He escuchado esta frase muchas veces en redes sociales y diversos entornos. Y cada vez que la escucho, muero un poquito (en sentido figurado, que no se preocupe nadie). Digo que muero un poquito porque, según esta frase, yo no existo.

Voy a intentar desentrañar -y de paso desarrollar, en líneas generales y a modo de bosquejo- qué puede llevar a un ser humano con corazón y presunta inteligencia a esta conclusión de que “los pansexuales” somos una entelequia.

Mi razón para escribir esto se limita a la tendencia -irrefrenable -que tengo de poner explicación en lo que me resulta inexplicable. Es decir, no escribo sobre esto porque me sienta herido ni víctima de intolerancia, porque el caso es que yo no tengo la mínima duda de que existo, qué le vamos a hacer.

Un pelín de rebeldía no negaré que vengo experimentando, pero solo porque decirle a alguien “oye, según yo y mis santos huevos no existes” es, aparte de absurdo, profundamente irrespetuoso. Porque “pansexual” es un concepto relacionado con orientación sexual, y ahí para empezar no tiene por qué entrar nadie a decirle a otra persona qué es lo que le debe o no gustar, o cuál es el ámbito “real” donde pueden elegirse mutuamente los humanos para compartir placer.

Por si hay algún despistadillo, lo primero reseñable es que “pan-sexuales” no quiere decir que nos ponga cachondos el pan. ¡Qué bueno!, también es cojonudo si te pone cachondo el pan, quién soy yo para decir lo contrario. Pero, fuera de broma ya, “Pan-sexual” viene etimológicamente del prefijo “pan-” que quiere decir “todo”, y en este caso, “todo” significa una cosa muy clara: TODA O CUALQUIER IDENTIDAD DE GÉNERO EN LA OTRA PERSONA.

Es decir (que también algún vecinito desinformadillo hay en esto, y no veas tú las salvajadas, con lo sencillo que es): “Pan-sexual” no significa “todo” en el sentido de que te lo puedas montar con un extraterrestre, un merengue, un ser del inframundo o del reino animal, vegetal o mineral. O sea, no se refiere a que te puedas llevar a la cama un oso, una zanahoria o una piedra. Que, de nuevo, si eso te satisface, amado lector (cualquiera de estas posibilidades), quién sería yo para juzgarte. Pero, retomando, “Pan-sexual” se refiere al gusto por una persona con CUALQUIER IDENTIDAD DE GÉNERO, de hecho la atracción es independiente de la identidad de género. Es decir, en la pansexualidad -no así en la polisexualidad ni en la omnisexualidad-el género no es un factor determinante en la atracción, cualquiera que este sea.

Esto tiene un matiz particular. Matiz que es precisamente el motivo de que algunas personas opinen que los pansexuales (y también los «polisexuales» y los «omnisexuales», todos ellos términos distintos, pero con denominador común) somos seres irreales. El matiz se llama “no binarismo”, como posibilidad en IDENTIDAD DE GÉNERO.

Es decir. Paremos un poco para ir analizando la movida. “Pansexual” se refiere a orientación sexual. Quien asume que no existen los pansexuales, es porque asume que sólo el binarismo es posible en la identidad de género, y que, por lo tanto, lo único real es «bisexualidad».

Peligro, peligro, peligro, porque esto es básicamente pasar por encima de lo que una persona siente que es. O más bien, de lo que muchísimas personas sienten que son, pero con que hubiera una es suficiente. Peligro, porque, lo que una persona siente que es, es algo único, sagrado e intransferible que SÓLO DEPENDE DE ESA PERSONA, no de como otro vea a esa persona.

Una persona que tiene orientación pansexual asume que NO SOLO EXISTEN “HOMBRES” y “MUJERES”. La pansexualidad (no confundir con «pansexualismo«) reconoce también que la identidad y la expresión del género es flexible y fluida si así se siente. Y lo principal: al pansexual le da igual el género de otros humanos, no siendo el género un factor clave en la atracción. Así que no solo existimos, sino que nos descojonamos de los que niegan nuestra existencia solo porque nos importan un bledo las etiquetas a la hora de la verdad.

