A lo largo de la historia, la música se ha erigido como un método de expresión en las diferentes culturas. Es más, la música ha sido usada por miles de artistas para expresarse y reconfigurar la sociedad. Así, la música no solo ha producido una cantidad de cambios dentro de la sociedad, sino que ella misma es el reflejo de los cambios que se dan dentro de una comunidad. Se retroalimentan.

Además, también es un elemento de socialización, transmite valores y comportamientos a los individuos que forman parte de un grupo. Es, por tanto, un producto cultural que influye en la sociedad de dos formas: Por un lado, generando modelos, ídolos, valores o patrones a seguir. Y, por otro lado, influyendo en la conformación de nuestra propia personalidad.

Precisamente, en la actualidad este fenómeno se está dando con géneros musicales como el reggatón. Lo que parecía una simple moda pasajera dentro de la música a finales de los 90 y principios de los 2000, en la actualidad está revolucionado por completo el panorama musical. De hecho, es el género que más se consume, que más ha crecido en los últimos años (del 2014 al 2017, creció aproximadamente un 114%) y que más dinero genera. Solo basta con echar un vistazo a plataformas como Spotify o YouTube para dase cuenta que las canciones más escuchadas son de reggaetón.

Pero ¿quién consume esta música en España? Según los datos actuales, se estima que en su mayoría son adolescentes y jóvenes de entre 14 y 26 años, representando un total del 50% al 60%.

Asimismo, a esto se suman tres factores claves: en la adolescencia la música tiene una gran representatividad, es el momento en el que se está formando la identidad/personalidad del individuo (es una etapa en la que se afianzan los códigos sociales, como por ejemplo se aprende a identificar los estereotipos) y que muchas de las canciones del reggaetón portan mensajes que transmiten valores negativos y peligrosos, tales como: el consumo de drogas, la violencia, la ostentación y el lujo, el culto al dinero, la ignorancia y, sobre todo, la cosificación de la mujer (el hombre siempre es el sujeto y la mujer el objeto).  Tal y como señala la psicóloga Amparo Caladín en su blog

Este género musical habla sobre contenidos sexuales, sobre droga y menosprecia a la mujer hasta tal punto que la ven como una esclava de sus movimientos y como un objeto sexual. Los jóvenes, aunque suelen pasar por alto los temas sexuales de estas letras, no quiere decir que no se vean influenciados por las mismas. Los adolescentes son los más propensos a estas influencias, no solo del reggaetón sino también de los medios de comunicación en general, porque su personalidad se basa en elementos como la forma de vestir, de hablar, sus gustos musicales y la posesión de objetos materiales que coinciden con los de sus amigos. De esta manera forman grupos que tienen los mismos gustos y, a partir de esto, va a depender su conducta, valores e identidad (Calandin, 2019).

No obstante, debemos decir que el machismo, la sexualización de la mujer o la violencia sobre ellas, no es algo nuevo en la música ni exclusivo del reggaetón. De hecho, si viajamos a los 80 y a los 90 encontramos grandes éxitos musicales con mensajes más que cuestionables. Como, por ejemplo:

Every breath you take de The Police, 1983. Donde se hace una clara alusión al acoso: “Cada aliento que tomes, cada movimiento que hagas, cada atadura que rompas, cada paso que des, te estaré vigilando. Todos y cada uno de los días, y cada palabra que digas, cada juego que juegues, cada noche que te quedes, te estaré vigilando. Oh, ¿no puedes ver que tú me perteneces?»

I used to love her de Guns N´Roses, 1987 o La mataré de Loquillo, 1987: Ambas canciones plasman sin tapujos la violencia sobre la mujer. La primera nos dice: “La amaba, pero tuve que matarla, tuve que ponerla bajo tierra y todavía puedo oírla quejarse”. La segunda: “Quiero verla bailar entre los muertos (…) Yo sé que la mataré, solo quiero matarla a punta de navaja, besándola”.

Esto nos lleva a plantearnos la siguiente cuestión ¿Por qué dichas letras no fueron cuestionadas en su momento?  La respuesta es clara, antes no existía la sensibilización y la concienciación que hay en la actualidad. Ahora somos más críticos, sin embargo, a pesar de ello en las letras y en los videoclips de reggateón se siguen reproduciendo mensajes muy similares.  Lo cual, indica que en nuestra sociedad todavía existen ese tipo de discursos.

Pero ¿Cómo puede ser que en una sociedad mayoritariamente concienciada este tipo música esté triunfando? La repuesta se encuentra en tres cuestiones primordiales:

  • El ritmo y la letra: se trata de una música con una percusión muy marcada, en ritmo 3,3,2 y muy pegadizo. Acompañado de letras muy simples, repetitivas y con rimas que son fáciles de memorizar inconscientemente, sin pararnos a pensar qué dicen.
  • Su forma de consumo: este género musical se encuentra en plataformas streaming, por lo que el acceso y su consumo es rápido, fácil y masivo.
  • La imagen de los intérpretes: muchos de sus intérpretes se han convertido en referentes, que marcan estilos de vida y que son ampliamente seguidos por las redes sociales. Lo cual, ha generado que muchas marcas se hayan fijado en ellos para vender sus productos a pesar de que algunos no son un buen ejemplo. Este es el caso de Don Omar que en el 2014 fue denunciado por violencia de género[1] o el de Anuel AA que en el 2016 estuvo en prisión por posesión de armas[2].

