“El racismo es un antiguo flagelo de la humanidad”

                                            (Luigi Luca Cavalli-Sforza, EE.UU febrero, 1993)

Hace ya unos cuantos años, cuando empecé a estudiar Antropología, alguien pregunto en clase sobre el concepto de raza. La respuesta de la profesora fue “hay tantas razas como culturas existen. ¿Y cuántas culturas existen?, pues infinitas”.  Por lo tanto, teniendo en cuenta esta respuesta, no es posible la idea de raza desde un punto de vista biológico, ni cultural, como hasta no hace mucho se ha sostenido (y aun que nos pese todavía sostenida por algunas personas o poblaciones), ni de ninguna otra manera.

Luigi Luca Cavalli-Sforza (Génova, 1922-Belluno, 2018) dedico toda su vida a estudiar la historia de la humanidad. Se licencio en Medicina, pero su verdadera pasión fue la genética, en particular la genética de poblaciones, y el estudio del origen de los humanos modernos y su historia evolutiva, utilizando marcadores genéticos. Esto le llevo también a estudiar Estadística, Demografía, Arqueología, Lingüística y Antropología, ya que según iba avanzando en sus estudios, entendió que debía de darles un enfoque multidistiplinar.

Cavalli-Sforza defendía que el estudio y la comprensión de la evolución de nuestra especie exigía y exige el conocimiento tanto de la genética como de lo cultural y lo lingüístico, es decir, que tanto la cultura como la lengua son determinantes en las diferencias entre las poblaciones.

Construyo el primer árbol genealógico de la humanidad para la comparación de la difusión de genes y la evolución cultural. Se basó en datos biológicos, arqueológicos y lingüísticos. Sus primeras investigaciones fueron sobre los sistemas sanguíneos, en especial el sistema Rh y su distribución en las diferentes poblaciones, el estudio del cromosoma Y y fue uno de los directores del Proyecto Genoma humano.

                    

Se puede hablar de grupos humanos o poblaciones y no de razas. Así lo vio Cavalli-Sforza que lucho para desmontar el concepto de raza. Él decía que las diferencias “raciales” tienen que ver más con el ambiente que con la genética. No existe una base científica, ni biológica para sostener el concepto de raza y el racismo, pues todos los grupos de población son portadores de prácticamente todos los genes existentes y las diferencias son mínimas, “de hecho, hay un determinismo cultural mucho más relevante que las diferencias genéticas” (Cavalli-Sforza).

                      

La sociedad está llena de prejuicios hacia otras poblaciones, pero la Antropología Física y Biológica hace ya tiempo que llego a la conclusión que no existen las razas en la especie humana (no así en otras especies, como en los animales). Toda la diversidad biológica que podemos observar en las diferentes poblaciones pertenecen a una sola especie, el Homo sapiens. La diversidad genética en los humanos tiene una historia concreta, y responde a la evolución de la especie y su expansión por el planeta y adaptación a las diferentes condiciones geográficas, climáticas y culturales, a lo largo de los últimos doce mil años aproximadamente.

El patrimonio genético que disponemos los humanos está repartido entre las poblaciones, dando origen a una diversidad infinita. Esos rasgos son heterogéneos en cada una de las poblaciones. “La variación invisible siempre es grande en cualquier grupo, ya sea el de un continente, una región, una ciudad o un pueblo, y mayor que la que existe entre continentes, regiones, ciudades o pueblos. Así pues, la pureza de la raza es inexistente, imposible y totalmente indeseable” (Cavalli-Sforza). De manera que hay mucha más diversidad genética en el seno de cada gran población continental que la existente entre una población y otra.

                     

Los genes se trasmiten sueltos y no en grupos asociados y su proporción varia haciendo que a lo largo del tiempo la identidad biológica se exprese fundamentalmente a nivel individual. Las verdaderas diferencias genéticas son las que se dan en los individuos. Pero también es verdad que dependiendo del rasgo que tomemos como ejemplo, un individuo puede compartir más rasgos con otros individuos de diferentes poblaciones (“razas”) que con los de su propia población. Por ejemplo, el grupo sanguíneo “O” se encuentra en todo el mundo y alcanza un alto porcentaje entre los zulúes y los bosquimanos de Suráfrica y los navajos de Norteamérica o los mapuches de Patagonia. ¿Deberíamos entonces denominar “raza” a todos los que tienen este genotipo y excluir al resto que tiene en este caso otro grupo sanguíneo?

Por lo tanto no podemos fijarnos en un solo rasgo o gen, ya sea invisible como el caso del grupo sanguíneo o visible como es el color de piel, pelo, forma de los ojos, nariz,… para identificar y clasificar a los humanos, sino que deberíamos tener en cuenta entre los 22.500 y 25.000  genes con los que cuenta el genoma humano.

Las incesantes migraciones ocurridas desde la aparición de la especie, como las contemporáneas llegaran a producir una transformación genética en la especie humana a modo de mestizaje creciente, con lo que en un futuro cada habrá menos diferencias entre las poblaciones y aumentara la diversidad de los individuos dentro de cada población.

                   

Por lo tanto “no se puede aplicar el concepto de “raza” en la especie humana” (Cavalli-Sforza). Evidentemente, las razas son categorías culturalmente construidas que pueden tener poco que ver con las diferencias biológicas reales y el enfoque explicativo que se centra en la comprensión de las diferencias específicas. De hecho, la validez de “raza” ha sido desacreditada. Aun así hay autores como en el caso de Marvin Harris, que en sus libros utiliza el concepto de “raza” porque según dice “es demasiado importante como para ignorarlo… explicando eso sí, los errores conceptuales implicados en su uso en contextos populares”.

Pero lo que no ha desaparecido por desgracia son los prejuicios raciales que siguen arraigados en nuestras sociedades y que han ido en aumento en los últimos años. No voy a explicar ahora lo que es el racismo, porque creo que es por todos conocido, “o no” y porque nos podríamos alargar mucho. Pero si decir que radica básicamente en la idea misma de “raza”, en la creencia de que existen estas, como prototipos bien delimitados biológicamente sea por el fenotipo y/o genotipo.

Por lo tanto, no nos queda más remedio que apelar a la igualdad de todos los seres humanos, como miembros de una única especie, evidentemente con sus diferencias.

      

                                                                        Amaia Castresana Palma

Referencias

Phillip Kottak, C. (1994) Antropología. Una exploración de la diversidad humana, 6ª edición. Edit. Mc Grawhill.

Harris, M. (2004) Introducción a la antropología general, 7ª edición. Edit. Alianza. Pag.

Cavalli-Sforza, L.L. (2000) Genes, pueblos y lenguas. Edit. Critica

Cavalli-Sforza, L.L. (2007) La evolución de la cultura. Edit. Anagrama

Cavalli-Sforza, L.L; Cavalli-Sforza, F. (2001) ¿Quiénes somos? Historia de la diversidad humana. 2ª edición. Edit. Critica

www.wikipedia.org/wiki/Genética_de_poblaciones

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