A lo largo de la historia, todas las religiones han desarrollado tabúes en torno a ciertos alimentos. Convirtiéndolos en algo lícito o ilícito para comer, dependiendo de una serie de reglas que reforzaban conceptos de pureza o impureza espiritual.

Hoy en día, las cinco grandes religiones que “conviven” en el mundo (Budismo, Hinduismo, Judaísmo, Islamismo y Cristianismo) prohíben por completo o en determinadas épocas del año el consumo de algún alimento. En el caso del cristianismo[1], que es el caso que vamos a tratar en este artículo, parece que es la más permisiva en cuanto a prohibiciones y que apenas cuenta con restricciones. Pero, ¿es realmente así?, ¿qué nos dice La Biblia en cuanto a tabúes alimentarios?

Tabúes alimentarios en el cristianismo

La Biblia (Antiguo Testamento. y Nuevo Testamento)[2] contiene reglas específicas o leyes que se refieren a los productos que pueden ser comidos, a la manera de matar a los animales o las partes de esos animales que no deben ser consumidas (la grasa y la sangre)… Todo ello bajo dos conceptos, pureza/impureza.

Se trata por tanto, según la Biblia; de una ley moral que debe ser cumplida para evitar la sanción porque todo quebrantamiento de la ley es penado a modo de justicia distributiva (el que obra bien es premiado y el que no es castigado).

Estas leyes, desde el punto de vista del tabú, han sido estudiadas por antropólogos, historiadores y teólogos. Así, Mary Douglas afirmaba que las leyes de la alimentación son simples tabúes si se obvia la higiene, la estética, los valores y el rechazo instintivo.

Por otro lado, Lesser y Voight, establecían que los animales rechazados eran aquellos que se consideraban abominables. Siguiendo una clasificación de las cosas naturales transmitidas por Dios, en el Génesis.

Sin embargo, desde el punto de vista nutricional y médico, Amin A. Nanji y Samuel W. French, apuntan a que algunos de estos tabúes religiosos habrían surgido como consecuencia de las enfermedades que algunos animales podían transmitir, como por ejemplo la prohibición de comer cerdo (triquinosis y cirrosis hepática).

Tabúes en la alimentación según los textos sagrados

Para empezar, tenemos que tener en cuenta que La Biblia no fue escrita en un solo día, sino que fue redactada durante un período de casi 2.000 años. Y, cuando la leemos con atención, nos damos cuenta de que a través de toda La Biblia hay una evolución doctrinal y moral entre el Antiguo Testamento (A.T.) y el Nuevo Testamento (N.T.). Lo que se aprecia, a grandes rasgos, es que la figura de Jesús cambia y anula algunas costumbres que aparecen en el A.T., entre ellas las cuestiones alimenticias.

Tabúes en el Antiguo Testamento

Tabúes alimentarios en el cristianismo

Leyendo el A.T., encontramos diversas tradiciones, costumbres y creencias alrededor de los alimentos. De hecho entre el Génesis, el Levítico y el Deuteronomio encontramos enfoques diferentes en torno a la comida.

De esta forma, en el Génesis (el texto más antiguo) el concepto general es que todos los alimentos son buenos y que todos los animales han sido creados para servir al hombre, incluido como alimento. (Gén. 1, 20-25 y 28-30). De hecho, si seguimos en Gén. 9, 2-3, se puede leer lo siguiente “…Cuantos animales viven y se mueven os servirán de comida; todo os lo entrego, así como las hierbas verdes…”

Sin embargo, esta idea, choca directamente en el mismo versículo, en el que ya aparece una prohibición: “…Solamente os abstendréis de comer carne que contenga en sí su vida, su sangre…” (Gén. 9, 4). Sin duda esta frase rompe con toda la línea argumental que sigue el Génesis, quizás porque fuera un agregado posteriormente como algunos teólogos apuntan.

De todas formas, si seguimos avanzando en la lectura del A.T. y llegamos al Levítico y al Deuteronomio (los textos más prohibitivos) ya existen más tabúes en torno al alimento.

