El canibalismo nos impresiona, nos repugna y nos fascina a partes iguales. Supone uno de los mayores tabúes de las sociedades occidentales y una costumbre asociada a otros tiempos, lugares y culturas. Hace unos años, no había suficientes evidencias científicas como para afirmar la existencia de canibalismo entre nuestros antecesores prehistóricos. Pero a la luz de los hallazgos e investigaciones realizados en los últimos años, ya no cabe la menor duda.

Para poder evidenciar un caso de canibalismo, tenemos que basarnos en la forma en la que aparecen los huesos humanos, ya que puede ser fácilmente confundible con otro tipo de fracturas causadas por agentes faunísticos, de erosión, por el peso del sedimento sobre los fósiles, transporte de agua u otros agentes no biológicos.

Es por ello, que la evidencia más fiable sería encontrar sobre los restos humanos marcas idénticas a las que se encuentran en los restos óseos de los herbívoros consumidos por humanos. Para separar la carne, los hombres prehistóricos, usaban el filo de sus utensilios para cortar especialmente los tendones, dejando marcas de descamación sobre los huesos. Aún así, hay que estudiar muy bien el conjunto, ya que los descamamientos pueden producirse por causas naturales o podrían haber sido producidos por algún tipo de preparación o limpieza del esqueleto.

Las causas del canibalismo pueden ser de diferente naturaleza; El canibalismo ritual se basa en consumir respetuosamente los cuerpos de los miembros fallecidos (como una comunión mística), el canibalismo gastronómico consiste en matar y comer a los miembros de otros grupos con propósitos meramente alimenticios, también existe la clasificación en endo o exocanibalismo (si se ingiere o no a un miembro del grupo) y por último tendríamos el canibalismo de tipo bélico.

A continuación, vamos a explorar algunos de los yacimientos donde se han hecho estudios tafonómicos y arqueozoológicos en los que se han documentado posibles muestras antropofágicas.

Comenzamos con el nivel 6 del yacimiento de la Gran Dolina (Sierra de Atapuerca, Burgos, España), en el que se han encontrado las pruebas más antiguas de clara antropofagia pertenecientes a 181 restos de Homo Antecessor (de unos 900.000 años de antigüedad), documentándose once individuos de los que ocho son infantiles, dos subadultos y un adulto. Los huesos se encontraron junto a otros huesos animales con los mismos cortes y procesamientos. Es decir, eran tratados de la misma forma que la carne de bisontes, caballos o ciervos. Esto permite descartar el canibalismo gastronómico y el ritual (ya que eran tratados como cualquier otro animal) y decantarse por la posible idea de canibalismo por enfrentamiento entre diferentes grupos de homínidos. El hecho de que muchos de los cuerpos canibalizados tuvieran entre 3 y 16 años apunta a que se podría realizar con una idea de perjudicar el nivel subsistencial y demográfico del grupo.

Interpretación canibalismo en la cueva de la Gran Dolina. Recuperado de https://www.20minutos.es/noticia/479463/0/canibalismo/atapuerca/hueso/

El nivel XV de Moula Guercy (Ardèche, Francia) es uno de los sitios propicios para demostrar el canibalismo entre neandertales hace unos 100.000 años. Se han excavado 108 restos de seis individuos, de los que dos son adultos, dos adolescentes y dos de unos 6-7 años de edad. Los cortes y percusiones son muy similares a los realizados sobre los huesos de ciervos pertenecientes al mismo yacimiento, aunque podemos encontrar algunas diferencias. primer lugar, los humanos están mucho más intervenidos que los ciervos y, en segundo lugar, no hay evidencias del aprovechamiento de la médula de sus metápodos y falanges. Así, los investigadores se inclinan por un canibalismo de tipo gastronómico, quizás el más abundante en el registro arqueológico.

