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Naima Muñoz

En este artículo abordaré brevemente la historia del pole dance desde sus inicios, desconocidos para mucha gente, en la India como método de entrenamiento militar, hasta el día de hoy, momento en la historia en el que se ha convertido en un deporte accesible para todos y en una actividad fitness de gran exigencia física.

Hoy en día, cuando escuchamos el nombre de “pole dance”, todavía solemos pensar en un baile sensual, en mujeres que se sirven de una barra de metal para mostrar sus encantos y provocar con sus movimientos a una ardiente audiencia, pero nada más lejos de la realidad. Afortunadamente, la concepción que tenemos de esta disciplina deportiva está cambiando y se está acercando de nuevo a sus orígenes, siendo uno de los deportes más completos que existe al aunar capacidades físicas como flexibilidad, fuerza, equilibrio y por supuesto, coraje.

Para comprender el viaje histórico que ha realizado esta disciplina, debemos remontarnos a hace 800 años y trasladarnos a la India.

Nada más y nada menos que 800 años atrás, nace en la India el “Mallakhamb”. Su significado es, simplemente, “gimnasia en poste” y en él se entrelazan el riesgo de muerte, la competición y la destreza física. Este deporte se basa en realizar una serie de desafiantes posturas utilizando un poste de madera de aproximadamente 2,6 metros de altura, siendo una forma de homenaje al Dios mono Hanuman, tratando de imitar sus acrobacias. La mayoría de las posturas que los atletas realizan sobre el palo de Mallakhamb son posturas heredadas de las âsanas de yoga.

La palabra Mallahamb deriva de la “malla”, que se refiere a luchador, y “khamba”, que significa poste, y es que esta disciplina era empleada en la antigüedad para entrenar a los guerreros y miembros de los ejércitos. Hay tres principales variaciones de mallakhamb competitivo:

  • Poste o fijo: En esta modalidad, hay un poste de madera que se fija en el suelo. El atleta debe realizar sus acrobacias y posturas mientras se encarama al Los luchadores de la época usaban este poste para diversas técnicas destinadas a mejorar su agarre, resistencia y fuerza en todas las partes de su cuerpo. El más común es un poste vertical independiente hecho de madera de teca o sheesham de 2,6 metros de altura y una circunferencia de 55cm que se estrecha gradualmente a una circunferencia de 35cm en la parte superior. Esta modalidad deportiva era practicada por hombres, por guerreros que debían prepararse físicamente para el combate y es la que más se acerca al pole fitness o sport en forma y objetivos.
  • Colgando: El mallakhamb colgado es un poste de madera que es más corto en longitud que el poste de la modalidad fija y se cuelga con cadenas y ganchos, dejando un espacio entre el suelo y la parte inferior de la mallakhamb.
  • Cuerda: En esta variación, el participante realiza ejercicios mientras que cuelga de una cuerda suspendida de un En este caso, el deporte se practica más por mujeres, aunque cada vez son más las que reclaman su lugar en la práctica de poste fijo.

Hasta aquí hemos visto, que el Pole Dance parece la evolución directa del Mallakhamb, que lejos de consistir en un baile sensual, era una parte especialmente dura del entrenamiento militar de la India, el cual se servía de las posturas de yoga que seguimos practicando hoy en día.

¿Cómo es posible entonces, que durante tantos años el pole dance haya quedado relegado a los clubes nocturnos y se haya convertido en algo asociado a una actividad femenina? ¿Por qué otras tradiciones de la India, como por ejemplo el yoga, se han mantenido fieles a sus inicios hasta nuestros días y el Mallakhamb ha sufrido tal deriva?

