Este texto parte de dos artículos de periódico que se han publicado este último mes y que me han llamado la atención en lo que respecta a la manera en que ciertos operadores simbólicos actúan como cómplices y potenciadores de situaciones de violencia grupal-física, entendiendo esta no como algo personal e individual, sino como originada estructuralmente en la sociedad y aceptada y/o ejercida por un número importante de personas de esta. Este es un tema muy amplio en el que en este pequeño espacio sólo voy a dar unas pinceladas, hablando sobre la violencia contra el «otro», aquel que es definido, por diferentes factores, como diferente a «nosotros». El primero de los artículos se publicó en varios periódicos con titulares y textos similares. El de Público.es (28/01/14) era este: «Un juez ordena reabrir el caso de una mujer que murió en el CIE de Aluche». Siendo algo esperado, ya que era conocedor de la historia, hubo algo que me «extrañó» en este titular, sobre todo comparándolo con otras publicaciones en medios de contra-información o con comentarios en redes sociales de determinadas personas activistas o interesadas en la lucha contra los CIE[1]. La diferencia era la mujer que murió: en esas otras publicaciones no era «una mujer muerta en el CIE», era Samba Martine. Para hacer comprender esto creo que hay que conocer algo sobre los CIE y sobre la historia de Samba.

Los CIE son parte del aparato de control migratorio europeo que impide la libre circulación de personas a través del control de las fronteras, de la intervención en los flujos migratorios en los países de origen[2], de la vigilancia de la estancia irregular en los estados europeos, de las políticas coordinadas entre países y agencias internacionales como Frontex[3]. En España, en caso de detección de personas que no se encuentran «legalmente»Captura de pantalla 2014-03-01 13.32.25 en el estado, y una vez dictada la correspondiente orden de expulsión, estás pueden ser internadas hasta 60 días en el CIE en espera de su deportación. La existencia de los CIE es muy controvertida por diferentes aspectos. El primero, la licitud de esta red de control de la movilidad de las personas, inserta en un entramado global de intereses económicos y políticos, donde el capital encuentra cada vez menos a traba a su movimiento mundial mientras que aumenta la restricción al movimiento de personas, sobre todo de aquellas más pobres y castigadas por las políticas neoliberales mundiales. En segundo lugar tenemos el aspecto legal. La estancia irregular es una falta administrativa (Mugak, 2011), con lo que realmente se está encerrando a una persona por algo similar a aparcar mal el coche, algo que muchas personas consideran desproporcionado. El tercer aspecto es el de las condiciones de los internos en estos centros, que están regulados y gestionados por la policía, con grandes carencias en formación en derechos humanos, donde no se deja entrar a periodistas u organizaciones de defensa de los derechos de la población migrante y donde, de manera regular, hay noticias de maltratos, abusos, acoso sexual o dejación en el trato a los internos (Crespo, 2013). Personas en situación vulnerable, enfermos con necesidad de medicación, victimas de trata…etc. son recluidas en estos centros en condiciones muy lejanas a aquellas que les corresponderían según los convenios de derechos humanos.

Captura de pantalla 2014-03-01 13.33.24Es en este contexto donde cobra sentido la historia de Samba, una congoleña de 34 años que falleció en el CIE de Madrid el 19 de diciembre de 2011. Entró de manera «ilegal» en España para reunirse con su marido y su hija en Francia, fue interceptada e internada  en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla durante 3 meses. Allí, le fue diagnosticado el VIH. Posteriormente pasó al CIE de Aluche (Madrid) donde requirió asistencia médica al menos diez veces durante los 34 días que estuvo allí antes de morir sin que en ningún momento recibiera la atención adecuada a su enfermedad ni se transmitiera a nadie la información de que era portadora del VIH (El mundo, 2014). A pesar de esto, el caso fue archivado en 2012 al considerar el juez que no hubo negligencia en su tratamiento. La noticia a la que me refería al principio se refería a la reciente reapertura del caso al estimarse desde el tribunal, ante una denuncia de la familia de Samba y varias organizaciones, que «el examen médico inicial que según la normativa vigente debe practicarse al ingreso y en el cual se señala que Samba Martine estaba «bien» «no parece comparecerse con los requerimientos del precepto», máxime cuando ese mismo día la fallecida acudió a los servicios médicos por encontrarse mal» y que » la historia clínica manuscrita no coincide con el informe remitido por los servicios médicos, contradicciones que, según la Audiencia, «aparentemente tratan de ocultar el conocimiento por parte del personal médico de síntomas relevantes que debieran haber hecho pensar la existencia de padecimientos graves y no fueron tomados en consideración»». (Publico, 2014)