El yacimiento del El Sidrón en Asturias (España) ha permitido demostrar la existencia de un canibalismo de supervivencia entre los neandertales. En la cueva, casi todos los restos óseos (de unos 49.000 años de antigüedad) pertenecen a humanos y muy pocos a carnívoros o ungulados. Pertenecen a trece individuos (tres adultos machos, cuatro adultos hembras, tres adolescentes-dos machos y una hembra- dos juveniles y un infantil), que debieron estar completos, aunque los huesos de las manos y los pies escasean. Además de las pruebas evidentes de canibalismo, tenemos algunas muestras de hipoplasias del esmalte, lo que podría revelar numerosas hambrunas en estas poblaciones. Por lo que es posible que pudiera darse un episodio de carencia alimentaria que motivara la antropofagia.

Neandertales del Sidrón. Foto de Roberto Sáez, recuperada de

https://nutcrackerman.com/2015/09/29/los-13-neandertales-de-la-cueva-el-sidron/

Las excavaciones en el nivel 6-1 de Buran Kaya III en Crimea (Ucrania), ponen de manifiesto que los primeros Homo Sapiens que llegaron a Europa también pudieron practicar el canibalismo. Fueron descubiertos ciento sesenta y dos restos humanos datados de hace unos 31.000 años, pertenecientes a cinco individuos: uno juvenil, dos subadultos y dos adultos. Los restos humanos aparecen con marcas de corte mucho más abundantes que los encontrados en los restos óseos de los herbívoros, y, además, no hay aprovechamiento medular. Aparecieron numerosas mandíbulas y “calotas” craneales y apenas restos postcraneales, lo que pone de manifiesto que los restos pudieron ser seleccionados. Según los investigadores, parece que hay una clara intención ritual ligada al canibalismo o a una práctica mortuoria.

De época Magdaleniense podemos encontrar indicios de canibalismo de tipo ritual en el yacimiento de Brillenhöhle (Blabeuren, Alemania) y en Gough’s Cave (Somerset, Reino Unido), en donde encontramos restos humanos canibalizados con ausencia de aprovechamiento de la zona medular y en el caso de Gough’s Cave la creación de tres cráneos-copa mediante su completa limpieza y recorte de sus bordes por medio de percusiones controladas. No parece ser un hecho aislado ya que lo encontramos también en otros sitios como Le Placard e Isturitz en este mismo periodo.

Uno de los cráneos copa de Gough’s Cave. Recuperado de

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/craneos-copa-y-canibalismo-cueva-gough_9286/1

 

Por lo tanto, podemos afirmar con rotundidad la existencia de canibalismo durante la prehistoria en varias especies de nuestro género. Sin embargo, hay cierta dificultad a la hora de corroborarlo, por la enorme complejidad del comportamiento y por la idea de que diferentes causas pueden dar lugar a similares restos arqueológicos.

Si miramos a nuestros primos hermanos, los chimpancés, podemos constatar la existencia de canibalismo por diferentes causas: sexual, territorial, por estrés, supervivencia, hambre etc. Por lo que resulta esencial diferenciar entre los cazadores recolectores simples y los complejos. Parece que en ninguno de los dos hay indicios de actos bélicos o violencia organizada de forma generalizada, lo que no descarta que pudiera haber algún acto violento de forma puntual. Entre los primeros predomina el canibalismo gastronómico (quizás aprovechando muertes por causas naturales), mientras que los cazadores complejos pudieron desarrollar actos rituales.

El tratamiento de los cuerpos y los cráneos-copas de Gough’s cave guarda similitudes con otros sitios paleolíticos de Europa occidental y central. Esto podría poner de manifiesto que durante el Magdaleniense era una práctica mortuoria habitual en la que se combinaba el procesamiento y consumo de los cuerpos con el uso ritual de los cráneos-copa, hecho que nos inquieta y fascina a la vez, impulsándonos a seguir investigando para poder arrojar luz sobre estas prácticas tan humanas que a su vez nos parecen tan extrañas y desconocidas, como fascinantes.

Victoria Alonso Yanes

Instagram: @viktoriayanes

Imagen de portada: https://www.valledeelda.com/blogs/calzado/3976-la-apasionante-historia-del-calzado-desde-el-origen-la-prehistoria.html

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