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Todos los 8 de marzo, desde que fue institucionalizado por las Naciones Unidas en 1975[1], se celebra a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, debemos señalar que en EE.UU y en algunos países europeos (Suiza, Dinamarca, Austria y Alemania)  ya se festejaba este día desde 1911,  tras la celebración en 1910[2] de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de Copenhague, a  petición de Clara Zetkin[3] y en la que estuvieron presentes un gran número de mujeres procedentes de 17 países diferentes.

De esta forma, quedó fijado el 19 de marzo como el primigenio Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el cual, después cambiaría al 8 (Día Internacional de la Mujer), tal y como lo conocemos en la actualidad. No obstante, el objetivo siempre ha sido el mismo: promover la total igualdad de derechos de las mujeres con respecto a los hombres.

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿Por qué fue elegido el 8 de marzo como la fecha idónea? Para ello debemos retrotraernos a dos hechos históricos en donde la presencia femenina fue clave:

  • El primero ocurrió el 8 de marzo de 1857 en Nueva York, cuando las trabajadoras de la industria textil se pusieron en huelga para reclamar una mejora en sus salarios y en sus condiciones de trabajo.

Igualmente, años después, el 8 de marzo de 1908 las mujeres salieron a las calles de Nueva York para reclamar mejoras laborales (condiciones, sueldos y menos horas) y el derecho al voto. Bajo el lema Pan y Rosas.

  • El segundo ocurría el 25 de marzo de 1911, cuando un incendio de la fábrica textil de Triangle Shirtwaist (Nueva York) acabó con la vida de 146 trabajadoras, en su mayoría inmigrantes. Sin duda, este trágico suceso puso de manifiesto que la mujer no estaba protegida por ninguna ley, que laboralmente estaba explotada (sometidas a largas jornadas) y que estaba en desigualdad de condiciones.

Así, debido a la conmemoración de estos dos hechos, desde el S.XX se celebra el Día Internacional de la Mujer. Y en la actualidad, desde órganos internacionales como la ONU, todos los años se establece un eslogan/tema concreto, siendo el de este año: Mujeres líderes: por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19. Remarcando desde ONU Mujeres;

Los esfuerzos realizados por las mujeres y niñas en todo el mundo para forjar un futuro más igualitario y recuperarse de la pandemia de la Covid-19. (…). Así como, la participación de las mujeres y la adopción de decisiones por ellas de forma plena y efectiva en la vida pública, así como la eliminación de la violencia, para lograr la igualdad entre géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas[4].

De esta forma, se insta a la concienciación y se pone de manifiesto que todavía estamos en una sociedad desigual. Es más, en 2020 el Foro Económico Mundial estimó que todavía faltarían unos 170 años para llegar a una igualdad real entre hombres y mujeres y para cerrar las brechas de género a nivel mundial.

Así, con este artículo se pretende ahondar en aquellos aspectos que ponen de manifiesto que en el ámbito laboral no existe una plena igualdad, porque, aunque nos parezca que sí existe paridad, en el 2021 todavía hay elementos que nos demuestran que en la actualidad queda mucho por hacer. Pues, hoy en día, a la mujer le resulta más complejo acceder al mundo laboral: sigue disponiendo de menos oportunidades y en muchas ocasiones las mujeres ocupan puestos de inferior categoría o tienen una doble jornada (trabajo fuera y dentro de casa) que perpetúa los roles tradicionalmente asignados a mujeres y hombres.

Por ello, para ser conscientes de dichas cuestiones, vamos a analizar los datos para España, aportados por las siguientes fuentes:

1) El Informe del Mercado de Trabajo de las Mujeres del 2020 (datos de 2019) del Ministerio de Trabajo y Economía Social y Servicio Público de Empleo Estatal.

2) Mujeres y Hombres en España del 2020 (datos 2019) del Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

La mujer en el ámbito laboral según las estadísticas

Según los datos aportados por el INE para el 2019, la población empleada en España se situaba cerca de los 20 millones (dentro de los 23 millones de población activa), de los cuales el 45-46% representaba a la población femenina, frente al 44% que representa la tasa de empleo femenino a nivel mundial.

Estos datos nos indican que en las últimas décadas la presencia de la mujer española se ha ido afianzando en el mercado laboral, pero a pesar de ello esta tasa sigue siendo inferior para las mujeres en todos los grupos de edad. Lo cual, en gran parte se debe a que ellas se han incorporado más tarde y más lentamente al mercado laboral, siendo su recorrido muy diferente al del hombre.

Del mismo modo, debemos tener en cuenta que dicha tasa no es indicativa de la calidad del empleo dentro la población femenina de un país. De esta forma, se observa que los roles que asocian a la mujer con el ámbito doméstico y con el cuidado del núcleo familiar influyen negativamente al desempeño y desarrollo laboral de la población femenina: Por un lado, se ha dado por sentado que el hogar sigue siendo un ámbito femenino y, por ende, ella es la que desempeña una doble jornada (la laboral y la doméstica). Por otro lado, ellas son las que suelen sacrificar más sus carreras en pos del cuidado de algún miembro de la familia[5] (hijos, personas dependientes…), es decir, algunas dejan el trabajo (=mayor tasa de paro en las mujeres) y otras (la opción más elegida), reducen su jornada laboral (jornada parcial= 11% de las mujeres frente al 3% de los hombres) y, por tanto, cobran menos y tienen menos posibilidades de promocionarse.

