En 1823, el presidente estadounidense James Monroe, pronunció un discurso del que más adelante se conocería como la “Doctrina Monroe”, dicho discurso establecía las líneas básicas de lo que sería la política internacional de Estados Unidos, que se sintetizaba en que cualquier agresión de un país europeo a cualquier país del continente americano sería tomado como un acto de guerra contra Estados Unidos por lo que se verían obligados a participar en la contienda. La doctrina quedó resumida en la frase “América para los americanos”, tomando posicionamiento anticolonialista en el continente americano.

La frase que condensa toda la doctrina realmente significaba “América para los Estados Unidos”, como pudo verse a los pocos años, en la guerra contra España que culminaría con la independencia de Cuba de la corona española en 1898, donde una vez terminada, derrotado el ejército español, la Habana fue tomada por el ejército estadounidense impidiendo que los mambises (guerrilleros cubanos que se habían alzado contra la metrópolis) entraran en la capital de su propio, recién estrenado país.

Desde la aparición de la Doctrina Monroe, Estados Unidos ha utilizado américa latina como el patio de atrás de su propia parcela, se ha convertido en el principal comprador de la producción de los países latinoamericanos, como curiosidad podemos indicar que a pesar de las tensiones entre Estados Unidos y el Gobierno Bolivariano de Venezuela el principal comprador del crudo venezolano son los propios Estados Unidos[1].

Es indudable la influencia de los Estados Unidos durante todo el siglo XX hasta la actualidad en Latinoamérica, donde ha puesto y quitado gobiernos, fulminado democracias y eliminado a opositores a los intereses estadounidenses.

El plan Condor

La Doctrina Monroe dio un paso más cuando en los años 70, el entonces Secretario de Estado de la Casa Blanca, Henry Kissinger ideo el conocido como Plan Cóndor, que trataba de establecer gobiernos favorables a los intereses norteamericanos en Latinoamérica a través de cualquier medio, ya fuera a través de la manipulación de las elecciones o si no era posible por la vía pacífica, a través de sangrientos golpes de estado perpetrados por el ejército asesorado por los servicios secretos norteamericanos.

El ejemplo de la Revolución Cubana generó en toda Latinoamérica una serie de resistencias al colonialismo económico impuesto por Estados Unidos, y de ahí surgieron experiencias democráticas que pretendían velar por los intereses de sus propios ciudadanos por encima de los intereses económicos de Estados Unidos, quizás el ejemplo más reconocido fue la victoria en las elecciones generales en Chile en 1970 de Salvador Allende instaurando un gobierno de Unidad Popular.

El gobierno estadounidense a través del Plan Cóndor impuso sangrientas dictaduras militares en Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay, donde se eliminó cualquier oposición a los intereses estadounidenses de la forma más sangrienta, y donde los militares golpistas se enriquecieron a costa de la vida de sus compatriotas.

En este contexto Eduardo Galeano en 1971, escribió una obra recomendable para todo aquel que quiera conocer la situación política latinoamericana desde la independencia hasta nuestros días, Las venas abiertas de américa latina, donde pone de manifiesto la situación de subordinación económica que ha llevado al continente sudamericano, primero con las metrópolis y más tarde con Estados Unidos.

Resistencia

Tal y como diría la antropóloga Lila Abú-Loughod “Donde hay poder hay resistencia” y el pueblo latinoamericano ha encontrado la resistencia a los poderes económicos y militares de Estados Unidos en las ideas socialistas, de ahí que, una vez acabada la guerra fría, naciones como Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Uruguay o Bolivia, basaran sus políticas económicas en principios de reparto equitativo de la riqueza del país y nacionalizaran buena parte de sus apreciados recursos.

Hay que matizar que la izquierda latinoamericana tiene un componente importante de antiimperialismo, este principio diferencia sustancialmente a la izquierda latinoamericana de la europea.

Estos gobiernos han podido llevar a cabo sus políticas, manteniendo a Estados Unidos como uno de sus principales importadores de sus productos con unos precios preferenciales, pero la guerra económica iniciada por la administración Trump, ha hecho que el águila imperial vuelva a posar sus ojos sobre sus vecinos del sur, siempre le será más económico “robar” que comprar a un precio acordado los productos exportados por estos países.

