La tumba de Nefertari (QV 66), situada en el Valle de las Reinas, es la tumba más bella y mejor conservada del Antiguo Egipto. En este artículo nos adentramos en esta joya del arte egipcio, a la que solo unos pocos pueden acceder en la actualidad.

¿Quién fue Nefertari?

Nefertari Merjetmut, “por la que brilla el Sol”, fue la Gran Esposa Real del faraón más conocido del Antiguo Egipto, Ramsés II (1279-1213 a.C.), de la dinastía XIX (Reino Nuevo). Sin embargo, poco más conoce de la vida de nuestra protagonista.

Los pocos datos que se poseen de su biografía nos indican que Nefertari posiblemente fuera descendiente del faraón Ay (en la QV 66 se halló un pomo con el nombre de Ay) y que fue una mujer con mucho peso político, sobre todo durante las ausencias de Ramsés por motivos bélicos.

En este sentido, sabemos que Nefertari mantuvo una intensa correspondencia con el rey hitita Hattusilli II para firmar el tratado de paz de Qadesh y que poseía una gran cantidad de títulos, entre los que destacaron dos: Señora de las dos Tierras y Señoras de todas Tierras Títulos que la otorgaban la regencia y la equiparaban en poder a Ramsés.

En el año veintiséis del reinado de Ramsés (1255 a.C), con unos cuarenta años Nefertari murió y el faraón mandó construir su tumba en el Valle de las Reinas. Siendo la más grande y lujosa de todo el valle.

El Valle de la Reinas y la QV66

El Valle de las Reinas o Ta-set-neferu, “el lugar de los más bellos” se sitúa en una montaña cercana al Valle de los Reyes y junto a la que fue la capital de Egipto durante el Reino Nuevo, Tebas.

Este emplazamiento fue el elegido como lugar de enterramiento de los funcionarios egipcios de la dinastía XVIII, pero durante la dinastía XIX, a raíz del enterramiento de la esposa de Ramsés I, comenzó a ser utilizado como cementerio de las reinas y príncipes del Reino Nuevo (hasta la dinastía XXI).

La elección de este lugar como necrópolis no fue casual, pues esta montaña era un terreno asociado a la diosa Hathor y la excavación de las tumbas en su interior (hipogeos) implicaba adentrarse en el útero de de dicha diosa, facilitar el renacimiento de los difuntos y su camino hacia los Campos de Iaru.

QV 66: la tumba más bella del valle

En 1904 el arqueólogo Ernesto Schiaparelli descubrió la tumba de Nefertari y, desde el primer momento, fue consciente que se encontraba ante una de tumba que había sido saqueada en la Antigüedad. Pues lo único que se encontró en su interior, fue: fragmentos del ataúd, un amuleto del pilar djed, treinta cuatro ushebtis, un pomo del faraón Ay, unas sandalias, la tapa de un cofre y varios escarabeos.

No obstante, Schiaparelli al instante también se dio cuenta de su gran calidad pictórica y que estaba ante una tumba que había conservado los colores de las pinturas prácticamente intactas a lo largo del tiempo. Es por ello, que también es conocida como la Capilla Sixtina de Egipto.

Pasemos, pues, a analizar brevemente su estructura y decoración:

Estructura de la tumba

La tumba de Nefertari es un típico hipogeo de la dinastía XIX, cuya estructura se distribuye en dos niveles:

Escalinata de acceso: dieciocho escaleras que dan acceso al primer nivel.

Primer nivel: se compone de la antecámara (decorada con el capitulo diecisiete del Libro de los muertos) y del anexo de la antecámara.

Segunda escalinata: un conjunto de escalares que da acceso a la parte principal de la tumba, la cámara funeraria.

Segundo nivel: está formada por la cámara funeraria, en donde se situaba el sarcófago de la reina, y tres anexos para ofrendas funerarias.

