Etiopía forma parte del grupo de países subsaharianos. Se encuentra en el cuerno de África en la zona este del continente, limita al norte con Eritrea, al sur con Kenia y Somalia, al este con Djibouti y Somalia, y al oeste con Sudán. Este heterogéneo país se encuentra dividido en 13 provincias: Addis Abeba, Afar, Amhara, Benishangul, Dire Dawa, Gambela, Harar, Oromia, Somali, Tigray y los Pueblos del Sur y cada región tiene costumbres, cultura, estilos de vida y organización social diferente. Desde abril de 2018, la República Democrática Federal de Etiopía tiene como primer ministro a Abuy Ahmed Ali, premiado con el Nobel de la Paz este año. Hay elecciones previstas para el año 2020 y aunque la situación política ha mejorado en el país, actualmente hay regiones en las que diferentes grupos reivindican territorios, como por ejemplo grupos étnicos del Sur que amenazan con declarar un nuevo estado federal. También grupos de la región de Amhara o Tigray se han manifestado durante este año. Otro foco de conflicto se encuentra en la zona fronteriza entre Etiopía y Eritrea, con una frontera establecida por la ONU que no convence a ninguno de los dos países. Los eritreos huyen del país que no acaba de conseguir una buena situación desde su independencia de Etiopía en 1993.

Después de contextualizar la situación actual del país, este artículo va a centrarse en una de las regiones del norte del país: Tigray, en cómo son sus habitantes, la cultura, religión, estilo de vida…Hablaremos también de la geografía de la zona, marcada por el contraste de las dos estaciones: la seca y la de lluvias.

Mi experiencia se centra en la ciudad de Wukro, donde se encuentra la misión St. Mary, creada por los Padres Blancos, Ángel Olarán y Jose Luis Bandrés en 1991. La influencia de la misión en la ciudad de Wukro es incuestionable, el respeto y admiración de los habitantes de la ciudad hacia el padre Ángel, allí conocido como Abba Melaku es sorprendente. Destaca la colaboración de esta misión con el desarrollo social, educacional y económico de muchas familias en Wukro y zonas cercanas. Vivir en la misión durante unos días me ha permitido conocer de cerca tradiciones, gastronomía y folklore típico, además de coincidir con personas con una gran calidad humana, tanto nativos como voluntarios de todas partes del mundo con los que he tenido oportunidad de compartir nuevas vivencias y conocimientos. Trabajan con el objetivo de “formar personas para desarrollar un mundo más justo” y “contribuir a que las personas tengan las mismas oportunidades en cualquier lugar del mundo, independientemente de dónde hayan nacido o crecido”. En la web de solidaries se pueden consultar los proyectos realizados por la misión.

Religión y cultura

 Nos encontramos con un país de 110.000.000 de habitantes en el que conviven principalmente dos religiones, la Iglesia Ortodoxa etíope y el Islam. De ellas destaca la confesión Ortodoxa ya que ha tenido un papel muy importante en la cultura y la política del país. Esta religión toma como origen el cristianismo que llegó a la zona norte, ciudad de Aksum, en el siglo IV d.C. Se percibe en el día a día la influencia de la religión: en la religión Ortodoxa hay varios periodos de Ramadán que consisten en no comer carne durante varios días, así como jornadas de oración que comienzan durante la noche y se alargan hasta el amanecer. La figura más importante de esta confesión es el Abuna, patriarca de la iglesia ortodoxa, y las ceremonias son en lengua ge´ez, proveniente del antiguo reino de Aksum, lugar donde la leyenda etíope cuenta que sigue estando el Arca de la Alianza.

Las iglesias Ortodoxas o Coptas etíopes tienen sus propias señas de identidad. Su forma puede ser cuadrada, encontrada tradicionalmente en la región de Tigray; la otra circular, tradicionalmente en las regiones de Amhara y Shewa, aunque cualquier estilo se puede encontrar en otras partes del país.En ambas formas, el santuario es cuadrado y está ubicado claramente en el centro. Tanto las paredes como el techo están decoradas por frescos en referencia a episodios Bíblicos. Las iglesias más famosas de Etiopía se encuentran en Lalibela, y dentro de la región del Tigray destacan las iglesias de Gheralta, esculpidas en altas y verticales montañas para evitar ser reconocidas por los enemigos en la antigüedad. Su acceso es dificultoso, aun así, hay monjes que siguen viviendo en las iglesias y velando por su conservación.

Una sorprendente singularidad del país es que se rigen por el calendario etíope, cuyo origen se remonta al antiguo calendario copto o alejandrino. Debido a las diferencias que tiene con el calendario gregoriano (con el que nos regimos nosotros), existe una variación de 7 años respecto a éste. Para ellos, el año empieza el día 11 de septiembre y consta de 12 meses de 30 días y un mes, conocido como Pagume, de unos cinco o seis días, dependiendo de si el año es bisiesto.