Así, en ambos libros se recogen una gran cantidad de leyes dadas por Dios a Moisés, como: La forma de realizar los sacrificios de animales y ofrecérselos a Dios (siempre debe ser macho, sin ningún defecto, debe ser degollado, lavado, sin sangre y las patas/entrañas quemadas. Todo desarrollado en un altar consagrado., Lev. 1, 2-17), una larga la lista de animales que se pueden comer y los que no, la prohibición de comer sangre o grasa (Deut.12, 16-17) y castigos por no cumplir las prescripciones (quien toca alguno de los animales inmundos, quedará inmundo hasta el atardecer).

“…Todo cuadrúpedo de pezuña hendida y casco partido y que rumia, podéis comerlo. Pero no comeréis entre los que rumian y tienen la pezuña hendida: camello, irace, cerdo, liebre. (…) Entre los acuáticos podéis comer los que tienen aletas y escamas, tanto de mar como de agua dulce. (…) Entre las aves tendréis como inmundas: el águila, el cuervo, la avestruz, el milano, el buitre, el quebrantahuesos, la lechuza, el gavilán, el cisne, el ibis, el murciélago y el pelícano. (…) Entre los insectos podéis comer: la langosta, el saltamontes y el grillo. (…) Todo reptil es inmundicia…” (Lev.11, 1-47. Pureza de los animales).

“… He aquí lo que manda el Señor: todo hombre que haya degollado un buey, una oveja o una cabra dentro o fuera del campamento, y no haya conducido al umbral del pabellón de Reunión para ofrecerlo en sacrificio a Dios ante el tabernáculo del Señor, será considerado reo de sangre; por haber derramado sangre tal hombre será borrado de en medio de su pueblo…” (Lev.17, 3-5. Matanza de animales; unidad del santuario; la sangre).

“…Cuando inmoléis a Dios una víctima saludable, ofrecedla de manera que sea aceptable a favor vuestro. La comeréis el mismo día que se inmola o al día siguiente, siendo corrompida no será aceptable, quien coma de ella contraerá reato, pues a profanado una cosa consagrada al Señor…” ( Lev. 19, 5-8. Varias prescripciones religiosas y morales).

“ … No comeréis  mortecino ningún animal; podrás dárselo a comer al peregrino que reside en tus ciudades o vendérselo al extranjero; vosotros sois un pueblo consagrada al Señor. No cocerás el cabrito en la leche de su madre…” (Deut. 14, 21).

Nuevo Testamento: la actitud renovadora de Jesús sobre la comida

Tabúes alimentarios en el cristianismo

Cuando llegamos al N.T, esas reglas dadas a Moisés son derogadas por Jesús. De hecho, a través de los Evangelios de San Mateo y de San Marcos, observamos ya una evolución en torno a eso tabúes que encontramos en el A.T. Con Jesús, no hay alimento impuro:

“… Escuchad y atended. No es lo que entra por la boca lo que mancha al hombre; más lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre. (…) ¿No comprendéis que todo lo que entra por la boca pasa al vientre y acaba en la letrina? Mas las cosas que salen de la boca, del corazón salen y éstas son las que contaminan al hombre…” (Mt. 15, 10-20. La tradición de los antiguos).

“…No hay nada fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle. (…) Él les contestó declarando puros todos los alimentos. (…) Del corazón del hombre proceden los malos pensamientos .Todas esas maldades de dentro proceden y contaminan al hombre…” (Mc. 7, 14-23. La tradición de los antiguos).

En esa actitud liberadora seguirá San Pablo, quien repite las palabras de Jesús a los cristianos. “…Que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de las fiestas, de novilunios o de los sábados. Todo eso no era sino sombra de lo que había de venir, y ahora la realidad es la persona de Cristo… ¿Por qué se van a sujetar ahora a preceptos como «no tomes esto», «no gustes eso», «no toques aquello»?… Tales cosas tienen su apariencia de sabiduría y de piedad, de mortificación y de rigor, pero sin valor alguno…” (Col. 2, 16-17; 20-23).

Igualmente en la carta a Timoteo, Pablo escribe contra quienes prohibían, entre otras cosas: “…El uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos. (…)Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias, pues queda santificado por la palabra de Dios y la oración. Si tú enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen ministro de Cristo Jesús…” (Tim. 4, 3-6).