En 2011 también moría Idrissa Diallo en el CIE de Barcelona en similares circunstancias; en diciembre de 2013 Aramis Manukyan era encontrado ahorcado en su celda mientras otros internos testificaban haberlo oído gritar y pelearse con los guardias esa noche; en 2007 Osamyia Aikpitanhi, de 23 años murió, al tragarse la mordaza durante el vuelo en el que le deportaban a Nigeria. Captura de pantalla 2014-03-01 13.33.30La muerte de Samba, que hubiera sido evitable dadas otras circunstancias, contiene varios elementos de «dramatismo» y representatividad que aportan una carga simbólica muy fuerte a la lucha contra la existencia de los CIE y el cese y restitución de los perjuicios ocasionados por las políticas estructurales de opresión de la población migrante. He aquí el «choque» que me produjo el que se describiera a Samba como una mujer muerta en el CIE, cuando el grito de «justicia para Samba» acarrea una serie de connotaciones de profundo significado que van más allá de su propia historia y la reapertura de un juicio. No creo que la despersonalización de Samba fuera algo «a propósito», sino reflejo de la posición que ocupa su muerte en el entramado social. Un titular del tipo «se reabre el juicio por la muerte de Samba Martine» seguramente habría sido considerado poco explicativo por parte de quien fuera encargado de su redacción: a la vez que muy significativo para un determinado grupo de personas, habría sido incompleto o desconcertante para la mayoría de la población, incluso aunque muchas hubieran leído y seguido el caso hace tres años. Podríamos argumentar que esto es algo normal en una sociedad hiperacelerada y sobresaturada de información, que ocurre casi siempre. Sin embargo, quizá la pregunta que habría que hacerse es la contraria. Quizá habría que explicar por qué este caso en concreto no ha llegado a ser lo suficientemente significativo, o cómo se puede reducir a Samba, que por una falta administrativa estuvo encerrada varios meses y fue maltratada (en el sentido de no atendida  ni diagnosticada) hasta su muerte, a «una mujer». Quizá una de las claves podría tener que ver con que las personas internas en el CIE pierden su nombre, son asignadas como un número: el interno 1345, la interna 1262… Captura de pantalla 2014-03-01 13.33.35no considero esto como algo puntual, sino como metáfora de la escasa entidad como individuo/a de los migrantes dentro de la sociedad española (europea), sobre todo quienes no tienen «papeles». Pero incluso no llamando a una persona por su nombre, no suele ser habitual las referencias a  «un señor que es dueño de Inditex» o «unos soldados que murieron en un accidente de aviación». Son el dueño de Inditex y los muertos del yak-42, tienen articulo definido delante de nombre. La despersonalización y el olvido se retroalimentan en este caso para ocultar y alejar de nuestro campo simbólico un acto violento que acabo con la vida de una persona y todo aquello que esto significó. Indudablemente, estos factores no operan solos ni hablamos de hechos aislados, la tolerancia hacia estos hechos llega al punto de legitimarlos en numerosas ocasiones. En artículo de Público. es (28/01/14) sobre la reapertura del caso, el primer comentario que se puede leer es el siguiente: «¿O sea que viene sidosa, sin papeles y encima la culpa es de los médicos? Anda ya . Seguro que las ongetas quieren una buena indemnización para más parásitos familiares». Captura de pantalla 2014-03-01 13.33.39Podríamos escandalizarnos, horrorizarnos sobre la crudeza de este comentario, pero a la vez, tendríamos que estar de acuerdo que esta opinión es representativa de parte de la sociedad contemporánea española. Esto me remite al segundo de los artículos sobre el que quiero hablar.

