La aparición de las aplicaciones de inteligencia artificial ha transformado nuestra manera de informarnos, documentarnos y crear. El ensayo analiza, mediante un pequeño experimento con Gemini, cómo una misma realidad puede ser representada de forma diferente dependiendo del concepto utilizado. Al solicitar imágenes de un “extranjero” y de un “inmigrante” en España, la IA reproduce diferencias socioeconómicas y culturales: mientras el extranjero aparece asociado al turismo, la integración y un mayor poder adquisitivo, el inmigrante se vincula con la precariedad, los barrios obreros y sus culturas de origen. El experimento plantea así la existencia de sesgos y estereotipos en la IA y cuestiona hasta qué punto puede reproducir prejuicios sociales de manera sutil.
inmigrantes
Ningún ser humano es ilegal
Esta madrugada en Madrid, mientras unos celebraban los goles de uno de los principales equipos de…