Todo se debe a la forma en que estas dos disciplinas han llegado hasta occidente: mientras que el yoga, la meditación o el arte marcial khalari payattu vinieron directamente desde la India en su forma más pura y, aunque en las últimas décadas se ha modificado para adaptarla a las necesidades occidentales, podemos encontrar todavía practicantes puros y tradicionales de estas disciplinas que comparten sus conocimientos tanto en occidente como en la India. Sin embargo, el mallakhamb no ha llegado hasta nosotros de la misma forma, de hecho, ni siquiera se conserva el nombre y la forma de practicarlo ha variado completamente, haciendo que, aunque en la forma final se parezca bastante al producto original, los entrenamientos en sí mismos y el significado de la actividad se han modificado totalmente.

El pole dance es un perfecto ejemplo que nos sirve para ver cómo hemos importado cultos y prácticas orientales adaptándolas a occidente, despojándolas de su espiritualidad y misticismo: En la India, el mallakhamb surgió como entrenamiento militar en el que siempre se tenía presente a la deidad de Hanuman, el dios mono que hacía acrobacias en el aire. Sus practicantes tenían también una rutina diaria de posturas de yoga para completar el entrenamiento, consiguiendo así aunar la fortaleza mental con la física, lo espiritual con lo tangible, llevando el significado de yoga (unión, refiriéndose a la unión del mundo espiritual y físico que se realiza en el ser humano) a un plano más exigente físicamente. Sin embargo, aquí en occidente se ha despojado al pole dance de todo su significado y función original, desvinculándolo del yoga y de su parte espiritual. No obstante, a pesar de todo, hoy en día encontramos cada vez más pole dancers que incorporan la práctica de yoga a su rutina diaria para mejorar su estado físico y mental, ya que el pole dance puede resultar una actividad dura y en ocasiones lesiva si no se complementa adecuadamente.

A continuación, expondré cómo el pole dance se ha colocado en un lugar que oscila entre el deporte y el baile contemporáneo y sensual, siendo su forma más pura, o por lo menos la que más se acerca al mallakhamb original, la parte deportiva o pole fitness y sport, y su variante de pole art y pole exotic la herencia que ha arrastrado de su papel en el siglo XX.

Debemos la existencia del pole dance en occidente a que, a principios del siglo XX, acuden a Europa y Estados Unidos las gitanas de Medio Oriente o de Europa del Este, las cuales realizan bailes provocativos como la danza del vientre, y deciden empezar a valerse del poste principal de las tiendas de campaña de sus campamentos para atraer a la audiencia. Vestidas con cortas faldas, realizan giros y acrobacias alrededor del palo.

Podemos relacionar estos bailes y acrobacias alrededor de los pilares de las tiendas de campaña directamente con el mallakhamb porque estos pueblos gitanos, o romaníes, tienen su origen en el subcontinente indio, concretamente en el Rajastán, y aunque a día de hoy la historia y la antropología desconocen tanto los motivos como la deriva social y de supervivencia que caracterizaron a estos grupos, parece lógico pensar que importaron a occidente numerosas prácticas ancestrales, tales como las acrobacias del mallakhamb. No obstante a este nuevo baile se le llamó “hoochie coochie”.

Este “baile” se hizo tan popular gracias al clima social de la época, en el que lo bohemio y el atrevimiento estaban tan de moda que éste hoochie coochie se convirtió en el principal entretenimiento, del cual derivaron el baile burlesque y el pole dance.

Años después, el pole dance llegó a los clubes nocturnos gracias al rey del rock, Elvis Presley, que utilizó una barra por la que bajaba y danzaba en uno de sus videoclips, emulando a los giros y bailes de las gitanas.

Fue gracias a este vídeo y a la revolución sexual de los años sesenta que se comenzaron a instalar barras de latón en todos los clubes nocturnos de Estados Unidos y Canadá, alrededor de la cual bailaban las chicas de forma cada vez más atrevida y sensual, llegando en la década de los ochenta al striptease completo.

Fue este momento de la historia en el que más se alejó el pole dance de su verdadero fundamento, adquiriendo un papel en la sociedad muy alejado del que merecía. Tras nacer como uno de los más duros entrenamientos militares, se había convertido en una herramienta para convertir a las mujeres en objetos sexuales, las cuales realizaban esta actividad con el único fin de entretener a los hombres que pagaban por verlas bailar.

