En la actualidad se está notando un aumento de niños que muestran dificultades del lenguaje, lo que  está creando en la comunidad científica un interés creciente en el estudio de esta problemática.

Los manuales utilizados actualmente para diagnosticar las dificultades de lenguaje, así como diversos trastornos mentales, son el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V, 2013) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10, 1948). La nueva y vigente edición del DSM V ha sido elaborada por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría utilizando una metodología descriptiva a partir de datos empíricos. Este manual, muestra la clasificación de los trastornos mentales y sus respectivos criterios diagnósticos con el objetivo de poder diagnosticar, tratar o intercambiar información acerca de los diversos trastornos mentales dentro del campo de las ciencias de la salud.

Fresneda y Mendoza (2005) afirman que el trastorno específico del lenguaje (TEL) se puede definir como un conjunto de dificultades a la hora de adquirir el lenguaje, que están presentes en un grupo de niños que después de diagnosticar con los métodos actuales, no presentan problemas neurológicos, sensoriales, cognitivos, motores ni socio familiares. El TEL se trata de un problema que, según distintas estimaciones encontradas en los estudios de Fresneda y Mendoza (2005), afecta entre el 2 y el 7% de la población infantil. Pinker (1995) afirma que el funcionamiento lingüístico tiene una composición modular y es independiente de otros dominios cognitivos, afirmando la especificidad del trastorno del lenguaje que deja intactas otras habilidades. Si por el contrario, el trastorno no fuera específico del lenguaje, indicaría que su funcionamiento no sería modular, sino que su procesamiento sería similar al de otros dominios cognitivos, teoría que también apoyan autores como Joanisse y Seidenberg (2003) y Leonard (1998).

Después de definir los conceptos de dificultades de lenguaje, a continuación se explican las dificultades concretas que presentan los alumnos extranjeros en el aprendizaje de una segunda lengua.

Según la International Organization for Migration (2011) hoy en día, el mundo es multicultural y compartido por más de 7 mil millones de habitantes. De esta población, el 3.2% viven fuera de sus países de origen (Naciones Unidas, 2013). Este número está creciendo y ha pasado de 191 millones en 2005 a 232 millones en 2011.

Por otro lado, es importante acercarse a la diversidad y atenderla desde unas bases sólidas que permitan ir construyendo la pluralidad de forma positiva (García, 2013), en particular en países como España, con importante peso de la población inmigrante.

Con gran frecuencia, se encuentran en las escuelas españolas grupos de alumnos procedentes de diversos países que necesitan conocer la lengua castellana para poder alcanzar los objetivos marcados por el Sistema Educativo Español, y poder tener un desarrollo social y emocional completo. Estos alumnos, presentan dificultades de lenguaje, concepto definido anteriormente, ya que su lengua materna, que siguen utilizando en sus hogares, es diferente al idioma que deben aprender en el país de destino, en este caso España.

La educación intercultural debe ser un reto para la escuela, ya que teniendo una diversidad cultural entre los alumnos se podrá optar a una formación plural y satisfactoria que responda a la complejidad de la sociedad actual (Abu-Shams, 2006).

“El estado del entusiasmo del inmigrante con el español es proporcional al grado de su simpatía con lo español. Se ha comprobado que si el inmigrante se siente cómodo dentro de la sociedad que lo acoge, crece su entusiasmo hacia ella y empieza a sentir la necesidad del español como vehículo de comunicación” (El-Madkouri, 1995, p.1).

Este panorama, existente en muchas escuelas españolas, introduce nuevas funciones y roles para el profesorado, teniendo que poner en práctica programas de intervención, atención educativa específica y programas de educación compensatoria que faciliten a los alumnos inmigrantes el camino al dominio de la nueva lengua, favoreciendo su integración y dando respuesta al derecho de toda persona a la educación y a la formación básica. Pero no siempre es fácil, la falta de materiales y dificultades de comunicación, falta de documentos relativos a la escolarización de estos alumnos e incorporación tardía del alumnado, son un reto para el profesor en el sistema educativo actual (Godoy, Suárez y Lucas, 2011).

Rosa Toval Sánchez

Diplomada en magisterio de Educación Física.

 Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y Deporte.

 Máster de Neuropsicología de la Educación.

Artículo extraído del Trabajo fin de máster titulado “Dificultades de aprendizaje en alumnos de origen árabe en España”


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