La cultura etíope es tan diversa como las numerosas etnias existentes en el país. Sus celebraciones vienen acompañadas del” baile de los hombros” o esketa, danza etíope al ritmo de la música tradicional. La región de Amhara y Tigray celebran cada año entre el 16 y el 26 de agosto la Ashenda, festividad de las mujeres y niñas creyentes en la fe Ortodoxa, durante la cual las calles se llenan de música y color, y es frecuente verlas desde primeras horas del día pidiendo propina.

Situación económica y social

El PIB per cápita de Etiopía, en 2018, fue de 654€. Sus habitantes tienen un bajísimo nivel de vida en relación a los 196 países del ranking de PIB per cápita, ocupando el puesto 178.

Gran parte de la población vive de la agricultura, que se ve afectada por el clima del país. En épocas de lluvia es necesario recolectar y sacar beneficios con los que sobrevivir en la época seca, por lo que hablamos de economía de subsistencia. Los cultivos principales incluyen café, legumbres, semillas oleaginosas, cereales, patatas, caña de azúcar y otros vegetales. El café es el producto que más exportan debido a su alta calidad. La escuela de agricultura de la misión del Padre Ángel Olarán ha permitido el acceso por parte de la población de Wukro a nuevos cultivos, además esta escuela permite enseñar a los jóvenes de la ciudad las actividades y técnicas para sacarlos adelante.

Otras fuentes de ingresos son la ganadería y la minería, entre la que destaca la extracción de sal en la región Afar.

Dentro de la gastronomía cabe destacar la injera, pan típico hecho a partir del teff, que es un cereal etíope, agua y sal; y el shiro, una especie de crema densa elaborada a partir de harina de garbanzos etíopes, acompañada de cebolla, ajo, tomate y especias. Por último, subrayar el berbere, especia picante solo apta para algunos paladares, elaborada a partir de guindilla, jengibre, clavo, cilantro y pimienta.

En esta situación destaca el papel de la mujer, siendo la que ocupa el rol principal de cuidado de la familia, además de ser quienes mayoritariamente cultivan la tierra. Es frecuente que sean ellas quienes venden la cosecha en los mercados de las ciudades mientras que cuidan de sus hijos. Existe una grave problemática de abandono de padres cuando las mujeres se quedan embarazadas. Parece que en los últimos años el empoderamiento femenino está permitiendo que mejoren las condiciones de planificación familiar, el acceso a métodos anticonceptivos, educación igualitaria y el acceso gratuito a la universidad parecen estar dando lugar a cambios hacia el progreso de las mujeres etíopes. Tanto es así que, en 2018, Sahlework Zewde, fue nombrada presidenta de Etiopía siendo la única mujer que lo ha conseguido en el continente africano.

 

Sanidad y educación

 El sistema sanitario etíope carece de buena calidad. A la falta de personal cualificado se le añade un ratio médico-habitante totalmente inasumible y una falta de equipamiento importante.  Durante los últimos años, la lucha contra el Sida ha sido uno de los principales escollos en los que a sanidad se refiere, la accesibilidad a los retrovirales ha hecho que el porcentaje de la población que lo sufre haya disminuido considerablemente. También se ha reducido la tasa de mortalidad infantil pasando de una tasa de 205 de cada 1000 niños menores de 5 años fallecidos en 1990, a 59 de cada 1000 en el año 2015.

Numerosas ONGs de pequeño y gran tamaño llevan a cabo proyectos en este país. Entre ellas la ONG madrileña Holystic Proáfrica que ha creado una clínica de fisioterapia pediátrica en el hospital de Wukro, dotada con el material necesario, y con el trabajo de un fisioterapeuta nativo que atiende a los más pequeños con necesidades especiales, la mayoría, alteraciones neurológicas que se originan durante el embarazo y el parto. También han llevado a cabo la creación de una escuela de tenis y baloncesto, y un proyecto de matronas que pretende minimizar los riesgos de las mujeres y niños que aparecen en el embarazo. Esta ONG tiene previsto aumentar su alcance, apoyando al Hospital de Mekelle en la creación de otra clínica de fisioterapia infantil.Junto al fisioterapeuta de la ONG, estudiantes de fisioterapia y profesores de la universidad de Mekelle, tuve la oportunidad de conocer la situación de muchos niños y sus familias. El trabajo se centra en la mejora del desarrollo motor de estos niños con déficit neurológico, así como la aportación de material que mejore su calidad de vida. Es la única clínica de estas características en la zona, por lo que ofrece una opotunidad para estos niños que sin su ayuda no tendrían tratamiento.

Por otra parte, el progreso de la educación pública como herramienta para favorecer el desarrollo del país ha hecho que las escuelas sean más accesibles. La educación secundaria y universitaria es en inglés lo que permite más conexión internacional y mayor fluidez en la información. La universidad es gratuita para aquellos que consiguen superar la prueba de acceso, además existen proyectos como el de la misión St. Mary en Wukro que subvencionan el transporte y material necesario para los estudios.

Paula Blanco Orive

Referencias

https://www.indexmundi.com

https://www.abayetiopia.org/conoce-etiopia/clima-y-geografia-de-etiopia

https://www.ecured.cu/

Fotos realizadas sobre terreno por: Alba Rivera García, Jessica Jiménez Bonilla y Paula Blanco Orive.

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