Gracias a los dueños de un club de estripers de Canadá, esta actividad comenzó a emerger de nuevo, apartándose de su sórdida realidad y retornando en cierta medida a sus orígenes.

Estos dos canadienses, abrieron un estudio en el que las bailarinas podían aprender sus pasos de baile, al cual se comenzaron a incorporar algunas de las acrobacias originales, no obstante, todavía quedaba mucho camino por recorrer, pues todavía se trataba solamente de un baile completamente sexualizado.

Fue Fawnia Mondey Dietrich, una de las bailarinas que asistía a este estudio quien, despojándose de los valores preconcebidos tan arraigados en este deporte y desafiando a todo estigma social, consiguió dar un giro a esta disciplina abriendo su propio estudio en 2001 dando voz y forma a una nueva forma de pole dance: el pole fitness. Fawnia descubrió el valor que tenía esta actividad como entrenamiento físico tras su paso por el estudio de los dos canadienses, por lo que decidió llevar el pole dance al terreno de lo deportivo y las actividades fitness.

Gracias a este cambio, actualmente el pole dance se ha convertido en una actividad deportiva de gran exigencia física y mental, siendo sus estilos fitness y sport una copia casi exacta del original mallakhamb, pues, además, hoy en día contamos con un auge de las tradiciones importadas de oriente a occidente, siendo la práctica de yoga una de las que más valor socialmente reconocido tienen. Así, un atleta de pole dance actual que además practique yoga, estará realizando una parte muy importante del antiguo entrenamiento militar de la India.

Al resurgir de nuevo el pole dance como un deporte basado en intensas acrobacias, el yoga vuelve a convertirse en su principal aliado y en una base casi indispensable, pues aporta al o a la pole dancer la flexibilidad, la fuerza y el control del propio cuerpo sin los cuales no es posible la correcta ejecución de los ejercicios de pole dance, sin olvidar que todas las posturas que se realizan en el palo de mallakhamb (y por tanto gran cantidad de las figuras de pole dance) son âsanas de yoga llevadas a las alturas.

 Hemos podido asistir a la evolución de un deporte nacido para entrenar a los guerreros indios, en cuya tierra natal se ha mantenido fiel a sus orígenes, pero que en occidente ha tenido que hacer un viaje un poco más largo. Tras haber estado a punto de perder para siempre su esencia y principal función, hoy en día, el pole dance en todas sus modalidades (fitness, sport, art y exotic) se practica por personas de todas las edades, géneros y tallas, dejando atrás a pasos agigantados su pasado más reciente y recuperando la gloria con la que se concibió. Se ha convertido en una actividad empoderante tanto para hombres como para mujeres, pero sobre todo para éstas últimas, pues las mujeres que practican pole dance no sólo practican un deporte en el cual deben enfrentarse al estigma que desgraciadamente aún hoy lo acompaña en determinadas ocasiones, sino que además han tomado el relevo y están demostrando ser tanto o más válidas en una actividad destinada en sus orígenes única y exclusivamente para hombres. Podemos considerar la práctica de pole dance actual como un triunfo del feminismo, de la igualdad y del empoderamiento en todos sus sentidos.

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_gitano#:~:text=Los%20gitanos%2C%20roman%C3%ADes%2C%20c%C3%ADngaros%20o,sustantivas%20diferencias%20entre%20sus%20subgrupos

https://es.ara.cat/verano/acrobacias-dios-mono-inspiraron-nacimiento- deporte_130_4470230.html

https://depoledancers.com/historia-origen/

http://yogadeportivoburzaco.blogspot.com/2016/03/mallakhamb.html

https://www.indiaperspectives.gov.in/es_ES/the-art-of-warfare/

https://www.todobailes.es/bailes-de-tubo/historia-del-baile-de-tubo-desde-el-siglo-xii-hasta- la-actualidad/

https://bolasinmanija.com.ar/2014/03/08/mallakhamb-el-mejor-deporte-de-la-historia/

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