¿Qué hay del vino?

Tabúes alimentarios en el cristianismo

En el A.T. encontramos diversos textos sobre la vid y el vino. Se prohíbe el vino a la familia sacerdotal de Aarón (Lev. 10, 9-11) y algunos grupos religiosos particulares, (Jer. 35, 5-7). Pero en general, la vid es símbolo de Israel y no hay prohibiciones sobre ésta, siempre que beba con moderación .También se usaba el vino en los sacrificios como elemento purificador (Ex. 29, 38-40).

En el N. T., no solo se mantiene la importancia del vino, sino que en relación con la figura de Jesús cobra un significado simbólico mayor.

Jesucristo convierte el agua en vino en Las Bodas de Canaán (Jn. 2, 1-11), él mismo bebió (Mt. 11, 19; Lc. 7, 34) y lo presenta como símbolo de la Nueva Alianza (Mt. 9, 17; Jn. 15, 1-6). Tampoco hay que olvidar que Jesús celebra con vino La Ultima Cena, convirtiéndolo en su propia sangre (Lc. 22, 14-20; 1 Cor. 11, 17-27).Dándole, si cabe, mayor importancia a éste.

Por otro lado, el apóstol San Pablo le recomienda a Timoteo “…No bebas, pues, agua sola. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones…” (Tim. 5, 23).

En la práctica…

Pese a las modificaciones introducidas por el N.T., los primeros cristianos siguieron aferrados a sus leyes y costumbres establecidas en el A.T. De tal modo que en las primeras comunidades cristianas de origen judío, fue muy difícil cambiar de criterio respecto a los alimentos. Hasta los mismos apóstoles tuvieron sus resistencias (Hech. 10, 9-16; y 11, 1-18).

Incluso después de declarar, en el Concilio de Jerusalén, que no se les obligaba, tuvieron que hacer algunas concesiones respecto a la costumbre de los alimentos. Pues muchos, siguieron aferrados celosamente a la Ley de Moisés (Hech. 15, 13-19 y 21, 20), aunque con el tiempo dichos conceptos fueron cambiando.

Por otro lado, es curioso como en el Nuevo Testamento no se prohíbe expresamente ningún alimento, pero sí existe un pecado capital relacionado con la comida, la gula. El cual, es el contrapunto del ayuno y la abstinencia, de los que se habla en la Biblia:

  • Guardar ayuno en Viernes Santo y Miércoles de Ceniza, únicamente se puede consumir líquido y hacer una comida al día.
  • La abstinencia de comer carne todos los viernes del año y en Cuaresma.

Sin embargo, en la actualidad en el Cristianismo tenemos diversas Iglesias que interpretan estos tabúes y preceptos de diferente forma. Siendo la Iglesia Católica la más permisiva y las más restrictivas algunas ramas del Protestantismo, como: los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia de Jesucristo de los Santos del Último Día (mormones). En estas iglesias se recomienda dieta vegetariana o comer carne con moderación, se suelen seguir las leyes recogidas en el Levítico y se prohíbe el café, el té y el alcohol.

Rocío Rivas Martínez

Referencias

Contreras, Jesús. Alimentación y cultura perspectivas antropológicas. Ed. Ariel. 2005

Montanari, M.; y  Flandrin, J., Historia de la alimentación, Ediciones Trea, 2004.

Armstrong, Karen. Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Ed. Tusquets. 2004

https://www.directoalpaladar.com/cultura-gastronomica/alimentos-prohibidos-en-cada-religion-el-cristianismo

Imágenes

Portada: La Última Cena, Leonardo Da Vinci. www.wikipedia.org

Foto 1: Dios padre, Ludovico Mazzolino.  www.wikipedia.org

Foto 2: Moisés, Rembrandt. www.wikipedia.org

Foto 3: Jesús, Mosaico en Santa Sofía, Estambul. www.wikipedia.org

Foto 4: www.wikipedia.org

[1] En la actualidad Cristianismo es la religión del mundo con más seguidores. Dividiéndose en varios grupos: Católicos 60%, Protestantes 20%, Ortodoxos 15% y Otros 5%.

[2] Interpretada de diferente forma dependiendo del grupo cristiano.

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