Decoración de la tumba, una maquina de resurrección

Los artesanos del Antiguo Egipto decoraron 5600 m2 de la superficie de la tumba con fórmulas mágicas procedentes del Libro de los muertos (capítulos 17, 144 y 146) para ayudar a la reina a alcanzar la inmortalidad y con las diferentes etapas del viaje de la soberana hacia el Más Allá, acompañada por diferentes dioses.

En todas las escenas la reina siempre aparece representada con un vestido blanco plisado, la corona de la diosa-buitre Nekhbet, el collar usekh y, a veces, portando el cetro sekhem. De todas, destaca especialmente la escena del senet.

El senet era un juego de mesa muy popular entre la clase alta de Egipto y, precisamente, una de las escenas más famosas de la tumba de Nefertari, es en la que aparece ella jugando al senet con un contrincante invisible.

Esta escena en el contexto funerario en el que se encuentra, va más allá de lo lúdico. Aquí la soberana juega con un oponente invisible al que tiene que derrotar para obtener la resurrección y la inmortalidad en el Más Allá, pues el senet simboliza el juicio de Osiris.

Una joya reservada para unos pocos

El deterioro de las pinturas de la tumba ha sido el principal problema que ha afectado a la morada de Nefertari desde su descubrimiento. De hecho, esta se cerró al público en la década de los 50 ante el desprendimiento de algunas de las pinturas debido a la humedad, al ataque de bacterias y a la masificación de turistas que acudían a verla.

Por ello, en 1986 se inició la restauración de la tumba por parte del Instituto Getty de Conservación. Para ello estudiaron en detalle las características de la tumba, limpiaron las pinturas, extrajeron los cristales de sal que las estaban dañando, consolidaron el resto y pegaron los fragmentos que se habían caído.

Este proyecto de restauración finalizó en 1992 y la tumba se volvió abrir en 1995para visitas de grupos reducidos de diez personas, pero en el 2003 se volvió a cerrar ante el surgimiento de nuevas señales de deterioro, provocadas por el aumento de la humedad.

Pese a los problemas de conservación, desde el 2016 la tumba puede ser visitada por pequeños grupos, mediante cita previa y pagando una entrada de aproximadamente unos cincuenta euros (56 $/ 1000 libras egipcias).

Nefertari, viaje a la eternidad: una visita virtual a la tumba

Como alternativa a las visitas físicas, desde el 2018 la tumba se puede visitar de forma virtual, para así evitar la pérdida de sus bellas pinturas. De esta forma, las empresas Experius VR y Curiosity Stream escanearon la tumba en 3D y la virtualizaron.

El resultado final de este trabajo fue el proyecto “Nefertari, viaje a la eternidad”, mediante el cual, cabe la posibilidad de realizar un recorrido exhaustivo a la cámara funeraria de Nefertari, a la vez que se explica al “visitante” lo que está viendo en cada momento.

Rocío Rivas Martínez

Referencias

Tosi, M. y Nasr, M. (2000) La tumba de Nefertari, Florencia: Bonechi.

Castellano, N. (2012) La tumba de la reina Nefertari, National Geographic, 141, 24-34.

Fernández Rei, M. (2018) Una visita virtual por la tumba de Nefertari. https://www.muyhistoria.es/h-antigua/articulo/un-paseo-virtual-por-la-tumba-de-nefertari-251531388089

Imágenes:

Portada: Vista general de una de las paredes de la tumba de Nefertari. Fuente: https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Exquisito-interior-tumba-Nefertari.jpg (Imagen de Curiosity Stream).

Imagen 1: Representación de Nefertari en el templo de Abu Simbel (Ramsés II). Fuente: https://c8.alamy.com/compes/grpmn9/la-reina-nefertari-el-templo-de-ramses-ii-en-abu-simbel-en-el-alto-egipto-grpmn9.jpg

Imagen 2: Plano de la tumba de Nefertari. Fuente: https://omviajesyrelatos.com/wp-content/uploads/2018/09/a1mapa.jpg

Imagen 3: Representación de Nerfertari jugando al Senet. Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b4/Maler_der_Grabkammer_der_Nefertari_003.jpg/800px-Maler_der_Grabkammer_der_Nefertari_003.jpg

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