En definitiva, la combinación de estos elementos ha hecho que el reggaetón sea un género ampliamente consumido y de gran popularidad entre los adolescentes, a pesar de que plasma y reproduce mensajes que denigran y cosifican a la mujer. Analicemos, pues, el mensaje (el lenguaje) y la imagen que transmiten algunas de las canciones más escuchadas en el 2020.

La denigración de la mujer en el reggaetón

Según Foucault el lenguaje, ya sea oral o visual, es el espejo de una sociedad: sirve para interpretar el mundo que nos rodea y configurar nuestra forma de pensar. Por tanto, posee una gran importancia en la creación y consumación de imaginarios en el inconsciente. Y si a su vez, se introduce en él la música, su interiorización resulta ser mayor, es más rápida y eficaz.

Por tanto, si todo esto lo extrapolamos al discurso que hace el reggaetón sobre la mujer, observamos que éste sirve para potenciar el machismo y la misoginia. Ellas solo sirven para dar placer, son sumisas y son un complemento del hombre.

Así, si nos acercamos a las letras de algunas de las canciones escuchadas y consumidas en Spotify durante el 2020 en España[3], encontramos que en casi todas ellas se plasman mensajes denigrantes sobre la mujer:

  • La Jeepeta Remix de Nio Garcia, Brray, Juanka, Anuel AA y Myke Towers (369.639.784 visualizaciones y 1,7M likes)[4] : “A lao´mio tengo una rubia que tiene grandes las tetas. Quiere que yo se la meta (…) Bebé dame ese culo porfa quítame la hambruna”
  • Hasta que Dios diga de Anuel AA y Bad Bunny (249.987.300 visualizaciones y 1,1M likes)[5]: “Te vo´a dar hasta que Dios diga. Estás tan dura que hasta Ricky Martin quiere darte. Tu llegá y estas putas empiezan a envidiarte”
  • PAM de Justin Quiles, Daddy Yankee y El Alfa (77.227.418 visualizaciones y 610781likes)[6]: “Cuando la azoto suena pam, pam, pam…Y las pistolas suenan pam, pam, pam…Aquí, lo que hay es muslo y pam, pam, pam…”
  • Relación de Sech, Daddy Yankee, Farrko, J.Balvin y Rosalía (209.155.853 visualizaciones y 2,3 M likes)[7]: “Gracias al maltrato se puso bella (…) A ella le gusta el maltrato, pero no el que tu le dabas”.
  • Sur y Norte de Anuel AA y Nengo Flow (1.557.746 visualizaciones y 28.762 likes)[8]: “Con el culo para el norte y la cara hacia el sur. Adentro de tu cuerpo descargo mi full (…) Tus besos saben a maldad, tan buena que era en la universidad y ahora está daña´”

De este breve muestrario de letras se extrae que la mujer es retratada como un mero objeto sexual para el hombre, el cual, solo pretende pasar un buen rato (el domina, ella no). Asimismo, se presenta a las mujeres como interesadas y malas (ellas son las que llaman la atención del hombre), se refieren a ellas con calificativos denigrantes, se refleja cómo deben competir entre ellas para conseguir al hombre e incluso se llega a normalizar el maltrato. Al respecto, la canción que resulta más desconcertante es Relación, porque pretende mostrar como la mujer sale empoderada de una relación tóxica, pero después de dar un mensaje muy peligroso sobre la violencia de género.

Por otro lado, también hay que mencionar la canción más escuchada de este año, Hawái de Maluma (488.390282 visualizaciones y 4M likes)[9]. En ésta se narra la ruptura de una pareja desde la versión de un hombre que ha sido dejado, pues bien, es ahí donde se encuentra todo el discurso machista de esta composición en la que se indica que la culpa es de ella, que es interesada, que se ha ido con otro hombre por dinero, que todo lo hace por darle celos a él, que ella es suya… Sin embargo, ¿Qué pasa si le diésemos la vuelta a esta canción y la mujer diera su versión? Precisamente, fue lo que hizo hace poco Beatriz Luengo y en esta versión el mensaje cambia totalmente. Aquí ella reclama su libertad para elegir, a no ser vigilada y a no ser la posesión de nadie: Mira, escucha, piensa. Aprende a hacer feliz y si viene otra pa’ que aprendas, que a mí nadie me compra por pagarme una cuenta. Tendrás que amar mejor porque ser guapo no alimenta. Si te preguntas quién tiene la culpa: Tus celos enfermizos con tu ego se juntan. Si un hombre me da ‘like’ en una foto te insultas, pidiendo que la borre y si provoco es mi culpa, ¿y qué? Perdón si llegaste a creer que yo te iba a pertenecer.”