En la edición digital de El País (Gómez, 2014) se publicaba un artículo con el siguiente titular: «Viajo a Auschwitz. Besos: Tu Heini». La entradilla rezaba «Las cartas de Heinrich Himmler a su esposa muestran la banalidad con que el genocida vivía la guerra y el holocausto de los judíos que él mismo diseñó». En él se detalla la cotidianeidad de Himmler, uno de los principales artífices del Holocausto durante la II Guerra Mundial, quien mandaba cartas cariñosas a su mujer y recuerdos a sus hijos. Más allá de la propaganda simplificadora norteamericana y las imágenes de los nazis alemanes de las películas, frías y estúpidas máquinas homicidas, la pregunta que cuestiona de manera profunda lo que significa ser humano, qué es lo que puede llegar a ser común y marcarnos de manera atroz como miembros de una misma especie, es aquella que plantea el cómo miles de personas pudieron participar, legitimar o permitir un genocidio como este o como cualquier otro de los que se han dado a lo largo del tiempo y el espacio de nuestra historia. Cómo personas que se veían a sí mismas como buenas, que cuidaban de sus familias, que mandaban cariñosas cartas de amor o desamor podían torturar a miles de personas, encerrarlas en campos de concentración y gasearlas hasta su muerte. Ante esta situación, decir que eran unos monstruos es redundante y simplificador. Redundante porque no aporta nada que no sepamos ya. Simplificador porque parece escaso argumento para justificar estas acciones más allá de una exoneración de nuestra especie: «nosotros no somos como ellos».

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El recientemente fallecido Gerd Baumman aportó interesantes herramientas para tratar esta cuestión.  Baumman habla de las gramáticas de identidad/alteridad, maneras de representar la diferencia, procesos generadores de identidad que llevan incluidos la creación de alteridad: el reconocimiento de los que no son como nosotros. El propio proceso por el que nos construimos como individuos grupales conlleva la separación entre los que entran en el grupo al que pertenecemos y quienes no lo hacen. Esto de entrada no tendría que significar nada malo, es simplemente la constatación de una diferencia creada socialmente y dentro de un espacio-tiempo y el surgimiento de una relación dialógica entre un «nosotros» y un «ellos». Sin embargo, la construcción del otro y de las diferencias crea a menudo desigualdades, desequilibrios de poder y tópicos y prejuicios. Baumman admite que «cada una de las gramáticas … depende de un cierto grado de violencia para que los privilegiados continúen definiendo a las personas «de abajo» como «los otros» (Baumman, 2010: 129). Pero para Baumman hay algo peor que estas gramáticas: lo que sucede cuando se rompen y se entra en el discurso de «nosotros somos buenos y ellos malos, con la conclusión genocida de ellos deben morir» (Baumman, 2010: 130). Esta ruptura la enfoca Baumman a través del uso del lenguaje y centra su análisis precisamente en la Alemania nazi. Los judíos, a través del uso del lenguaje (y de la aparición de nuevos términos o reutilización de otros) fueron excluidos del campo en que una persona tendría ciertos derechos básicos y convertidos en salvajes, en enemigos, en alguien que no tendría derechos a sus derechos. En la Alemania nazi las gramáticas en las que los judíos podían dialogar como diferentes fueron rotas y se generó una antigramática unidireccional que dejaba de lado dialogo e impedía los judíos sentirse reconocidos en lo que sobre ellos se decía(Baumman, 2010).

