La lucha ha sido larga y sigue siéndolo. Este año se cumplen 25 años de la Conferencia de Beijing (1995). En ella se estableció el modo de eliminar las barreras sistemáticas que impiden la participación igualitaria de las mujeres en todas las esferas de la vida, ya sea pública o privada. Fue adoptada por 189 países, que se comprometieron a tomar medidas y estrategias en diferentes aspectos como fueron: pobreza, educación, salud, violencia, conflictos armadas, economía, poder y toma de decisiones, medios de comunicación, medio ambiente, Derechos Humanos, Instituciones y las niñas (La Plataforma de Acción; Obstáculos, estrategias y medidas. Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Naciones Unidad). Supuso después de las Conferencias de México en 1975, Copenhague (1980) y Nairobi (1985), el plan más progresista para promover los derechos de la mujer, presentando el empoderamiento como estrategia clave del desarrollo.

A día de hoy y a la luz de las diferentes estrategias que se tomaron hace 25 años, ha habido avances en materia de igualdad que, por supuesto, hay que tenerlo en cuenta, pero al mismo tiempo y dependiendo de las diferentes áreas, ese avance ha sido y está siendo muy lento y costoso para las mujeres.

Este año Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer, en el Día Internacional de la Mujer (también se cumplen este año el 15 aniversario de la aprobación de la Ley Vasca para la Igualdad) tiene como lema “SIN CADENAS, EN CADENA” Es de alguna manera la forma en que las mujeres luchan por sus derechos, una forma de fortalecer esa cadena de igualdad que de alguna manera nos une generación tras generación. Una transmisión de valores a lo largo de los años para que la sociedad pueda seguir avanzando y conquistando todo aquello que se planteó en Beijing hace 25 años. Porque contemplándolo desde el punto de vista histórico estas iniciativas globales reflejan el progreso llevado a cabo en la lucha continua contra la violencia contra la mujer que ha hecho posible que cada vez más y más mujeres salgan a contar sus historias o a lanzar sus protestas y, de esta manera, romper el silencio que ha existido durante años.

 

                                                        Amaia Castresana Palma

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