Por último, si acudimos al lenguaje visual, observamos que las ideas anteriores se mantienen y se consolidan a través de imágenes en las que la tónica general es presentar a una mujer totalmente sexualizada y sumisa: con poca ropa, seduciendo constantemente al hombre (tocándose el pelo, el pecho, perreando, andando de forma provocativa…) y mostrando partes concretas de ella (el pecho o los glúteos). Además, en muchas ocasiones aparecen en posiciones inferiores al hombre y como su complemento: él suele aparecer siempre en el centro como dominante y ellas alrededor.

Al respecto, resulta muy interesante el Test de Objeto Sexual (TOS) de la socióloga Caroline Heldman. A través de siete preguntas se puede identificar si la mujer o el hombre son cosificados sexualmente mediante la imagen, siempre que algunas de las respuestas resulte ser afirmativa.

¿Qué pasaría si aplicásemos el TOS a algún videoclip? Pues que en el 90% de los casos obtendríamos que se da una cosificación de la mujer, como por ejemplo en el video de la canción Cuatro babys, 2016:

En definitiva, lo que observamos es que en la gran mayoría de las canciones de reggaetón se promueven relaciones desiguales, posesivas e irrespetuosas, cánones de belleza femenina excluyentes, roles de dominancia y sumisión, una imagen de la mujer hipersexualiazada/negativa y una imagen del hombre como macho alfa. Es decir, se plasma claramente una violencia simbólica desde el hombre hacia a la mujer, donde el dominador (hombre) ejerce una violencia indirecta sin que el dominado (mujer) sea consciente.

No obstante, debemos tener en cuenta dos cosas: por un lado, que no todos los adolescentes y jóvenes que consumen este tipo de música van a reproducir los patrones que se plasman en el reggaetón, pues en la actualidad existe mucha educación al respecto y la mayoría de adolescentes saben identificar esos patrones desiguales. Así, en este sentido, destaca el proyecto llevado a cabo por los profesores (Miguel Ángel Maroto Negrete) y los alumnos del IES Maestro Juan de Ávila (2019, Ciudad Real) con el reggaetón “Solo quiero bailar”.

Por otro lado, hay que tener presente que no solo el reggaetón plasma dichos patrones, no es algo exclusivo, pero sí mayoritario. De hecho, en los últimos años, ha surgido lo que se define como reggaetón feminista en donde destacan canciones, como: Lo malo de Aitana y Ana Guerra, Se te olvidó de Ana Mena y De Orro, o Las que se ponen bien la falda de María José e Ivvy Queen. En esta última, destaca la siguiente estrofa:

“Nos parece tan absurdo lo que suena por ahí. Canciones necias con letras que no nos respetan.

Y no me cabe en la cabeza por qué nos pintan así.

Nosotras somos mucho más que sexo, un par de pechos y un bonito cuerpo”.

Rocío Rivas Martínez

Referencias

Benavides Murillo, C. (2007). Los estereotipos femeninos en los videos musicales del género reggaetón: una cuestión de género. Revista Estudios, 20, 187-200

Burkhiler,P., Grout D,. y Palisca, C,. (2008). Historia de la música occidental (vol.II). Madrid, España: Alianza.

Iturbe, B. (2009). Sexo, sexismo, música y amor. Didáctica, 323, 25-28

Martínez Noriega, M.J. (2014). Música, imagen y sexualidad: el reggaetón y las asimetrías de género. El Cotidiano, 186, 63-67

Penagos Rojas, Y. (2012). Lenguajes de poder: la música reggaetón y su influencia en el estilo de vida de los estudiantes. Plumilla Educativa, 290-305

https://www.metropoliabierta.com/vivir-en-barcelona/ocio/adolescentes-reggaeton-genero-machista_11190_102.html

https://open.spotify.com/playlist/1sAVKbeZfl9IjAST4MNnYb

https://www.amparocalandinpsicologos.es/influencia-del-reggaeton-en-los-jovenes/

Imágenes

Portada: https://images.clarin.com/2018/08/07/maluma-y-su-provocadora-imagen___BkWqp5dBm_720x0__1.jpg

Imagen 1: Videoclip Cuatro babys.

Imagen 2: Videoclip PAM.

Imagen 3: Videoclip Sur y norte.

Imagen 4: Videoclips Sur y norte, La nota y Cuatro babys.

[1] https://www.20minutos.es/noticia/2241233/0/don-omar-detenido/regueton/violencia-machista/

[2] https://elcomercio.pe/tvmas/farandula/anuel-aa-estuvo-prision-cantante-genero-musical-trap-relacion-karol-g-nnda-nnlt-noticia-609673-noticia/

[3] https://open.spotify.com/playlist/1sAVKbeZfl9IjAST4MNnYb

[4] https://www.youtube.com/watch?v=yErttA9tEro

[5] https://www.youtube.com/watch?v=nCzwGVKpjpo

[6] https://www.youtube.com/watch?v=ORXXr7I63ic

[7] https://www.youtube.com/watch?v=XseIJg8Vyj0

[8] https://www.youtube.com/watch?v=Xh7XouQsajI

[9] https://www.youtube.com/watch?v=pK060iUFWXg

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