A medio escribir este texto, varias personas que intentaban cruzar la frontera hispano-marroquí por el mar fueron recibidos por la guardia civil con disparos de pelotas de goma y botes de humo. Como resultado: quince muertos por ahogamiento, aplastamiento y varios heridos con rastros de golpes de las pelotas de goma. A pesar del revuelo mediático causado, la acogida de la sociedad civil ha sido tibia. Las manifestaciones de protesta las han protagonizado los colectivos de  defensa de derechos de migrantes. He podido leer, tanto de cargos públicos como de personas «anónimas» defensas de la guardia civil y la culpabilización de las víctimas. He aquí otro extrañamiento que se transforma en pregunta ¿Habría sido igual la respuesta si los muertos por una actuación policial semejante hubieran sido españoles en una manifestación, acorralados por la policía hasta morir ahogados?. Quizá aquí tenga mucho que ver ese lenguaje del que nos alerta Baumman. Los ahogados y aplastados en el mar no tienen nombre, ni familia, ni proyectos vitales. No son personas, son inmigrantes. Y son ilegales. Son aquellos que «asaltan» la frontera, los que «son violentos», los que esperan en un increíble (y bastante falso[4]) número de 30.000 para abalanzarse contra los «cuerpos de seguridad» españoles, son los que agreden a la policía de frontera, como si el mero hecho de ser negro te diera un poder enorme contra un policía armado, entrenado  y protegido y te permitiera no llegar cansado asustado y aturdido después de nadar, correr, trepar y/o esquivar a las policías de dos fronteras.Captura de pantalla 2014-03-01 13.33.46 Pero además son los que nos quitan la seguridad social, el trabajo, las ayudas sociales…Aún una persona que firmemente estuviera convencida de la necesidad de regular las fronteras, ¿qué le puede llevar a estar de acuerdo con una actuación como esta, incluso cuando las diferentes versiones dadas desde la administración se han ido desvelando como falsas? ¿Qué le puede llevar a hacer comentarios tan crudos como aquel  que se hacía sobre la reapertura del caso de Samba? Incluso, aquellos que no están de acuerdo y se horrorizan de estas actuaciones ¿Por qué no han salido a la calle a protestar en mayor número? La respuesta es compleja y se escapa del alcance de este texto. Pero parte de ella la podemos encontrar en la antigramatica de Baumman, de la que la despersonalización y el olvido son factores importantes en su constitución.

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[1] CIE: Centro de Internamiento para Extranjeros. Más información: http://cerremosloscies.wordpress.com/informes-cies/ o http://www.tiempodeloso.es/docs/oct13/i32.pdf

[3] Agencia Europea para el control de las fronteras exteriores de los estado: http://cerremosloscies.wordpress.com/informes-cies/ o http://www.tiempodeloso.es/docs/oct13/i32.pdf

[3] Más información: http://www.ugr.es/~redce/REDCE10/articulos/01AndreuOlestiRayo.htms de la UE

[4] Aparte de que semejante número, difícilmente podría habitar en los alrededores de la frontera, 30.000 inmigrantes irregulares serían un número cercano a toda la población de sin papeles en Marruecos, incluidos europeos, asiáticos y americanos y, claro, esta no todos quieren venir a España, sino que muchos hacen su vida en Marruecos o por situaciones de vulnerabilidad no podrían acometer el intento. Más información: http://alrevesyalderecho.infolibre.es/?p=2620

Referencias Bibliográficas:

BAUMMAN, Gerd (2010). Gramaticas de identidad alteridad. Un enfoque estructural. En: Cruces, Francisco y Pérez, Beatriz (comp.) Textos de Antropología contemporanea

CRESPO, María (2013). Dentro de los Centros de Internamiento de Extranjeros de España.  En Equals Time, 16/12/13. http://www.equaltimes.org/es/in-depth/inside-spains-immigration-detention-centres

GÓMEZ, Juan (2014). Viajo a Auschwitz. Besos: Tu Heini. En El País. Edición digital. 26/01/2014. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/26/actualidad/1390766887_520990.html

La Audiencia Provincial ordena investigar la muerte de una interna del CIE de Aluche. En El Mundo, edición digital, 28/01/2014. http://www.elmundo.es/madrid/2014/01/28/52e7df95268e3e8a258b457c.html

MUGAK (2011). Sobre AUTORIZACIÓN DE RESIDENCIA, y en su caso DE TRABAJO, por CIRCUNSTANCIAS EXCEPCIONALES. En: http://www.mugak.eu/asesoramiento-y-denuncia/preguntas-con-respuestas/sobre-autorizacion-de-residencia-y-en-su-caso-de-trabajo-por-circunstancias-excepcionales

Un juez ordena reabrir el caso de una mujer que murió en el CIE de Aluche. En Publico.es (28/01/2014). http://www.publico.es/actualidad/498350/un-juez-ordena-reabrir-el-caso-de-una-mujer-que-murio-en-el-cie-de-aluche

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