En todas las áreas de la ciencia existen historias magníficas de mujeres luchadoras que han trabajado por un mundo mejor.  Es importante darles la dignidad que se merecen y su sitio en la historia.

Es bien sabido que la historia la escriben siempre los vencedores. Y esa historia es aglutinada, modelada y tergiversada para que se conozcan los hechos como conviene. Estamos inmersos en un marco conceptual proporcionado por nuestras raíces culturales judeo-cristianas en el que “nuestra historia” ha sido escrita y contada por hombr5es. Bajo el yugo del patriarcado más feroz, las mujeres siempre han sido desplazadas, menospreciadas y silenciadas. Y lo que no se nombra no existe. Esto ocurre desde el inicio de los tiempos en todas las ramas del saber, y en el mundo de la ciencia no es menos. Grandes avances científicos y tecnológicos procedentes de mujeres son como mínimo desconocidos, si no incluso apropiados por varones. Importantes nombres de mujer se obvian al estudiar ciencia, mujeres que tuvieron que trabajar desde el anonimato o bajo la tutela de algún varón que atesorara los méritos y parabienes. Es muy necesario comenzar a reivindicar y a dar su lugar en la historia a estas mujeres. Solo así las futuras generaciones conseguirán formarse en igualdad al poder tomar como referencia a estas figuras femeninas de vital importancia en el desarrollo de la humanidad.

Una de esas mujeres científicas que merecen toda la atención es Florence Nightingale, enfermera, estadística y escritora. Tal es su envergadura que en su hon0or se celebra cada año el Día Internacional de la Enfermería, el 12 de mayo, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento.

Nightingale recibió su nombre en honor a su ciudad natal, Florencia, en la que nació en 1820 en el seno de una familia británica de clase alta. Ya en su juventud comenzó a desafiar las convenciones sociales de la época victoriana y con sólo 17 años anunció su decisión de dedicarse a la enfermería. Tras muchos sacrificios y una fuerte oposición familiar que había previsto para ella el rol tradicional de esposa y madre abnegada, logró formarse como enfermera. Gracias a su posición económica y a relaciones sociales que fue tejiendo a lo largo de su carrera, tuvo la oportunidad de realizar grandes viajes, con los que adquirió una gran experiencia en su campo, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Muy destacada en matemáticas, revolucionó el mundo hospitalario, siendo precursora además de la representación gráfica visual de la información. Evidenció que la estadística proporciona un marco organizativo que permítete recopilar datos, contratar la información, aprender de las conclusiones a las que se llagara y on todo ello mejorar las prácticas médico-quirúrgicas.

Florence Nightingale ejerció su profesión en un momento histórico en el que existía una abrumadora tasa de morbimortalidad intrahospitalaria debida a infecciones. Demostró que las mejoras higiénicas en los hospitales reducían drásticamente estas cifras.

Consiguió con tesón ser considerada la fundadora de la enfermería moderna, tal y como la conocemos hoy en día, ya que consiguió que se  profesionalizara y se capacitara al personal de enfermería gracias a la creación de escuelas específicas. El juramento Nightingal, efectuado por los enfermeros al graduarse, fue creado en su honor en 1893.

Feminista convencida, consideró que era muy importante mjorar la situación de la mujer de su época. Muy avanzada a su tiempo, escribió interesantes obras feministas en las que esbozaba la necesidad de empoderamiento de las mujeres.

Trabajadora insaciable, inspiró la creación de la Cruz Roja británica y alcanzó fama mundial por sus méritos. Falleció en 1910 a la edad de 90 años.

Marta Valle

Referencias

ucmb.edu.py

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