El arte paleolítico supone uno de los grandes enigmas de la prehistoria. Siempre ha supuesto un reto para los investigadores, quienes han intentado acercarse desde diferentes enfoques interpretativos, aunque en algunas ocasiones cargados de cierta subjetividad. Esto pone de manifiesto, la falta de un método interpretativo que conlleve la menor subjetividad posible.

Sin duda, el arte paleolítico es el reflejo de uno o varios simbolismos que desconocemos. Por lo tanto, sería la consecuencia directa del pensamiento social e individual de sus creadores. Esto nos permite saber cómo pensaban los humanos respecto al hecho que querían simbolizar. Por ello, la mejor herramienta que tenemos para abordar este problema es la Arqueología Cognitiva, mediante la cual podríamos estudiar algunos elementos del arte prehistórico interesantes como los teriántropos.   

Los teriántropos o teriomorfos son pinturas, grabados o esculturas que representan a un ser con parte humana y parte animal. Aunque esta combinación haya sido utilizada por distintas comunidades a lo largo del paleolítico, no quiere decir que su significado sea homogéneo en el tiempo y en el espacio. Estas figuras se han producido en diferentes periodos de la historia humana, pero su origen lo encontramos en Europa durante el Paleolítico Superior. En comparación con las numerosas figuras zoomorfas y signos que se conocen no son demasiado numerosos, pero constituyen un elemento clave a la hora de interpretar el significado del arte paleolítico situado en el interior de las cavidades.

De la mezcla humano-bestia parece que el proceso siempre es en una dirección. Es decir, es el humano el que se bestializa y no al revés. Lo más común es que la figura represente a un humano con cabeza y a veces torso, de un animal determinado. Muchos muestran aspectos sexuales marcados. Triángulo púbico en representaciones femeninas y sexo eréctil (itifálicos) en las masculinas.

Como ejemplo, podemos abordar al león humano de Hohlenstein-Stadel (de hace 35.000 años). Se trata de una escultura zoomorfa con cabeza de león. En el brazo izquierdo tiene talladas 7 líneas paralelas y presenta unas dimensiones de 281 mm de altura, 63 mm de ancho, 59 mm de espesor.  Este es el ejemplo más antiguo de una mente humana capaz de darle forma tangible a algo que nunca se había visto en el mundo que le rodeaba. Para hacerla se necesitó de un conocimiento profundo de la talla de marfil y una inversión de tiempo elevada (se estima que unas 400 horas).

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Hombre-león de Hohlenstein Stadel. Recuperado de https://donsmaps.com/lionlady.html

En la boca se hallaron restos de una sustancia orgánica. No se sabe si era sangre, pero esto podría indicar que la estatua podría ser objeto de algún tipo de ritual.  También la ausencia de las irregularidades naturales que esperarías encontrar en la superficie del marfil de mamut, han desaparecido. Por lo que es posible que hubiera pasado de mano en mano durante muchos años, quizás generaciones. Podríamos imaginarnos (y nos encanta), a gente sentada alrededor de la hoguera, pasándose la estatua y contando historias. Podría tratarse de una personificación del mundo de los espíritus, un ser imaginado por una persona creativa, una fuerza vital o un humano transformado en criatura para conectarlos con esas fuerzas vitales.

La bestialización también podría indicarnos la necesidad de evitar el peligro y/o miedo (emociones) que representan estas bestias, por medio de algún ritual encaminado a implorar u obligar a sus respectivos númenes paleolíticos un trato favorable de compleja y difícil comprensión.

Para entender mejor su significado nos ayuda conocer el lugar en el que fue hallada. Es una cueva rectangular espaciosa, de unos 5 metros de altura y 10 de ancho y 30 o 40 metros de profundidad. En la parte de atrás, hay otra cueva, más pequeña que es dónde en 1939 se encontraron al hombre león. Seguramente se trataría de un sitio especial, un santuario.

El hombre león es un ejemplo del pensamiento simbólico que ya existía en la época. Estos avances son necesarios para establecer nuestro lugar en el cosmos, creer en el más allá, crear símbolos, ceremonias y rituales. Esto es importante porque permitía al ser humano relacionarse con universos sociales mucho más amplios por la simple razón de que compartían una creencia.

El inicio del Auriñaciense se ubica dentro de unas conductas reflexivas y razonadas que lo sitúan como una de las primeras culturas nacidas de la autoconciencia humana. La experiencia de los estados alterados de conciencia (alucinaciones, sueños, visiones…) indujo a crear un complejo mundo de características inmateriales, que para ellos debió de tener un carácter aparentemente real.

Esto implicaría la aceptación de la existencia de otro mundo de características inmateriales y con entidades que tendrían propiedades diferentes a los de los seres humanos. Esto supone el desarrollo de un simbolismo espiritual en el que se acepta la existencia de este otro mundo que hay que intentar explicar y usar si es posible. Este es el comienzo de las conductas espirituales en todas las poblaciones humanas, aunque su desarrollo no es homogéneo.

En conclusión, ¿cuál fue el camino escogido por los Humanos Anatómicamente Modernos durante el Auriñaciense? Una de las posibilidades sería el miedo a los depredadores y el conocimiento de otro mundo espiritual al que poder suplicar la intercesión o control sobre estos animales. Todo esto se desarrollaría en el interior de las cuevas para su conocimiento social, lo que aliviaría en parte la tensión hacia estos animales y aunaría al grupo. Comenzarían con las estatuillas y posteriormente lo representarían a partir de dibujos, ya que recrea mucho mejor ese mundo onírico en el que se estaban adentrando.

Gracias a la Arqueología Cognitiva estamos marcando nuevos caminos de investigación cuyo principal reto radica en que la conducta humana depende de las características de su pensamiento. Dado lo reciente de su desarrollo aún estaría casi todo por hacer, por lo que aún hay muchas incógnitas por resolver que dependen del trabajo incansable de los investigadores.

Victoria Alonso Yanes

Imagen portada: https://www.pinterest.com/pin/409335053618310101/

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