El Antibest-seller que acabó vendiendo millones

Hace unos meses explotó la noticia en las cuentas de Netflix de que una adaptación a serie/película estaba siendo llevada a cabo. Inclusive llegó a ser tendencia en redes sociales como Twitter, donde las opiniones a favor y en contra no tardaron en salir.

Lo curioso de todo este asunto es que Cien Años de Soledad fue creado por el propio García Márquez en contra de todo el mundillo del cine, en especial de Hollywood. En una entrevista que le hicieron en Cuba dijo:

Mi relación con el cine es la de un matrimonio mal avenido; no podemos vivir ni juntos ni separados. En una época de pleito con el cine yo dije que había escrito Cien Años de Soledad contra el cine”.

Algunos desconocen que el bueno de Gabo se dedicó durante unos años a escribir guiones para cortometrajes y películas, como ocurrió con “En este Pueblo no hay Ladrones” (cinta en la que el propio escritor actuaba). Y como se puede ver en algunas entrevistas, de su experiencia como guionista no guardó muy buen recuerdo. Fue escribiendo una y otra vez borradores de guion que enviaba insistentemente a productores que, más bien que mal, acababan rechazando casi de forma automática. Lo que estos productores no sabían es que de esos guiones salieron las ideas que más tarde formarían la obra maestra del escritor y que a día de hoy sigue ganando adeptos.

Cien Años de Soledad está compuesto por veinte capítulos de veinte páginas cada uno. Esto nos deja con cuatrocientas páginas por delante, algo asumible a la hora de adaptarla en forma de película (otras como el Padrino tienen un número similar o superior y pudieron ser perfectamente adaptadas). Lo que diferencia esta obra de otras, como puede ser algún libro de Stephen King, Agatha Cristhie o Conan Doyle, es la forma en la que está narrada. Al contrario de los autores mencionados anteriormente, Gabo utiliza una voz de narrador muy peculiar a la hora de contar la historia de Macondo. Una forma casi mítica o bíblica, en la que los personajes vienen y van, entran y salen en la historia con un caos tan natural como el de la vida misma. Apenas cuenta con diálogos y, para colmo, hace saltos temporales constantemente. El mismo comienzo, tan mítico y memorable como la novela en su conjunto, se vale de un fast-forward para introducirnos en el mundo de Macondo:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”

Es un inicio enigmático que García Márquez escribió tras haberlo soñado, como unas palabras que le vinieron con el aire en una ensoñación. Muy funcional e intrigante como inicio de una novela que, por otro lado, no es tan fácil de adaptar en formato audiovisual.

Recientemente fui a ver IT 2, la segunda parte de una adaptación del libro de Stephen King. Y si bien es una buena adaptación, no me pareció que estuviera a la altura de otras películas del género (como el Resplandor, que desde que salió fue criticada como una buena película, pero una mala adaptación, incluyendo el propio King). A diferencia de Cien Años de Soledad, IT cuenta con una estructura más típica, más ordenada. La estructura circular del primero se contrasta con la repetición del segundo, cuyo esquema se basa en “Conocemos a un personaje – Aparece el payaso reflejando su mayor miedo- Conoce a los demás”. Y este esquema se repite una y otra vez en la adaptación de King, lo que acaba siendo cansino y predecible. El miedo y la tensión se pierden, ya que te esperas lo que va a pasar, te lo ves venir.

Ese es el principal problema. Si la adaptación de Cien Años de Soledad es completamente fiel al libro, acabará siendo una mala copia, una plasmación de lo que ya se han leído millones de personas en un formato de X capítulos. Y por lo tanto, se sentirá como un refrito que no innova.

Por otro lado tenemos lo típico que viene haciendo Netflix desde un inicio (y que ya se vio en la serie de Narcos) que es hacer una americanización de la novela. Meterán a actores guapos y algo conocidos para que representen a los protagonistas y nos mostrarán lo narrado desde el punto de vista estadounidense, desvirtualizando por completo el espíritu latinoamericano de la novela. Esto, desde mi punto de vista, sería peor. El propio Gabo se oponía a ello, argumentando que la novela estaba hecha de modo que cada persona asociase una persona que conocía a los personajes, y si un Robert Redford interpretase a Aureliano Buendía no solo eliminaría esta posibilidad, sino que, en cierto modo, quedaría ridículo.

¿Pero es el panorama tan negro como parece? La respuesta más directa: Puede. Pero no hay que cerrarse a lo que podría ser una gran adaptación. Otras novelas latinoamericanas han sido adaptadas con éxito al mundillo cinematográfico. Como Agua para Chocolate de Laura Esquivel es un buen ejemplo de ello. Y aunque la novela más conocida de Márquez carezca de diálogos y cuente con una estructura difícil de plasmar, no hay que pasar por alto la importante labor de dirección y puesta en escena. Un buen director podría tomar como base el libro para hacer un guion en el que prevalezca lo visual; que la fotografía nos hable como lo hace Gabo es complicado, pero no imposible. Sentir la vejez de Úrsula, las obsesiones de Rebeca o la curiosidad de José Arcadio pueden convertirse en todo un desafío por parte de la dirección, y si esta es potente y profesional puede conseguirlo (o al menos quiero creer que puede). Y aunque llega con cincuenta años de retraso, puede traer de vuelta aquellos temas que tanto revolucionaron la literatura de los sesenta y los setenta. Algo similar ocurrió con bandas como The Strokes o los Arctic Monkeys, que recuperaron todo lo bueno que se había olvidado a finales de los noventa del rock clásico sesentero. Y puede que esta adaptación tardía nos devuelva un poco esa sensación de que la literatura en español tiene un muy interesante pasado y un aún más provechoso presente y futuro.

En el fondo deseo con toda mi alma que la película resulte un éxito. Cien Años de Soledad es un libro como la copa de un pino que, en las manos de las personas adecuadas, puede ser traído de vuelta de una forma gloriosa. Y en verdad, espero no haber transmitido un sentimiento negativo, sino una cierta incertidumbre sobre lo que se podría hacer. Aguardemos juntos a que saquen la película/serie y, sin más, espero que, si no lo habéis hecho aún, os sumerjáis en la magia de Macondo.

Carlos Almira Pérez

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