Particularmente en mi caso, lo que me atrae (sexualmente también) es literalmente el Todo, y el Todo es el ser humano (de cualquier género). Para compartir placer y para comunicarme a nivel sexual me da igual si esa persona que elijo y me elige a mí es hombre, si es mujer, si no es ni hombre ni mujer, o fluye, o cualquier otra posibilidad. ¿Cómo no voy a respetar el sentir de una persona en cuanto a su propia identidad de género? ¿Cómo no voy a respetar la identidad y la expresión de su género en particular? Y sobre todo, a mí qué me va y qué me viene, ¿qué me importa eso para que esa persona me atraiga? A efectos de atracción, no tiene ninguna importancia para mí.

Y, de cualquier modo, ¿dónde radica lo que cada uno es? ¿dónde radica lo que a cada uno le gusta? ¿dónde radica la identidad? Es un SENTIR, señores. NO ES UNA CONDICION, ni tampoco se elige, ES SENCILLAMENTE UN SENTIR. Sabes lo que eres, porque lo sientes. Y déjenme decirles que un Sentir de cara a uno mismo nunca, nunca está equivocado. Les hago un friendly reminder de este concepto que llamamos LIBERTAD, a ver si va a ser eso lo que no les entra por el ojo de la aguja a quienes cuestionan lo que sienten las personas dentro de sí, para consigo mismas.

¿Quién es nadie para decir “Oye, tú, NO TE SIENTAS ESTO, NO ERES ESTO?”. Absurdo, ¿verdad? Hilarante ,si no fuera por lo irrespetuoso, profundamente intolerante que decir eso es. Casi tan intolerante como decir “pues no, no existes, porque me sale a mí del moño que no es real sentir lo que tú sientes que te gusta/lo que tú sientes que eres”. Muy bien, señores, muy bien. Curiosamente hay quien de hecho da la vuelta de tuerca y… ¡exige libertad de expresión para articular esto! «Sólo existen los niños y las niñas». Ya por no mencionar este autobús con el slogan «que no te engañen: si has nacido hombre, eres hombre y si has nacido mujer, eres mujer», porque al final todo está relacionado. Y Miren, lo siento, pero la frontera de la libertad de expresión son LOS DERECHOS HUMANOS. Y aunque les parezca una tontería, hay humanos que sufren engullidos por un entorno que no les ha visto, porque seres importantes para ellos les han negado y/o no han respetado su sentir en cuestión de identidad, o tienen que guardarse de expresar su género real porque según un determinado sector de la población «no existen». ¿Con qué derecho? Repito: ¿con qué derecho se impone la voluntad externa sobre lo que una persona SIENTE que es de acuerdo a género, o sobre lo que a una persona le gusta si no hace daño a nadie con ello? Alguno dirá que tenemos «problemas más grandes en el mundo», pero es que sencillamente esto no tendría que ser un problema.

La identidad de un humano es mental. La identidad, toda ella, es parte del universo mental. El nombre que tienes, el trabajo que tienes, el “yo” que eres. “Tu realidad” es mental.

La identidad sexual TAMBIÉN es mental (y, ¡sorpresa! No le importa a nadie, salvo al que la tiene). Es decir, parece mentira que tenga que venir alguien a recordar a las personas que LA IDENTIDAD SEXUAL NO ESTÁ NI EN EL CUERPO NI EN LOS GENITALES. Está en la persona, es un “saber”, es un sentir. Si te identificas con el concepto “hombre”, está bien. Si te identificas con el concepto “mujer” está bien. Pero si no te identificas con ninguno, o te identificas con ambos, o vas fluctuando entre uno y otro, o eres neutro, TAMBIÉN ESTÁ BIEN. Es IGUAL DE REAL porque así es como lo sientes.

Lo mismo que si te defines, en cuestión de orientación, como “hetero”, “bisexual” considerando solo el abanico del binarismo hombre/mujer en tus apetencias sexuales, u “homosexual”. Lo que usted sienta en esto, querida persona, ES CORRECTO por definición, porque usted LO SIENTE EN USTED, y nadie más puede sentir o pensar por usted.

