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No era Soledad una mujer políticamente comprometida hasta que vivió en El Asilo. Allí se hizo anarquista, dicen que, por amor, y allí comenzó y terminó todo.

El 5 de marzo de 1998, Soledad fue detenida en Turín acusada de ecoterrorismo. Cuatro meses más tarde, el 11 de julio, se suicidó. O, al menos, eso dijeron los medios. Se ahorcó en la habitación de la comunidad terapéutica católica de Cúneo en la que cumplía arresto domiciliario. Soledad Rosas viajó de Argentina a Europa subida a un pasaje que sus padres le regalaron por sus buenas notas. Lo hicieron también para que conociera otros mundos y, por qué no decirlo, para alejarla de un novio que no les gustaba para ella. Tenía 23 años. Italia le tenía preparado otro amor, una nueva biografía y una repentina muerte que sus padres nunca hubieran imaginado. Casi 21 años después, el 13 de junio de 2019, se estrena en Italia ‘Soledad’, el primer largometraje de la cineasta Agustina Macri, protagonizada por Vera Spinetta. Macri leyó la historia de Soledad Rosas en la novela del periodista Martín CaparrósAmor y anarquía: la vida urgente de Soledad Rosas’ y decidió contarla en forma de película. Escucho a Macri en una entrevista en la radio y en ella invita a los hombres a que se dejen llevar de la mano de una mujer para conocer otras historias. Un desafío, esto lo digo yo, solo para valientes.

79 años antes del suicidio de Soledad, un 15 de julio, nacía en Dublín Dame Jean Iris Murdoch, autora de ‘Bajo la red, considerada por la revista Times como una de las 100 mejores novelas de la literatura inglesa del siglo XX. Iris Murdoch estudió literatura y filosofía y su legado hoy día se declara ‘invaluable’ de tanto como contribuyó al pensamiento moderno. Alumna de Ludwig Wittgenstein, se decantó por la ficción y nunca dejó de leer y estudiar a Platón. La llamaban excéntrica porque amó, vivió, escribió y pensó intensa y libremente. Lo hizo evitando etiquetas tal y como hace Sara Mesa cuando escribe. Una de las protagonistas de su novela ‘Cuatro por cuatro’ se pregunta “¿Es mejor vivir libres y desprotegidos o controlados y protegidos?”. Un colegio de élite en el que se mezclan hijos de políticos con hijos de mafiosos es el microcosmos cargado de engaños que ambienta su novela. Temas incómodos para el lector que espera que la autora defina los bandos para así poder situarse en uno. Sara Mesa no sigue esa linde y se aleja de maniqueísmos también en ‘Mala letra, su último libro de cuentos.

Con ‘mala letra’ también vivió Lee Israel, escritora autónoma desde la década de los 60 y encumbrada por la biografía de la periodista Dorothy Kilgallen. En los 90 dejó de vender y se convirtió en una escritora maldita que sobrevivía vendiendo ejemplares de libros antiguos. Cuando no tuvo para pagar el alquiler y la medicación de su gata, Lee se embarcó en una aventura literaria que la llevó a juicio. Vendió más de 400 cartas falsificadas de personajes célebres junto a su amigo Jack Hock. Su talento como escritora era innegable, pero le faltó suerte y le sobró franqueza. Fue íntegra hasta en el momento en que fue juzgada, acorde a sus ideas y su forma de vida, manifestando que sus meses falsificando cartas habían sido los mejores de su vida. Contó su historia en una autobiografía que también fue llevada al cine con el título ‘¿Podrás perdonarme algún día?’ protagonizada por una maravillosa Melissa McCarthy.

Cuatro mujeres, cinco si contamos a Macri, que vivieron y viven caminando sobre el suelo contestatario de la coherencia. No siempre obtuvieron éxito, a veces, incluso, pagaron su ilación con su vida, como en el caso de Soledad. Alguna ha sido definida como ‘mala hierba’. Ojalá más malas hierbas como ellas. Ojalá.

Susana Sousa

Trailer “¿Podrás perdonarme?”

Trailer “Iris”.

Trailer “Soledad”.

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