SEXO EN EL CAMPO

4 Julio, 2014

Hace unos días aparecía en la prensa una noticia sobre un hijo fruto de la relación entre un etnólogo y una de las nativas de la tribu que estaba estudiando (puedes consultar la noticia aquí http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/internacionales/63651-hombre-encuentra-su-madre-perdida-tribu-amazonia). Leerla y reflexionar sobre ella me ha llevado a revisar ideas y cuestionarme otras.

Debo reconocer que fue todo un impacto leer sobre sexo en el campo, y que se abrieron muchas puertas mentales que sin darme cuenta tenía cerradas. Tratamos el proceso de trabajo de campo como algo tan aséptico teóricamente que nos olvidamos de que es algo totalmente sesgado y que constituye un hito importante tanto en la vida del investigador como de los investigados.  A ello se le suma el hecho de que la sexualidad aún sigue tabuizada en muchos ámbitos, y más en el académico.

Imagen 1Debemos tener en cuenta que el campo también nos influye, también nos cambia, aunque nuestra intención sea la de acercarnos a otra cultura para estudiarla desde el punto de vista más objetivo posible, no podemos obviar el hecho de que es una experiencia que nos marca de por vida. Cuando el investigador vuelve a su sociedad ya no es el mismo, en parte porque ha sido socializado en otra cultura, como parte de su experiencia como etnógrafo.

También es relevante tomar en consideración que el trabajo etnográfico de campo basa su metodología en las relaciones entre personas. Cierto es que se tratan estas relaciones desde el rigor científico y con una vocación académica, pero no podemos dejar de lado el hecho de que al final se trata personas en contacto, por lo que lo lógico es que surjan vínculos personales de todo tipo.

Tampoco podemos olvidar que el sexo forma parte de nuestra manera de relacionarnos con los demás (una de las más intensas formas de relacionarnos al fin y al cabo). No dejamos de ser homínidos con instintos y pasiones, por muy evolucionados que nos sintamos. Y cuando el investigador lleva a cabo su trabajo lo hace entre personas; no nos debería parecer tan descabellado que surgieran empatías y antipatías, así como pasiones e inclinaciones. No debemos ser etnocéntricos y pensar que estas relaciones solo pueden desarrollarse en “nuestro mundo”. Al igual que en nuestras sociedades surgen nexos de todo tipo fruto del contacto interpersonal, estas mismas conexiones ocurren entre dos personas que no comparten cultura, a veces incluso de una forma más intensa. Es raro el investigador que ha estado en el campo y que no ha traído con él amistades y rencillas.

Lo exótico como algo atrayente tiene una larga historia. Ya desde el descubrimiento de América las mujeres nativas eran un bocado difícil de desdeñar para algunos. A pesar del etnocentrismo y racismo de la época, no fueron pocos los que hicieron una excepción a sus creencias para mantener relaciones sexuales con aquellas bellezas que estaban conquistando. Y desde entonces, el contacto entre pueblos diferentes ha despertado la curiosidad sexual de probar otras pieles y otras formas.Imagen 2

La mayor diferencia en la situación actual es el poder. En la época colonial las relaciones tenían lugar por la fuerza de los colonos, por su posición social sobre todo. En nuestra época, el sexo en el campo debería darse entre dos personas en la misma posición de poder, de diferente estatus uno y otro pero no a distinta altura. Cabe imaginar que existan casos en los que el observador aproveche su supuesta superioridad, pero generalmente esto no ocurre así. Si se trata de una investigación seria, el etnógrafo debe saber que diferenciar su posición de la del resto de los nativos no le lleva si no a cometer errores metodológicos y a obtener una información de mucha peor calidad.

Por lo anterior, es coherente concluir, que aunque silenciadas, las relaciones sexuales en el campo no dejan de ser el paso lógico cuando existen relaciones personales en general. Y que al igual que el etnógrafo tiene comportamientos alimenticios, sanitarios, higiénicos, rituales… lo más semejante posibles a los de la tribu, los comportamientos sexuales también pueden incluirse en la lista. En algunos casos podría incluso a ser deseable ¿qué mejor forma de conocer a un pueblo que a través de sus prácticas sexuales? La observación participante podría meterse en la cama de los pueblos para dar un paso más en nuestro deseo de conocer.

Azalí Macías

 

Imagen Portada: http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/internacionales/63651-hombre-encuentra-su-madre-perdida-tribu-amazonia

Imagen 1: http://images.fineartamerica.com/images-medium-large-5/in-your-eyes-interracial-lovers-ii-yesi-casanova.jpg

Imagen 2: http://evettedionne.files.wordpress.com/2013/09/interracial-love.jpg

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3 Comments

  1. En el libro “Lo que no dice la Antropología” de Sophie Caratini, se trata el tema de como algunos profesionales mantenían relaciones sexuales con los nativos cuando iban a realizar trabajo de campo. Excelente artículo!!!

  2. Me parece muy interesante tu escrito, además de realista. Sin embargo, el final del documento me deja un poco desconcertado y eso quizás se deba a que soy terapeuta sexual, encima trabajo en el Código de Ética de mi Federación; me parece que ese tipo de relaciones puede ser muy ventajosa para el investigador y usar a las personas con las que tenga relaciones. Suena bonito y de mucha apertura ir y tener relaciones con las y los autóctonos de una localidad; si en verdad se trata de investigar ¿tendrá relaciones con quién se lo solicite, es decir, con independencia de su sexo, edad, posición social, etcétera?

    • anthropologies dice:

      Tienes mucha razón. Aunque más bien pensaba en aprovechar las prácticas sexuales espontáneas como forma de conocer. Igual que no se obliga a nadie a establecer relaciones de amistad o complicidad, y sin embargo, éstas ayudan en las investigaciones, también las prácticas sexuales pueden tener esta función. Pero es cierto que es un tema que hay que pensar y lleno de matices y límites difusos.

      Todo un placer que un compi sexólogo me lea y critique, yo también soy sexóloga y terapeuta pero desgraciadamente no ejerzo como tú, así que enhorabuena y espero seguir recibiendo comentarios.

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