Situación actual

Los países que se han atrevido a plantar cara a Estados Unidos están viviendo en la actualidad una oleada represora a través de golpes blandos contra los gobiernos elegidos democráticamente.

Nicaragua, gobernado por el Frente Sandinista, firmó un acuerdo con el gobierno chino para llevar a cabo un canal que conectara el océano atlántico con el océano pacífico, siendo competencia directa al Canal de Panamá controlado por Estados Unidos y que genera pingües beneficios a empresas norteamericanas. En 2018 se produjo el intento de golpe de estado inducido por la administración estadounidense, provocando protestas contra el gobierno nicaragüense. Parece que la paralización del acuerdo para la construcción del canal ha alejado el peligro del golpe de estado en ese país al menos por ahora.

El presidente Lenin Moreno de Ecuador parece abjurar del legado de su antecesor Rafael Correa, que llevó al país a cotas de bienestar desconocidas hasta entonces. El presidente ecuatoriano se ha plegado a los intereses estadounidenses, supuestamente para evitar la injerencia norteamericana en su país.

En Bolivia se está produciendo en estos momentos un intento de golpe de estado contra el presidente electo Evo Morales, donde el ejército publicó un comunicado solicitando la renuncia de presidente electo y sugiriéndole la salida del país, acusándolo de fraude electoral, hay que decir que una organización independiente CEPR (Centro de Investigación en Economía y Política) ha dictaminado, una vez analizada la situación, que el fraude no existió. Janine Añez proclamada presidenta del país por el ejército boliviano, obtuvo el 4% de los votos en las últimas elecciones, cuya última medida ha sido dar carta blanca al ejército para poder disolver las manifestaciones contra el golpe de estado utilizando las armas, acto que ha provocado varios muertos y cientos de heridos entre los manifestantes.

Digno de mención es el caso de Venezuela, que ha intentado ser intervenido por Estados Unidos, en varias ocasiones, provocando varios golpes de estado que han resultado fallidos por la determinación del pueblo venezolano a seguir siendo soberano en su propio país. El último intento este mismo año donde la oposición venezolana intentó de nuevo derrocar el gobierno electo presidido por Nicolás Maduro.

Por el contrario, Chile tras la desaparición de la Dictadura de Pinochet en 1990 y la implantación de un nuevo régimen democrático, no renunció a las políticas económicas neoliberales impuestas por la escuela de chicago durante la dictadura, unas políticas económicas que sumió a las clases populares del país en la pobreza y aumentó las desigualdades sociales en la población. A pesar de la alternancia de gobiernos conservadores y socialdemócratas no ha existido ningún cambio sustancial en estas políticas. Fue el pasado 14 de octubre de 2019 cuando, tras la subida por parte del gobierno del precio del transporte público, la población estalló de indignación. Las protestas se sucedieron en todo el país andino provocando la derogación del decreto de subida de precio. Parece que la derogación del decreto que inició las protestas no ha sido suficiente, ya que los manifestantes piden un nuevo proceso constituyente que deje atrás la herencia de la dictadura pinochetista. La reacción del presidente chileno, Sebastián Piñera, ha sido aumentar la represión sobre los manifestantes proclamando el toque de queda en la ciudad de Santiago de Chile.

Conclusión

La situación de américa latina ha sido un hervidero político desde su independencia de las colonias europeas, los continuos golpes de estado, revoluciones, etc., no han cesado durante doscientos años, y detrás de cada movilización está la mano del Departamento de Estado de Estados Unidos, bien sea para provocarla o para sofocarla.

Igualmente, ha proyectado su influencia en sus socios europeos que con el objetivo de crear una opinión pública favorable a sus intereses utilizan los medios de comunicación a su alcance para este fin. Hace poco tiempo el entonces ministro de exteriores español Josep Borrell afirmó en una entrevista “Hemos reconocido como presidente a Juan Guaidó (autoproclamado presidente de Venezuela) porque nos lo pidió Estados Unidos, pero si tenemos que tratar algún asunto diplomático lo haremos con el gobierno de Nicolás Maduro”.

“Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo”

Henry Kissinger

 

Manuel Carmona Curtido

 

 Referencias

Las venas abiertas de américa latina. Galeano E. 1971

 [1] https://www.dw.com/es/a-qui%C3%A9n-le-vende-petr%C3%B3leo-venezuela/a-19293514

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