Asimismo, es interesante resaltar que las mujeres con mayor tasa de empleo son las que no son madres, situándose cerca del 80% su tasa de empleo, mientras que la tasa de aquellas que son madres baja al 70%.

Igualmente, de todos estos datos podemos extraer dos ideas: que el trabajo de la mujer es considerado en ocasiones como complementario o menos importante para el núcleo familiar y que las mujeres para compatibilizar trabajo y familia optan por desarrollar dos tipos de estrategias, tal y como señala Constanza Tobío (2005) en Madres que trabajan:

  • Estrategias extremas: dejar el trabajo total o parcialmente, llevar a los hijos al trabajo o dejar a los niños solos.
  • Estrategias indirectas: reducir o retrasar el número de hijos.

Asimismo, también debemos hablar de la brecha salarial de género (diferencia existente entre el salario bruto por hora, percibido entre hombres y mujeres) que, a pesar de que el principio de igualdad de retribución se introdujo en el Tratado de Roma de 1957, sigue existiendo. De hecho, para el 2018 en España el salario anual percibido por la población femenina se situaba en 15.484.4 euros, frente al 18.470.8 euros de los hombres y situándose para el 2020 en una brecha del 15.1%, siendo la más alta de Europa la de Estonia con un 25.6%.

Sin duda, la brecha salarial de género, es un problema complejo, ya que, en ésta intervienen toda una serie de factores que se interrelacionan, tales como: la discriminación directa (mismo trabajo/diferente valor), ocupación de trabajos peor remunerados y menos valorados socialmente (ocupaciones feminizadas o trabajo reproductivo), la compleja conciliación entre lo familiar y laboral o la menor presencia de mujeres en puestos de poder.

Por último, otras de las cuestiones a resaltar es la tasa de empleo en relación al nivel de estudios, siendo inferior para las mujeres con mismo nivel académico que los hombres. Así, tenemos que aproximadamente un 60% de los titulados en Europa son mujeres y, sin embargo, solo un 12 % ocupan puestos de responsabilidad.

En este sentido, para el 2019-2020, en España tenemos la siguiente comparativa de empleabilidad en función del nivel educativo (el nivel 0-2: preescolar, primaria y secundaria de 1ª etapa, el nivel 3-4: secundaria 2ª etapa y postsecundaria no superior y el nivel 5-8: primer y segundo ciclo de educación superior y doctorado). Resultando ser inferior en las mujeres en todos los niveles educativos, siendo la más baja para aquellas con un nivel de estudios básico (48%).

En definitiva, a pesar de los avances y de que progresivamente la mujer se ha ido incorporando al mundo laboral, todavía queda mucho por hacer y, como se ha podido observar, las desigualdades y las diferencias entre hombres y mujeres todavía están presentes en nuestra sociedad. La mujer, por el mero hecho de serlo sufre más impedimentos que el hombre para desarrollarse en el mundo laboral (suelo pegajoso) y tiene que hacer frente y romper todas las barreras invisibles (techo de cristal) que la impiden avanzar.

De esta forma, para llegar a la igualdad la solución pasa en gran parte por la conciliación y corresponsabilidad, es decir, el impulso de una participación equilibrada de hombres y mujeres en la sociedad: tanto en el ámbito privado y como público. Así como, el desarrollo de una mayor concienciación para romper con los roles/estereotipos tradicionales a través de la educación en el hogar y en los centros, la adopción de nuevas medidas legislativas y la aplicación de planes de igualdad en las empresas.

Rocío Rivas Martínez

Rocío Rivas Martínez

Referencias

Portada: David M. Allen https://blog.iguanasell.es/wordpress/wp-content/uploads/2017/02/def.jpg

Imagen 1: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/11/announcer-international-womens-day-2021

Informe del Mercado de Trabajo de las Mujeres del 2020 (datos de 2019) .Ministerio de Trabajo y Economía Social y Servicio Público de Empleo Estatal.

La mujer en el mercado de trabajo en España. Datos estadísticos: https://es.statista.com/temas/6581/la-mujer-en-el-mercado-laboral-en-espana/

Mujeres y Hombres en España  del 2020 (datos 2019).Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Noticias Parlamento Europeo.  Entender la brecha salarial de género: definición y causas: https://www.europarl.europa.eu/news/es/headlines/society/20200109STO69925/comprender-la-brecha-salarial-de-genero-definicion-y-causas

Organización Internacional del Trabajo (OIT): El incendio en la fábrica “Triangle Shirtwaist” y el Día Internacional de la mujer: Cien años después: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/mission-and-objectives/features/WCMS_152727/lang–es/index.htm

ONU Mujeres: Día Internacional de la mujer: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/11/announcer-international-womens-day-2021

Tobío, C. (2005). Madres que trabajan. Feminismos.

[1] Año Internacional del la Mujer. Encuadrado en los movimientos feministas de la década de los 70= Segunda Ola Feminista.

[2] Enmarcado en la Primera Ola Feministas= Sufragistas/Revolución Industrial.

[3]  Política alemana (Republica de Weimar, 1920-1933) que luchó por los  derechos de la mujer y que fue la propulsora del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

[4] https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/11/announcer-international-womens-day-2021

[5] Tarea que en gran parte se encuentra invisibilizada, debido a la construcción social y naturalización de los roles de género, a través de los cuales se ha  establecido que todo lo que tiene que ver con lo doméstico no poseía tanta importancia que aquello que se relacionaba con lo público=hombres.

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