, pelirroja, muy morena, deportista o pija. Para una chica, modificar su conducta y su vestimenta era la forma de estar “en la onda” de los 90. Por ello, las chicas picantes representaban un canon de belleza que idealizaba la sexualidad de la juventud de aquella generación. Podía darse el caso de seguir a las Spice Girls por gustarte una componente en concreto… y de ahí su heterogeneidad.

Comenzamos analizando la diversidad de identidad y los estereotipos de las chicas picantes con Mel C: la deportista. Melanie reflejaba los principios de una atleta en casi todos los videoclips y en ocasiones, en los conciertos: ropa deportiva, casi siempre con pantalones, una cola recogiendo el cabello y siempre completaba la escena con una voltereta frente a sus compañeras. Era la única que mostraba sus tatuajes en público, y en todas sus entrevistas defendía por encima de todo que cualquier chica puede hacer lo que le plazca, incluso “cosas de chicos”. Su afición por el fútbol (como deporte relevante en Inglaterra) la acercaban mucho más a la sociedad española y sus acrobacias mostraban su fortaleza y su agilidad, en medio de los sensuales movimientos de sus compañeras.

El rol dulce, angelical y tierno lo reflejaba Emma: cabellos rubios, una exuberante colección de prendas en blanco o rosa chicle o el marcador más identificativo, el uso de coletas o trenzas. Si antes mencionábamos a Mel como una chica ruda, fuerte y con gustos masculinos, Emma era todo lo contario. La baby spice encarnaba unos valores infantiles que siempre la acompañaron, y aunque otras artistas luego quisieron explotar esa identidad en sus videoclips, por ser sugerente y fantasiosa en la masculinidad, Emma defendió su rol a pesar de muchas críticas que sufrió, como, por ejemplo, estar estigmatizada de debilucha.

Incluso cuando a la hora de cantar y hablar, no destacaba en potencia, pero si en usar un tono delicado y suave. En la autobiografía de las Spice Girl (1997), se describe como un icono sexual por su forma de vestir, a pesar de tener complejos físicos.

La última Spice que analizaremos es Victoria: la pija. Victoria se caracterizaba por llevar ajustados vestidos lisos que dejaban entrever una esbelta figura, así como peinados recatados en su oscura melena. El gesto arrogante y serio era una seña de identidad que la hacían destacar entre el grupo.

Vicky apenas resaltaba en el grupo. Era quien menos protagonismo tenía en los videos y en las canciones, viviendo a la sombra de sus compañeras. Esto no supuso para nada que se codeara con otras personalidades, conociendo así a su esposo David Beckham, desde 1998. Finalmente, el rol de pija (recordemos, un estereotipo marcado en la vestimenta) obtuvo sus frutos cuando abandonó definitivamente el grupo, centrándose en el diseño de su marca DVB. Creo que el estereotipo de la pija ha sido el más demandado por mi generación y a los chicos siempre les mostraba autentico interés, más que las niñas de 16 que llevaban coletas.

Quizás, estos roles fueron los más transitivos en la personalidad generacional de los 90, más bien centrados en lo exterior. Quitando el uso de la ropa deportiva, muchas artistas encontraron en la imagen infantil y en la imagen elegante una identidad que podía interesar a la sociedad y que, por tanto, influiría en los gustos sexuales y tendencias de los adolescentes. Por poner un ejemplo, Britney Spears y su imagen baby en un colegio en el videoclip “Baby One More Time”. Curiosamente este videoclip nace en 1998, explotando una imagen ya creada por Emma y las chicas picantes anteriormente.

La personalidad y extravagancia de las otras dos spices que nos quedan, Geri y Mel B, las analizaremos el mes que viene.

La tendencia sexual a través de los años ha ido degenerando estos tres roles: La figura de la pija ya no es (o al menos, me lo parece) un indicador de gusto, quitándole valor a la ropa que una mujer, u hombre posee. Actualmente, la imagen Baby solo se ha quedado en el erotismo de las fantasías sexuales con colegiadas y las deportistas ya no representan una minoría, sino que se ha vuelto contemporáneo y recurrente en nuestra sociedad. El deporte por mujeres supone un estándar de belleza que aplasta los retrógrados pensamientos machistas que definen el deporte como “cosa de hombres”, ensalzando la superación en nuestros días.

Continuara…

Daniel Perez Madueño

Imágenes

https://nylon.com/billie-eilish-spice-girls

https://elpais.com/elpais/2018/10/16/gente/1539707815_505390.html

https://www.diariofemenino.com/galerias/actualidad/famosos/emma-bunton-el-look-mas-dulce-de-las-spice-girls/

https://www.rockandpop.cl/2019/06/la-spice-girl-mel-c-ya-se-encuentra-en-chile/

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