En cuestión de pansexualidad, la pansexualidad implica la apertura mental de concebir que hay más posibilidades de género que hombre/mujer, y que potencialmente podrían gustarte todas, o más bien que no te influya el género de una persona para estar con ella y compartir lo que el sexo signifique para ti.

Decir “los pansexuales no existen” equivale a decir: “como humano, solo pueden gustarte hombres o mujeres, porque solo existen hombres y mujeres en el mundo”, y eso, amigos, es una brutalidad (aparte de, con perdón, una gilipollez, porque qué va a saber otro de lo que uno es). No respetar el sentir de otro ser humano –cuando además a ti ni te va ni te viene si no es por la necesidad de etiquetar, motivada por alguna carencia propia u otro problemita sin especificar- es una brutalidad. De hecho, les voy a decir otra cosa que quizá les va a rechinar y es «no existe el cuerpo incorrecto«, porque una persona puede tener la identidad de género que tenga independientemente de su físico o su genitalidad. Decir que esto no es aceptable, es ignorancia y decadencia en humanidad (y, además, con perdón again, ¿qué carajo le importa a nadie la realidad íntima de otro humano?). No obstante, no es novedad que la decadencia humana es esto: sentirse amenazado de pronto por algo distinto, por algo que no se comparte, por algo que no se entiende. Pero sabes, nadie, nadie tiene que entender nada, porque se trata de lo que una persona SIENTE y ahí es punto pelota, porque el género que un humano siente que tiene es el género que un humano tiene.

Y de verdad deseo que este artículo sirva no para demostrar -porque lo lamentable sería que esto necesitase demostración-, pero sí para romper una lanza a favor de no castrar lo que no entiendes, no negar lo que no compartes y no meterse nadie en la vida de otras personas que tienen un corazón y una cabeza perfectamente válida. Que haya quien no lo entienda VA A DAR LO MISMO, PORQUE UNA PERSONA VA A SENTIR SU IDENTIDAD DE TODAS FORMAS. Una persona no necesita que otra la entienda para poder sentir; lo que todos los humanos necesitamos es dejar de señalarnos, de juzgarnos y de condenarnos para que el mundo no sea pura hostilidad. Porque, al fin y al cabo, sea cual sea el género que tengamos, somos igual de humanos todos.

Ante el sentimiento de una persona, nadie tiene nada que entender, ni nada que decir. Ante la identidad de género de una persona, nadie tiene nada que entender ni que decir. Y déjame decirte que, si tienes problemitas para aceptar lo que otro siente, probablemente los tengas también para aceptar lo que sientes tú mismo. Porque el cómo tratas al humano que tienes al lado, es un reflejo de cómo te tratas tú a ti.

Así que sí, los pansexuales EXISTIMOS. Y nos gustan LOS SERES HUMANOS TENGAN LA IDENTIDAD DE GÉNERO QUE TENGAN. Y no veas cómo lo pasamos, que ni necesitamos etiquetar, ni necesitamos entender, porque respetamos todo sentir y toda identidad de género. Así que, al final, lo más gracioso es que a nosotros nos da igual, y a los que niegan todo lo que no es binarismo son a quienes les importa el género de otro individuo, permitiéndose el lujo de opinar sobre algo tan íntimo y personal de alguien a quien ni conocen.

Así que sí: Los queers, los gender-fluid, los neutros, e infinidad de posibilidades de identidad de género fuera del binarismo hombre/mujer, EXISTEN. EXISTIMOS.

EXISTIMOS y eso es un hecho, por mucho que en cabeza de alguno no entre (¡y nos da igual!). Aquí tienen a un pansexual escribiendo; a un individuo de género neutro en líneas generales, y les aseguro que soy tan real como cualquier otro ser humano.

Gracias por leer.

Ki

Si quieres leer más del autor pásate por: estylarene.weebly.com

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Un comentario sobre “Los pansexuales no existen”

  1. Yo sé que existen intersexuales y querer, que hay más que solo hombre y mujer, yo soy bisexual y por lo tengo no me importa el género porque me siento atraída por todas las expresiones de género vengan de hombre o de mujer y repetiré hasta el cansancio. LA PANSEXUALIDAD NO EXISTE, tu eres bisexual como yo y punto. Te expresas como yo encuanto a gustos así que eres otro de los mios, chico bisexual

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