Estereotipo (DRAE);

1.m. Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Cuando se emitieron Los Simpson por primera vez (17 de Diciembre de 1989), esta pretendía ser una sátira de la “típica familia de clase media”. A pesar de ello, por influjo de la globalización y la exportación del estilo de vida estadounidense (no he usado el adjetivo “norteamericano” porque sus vecinos canadienses y mexicanos no tienen culpa alguna), cualquiera podría encontrar paralelismos con una “típica familia española”.

Así podemos ver de que modo lo que hace veinticinco años resultaban ser miembros estereotipados de una misma familia, y que a día de hoy seguimos sin cuestionar debido a la proximidad que sentimos hacia la serie, tal vez no representen fielmente lo que sería una familia actual “tipo” (o porque no decirlo el “estereotipo de familia en el siglo XXI”).

comicvine.com (1)

Homer Simpson es un padre de familia que ocupa un puesto desde hace ya varios años en la central nuclear de Springfield. Vago, alcohólico, glotón, mediocre. Se limita a trabajar, por así decirlo, fuera del hogar y llevar dinero a casa como única responsabilidad doméstica. Es un hombre descuidado por la “típica cultura gastronómica”, sedentario y sin aspiraciones de futuro.

En la actualidad un ciudadano de clase media “típico”, estaría ocupando un puesto inferior al de su formación (Homer es inspector técnico en seguridad nuclear, cargo para el cual ni siquiera está titulado), y desde luego su puesto en la empresa privada (la del señor Burns) sería de todo menos estable. Aún menos si tenemos en cuenta el sector de su labor profesional: energía nuclear. Si a ello sumamos su improductividad su estabilidad laboral se hace cuanto menos imposible, pues hoy día nos lo encontraríamos con una línea muy marcada de objetivos a cumplir, como así puede observarse en la producción post-fordista actual ¿alguien sería capaz de imaginar a Homer leyendo libros de productividad y liderazgo y estresado por la presión de su superior para mejorar su rendimiento?

En los últimos años, y por influjo de la publicidad, el culto al cuerpo masculino se ha hecho una realidad, y de modo indirecto la cultura del deporte. Si a ello le sumamos el estilo de vida frenético que se nos ha impuesto con una obsesión cada vez más marcada por la inmediatez, y lo efímero, se nos hace difícil la imagen de Homer tumbado en el sofá disfrutando de sus “ocho horitas diarias de televisión”.  Para rizar más el rizo la televisión ha perdido protagonismo, a favor de otros “gadget” más interactivos (ordenador, tablet, móvil), en el escaso tiempo de ocio del que se disfruta en la vida contemporánea. Preferimos modos que requieran menos tiempo para satisfacer nuestras demandas; un ejemplo de ello es el boom de las series televisivas, por norma general los capítulos son de menor duración que el de una película.

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Marge Simpson es el estereotipo de ama de casa. Una mujer con un futuro brillante que deja de lado su porvenir al casarse con Homer al cual supera, dicho sea de paso, en “capital sexual”.De carácter tranquilo (salvo casos excepcionales), amable, educada…y porque no remarcarlo: sumisa, pese a que en capítulos concretos muestra todo lo contrario.

Muestra una extrema tolerancia hacia Homer y sus fechorías; no importa cuan desesperada esté, siempre parece estar de buen humor.

Su principal seña de identidad es la ciega dedicación a su familia. Se prodiga de puertas hacia dentro pero tiene poca proyección social fuera, ámbito en el que se muestra notablemente insegura. No es casualidad, por tanto, que una se sus muletillas sea: “una madre siempre sabe…”.

Actualmente el papel de la mujer ha cambiado considerablemente y su incursión en el mercado laboral es una realidad (y probablemente con más motivo cuando se habla de una familia media con tres hijos, un sueldo solo ya no es suficiente). En un capítulo llega a decir a Homer: “me prometiste el día de nuestra boda que nunca mas volvería a trabajar”, como si el trabajo que realiza en el hogar no fuera suficiente. Esto podría parecer el caso aislado de la familia Simpson, sin embargo… ¿alguien podría decir a que se dedica la mujer del doctor Hibert, la señora Milhouse o la malograda mujer de Ned Flanders?

Los roles sociales implicados en los cuidados domésticos también han cambiado; se pretende progresivamente una carga mas pareja de tareas en el hogar y la proyección social de la mujer se prolonga mas allá de puertas para adentro. A esto debemos añadir la cada vez mayor independencia económica de la mujer, aunque aún no del todo equitativa a la del hombre, algo que hace un poco mas difícil la ciega aceptación de Homer y mas cuando sus responsabilidades familiares parecen quedar colmadas con el mero sustento familiar. Respecto a la educación compartida podemos decir lo mismo. “Con esto de la televisión hoy día se crían ellos solitos”.

En esta familia también aparecen dos rebeldes. Lógicamente me estoy refiriendo a Bart y Lisa, sin embargo sus respectivas rebeldías son muy distintas.

Bart es el arquetipo de niño problemático, hiper-activo. No olvidemos los castigos corporales al que le somete su padre y tanta gracia nos hace serían motivo de escarnio público, denuncia y casi orden de alejamiento, pero… ¿cómo encajaría Bart en el sistema educativo actual? En los 90 (y en la televisión) es poco menos que el chico-estrella del colegio, pero la realidad actual es muy distinta. A saber: diagnosticado (etiquetado) desde muy temprano como hiper-activo, lo cual marcará (estigmatizará) un pobre futuro académico, pastillas contra el déficit atencional (en un capítulo ya se hace el intento de un fármaco en “fase experimental”). Economía de fichas, terapia conductual…

Lisa por su parte no podemos menos que, a priori, empatizar con ella. No cabe duda de que como antropólogos nos sintamos identificados con ella (¿Quién si no habría puesto en tela de juicio la identidad y pasado de Jebediah Springfield?). Budista, vegetariana y sabelotodo, su rebeldía nada tiene que ver con la de su hermano si no que esta tiene un cariz intelectual ¿Cómo sería Lisa en la actualidad? ¿Formaría parte de movimientos como “occupy Wall Street”? ¿Daría conferencias contra el heteropatriarcado? Tal vez sea el personaje que podemos observar con más coetaniedad.

www.independent.co.uk (5)Por último no podemos olvidarnos de la pequeña de la casa, Maggie, a pesar de que los Simpson lo hagan a menudo. Es el bebé de una familia funcionalmente disfuncional normalmente bastante desatendida. Actualmente las tasas de fecundidad han disminuido considerablemente (1,32 hijos por mujer en España en 2012, 1,87 en Estados Unidos), por lo que Maggie recibiría mas atención al considerarse un nuevo vástago algo mas excepcional (los índices mostrados quedan lejos de los tres de la familia “estereotipo” de los Simpson). Hoy día estaría más cerca de la hiperestimulación que del abandono.

Como aclaración final me gustaría remarcar que en el presente artículo no se pretende criticar a la serie por no lograr lo que pretende poniendo ante nuestros ojos una familia “tipo” (¡Oh, Dios mío, Dios mío, Dios mío!) si no todo lo contrario; mostrar a través de esta el cambio social producido al cabo de 25 años y con ello del propio parentesco utilizando a esta entrañable familia como modelo.

Rubén Blasco

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