“La música es un arte que está fuera de los límites de la razón, lo mismo puede decirse que está por debajo como por encima de ella”

Pío Baroja

Principios de la década de los cincuenta. Kingston, la capital de una Jamaica aún perteneciente al Reino Unido, no deja de recibir a aquellos que llegan del medio rural anhelando un futuro mejor.

Con este aumento de la población también cambiaban las formas de ocio y así fue como la gente comenzaba a congregarse en las plazas.

Si quieres adentrarte en saber qué sucedió en estas plazas y que estilo de música surgió simplemente sigue leyendo…

Génesis

Así comenzaron a acudir a estas plazas unas furgonetas con un arcaico equipo de sonido que serían conocidas como “sound systems” en las que podían escucharse las canciones que estaban de moda en EEUU de jazz, soul y, principalmente, rhythm&blues.

Las dos principales fueron Trojan y Sir Coxsone Downbeat, y no tenían más remedio que pinchar música extranjera puesto que la industria autóctona era inexistente (con permiso del músico de mento Stanley Motta).

Los propietarios de las “sound systems” tenían que desplazarse a Miami y Nueva Orleans a causa de que la demanda era muy superior a lo que podía ofertarse. En este sentido había otra guerra subyacente, y es que querían mantener la exclusividad sobre la clientela. Para ello quitaban la etiqueta de los discos con el objetivo de que no fueran localizados o, peor aún, enviaban a los “Dance Crashers”, una especie de matones musicales que eran enviados a la competencia con el fin de boicotearles.

Comienza lo propiamente jamaicano

Así fue cómo el primer sello no apareció hasta 1954, Federal, sin embargo, este estaba orientado a la música estadounidense. Pero cuatro años más tarde sería fundada la West Indian Records Limited, por Edward Seaga, el que sería primer ministro jamaicano durante la década de los ochenta.

Edward Seaga
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¿Puede existir algo más genuinamente jamaicano que un presidente cuyos inicios estuvieran ligados a la música?

Lo que hacía este sello era producir música de artistas locales, pero reinterpretando éxitos estadounidenses. Debido al éxito inmediato que tuvo, las dos “sound systems” anteriormente citadas decidieron hacer lo propio con Treasure Isle y Studio One.

Montada la industria solo faltaba que los músicos locales empezaran a demostrar su talento, y eso fue precisamente lo que hicieron; experimentar con la fusión de jazz, rhythm&blues y ritmos locales como el ya citado mento o el calypso y adaptando todo eso al gusto de Kingston según las tendencias que más gustaban en las “Sound Systems”

Acababa de comenzar, casi sin quererlo, la primera de las tres olas del ska.

Un género de oleada en oleada

La primera ola

Con la grabación del “Easy Snappin” de Theophilus Beckford, cuyo saxofonista fue Ronald Alphonso (posterior fundador de Skatalites) quedaba inaugurada la primera grabación de música jamaicana moderna.

Y como no puede ser de otra forma, y menos cuando de Jamaica y de su música se habla, tenemos muy claro el “cuándo” pero no tanto el “qué”; aunque parezca mentira no se tiene muy claro de dónde viene el nombre de ska.

Son algunas las hipótesis posibles, aunque todas ellas bastante difusas. Según los integrantes de Skatalites, lo tomaron porque era el saludo que utilizaba el bajista Cluet Johnson el cual lo había tomado a su vez de los hipsters estadounidenses. Sin embargo, otros, como el guitarrista Ernest Ranglin, lo usaban para imitar el sonido que hacían sus instrumentos, concretamente la guitarra. Sea como fuere, así fue como quedó para siempre.

Ya estaba plenamente instaurada la música jamaicana y no faltaba mucho para que diera el salto a Europa vía Reino Unido, país al que fueron un gran número de estos músicos (Laurel Aitken, Derrick Morgan, Alton Ellis…) con el objetivo de hacer carrera allí.

Pronto comenzaron las “imitaciones” en el viejo continente, aunque estos primeros intentos no fueron de una excesiva calidad. Y qué decir de los primeros intentos en castellano; probablemente pocos sepan que uno de estos intentos pioneros lo llevó a cabo el mísmisimo Raphael, eso sí, respetando poco el estilo original con su “Canción del trabajo”.

La segunda ola

Es el periodo más corto en la historia del ska, apenas dos o tres años a finales de los setenta y principios de los ochenta, y sin embargo fue el más significativo. De hecho, gran parte de sus señas de identidad viene de esta época (por ejemplo, el ajedrezado blanco y negro) así como alguno de sus grupos más representativos: Madness, The Specials, Bad Manners

La tercera ola

Mientras algunos grupos seguían llevando a cabo un ska propio de la segunda ola hubo una serie de “pioneros” que decidieron volver a los orígenes, en ocasiones esta tarcera ola sería conocida como revival. Uno de sus principales representantes son The Slackers

 Es durante esta época cuando se genera la exportación masiva a Latinoamérica, mezclándose con los ritmos autóctonos de cada región. Esto de por sí ya resulta bastante paradójico al resultar una especie de “deshacer lo hecho”, pues no podemos olvidar que el ska ya es por si mismo una mezcla surgida de la mezcla de distintos estilos con la música jamaicana.

Otro aspecto curioso es que dio su salto particular a la pequeña pantalla como música de sintonía, como así hizo Nickelodeon con KaBlam! O el programa venezolano “La hojilla”

Algunos de los grupos más reconocidos de ska de las últimas décadas vienen de esta corriente (Ska-P, los míticos The Refrescos, La Mosca Tse-Tse, Skalariak...)

Una consideración aparte merecen los Rude Boys, los auténticos soldados del ska, y a su vez los Skinheads, descendientes directos de estos. Pero eso es otra historia…

Rubén Blasco

Referencias

Wikipedia

Laizquierdadiario.mx

elmundo.es

mediasevilla.wordpress.com

nodo50.org

 

 

 

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