Hacía tiempo que me habían recomendado la serie de televisión Outlander (Forastera), y no sin razón. A decir verdad, cuando me dispuse a verla, sólo conocía ligeramente el argumento y sentí curiosidad. Desde los primeros capítulos mi interés fue aumentando. Ya no sólo debido al misterio que encierra desde el principio y la incertidumbre típica de las series, que tienen la poderosa capacidad de provocar adicción.

Outlander es una serie de televisión de producción británica-estadounidense basada en las novelas de Outlander de Diana Gabaldón. Creada por Ronald D. Moore y producida por Left Bank Pictures para el canal Starz. La serie sigue a Claire Beauchamp, una enfermera de combate de 1945 casada con Frank Randall en el siglo XX, que misteriosamente es llevada a través del tiempo hasta 1743, donde se encuentra en un mundo desconocido que amenaza su vida. Pero cuando Claire conoce a Jamie Fraser, un joven guerrero escocés, caballeroso y romántico, él decide casarse con ella para salvarla y pronto Claire comienza a enamorarse de él y comienza a verse atrapada entre dos hombres muy diferentes en dos vidas distintas.

Uno de los aspectos que más me atraen de Outlander es la base histórica sobre la que está construida: la Escocia del s. XVIII. Una Escocia en guerra y conflictos constantes, en los que el sistema de clanes escoceses peligraba frente al avance del Estado británico. Los clanes y sus símbolos, el sistema feudal que pervivía en las Tierras Altas, las armas, la importancia del parentesco ligado a la tierra, las batallas y las costumbres de aquellos tiempos pretéritos y lejanos dejaron huella en mí. Pero, según se fue desarrollando la trama, me fue interesando cada vez más el papel de la mujer en todo ese universo clánico en conflicto. Cierto es que Jamie, el protagonista, es otra de las cosas que más me llamaron la atención… Pero ése es otro tema.

El choque ya no sólo cultural, sino temporal, que sufre una mujer del s. XX en la sociedad escocesa del s. XVIII me ha resultado muy sugestivo. El extrañamiento que siente la protagonista bien podría compararse con el que experimenta un/a antropólogo/a al realizar un trabajo de campo etnográfico en una comunidad diferente a la suya. Cómo va adaptándose a las reglas que rigen una sociedad de otro tiempo, en las que a la mujer aún le quedan siglos para conseguir una posición que pueda «equipararse» a la de los hombres.

No obstante, creo que, antes de hablar acerca del papel de las mujeres dentro de la serie, es necesario contextualizar un poco y situarnos.

El sistema económico-político de la Escocia del s. XVIII estaba basado en un sistema feudal. Su estructura social y política se componía de clanes. Clann en gaélico significa «hijos, descendencia», representando para los escoceses una unidad familiar. El sistema clánico escocés hunde sus raíces en el sistema tribal céltico. Un clan ha funcionado de muchas maneras a lo largo de la historia: como grupo familiar, sistema político, así como un medio para defender el territorio y asegurar la supervivencia en momentos difíciles. Por ello, el clan no sólo podía estar formado por individuos unidos por lazos de sangre (descendientes de un ancestro común) y alianza o matrimonio. También formaban parte de él personas afines: familias asociadas al clan, denominadas Septs. Además, otros individuos podían unirse al clan en busca de apoyo, protección o para

intentar sobrevivir. El clan era un símbolo de unidad y fuerza, estructurado en base a principios igualitarios,  aunque el sistema clánico era un sistema patriarcal organizado alrededor de un varón.

Cuando una mujer contraía matrimonio con el miembro de un clan, adoptaba el nombre del clan al que pertenecía su marido y pasaba a formar parte de él. Los niños que recibían el apellido de su padre formaban parte del clan de éste y no del de la madre. A pesar de esto se ha dado un notable número de casos en los que un descendiente por línea materna cambiaba su apellido para poder reclamar la jefatura de un clan. Tampoco era inusual que los hijos del jefe de un clan fueran criados por el tío materno (avunculado) y su familia en un clan diferente (avunculocal).

La sucesión del jefe en la tradición céltica se regía y decidía por un sistema denominado Tanistry (antigua ley de sucesión mediante la cual un heredero era elegido de entre un grupo de candidatos a la herencia). Este grupo estaba formado por hombres cuyos abuelos varones habían sido jefes. Era tarea del jefe existente en ese momento el elegir el heredero o Tanist más adecuado del grupo.

El jefe era el árbitro de las disputas dentro del clan y administraba la ley al gestionar también el arrendamiento de la tierra. El propio jefe ejercía el rol de casamentero, lo que desembocaba en enemistades o reforzaba lazos sociales. Se adoptó una práctica llamada handfasting (atadura de manos), una suerte de matrimonio de prueba que duraba un año y un día. Al término de esta unión, el matrimonio podía continuar o no. Durante el handfasting la pareja vivía como marido y mujer.

Cada miembro de la familia era importante. Todos compartían las faenas y mantenían la granja. El padre del clan cuidaba de varias tareas: desde plantar los cultivos hasta arreglar las vallas, tejados o construir estructuras para la granja de la familia. Los niños también ayudaban en las tareas, algo arraigado en su cultura. Se les destinaban trabajos adecuados a su edad que contribuían a aumentar su responsabilidad.

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La madre de la casa criaba y adoctrinaba a los niños, confeccionaba la ropa, atendía la casa, y en ausencia de su marido, se encargaba de la granja. No obstante, en algunas ocasiones se elegía a varones para continuar gestionando las granjas en tiempos de guerra sin que se les menospreciase por ello. Las técnicas de la fabricación del jabón, el hilado, tejido, punto y teñido de lana se transmitían de generación en generación por línea femenina.

Las mujeres escocesas han aportado un estampado propio de tejido llamado Tartan a partir de la lana de las ovejas, esencial para mantenerse seco bajo el húmedo clima de las islas británicas. Se convirtió en un arte y pronto los clanes comenzaron a identificarse con ciertos colores de tartanes. Estas mujeres hallaron diversas maneras de teñir la lana con hierbas, bayas y cortezas de árboles. Los tartanes son la tela de la que se harían las faldas kilt, tan representativas de Escocia y su cultura clánica.

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Los derechos de las mujeres estaban bien protegidos por el clan, aunque subordinados a los hombres. A muchas mujeres se las concedía la oportunidad de asistir a consejos. Por otro lado, a los maridos infieles, crueles o insensibles se les tenía en muy baja estima. Pero, ¿qué actuaciones masculinas se consideraban crueles o insensibles?

Como en otros muchos episodios de nuestra historia, la mujer ha tenido una posición relativamente frágil en la Escocia del s. XVIII. Sobre todo en una Escocia en guerra, en la que la guardia británica del rey Jorge II era una amenaza. Según se aprecia en la serie, la vida de una mujer parece valer poco: sufre un peligro constante de violación, deshonra, privación de libertad, humillaciones, tortura y asesinato. Los hombres y los niños tampoco escapaban a estas amenazas. Pero pocas parecen ser las mujeres instruidas en el arte de la guerra. Por ello, quedan a merced de los bárbaros, sean de la procedencia que sean.

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La serie nos muestra aspectos más íntimos de las mujeres dentro del clan. Queda claro que la reputación de una mujer es algo delicado. En cualquier momento una puede ser acusada de ramera o de bruja y ser quemada en la hoguera mediante veredictos religiosos medievales.

Asimismo, parece que la violencia de los maridos sobre sus esposas era una costumbre lícita. La mujer, en el mismo momento en que se produce el matrimonio, pasa a ser propiedad del esposo. El marido ejerce el derecho a castigar a su mujer golpeándola para «enseñarla» a obedecer in-corporando (Bordieu) la lección a través de su cuerpo. Se nos muestra también que una mujer queda desamparada y desprotegida frente a venganzas y rumores cuando muere su marido.

Una mujer tenía que demostrar mucho más de lo que debe demostrar un hombre, sólo por su condición. No parece que los hombres conciban que las mujeres puedan adquirir estatus o profesiones única y exclusivamente ocupados por varones. No obstante, no debemos olvidar que la última reina legítima de Escocia dos siglos antes fue una mujer: María Estuardo.

Otro aspecto se refiere al sexo. La idea extendida de que la mujer no siente placer sexual se transmitía entre los hombres, contribuyendo a alimentar la dominación masculina sobre la mujer. En la serie, pocas mujeres parecen escapar a esta dominación (aunque las hay). La protagonista es una de ellas: Claire. Una mujer de otro tiempo que tiene conocimientos privilegiados al proceder de un mundo y una época muy diferentes. Sus aptitudes, su audacia y su fuerte carácter hacen que se gane el respeto y la admiración entre los hombres. Claire sufre al ser testigo de las injusticias que existen en una sociedad de la que apenas entiende nada. Se resiste a ser sumisa, tratando de comprender el lugar que ocupan las mujeres en dicha sociedad y el suyo propio.

Por el momento, solamente la primera temporada se ha emitido. Actualmente se encuentra en rodaje la segunda, que se estrenará en EEUU en el mes de abril del próximo año. Tendremos que esperar a comprobar las sorpresas que nos depara. Aunque los ocho libros de la autora Diana Gabaldón, en los que está basada la serie, pueden revelarnos el resto de la trama y descubrir más no sólo acerca del papel de las mujeres en distintas sociedades sino otros aspectos socioculturales e históricos.

Susana Callizo Fernández

Referencias

The Clan System

http://www.scottish-at-heart.com/clans-of-scotland.html

http://www.greatscottishclans.com/clans/macgregor.php

http://www.odinic-rite.org/AcornHollow/2009/02/a-day-in-the-life-ofan-ancient-scot/

http://www.electricscotland.com/webclans/mcianscostumesc00mciagoog.pdf

https://everflores.wordpress.com/2015/03/27/de-outlander-a-culloden-y-pasando-por-el-folklore-escoces/

Fotos

https://www.starz.com/originals/outlander/photos

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